Bueno, este es mi primer fanfic: un crossover entre mis dos grandes pasiones, Código Lyoko y Skyland: el nuevo mundo. Para los que no conozcais Skyland, ya podéis saber un poco de qué va con el prólogo. El resto se irá desvelando conforme pase la historia, así que no os preocupeis si no entendeis algo, que tarde o temprano se explicará. De todas maneras, si seguís sin pillar algo, hacedmelo saber en una review y resolveré encantada vuestra duda.
Es mi primer fanfic, y tengo mis esperanzas puestas en él. Espero que os guste ^^
ATENCIÓN: ninguna de la dos series me pertenecen. Utilizo los personajes y conceptos de Código Lyoko, y el mundo y los conceptos de Skyland por diversión sin ningún ánimo de lucro. Ambas series pertenecen a sus respectivos dueños.
Capítulo 1: Escape.
Una chiquilla se encontraba rodeada por cuatro brigadas, los cuales la escoltaban hasta una patrullera. Los brigadas eran robots de por lo menos dos metros de alto, con una cabeza compuesta por un casco y un visor. Sus armas, un cañón láser en el brazo derecho.
La chica miró de reojo su espalda. Llevaba mucho tiempo pensando en ese plan, y ahora no podía permitirse fallar. Cerró los ojos concentrándose en su plan, mientras un brigada subía a la nave.
Con paso lento, se acercó a ella. A solo dos metros, simuló haberse caído y empezó a gritar de dolor. El brigada que estaba entrando en la nave se giró, al igual que sus compañeros, cuando empezó a gritar la reclusa. Ella aprovechó ese momento para mandar varios metros atrás a los dos robots que se le habían acercado. Los dos restantes alzaron sus cañones frente a ella, amenazantes. No se amilanó y lanzó una esfera de plasma al mas cercano, que cayó fulminado al suelo. La chica hizo cuerpo a tierra cuando el soldado en pie le disparó, pero consiguió deshacerse de él fácilmente lanzándole al vacío.
-¡Si al final todos esos entrenamientos acabarían sirviéndome para algo!
Con presteza se puso de pie y corrió hasta la nave. Se puso al frente de ella y miró todo el cuadro de mandos.
-Vamos a poner en funcionamiento esta joyita.-declaró con una sonrisa mientras sujetaba los mandos de la nave y despegaba, alejándose de su condena y su prisión.
Una mujer joven, de treinta y pocos años, estaba en su despacho monitoreando las últimas búsquedas de agua dulce. Por su uniforme, se veía que era un alto cargo de la Organización. En ese momento, su transmisor empezó a sonar y el holograma de un brigada apareció ante ella.
-Ahora estoy ocupada, qué pasa.-dijo ella, seria.
-Señora, la reclusa A-120534 ha escapado.
-La A-120534,¿eh?-murmuró mientras realizaba un registro en su ordenador para averiguar la identidad de la reclusa. Cuando su imagen se descargó en la pantalla, la mujer palideció de horror-¿¡SE PUEDE SABER CÓMO HABÉIS DEJADO QUE ESCAPE!?
-Señora, hubo un fallo en la organización de las escoltas. Hubo menos soldados de los que correspondía.
-Me da igual si hubo algún fallo. Quiero a toda una flota de patrulleras persiguiéndola ahora mismo,¡no dejéis que escape!
-Lo siento, señora, pero gran parte de nuestras naves se encuentran en una misión de reconocimiento.
-¡Lo que sea, atrapadla!
La mujer, cuyo nombre era Mariah, cortó la comunicación de mala gana. Se dejó caer en el sillón mientras se masajeaba la sien.
-Como Xana se entere de que la hemos perdido me colgará del cuello.
Cuando A-120534 creía que ya estaba a salvo, una serie de pitidos hicieron que su mirada se posase en el radar de su derecha. Unos puntos rojos indicaban que varias patrulleras, tres para ser exactos, se acercaban a ella.
Hizo un viraje y se hundió entre las nubes, esquivando los proyectiles que le lanzaban sus perseguidores, para luego aparecer justo por detrás.
-¡Por aquí, estúpidas máquinas!-canturreó la fugitiva disparando una retahíla de láseres, derribando a la primera de las patrulleras.
Las restantes se giraron y volaron directas hacia la nave atacante, disparando sus armas en un vano intento de derribarla. De repente, una voz mecánica sonó a través de la radio:
-Detente o serás destruida.
-Claro. Tú haz eso, y ya verás lo pronto que Mariah te convierte en chatarra.-replicó A-120534.
-Detente o serás encarcelada.-respondió entonces el brigada.
-Haga lo que haga acabaré encerrada.
Tras unos segundos, le llegó la respuesta:
-Detente.
La chica se llevó una mano a la cara. Había que ver hasta que punto eran estúpidos aquellos robots.¿Naves patrulla, armas láser y hasta moguras, pero inteligencias artificiales tan estúpidas? Estaba claro cuales eran las prioridades de la Organización.
Dirigió la vista hacia el radar. No muy lejos, se encontraba el grupo de bloques de Iúnar. Si conseguía darle esquinazo a sus perseguidores, podría refugiarse en las islas iúnicas.
-Hora de ponerse serios.-pensó mientras se acomodaba en el asiento.
En ese momento, se encontraba delante de las naves que debía destruir si quería ser libre. Con un seco movimiento, frenó la nave. Esa inesperada maniobra tomó por sorpresa a las patrullas, que pasaron de largo frente a ella.
La ahora exreclusa, sin ningún temor, disparó dos misiles. Ambos impactaron en sus objetivos, que cayeron al vacío entre humo.
Con un grito de júbilo, dirigió su vuelo a Iúnar.
-¡No!-gritó Mariah, estampando el puño en el escritorio, al ver que A-120534 había destruido todas las patrulleras-Malditos incompetentes.
-Señora-interrumpió entonces el brigada de antes-, nuestras patrullas han fracasado.¿Qué ordena?
Se levantó del sillón, pensando. Solamente quedaba una posibilidad para atrapar a la chiquilla, pero había muchas probabilidades de que muriera. Finalmente tomó una decisión.
-Soldado, desactive los controles de la nave de A-120534 remotamente. No llegará muy lejos si no puede volar.
-A sus órdenes, señora.
Las islas iúnicas estaban más cerca.
La reclusa creía que por fin podría vivir en paz, con su familia, muy lejos de la Organización. Pero una explosión la sacó de sus pensamientos.
-Atención, fallo en el sistema de motores. Atención, fallo en el sistema de motores.-repetían una y otra vez los altavoces-. Atención, fallo en el sistema de motores.
-¡No, no, no y no!¡Ahora no, precisamente ahora no!-exclamó ella, nerviosa.
La nave empezó a perder altura y a dirigir el morro hacia abajo, en una caída en picado. Con toda la fuerza que tenía en sus brazos, la chica tiró de los mandos hacia arriba, estabilizando la nave. Esta siguió planeando y perdiendo altura, pero al menos no caía en picado. Con suerte, seguramente podría llegar a su destino.
Se preparó para el aterrizaje. Estabilizó la nave una vez más y se puso en posición para evitar el máximo daño posible. Una lástima que esas naves no tuvieran cinturones de seguridad: le habrían venido de perlas.
Fue más duro de lo que pensaba. El primer impacto con la tierra la impulsó hacia delante, chocándose con los mandos de la nave. La misma fuerza del impacto empujó su cabeza hasta el respaldo del asiento, donde se golpeó en la cabeza.
Poco a poco la nave frenó, pero la chica no estaba en condiciones de celebrarlo. Intentó alzar la cabeza y levantarse, pero el mareo pudo con ella y se desplomó sobre el cuadro de mandos.
Lentamente, un hilo de sangre bañó su rostro y se derramó en el suelo.
Un chico moreno y piel blanca estaba esperando al pie de un árbol, con su moto al lado. La moto era negra con filigranas doradas que la recorrían de punta a punta. De vez en cuando, miraba su reloj mientras tamborileaba el suelo con su pie.¿Se podía saber dónde estaba su amigo?¡Habían quedado a y media, y ya casi eran en punto!
FLASHBACK
-Hey Ulrich,¿te apetece que hagamos una carrera esta tarde a las seis?
-De acuerdo.¿Sabes que te pienso dar una soberana paliza?
-Eso ya lo veremos.-respondió Odd entre risas.
-Por cierto, no tardes, que te conozco.
-¡Tú no te preocupes, hombre, que yo llego a mi hora!
FIN DEL FLASHBACK
-A tu hora. Claro. Y una mierda.
Oyó el ruido de un motor a lo lejos. Se levantó y se quedó sentado en su moto hasta que Odd apareció. El chico venía montado en su tabla morada(N/A: como la que tenía en Lyoko, vamos xD).
-¿Qué decías de llegar puntual, Odd?-dijo Ulrich con rentintín.
-A mi no me culpes-respondió el rubio de mechón morado-, mis hermanas no me han dejado salir.
Ulrich no pudo evitar reirse:
-Dime,¿qué te hicieron esta vez?
-Encerrarme en un armario, como siempre.-bufó el italiano.
-Venga, prepárate, que tengo una carrera que ganar.
-Claaaaaro que sí, campeón. Voy a dejarte tan humillado que vas a quedarte ahí, en el suelo.
Ulrich puso los ojos en blanco y montó en su moto:
-El primero que llegue hasta la otra punta de la isla, donde está el faro, gana. A la de tres salimos. Una, dos...
-¡Espera!-interrumpió Odd-¿A la de una, dos, tres y ya; o a la de una, dos y ya?
-A la de una, dos y ya, Odd,¡siempre me haces lo mismo!¿Cuántas veces te lo tengo que decir?-replicó su amigo, molesto.
-Muchas.-respondió el rubio, con una sonrisa de oreja a oreja.
Los dos chicos se pusieron en posición y Ulrich hizo la cuenta atrás. Salieron casi a la par pero tras unos minutos de carrera, Odd le sacó varias cabezas a Ulrich.
Abandonaron la explanada donde comenzaron la carrera para internarse en un cañón estrecho. Ulrich intentó adelantar a Odd por uno de sus lados, pero el cañón no era lo suficientemente ancho para los dos. Entonces probó a adelantarlo por debajo, pero esta vez se lo impidió Odd, que se puso justo delante de él. Alzó la cabeza para mirar más allá de Odd: quedaba poco para abandonar el cañón y, a lo lejos, se podía divisar el faro.
Ulrich se preparó para dar un sprint justo al salir, y adelantar a Odd. El rubio, por su parte, hizo lo mismo; preparó la pierna de tal forma que pudiera propulsarse justo delante de Ulrich y cerrarle el paso en todas las narices.
Justo cuando abandonaron el último resquicio del cañón, ambos muchachos usaron el turbo de sus máquinas. Odd casi choca con Ulrich, y este casi derriba de la tabla al rubio. Durante unos segundos los dos pelearon tanto por el primer puesto como por mantenerse de pie, finalizando con el adelantamiento de Odd.
-¡Já!¡Ya te dije que ganaría, Stern!
-¡Eso ya lo veremos, flacucho!
Ese sobrenombre enfureció al aludido, que le dirigió una mirada furibunda a Ulrich al grito de "¡Soy esbelto!". Ulrich reprimió una carcajada y aprovechó que su oponente estaba distraído para adelantarle por fin.
De repente Odd paró, pero Ulrich prosiguió su carrera hasta el faro. Pasaron unos minutos hasta que Ulrich volvió, con una risa triunfante.
-Al final gané yo-dijo con altiveza-. Ey, Odd,¿te pasa algo?-preguntó cuando se percató de que su amigo no le hacía el más mínimo caso.
-Mira eso de allí-le instigó Odd, señalando algo en la lejanía-.¿No es una patrullera de la Organización Xana?
Ulrich hizo visera con la manos y entrecerró los ojos para ver mejor:
-Tienes razón,¿y qué?
-¿Cómo que "y qué"?¡Vayamos a explorarla!-exclamó Odd.
-De eso nada, seguro que si nos acercamos nos meteremos en problemas con los brigadas.
-Qué va,¿no ves que es una nave derribada? Ahí no hay ningún robot que funcione, créeme.
Tras unos segundos, Ulrich aceptó. Dirigieron sus vehículos hasta el lugar de la nave siniestrada. Tenía un ala rota, parte del motor estaba destrozado y la puerta se encontraba abierta.
Sin pensárselo dos veces Odd entró dentro; a diferencia de Ulrich, que prefirió quedarse fuera esperando.
-¡Ulrich, ven aquí y mira esto!-oyó la voz de su amigo desde la nave.
El susodicho entró corriendo, para encontrarse algo que no se esperaba.
Una chica se encontraba desmayada frente al cuadro de mandos.
Bueno, hasta aquí llega el primer capítulo. Espero que os haya gustado.
¡Hagan sus apuestas!¿Quién será la misteriosa fugitiva?
Atentos al próximo capítulo, que se desvelará ;)
