Capítulo 2: Asalto a Iúnar
Tras unos instantes, Odd rompió el silencio:
-¿Qué hacemos con ella?
-Yo, desde luego, nada.-respondió Ulrich impasible.
-No me digas que la vas a dejar aquí.¡Mírala, Ulrich, está herida!
Ulrich se cruzó de brazos:
-Odd, ponte a pensar solo por un segundo.¿Cómo ha llegado esta chica aquí?
Ante esa pregunta, Odd no encontró respuesta.
-Ahí tienes la respuesta. Esta chica no pertenece a la Organización, de eso estoy seguro. Seguramente sea una fugitiva que ha robado una nave, y ahora estarán buscándola. Si la ayudamos, nos detendrán a nosotros también.
-Me da igual. No podemos abandonarla desangrándose. Se morirá antes de que la atrapen.
-De acuerdo,¿qué propones que hagamos entonces?-cedió Ulrich.
-Lo primero es sacarla de aquí y curarla.
Odd pasó uno de los brazos de la desconocida por sus hombros y Ulrich hizo lo mismo. Ella gimió cuando la movieron, pero no se despertó.
-¿Adónde la llevamos?-preguntó Odd cuando salieron de la nave.
-A tu casa. Si mi padre se entera de que he ayudado a una fugitiva de la Organización, no me quiero ni imaginar lo que me haría.
La chica abrió primero un ojo, y luego otro. Tardó un par de segundos en recordar los últimos acontecimientos y eso, sumado a que se encontraba en un lugar desconocido, hicieron que se incorporara de golpe sobre su cama. Nada mas hacerlo, una punzada de dolor en su cabeza le obligó a dejarse caer en la cama de nuevo.
-Dónde estoy...-musitó con voz pastosa.
Minutos mas tarde, una chica rubia entró en la habitación con una cesta en sus manos.
-Qué bien que ya te has despertado.¿Qué tal te encuentras?-preguntó con amabilidad.
-No sé...Me duele mucho la cabeza.
-Eso es normal-respondió su compañera mientras sacaba de su cesta vendajes y desinfectantes-, te hiciste una herida en la cabeza.
-¿Quién eres?
-Eso tendría que preguntarlo yo. De todas maneras, me llamo Adele.
-Yo...-meditó la respuesta antes de responder-...Me llamo Aelita.
Aelita dejó que Adele le curara. La chica le retiró las vendas de la cabeza, totalmente manchadas; el pelo rosado de Aelita se confundía con la sangre de su herida cicatrizante. Adele mojó un pañuelo en desinfectante y lo aplicó en la herida de la pelirosa.
-Esto te va a escocer un poco, perdona.-le avisó Adele antes de desinfectar la herida.
-No te preocupes, estoy acostumbrada.-respondió Aelita apretando los dientes.
Para finalizar, Adele le colocó nuevas vendas en la cabeza, cubriendo gran parte de su corta y extraña cabellera. Antes de que la "enfermera" abandonase la habitación, Aelita la llamó.
-Adele, espera,¿qué me ha pasado?
-Eso será mejor que te lo explique mi hermano y su amigo.-respondió la rubia con una sonrisa mientras abandonaba la habitación.
Acto seguido, un chico rubio con un extraño mechón morado y otro moreno entraron en la habitación.
-Hola.-saludó Aelita.
-Hola.-respondieron al unísono los dos chicos.
-¿Quiénes sois?
-Mi nombre es Odd y este es mi amigo Ulrich.
-Yo soy Aelita.
-Señora, hemos localizado la nave de la reclusa en uno de los bloques de Iúnar-oyó Mariah la voz de un brigada-.¿Vamos a investigar?
-Sí. Prepara una decena de patrulleras y llama a más si faltan. Nos vemos en el puente de mando en 5 minutos.
Cortó la conexión. Si aquella chiquilla había tenido la suerte de salir viva de aquella nave, ella misma se encargaría de capturarla
Se hizo un silencio que no se vio interrumpido hasta segundos después:
-Te encontramos hace un par de horas desmayada en una patrullera de la Organización.
-Ah, respecto a eso...-intentó explicarse Aelita-. Un momento,¿hace un par de horas?
-Sí,¿por qué?-preguntó esta vez Ulrich.
-Muchas gracias por rescatarme, pero tengo que irme.-dijo Aelita levantándose de la cama.
Odd la sujetó por los hombros:
-De eso nada por dos razones. Uno, estás herida; dos, no nos has contado tu parte de la historia.
Aelita suspiró; no tenía opción, debía contarles todo.
Flashback y Aelita POV
Yo vivía en una zona mas meridional, en la colonia Lumenia, con mis padres. Éramos unos simples cultivadores, hasta que un día la Organización se presentó en nuestra colonia en una ronda de reconocimiento de seijins.
Sí, soy una seijin, Odd; no interrumpas.
Una vecina llegó a nuestra casa para avisarnos de la llegada de los brigadas. La primera reacción de mis padres fue asustarse,¿y si descubrían que era una seijin? Me separarían de mi familia y me obligarían a acudir a la Academia de Guardianes.
Pensamos en escapar, pero la Organización había pensado en todo. Nuestra isla se encontraba rodeada por varias patrulleras que la vigilaban desde todos los ángulos.
Muy a nuestro pesar, tuvimos que dirigirnos al centro del pueblo. Absolutamente todos los habitantes de la isla fueron inspeccionados, empezando por los adultos. Por suerte, mis padres no eran seijins.
Luego empezaron con los niños. Una comandante de Xana, llamada Mariah, pasaba su mano sobre la cabeza de cada persona, iluminándose si se trataba de un seijin. Hasta el momento, nadie había sido capturado.
Hasta que llegó mi turno. Mariah pasó su mano sobre mi cabeza, y su mano adquirió un color azulado.
-Es una seijin-declaró-. Llevadla a la nave.
El grito de alguien resonó en toda la plaza: era mi madre. Intentó correr hacia mí, pero varios brigadas se lo impidieron. Me obligaron a entrar en la nave, y desconozco si llegaron a llevarse a nadie más. Lo único que sabía era que mi futuro sería entrenarme en la Academia, al servicio de la Organización, separada de mi familia.
Ni siquiera pude despedirme de ellos.
Fin del flashback y Aelita POV
Aelita tenía un nudo en la garganta que le impedía seguir relatando su historia. Odd posó una mano en su hombro, intentando animarla. Aunque eran unos auténticos desconocidos, todos conocían las maldades de la Organización y ninguna diferencia los separaba en su deseo de terminar su tiranía.
-Así que...¿Escapaste?-se aventuró a preguntar el rubio.
-Más o menos-respondió Aelita con un hipido-. Veréis, desde que nos reclutan, nos entrenan muy duramente para una prueba a la que los aprendices de Guardianes hemos bautizado la Prueba del Algodón-ante aquel comentario, Aelita rió sarcásticamente-. Nos meten en una cámara aislada y nos someten a todo tipo de torturas, con el objetivo de obligar a nuestro subconsciente a revelar nuestro dones, incluso aquellos que no conocemos.
-Eso tiene que ser horrible.-opinó Ulrich mientras que Odd no acababa de comprender la explicación de Aelita.
-Lo es-respondió Aelita-. Yo pasé la prueba hace varios días y al ver cuales eran mis poderes decidieron trasladarme. Aproveché que me sacaban de la Academia a plena luz del día(pobres idiotas) para poder escapar. Cogí una nave y huí, pero el motor se estropeó. El resto ya lo conocéis.
La nave de Mariah aterrizó justo al lado de la que anteriormente fue pilotada por Aelita. La comandante salió de ella seguida de seis brigadas, todos preparados para atacar. Las restantes nueve naves aterrizaron y también salieron de ellas seis brigadas por nave. Con paso seguro, la humana entró en la nave siniestrada, para encontrarla vacía.
Se percató del pequeño charco de sangre seca que se hallaba frente a los mandos. El reguero de sangre seguía un par de metros hasta la entrada, y luego se perdía.
-Sigue viva.
Sacó un pequeño aparato de su bolsillo que tenía la forma de un pequeño mando de televisión, con la diferencia de que tenía una pantalla y un lector. La comandante pasó el lector por encima de la sangre de Aelita, escaneándola. Tras unos segundos en los que la máquina estuvo cargando, en la pantalla del aparato apareció un radar en el que se distinguía un punto rojo en la lejanía.
Aelita se encontraba sentada en la cama, con Odd al lado y Ulrich delante. La compañía de aquellos dos chicos de su misma edad la reconfortaba, y eso fue un craso error.
Un zumbido asustó a los tres, que se giraron el direcciones distintas, alarmados. Sobre todo Aelita.
-¡Esto era precisamente lo que evitaba, idiotas!-exclamó la pelirosa, perdiendo los estribos-. Me han localizado, y ahora no solo yo, sino también vosotros y vuestras familias sereis encarcelados.-musitó sombría.
Odd y Ulrich intercambiaron miradas. Las del primero, de miedo; las del segundo, acusadoras.
-Te-lo-dije.-dijo Ulrich señalando con el dedo a Odd.
Al segundo entraron en la habitación varias chicas, todas rubias y al parecer, mayores.
-¡La Organización está aquí!-chilló una.
-¡Tienen rodeada la casa!-exclamó otra.
-¿Para qué han venido?-preguntó otra.
Los dos chicos miraron a Aelita. La pobre chica tenía una expresión de total horror.
-No quiero volver... No os podéis imaginar qué me harán si vuelvo...-susurraba, al borde del llanto.
Entonces se oyó una voz gritar desde fuera de la casa:
-¡AELITA!¡SABEMOS QUE ESTÁS AHÍ, SAL AHORA MISMO!
La susodicha gimió, aterrada.
-¡TIENES UN MINUTO, O LO HAREMOS POR LAS MALAS!
Aelita cerró los ojos con fuerza, deseando que no estuviera pasando todo aquello. Sopesó sus posibilididades; desde luego, no podría luchar contra los brigadas, y menos aún contra Mariah (porque había reconocido su voz), en su estado. Acabaría en manos de la Organización de una manera u otra, pero ella decidía si habría violencia de por medio.
-Aelita,¿qué piensas hacer?-la sacó de sus pensamientos Ulrich.
-No quiero volver a la Academia, pero no hay otra alternativa... Si me entrego sin oponer resistencia, quizás no tomen represalias contra vosotros.-decidió Aelita tras unos instantes, sintiendo como sus esperanzas se veía truncadas.
Las chicas y los chicos no pronunciaban ninguna palabra. Estaban en contra de la Organización, pero no había nada por hacer. Por una parte estaban impotentes pero por otra, tenían miedo de lo que llegara a hacer la Organización.
La seijin salió de la casa ayudada por los dos chicos. Al verla, Mariah sonrió.
-Aquí me tienes-dijo Aelita intentando parecer lo más segura posible-. Los demás no tienen ninguna culpa, no les hagas daño.
Por toda respuesta, Mariah levantó una mano, la cual emitió un aura azul. El cuerpo de Aelita adquirió el mismo aura y empezó a acercarse a la comandante seijin, aunque no quisiera. Se encontraba ya a poca distancia de la comandante, la cual sonreía triunfalmente:
-Nunca debiste haberte atrevido a escaparte-le susurró-. Ya recibirás tu castigo...En el Monolito.-finalizó con una sonrisa siniestra.
La pelirosa abrió los ojos como platos y sintió como si el corazón se le parara.
-¡No!-chilló intentado desasirse del poder de Mariah-¡NO!
La comandante aumentó la potencia de su poder, contrarrestando los intentos de Aelita de liberarse. Al cabo de varios segundos la chica se rindió y dejó caer los brazos mientras jadeaba. Se encontraba realmente débil. Algunas lágrimas empezaron a surcar su rostro y Mariah se las quitó, divirtiéndose con la situación.
Súbitamente, cuatro pequeñas sombras pasaron zumbando sobre todos. Dispararon a la vez contra las naves patrulla, haciendo que chocasen entre sí y se precipitaran. Luego atacaron a los brigadas, poniendo especial cuidado en no atacar a los humanos ni dañar la casa.
Entre las nubes se distinguió la silueta de una gran nave. Tenía la apariencia de un buque de color rojo con grandes alas metálicas a los lados y un alerón en la popa, y el hecho de cortara las nubes en dos con su proa daba la sensación de que surcara las nubes como si surcara el mar. Su parte trasera se abrió y dejó salir a mas pequeñas naves que apoyaron a las que ya estaba luchando.
Mariah se giró hacia la gran nave y ordenó a los brigadas atacar a las pequeñas. El buque se iba acercando lentamente y solo cuando estuvo encima de la casa de los Della Robia se pudo apreciar lo grande que era. Una trampilla en la nave se abrió, cayeron cuerdas de ella y varias personas bajaron deslizándose. Atacaron a los brigadas uno a uno, protegiéndose unos a otros y a los civiles que, impresionados, observaban la escena.
Mientras tanto, Mariah había inmovilizado a Aelita, agarrándole los brazos por detrás de la espalda. Con la mano que le quedaba libre sacó un transmisor de su bolsillo e hizo una corta llamada, pero con una duración suficiente para pedir ayuda y dar coordenadas.
-¡Socorro!-exclamó Aelita intentado llamar la atención de los recién llegados.
Odd le dirigió a Ulrich una mirada de complicidad y el moreno respondió asintiendo con la cabeza. Corrieron hacia Mariah, sin preocuparse por los brigadas, ya gran parte de ellos ya habían sido derrotados y los que quedaban, seguían luchando contra los desconocidos. La comandante se percató de los chicos y les lanzó varias esferas de plasma, que los chicos evitaron con algo de dificultad. Ulrich le lanzó una patada a Mariah, pero esta usó a Aelita como escudo humano.
Ulrich logró parar su ataque justo antes de pegarle a Aelita. Mariah aprovechó su descuido para alejarle de ella con su energía. Odd, mientras tanto, cogió un palo del suelo y se acercó con sigilo a Mariah mientras atacaba a Ulrich. Alzó su improvisada arma sobre ella y le atizó en la cabeza, pero en apariencia no le hizo daño.
-Estúpido enano.-escupió la seijin atacándole con una esfera de plasma.
La mujer dirigió la vista hacia los desconocidos y luego hacia el horizonte. Todas las naves habían sido destruidas y dependía de la Organización para escapar de allí con su prisionera. Para colmo, ya se habían desecho de los brigadas.
-Mariah, ríndete.-dijo uno de los hombres, que parecía ser el líder de todos ellos.
-Ah, Cortés, qué de tiempo.-respondió ella irónica.
-Suelta a la chica.-le instó Cortés, impasible.
Por respuesta, la mujer afianzó más su abrazo entorno a los brazos de la joven seijin, que se retorció de dolor ante esa incómoda postura. Los hombres de Cortés alzaron sus armas, pistolas láser, frente a Mariah.
-Estás rodeada, sin salida y sin brigadas. Suelta a la chica.-volvió a amenazar Cortés.
La comandante gruñó, sabiendo que Cortés tenía razón. De mala gana soltó a la chiquilla, que se apresuró a ponerse al lado de sus salvadores. Cortés se giró hacia sus hombres:
-Ya están todos a salvo, nos vamos.-le dijo tanto a los allí presentes como a un comunicador que tenía en su muñeca.
Las pequeñas naves de antes (cuyos nombres son mosquitos), que no habían dejado de volar alrededor de la isla, aterrizaron frente a los chicos. Todos subieron a los mosquitos y se alejaron de la isla, dejando allí sola a una furiosa Mariah.
La prófuga seijin resultó ser Aelita.¿Acertasteis en vuestras suposiciones?
holaminombreesdrama: ¿Jurarías qué? Ahora me quedo con la intriga x3 Muchas gracias por tu apoyo :)
HeiMao.3: Muchas gracias; no te preocupes, conforme pase la historia se irá aclarando cómo funciona el universo de Skyland.
juanantoniotarot: Muchas gracias. Te digo lo mismo que a HeiMao ^^
¡Gracias por vuestra reviews y hasta el próximo capítulo!
