Capítulo 3: Bienvenidos a Puerto Ángel.

Tras abandonar Iúnar, los mosquitos regresaron al hangar del buque volador. En ese momento Aelita, Ulrich y la familia Della Robia al completo estaban de camino a la sala de mando, donde los había citado el tal Cortés. Cuando entraron, le encontraron sentado en el puesto de mando, con tres personas a su lado.

En aquel momento, fuera ya de peligro, nuestros personajes pudieron observar mejor cómo era Cortés. Su pelo, recogido con una coleta, era de un extraño color rubio, casi pajizo. Vestía una especie de uniforme de combate, con su propia insignia sobre el hombro. A su lado se hallaban una mujer vestida con el mismo uniforme, rubia y con un característico lunar sobre el labio; un hombre de piel morena y aspecto atlético; y un anciano , pero de apariencia aún joven.

-Bienvenidos a nuestra nave: la Saint Nazaire-saludó Cortés-. Ante todo, dejad que me presente. Mi nombre es Aran Cortés y soy el líder de la Saint Nazaire. Estos son Wayan, mi segundo al mando; Dahlia, nuestra maestra de lucha; y Vector, el hombre más inteligente de todo Skyland sin duda alguna.

-Perdone señor, pero,¿por qué nos han rescatado?-preguntó una de las hermanas de Odd, Marie.(N/A: supongo que algunos ya os disteis cuenta en el anterior capítulo, pero Adele también es una de las hermanas de Odd; he decidido mencionarlas en el fic)

-Tuteadme, por favor. Recibimos informes de una alta concentración de patrullas en vuestra isla, así que decidimos investigar qué sucedía.

-¿Quiénes sois?-preguntó Odd sin poder evitarlo.

-Buena pregunta, chico-respondió Cortés levantándose-. Somos la Resistencia.


Mariah estaba arrodillada frente a un holograma de Xana, que no paraba de lanzarle insultos e improperios.

-¿Cómo pudiste dejarla escapar?-increpó la cabecilla de la Organización.

-Señora, apareció la Resistencia y se deshizo de todos los brigadas y las patrullas.

-Eso no es excusa. Entregaste a la seijin sin ni siquiera luchar.

-Señora, no tenía otra opción. Me superaban en número.-intentó excusarse la comandante.

-Deja de intentar encubrir tu incompetencia. Vuelve de inmediato al Monolito.

La transmisión finalizó, dejando a Mariah acompañada de unos brigadas que había mandado su superior. Aún arrodillada, cogió una piedra con fuerza hasta hacerse daño y la lanzó hacia uno de los brigadas, que calló cuan largo era sobre el suelo.

-¡Vámonos!-exclamó con un deje de furia en su voz.


-La Resistencia...-susurró Ulrich, impresionado.

-¿Cuándo podremos volver a nuestro bloque?-preguntó impaciente el padre de Odd, apoyado por todos los demás.

-Temo decirles que por ahora no pueden-respondió esta vez Vector-. Se han convertido en renegados, delincuentes de la Organización. Si vuelven a su casa, corren el riesgo de que los encarcelen.

-¡Pero eso no es justo, no hicimos nada!-exclamó Adele.

Odd y Ulrich se miraron, sin saber si reir o llorar.

-En realidad...Bueno...-intentó explicar Odd.

-Aelita era una fugitiva de la Organización...Jeje...-continuó Ulrich, temiéndose la reacción de los allí presentes.

Todos se quedaron callados durante un momento sopesando las palabras de los chicos y miraron a la pelirosa. Aelita tenía ganas de que le tragara la tierra y bajó la mirada, cohibida. Los padres del rubio no sabían si premiarle o castigarle. Por un lado sabían que lo que había hecho su hijo estaba bien, pero por otra, se habían vuelto renegados.¿Dónde vivirían a partir de entonces?¿Cómo harían para que la Organización no los encontrara?

Como si Cortés hubiera leído sus pensamientos, tranquilizó a todos invitándolos a vivir con ellos.

-¿Y dónde viven, precisamente?-preguntó de nuevo el padre de Odd.

-En Puerto Ángel, un bloque no muy lejos de aquí-el líder de la Resistencia miró una de las pantallas del puesto de mando, la cual tenía un mapa-. Llegaremos en menos de veinte minutos. Por si se lo preguntan, Puerto Ángel es totalmente seguro. En la Organización saben de su existencia, pero no saben que vivimos allí. Si lo prefieren, pueden pasar el resto de viaje en nuestros camarotes-continuó y, ante la aceptación del grupo, prosiguió-. Dahlia, acompáñalos por favor.

Cuando todos estaban a punto de marcharse, Cortés se acercó a la seijin.

-Espera, Aelita, será mejor que vayas a la enfermería a curarte; Vector te acompañará.

La chiquilla asintió y se dejó guiar por Vector, que la llevó a la enfermería. Allí, el anciano le aplicó las curas necesarias. Fueron distintas a las de Adele; no escocían, todo lo contrario, le transmitían una agradable sensación de frescura.

-Y dime, chica,¿cómo es que la Organización te persigue?-le preguntó cuando ya había terminado.

-Soy una seijin, y he escapado de la Academia de Guardianes.-respondió Aelita con un mal disimulado orgullo. Era normal, pocos (por no decir nadie) conseguían escapar de la Organización.

-Increíble...¿Y qué poderes tienes?

Aelita se quedó helada ante aquella pregunta.

-Conexión empática* y telepatía. También se me da bastante bien la transmisión de energía, pero yo no lo considero un don.-respondió, dubitativa.

Vector captó al vuelo la reticencia de Aelita y posó una mano sobre su hombro para tranquilizarla:

-No te preocupes, en Puerto Ángel podrás usar y desarrollar tus poderes sin problema.

Aelita sonrió y se levantó de la camilla donde se encontraba. Salió de la enfermería y empezó a deambular por la cubierta de la Saint Nazaire, observando el paisaje. El viento voleteaba el poco pelo que no estaba tapado por sus vendajes. Mientras su vista estaba clavada en las nubes, su mente estaba perdida mucho más lejos.

Echaba mucho de menos a su familia; el calor de los abrazos de su padre y la alegría en la voz de su madre. Se preguntó si podría convencer a Cortés para ir a su colonia, aunque sabía que por ahora debían ocultarse.

Entonces, entre las nubes surgió un bloque que Aelita supuso que sería Puerto Ángel. Era una preciosa isla llana pero cuya altitud aumentaba poco a poco, situándose en su falda el pueblo y en lo alto de la colina, un faro.

Cinco minutos después, ya estaban atracando.


Esta vez ha sido un capitulito cortito, pero quería expresar en uno solo la llegada de nuestros personajes al centro de la Resistencia y lugar clave en el fic, además de su nuevo hogar.

Quiero avisar que tanto Cortés, Wayan, Vector, Dahlia, Puerto Ángel y la Saint Nazaire pertenecen originalmente a la serie de Skyland y a sus creadores, no son creados por mí.

*Me gustaría aclarar, aparte de qué es la conexión empática, qué son los seijins. Siguiendo su descripción del prólogo, son personas con poderes sobrenaturales activados por luz solar. Esto quiere decir que un seijin no podrá usar sus poderes de noche ni en un lugar donde no le dé la luz del sol, así como que sus poderes serán menores si está nublado, por ejemplo.

Los poderes de los seijin son muy variados, pero el principal es crear esferas de energía(yo las denomino plasma en el fic) o escudos. Luego hay distintos poderes, como telekinesia, telepatía, u otros más específicos, como hacer colapsar los circuitos de los brigadas. Hay infinidad de poderes, pero un seijin no puede controlarlos todos. Atención, un seijin puede aprender dones con los que no ha nacido(con un máximo, claro está, de uno o dos dones como mucho), pero estos no mostrarán todo su poder. Como ya explicó Aelita en el anterior capítulo, los seijins tienen poderes que hasta desconocen, pero nacen con ellos.

La conexión empática que tiene Aelita es un don que le permite establecer un contacto con la mente y los sentimientos de una persona, incluso a distancia(es como una especie de telepatía avanzada).

holaminombreesdrama: Sinceramente, Jeremy es un personaje al que no podría sacarle mucho juego. Por ahora, no tengo pensamiento de incluirlo en el fic, pero,¿quién sabe? Yumi aparecerá a su debido tiempo, pero te basta con saber que no, no está en la Academia ;)

HeiMao.3: Me alegro de que te guste, es mi primer fanfic y la verdad es que estoy muy nerviosa .

Muchas gracias por vuestra reviews y por seguir la historia.¡Hasta el próximo capítulo!