Capítulo 5: El Páramo seijin
Ulrich y Odd venían desde lo lejos; sin embargo, no iban a pie. Cuando llegaron a la altura de Aelita, la chica miró con curiosidad la moto en la que venía montado Ulrich y la tabla en la que lo hacía Odd.
-¿A que molan?-dijo Odd sentándose en su tabla. Era simple, de color gris con el logo de la Resistencia en un extremo, igual que la moto de Ulrich-. Nos las dio Wayan para que no nos aburriesemos.
-Yo sigo prefiriendo mi moto.-comentó Ulrich mientras daba vueltas alrededor del árbol con la moto.
Aelita seguía con la mirada puesta en la tabla de Odd. Había visto motos voladoras, pero no tablas, y eso le llamaba la atención. El rubio se fijó en aquello.
-Monta, princesa.-le ofreció bajándose de su tabla.
-Pero si yo no sé conducir esta cosa...-titubeó Aelita mientras se acercaba(N/A: lógico; sabes conducir patrulleras S-22 pero no tablas voladoras). Posó un pie en la tabla pero lo retiró inmediatamente al tambalearse-. Si me monto me caigo.
-Que te ayude Odd, a él se le da genial el skate volador.-comentó Ulrich acercándose.
-¿Yo?¿Y por qué yo?-respondió sin pensarlo el rubio, pero cuando miró a Aelita que lo miraba suplicante,¿cómo iba a decirle que no?- De acuerdo...Prueba a montarte de nuevo apoyándote en el árbol.
La chica obedeció y acercó la tabla al árbol. Casi abrazándolo, se puso sobre la tabla. Esta se tambaleó un poco pero enseguida se estabilizó para tranquilidad de Aelita.
-No, así no es-cortó Odd-. Debes poner un pie delante y otro detrás.¡Suelta los brazos, si no no podrás hacer nada!
-¡Que no, que me caigo!¡SUÉLTAME OOOOOOOOOODD!-chilló agudamente Aelita cuando este intentó separarla del árbol.
-Vale, vale, ya te suelto. Con esos pulmones podrías cargarte a una armada de guardianes enteros, menudo chillido...-dijo Odd tanteándose el oído-. Creo que me has dejado medio sordo.
-Armas de mujer.-declaró Aelita alzando la cabeza con altanería, para luego reirse a carcajadas-¿Ahora qué hay que hacer para mover esta cosa?
-Si presionas la tabla con el pie delantero, tirará para adelante. Si lo haces con el trasero, pues para atrás, es fácil. Peeeeero si la princesita hace el favor de despegarse del áaaaaarbol...-canturreó Odd.
-Es que si lo hago me caaaaaaaigooo.-respondió la seijin en el mismo tono.
-Pues habrá que despegarte del árbol.-dijo Ulrich, que había presenciado la escena sin decir palabra, secundado por un Odd que se acercaba cada vez más a Aelita.
-Odd Della Robia, te juro que como te atrevas a intentarlo de nuevo te mando a la otra punta de Skyland.-amenazó Aelita.
-¿Apostamos algo?-se arriesgó Odd, picado.
Con una buena velocidad Aelita saltó del vehículo y corrió hacia Odd, pero este ya se había esperado su reacción y empezó a correr, huyendo de ella. Corrieron por varios minutos, y ya se habían alejado un poco del árbol.
-¡No puedes atraparme!-gritó Odd a varios metros por delante de Aelita.
-¡Mas te vale que no lo haga!-respondió ella alzando la voz.
Sin embargo, los resultado estaban cantados desde el principio. Mientras Odd seguía en buenas condiciones, las mejillas y la frente de Aelita habían empezado a tornarse del mismo color que su pelo.
-¡Los que se pelean se desean!-oyeron entonces que gritaba Ulrich desde el árbol.
Ambos chicos pararon en seco y se miraron. En un segundo, ambos se pusieron rojos de vergüenza (Aelita ya lo estaba por la carrera) y se giraron hacia donde estaba su amigo.
-¡ESO NO ES VERDAD!-gritaron al unísono. Se volvieron a mirar y su sonrojo aumentó.
Ulrich condujo su moto hacia ellos, riendose a carcajada limpia. Cuando llegó ya no reía, pero al ver a Odd y Aelita rojos de vergüenza, la risa volvió a aflorar.
-Lo siento, pero comprenderéis que esto hace mucha gracia.-se disculpó Ulrich mientras se secaba un par de lágrimas que le habían salido de la risa.
-No se dónde le ves la gracia.-opinó Aelita.
-Yo tampoco.-secundó Odd.
-Lo que yo decía...-susurró Ulrich lo suficientemente alto como para que el rubio y la pelirosa lo escucharan.
Aelita puso los ojos en blanco y Odd suspiró. Qué ganas de estrangular a su amigo ahí mismo, pero sabía que lo dejaría fuera de combate en cero coma.
-Sois increíbles...-soltó la chica mientras se cruzaba de brazos.
Antes de alejarse hacia el pueblo, Aelita se acercó a Odd por detrás y le propinó un golpe en la cabeza:
-Te lo merecías.
Odd y Ulrich se miraron y suspiraron.
-Chicas.-dijeron a la vez mientras suspiraban, una vez Aelita se había ido.
Mientras tanto, Aelita descendía la colina por las escaleras de las terrazas que había en la explanada. Dirigió la vista atrás y divisó a los lejos a Odd y Ulrich.
-Hombres.-bufó, dirigiendo la vista hacia delante.
Una titánica nave blanca y con forma rectangular vertical cortaba en dos las nubes del cielo de Skyland. Allá donde iba, el miedo sembraba. Esa nave era el Monolito, y era la nave de la Organización. En uno de los últimos pisos se hallaba su líder, observando el paisaje a través de una gran cristalera. La puerta automática de la sala se abrió y entró Mariah. Se colocó junto a Xana y le dedicó un saludo con la cabeza.
-¿Habéis encontrado algo?-preguntó Xana.
-Nada, señora. Hemos registrado todos los bloques que están bajo nuestro mandato y en ninguno de ellos hemos encontrado a la Resistencia.
-Me refería a la seijin, idiota.
-Ni rastro de ella, señora. Pero le aseguro que si...
-¿Cuánta duración tiene ese localizador tuyo?-le cortó Xana.
-Una semana.
-¿Y cuánto tiempo lleváis buscando?
-Una semana, señora, pero...
-Nada de excusas ni de peros. Encuentra a la niña y tráela para acá de inmediato.
-Sí, señora.
Mariah abandonó la estancia silenciosamente y Xana volvió a enfrascarse en sus pensamientos. Con paso lento, salió de la habitación y se dirigió al puente de mando del Monolito. Era una gran sala oscura, solo iluminada por la luz que procedía de las pantallas flotantes y de su cristalera. En el centro del puente había un asiento, reservado para la jefa, rodeado de otros asientos flotantes donde estaban trabajando algunas personas.
Se sentó en su puesto y anunció en voz alta:
-Poned rumbo al bloque L-109, a toda potencia.
Volvió a sumirse en sus pensamientos y se recostó sobre su asiento.
Aelita, de camino a su habitación, se cruzó con una de las Odd.
-Hola...¿Elisabeth?-intentó adivinar.
-Casi, soy Adele.-respondió esta.
Las dos intercambiaron una sonrisa y siguieron sus caminos. Aelita, a su cuarto; Adele, a dondequiera que fuese. La primera, al hallarse frente a la puerta de su habitación, sacó una llave del bolsillo de sus vaqueros y abrió la puerta. Con un notorio cansancio y casi arrastrando los brazos por el suelo se dejó caer bija abajo sobre la cama. Extrañamente le comía el sueño por dentro, notaba como sus párpados no podían aguantar abiertos, profería bostezos de cuando en cuando.
Sin darse cuenta se quedó dormida, con una ventana abierta y una puerta que no dejaba de dar portazos en un vano intento de cerrarse.
Con paso firme Xana salió de su patrullera especial. Era como las demás patrulleras, una nave blanca de forma vertical con dos alas en la parte inferior, solo que esa patrullera tenía unos alerones proyectados hacia arriba en el centro de las alas.
Se dirigió hacia la casa que tenía delante a través de un sencillo pasillo formado por brigadas. Tapada por la sombra del Monolito, la casa parecía más pequeña de lo que realmente era. Se podía decir que era acogedora, con una pequeña terraza y un amplio jardín en su parte trasera. En la entrada de la casa, como esperándola, había una pareja.
-Señores Schaeffer, me alegro de verlos-comentó con voz neutra. Al ver que no respondían, prosiguió-. Me gustaría hacerles unas preguntas.
-¿Sobre qué?-no pudo evitar preguntar la mujer, cuyo nombre era Anthea.
-Sobre quién-puntualizó Xana-.¿Qué pueden decirme sobre su hija...que no sepamos ya?
-Nada.-respondió tajante el hombre, Waldo.
-¿No saben nada?-preguntó casi inocentemente Xana, con un deje amenazador en la voz.
-No vamos a decir nada.
La jefa de la Organización se giró sobre sus talones, con las manos en la espalda.
-Verán, no están en situación de hacerse los valientes. Su hija ha, digamos, escapado de la Escuela de Guardianes; así que ayúdennos a buscarla o podrán ser acusados de traición a la Organización.
-¡Eso nunca!-exclamó Waldo.
Xana los miró por encima del hombro.
-Me lo esperaba. Quieran o no, nos ayudarán.
Hizo un gesto con la cabeza y cuatro brigadas se acercaron a la pareja, inmovilizándola. Intentaron liberarse, inútilmente.
-¡No te ayudaremos en nada!-chilló Anthea, revolviéndose.
Xana solamente rió por lo bajo ante ese comentario. Dio un par de pasos hacia la mujer y retorció uno de los mechones de la larga cabellera de la pelirosa entre sus dedos, con una sonrisa sardónica.
-Se nota que eres su madre, sois como dos gotas de agua-se separó de Anthea-. Espero que vuestra hija os quiera lo suficiente como para venir a por vosotros.
Sin hacer caso a los gritos de la pareja la cabecilla entró en su patrullera y ella y el resto de su flota abandonaron la isla.
En el Monolito, los brigadas llevaron a Anthea y Waldo a celdas separadas, pero contiguas.
-Waldo,¿de verdad crees que nuestra pequeña ha podido escapar de la Organización?
-Creo que sí, si no,¿para qué nos habrían encarcelado?
Waldo oyó el sollozo de Anthea y sacó el brazo fuera de los barrotes de la celda.
-No pasará nada Anthea, no pasará nada.-la tranquilizó aferrando con fuerza su mano.
-No es por nosotros, es por Aelita. No quiero ni imaginar qué le harán si la atrapan...-la mujer rompió a llorar.
Su marido la tranquilizó, aunque él también estaba preocupado. Sabía que si chantajeaban a su hija, esta haría lo que fuese.
-¿Cómo piensa traer a la niña hasta la trampa, señora?-preguntó Mariah.
Ella y Xana se encontraban en el despacho de esta última, con la mirada perdida en el paisaje que se veía tras la ventana.
-Mandar un aviso global por las frecuencias de radio públicas es demasiado arriesgado, además de que puede alentar a bloques bajo nuestro poder a revelarse. Hay que ser más discretos.
-¿Y cómo lo haremos, si no sabemos dónde está la niña?
-Ya pensaré en eso-dijo mientras hacía un aspaviento con la mano-. Retírate.
Mariah agachó la cabeza y salió de la habitación. Xana se frotó los ojos y apretó la frente, pensando.¿Dónde demonios se había metido esa seijin? Y ese no era el único problema; según Mariah, la Resistencia había rescatado a la niña y a los demás habitantes de aquella casa en Iúnar, por lo que seguramente estarían todos escondidos en algún bloque de la Resistencia.
La Resistencia.
-¡Maldita sea la Resistencia siete millones de veces!-exclamó Xana enfadada mientras daba un puñetazo al cristal (N/A: Nótese la referencia a Laura Gallego ê.ê).
De repente, notó algo en lo más recondito de su mente. Cerró los ojos, concentrándose, y pudo vislumbrar algo, un pequeño destello inconfundible.
-Increíble...Esto es perfecto-abrió los ojos y se giró hacia su ordenador. Clickeó un par de veces y estableció contacto con los brigadas que estaban vigilando ese piso-. Que absolutamente nadie entre en mi sala ni me moleste.-ordenó simplemente, y cerró al conexión.
Volvió a cerrar los ojos y a concentrarse.
Aelita se despertó con un bostezo. Intentó apoyarse en su brazo para levantarse, pero al notar un duro y frío material bajo ella abrió los ojos al instante.
Se encontraba en un lugar que solamente se podía describir como extraño y mágico a la vez. Cientos de nubes del color del atardecer flotaban a ras de suelo. No parecía haber un cielo, ni tampoco un sol.
-Me pregunto dónde estoy...-murmuró girandose para verlo todo a su alrededor.
Aún adormilada, se frotó los ojos. Se percató entonces de que sus manos parecían algo transparentes, aunque no dejaban ver lo que había tras ellas del todo. En este momento se aclaró y empezó a preguntar de verdad dónde estaba.
-¿Hola?¿Hay alguien?-chilló poniendo sus manos entorno a la boca.
Solo recibió como respuesta su propio eco. Se sentó en el suelo y, sin parar de vigilar a su alrededor, empezó a pensar.
-A ver,¿qué es lo último que he hecho?-se preguntó a si misma-. Estuve con los chicos, fui a mi habitación, me encontré con...¿Quién era? Ay, no me acuerdo...¿Luego que hice? Ah, ya, me tumbé en mi cama.
Recostó su espalda en el suelo y dirigió la vista hacia el cielo que no existía.
-Creo que me quedé dormida...¿Entonces esto es un sueño? Pues vaya sueño más raro. Juraría que estaba despertándome. En fin, si esto es un sueño, a esperar a que acabe.-suspiró para sus adentros.
Tras unos minutos, se dio cuenta de que no podría estar sin hacer nada hasta que despertase, de modo que se levantó, dispuesta a explorar aquel sitio. Caminó durante un rato sin ningún rumbo. De todas maneras, era difícil seguir un camino en aquel lugar donde parecía todo igual. Podría caminar durante horas y no llegar a un sitio en concreto, de eso estaba Aelita segura.
Sin embargo, divisó a lo lejos una figura negra que le daba la espalda. Empezó a correr hacia ella e intentó darle un toque mientras saludaba, pero la atravesó.
-Soy como un fantasma-dijo Aelita mientras se miraba las manos. Se giró hacia la persona que tenía al lado-.¿Quién eres?
Antes de que pudiera responder, Aelita se fijó en la ropa que llevaba. Un uniforme completamente blanco con una insignia dorada en el pecho, junto al corazón. Una insignia con una equis. Su largo pelo liso y negro y su cara fina le hicieron reaccionar.
-¿Xana? Esto no es un sueño, es una pesadilla.-declaró mientras daba un par de pasos atrás.
-La misma. Y créeme, esto no es un sueño. Al menos, no del todo.-respondió Xana.
-Entonces,¿dónde estamos?-se le escapó a Aelita, que no se dio cuenta de lo que dijo hasta un par de segundos después.
-¿No te lo enseñaron en la Academia? No, cierto, solo llegaste hasta el nivel épsilon-respondió con una sonrisa-. Verás, estamos en el Páramo seijin.
Holis :3 Me mataríais por la tardanza, pero tuve que tomarme un descanso de tanto usar el portátil, o mi madre acabaría restringiéndome el uso xD Intentaré actualizar cad días, aunque no prometo nada.
Yep, ahora esto en negrita, porque sí (?) Nah, es que queda mejor.
Y bueeeeno...Me gustaría volver a aclarar el tema de los seijin, porque...La verdad, no sé en qué demonios estaba pensando cuando os lo expliqué la última vez. Además, me llevé una sorpresita cuando en uno de los episodios de Skyland afirmaban que todos los seijins tienen telepatía, y sospecho que telekinesia también.
Así pues, cambio mi explicación sobre los seijins. Hay cosas que me he inventado sobre ellos, porque es mi fic y hago con él lo que quiero (?)
El hecho de que los seijins solamente pueden usar sus poderes bajo la luz del sol y que estos son más débiles cuanta menos luz haya sigue en pie.
Los poderes "predeterminados" de los seijins son los siguientes:
-Esferas de energía/plasma.
-Usos variados de la energía/plasma.
-Transmisión de energía.
-Telekinesia.
-Telepatía.
En esto último hay una cosa que tengo que avisar. Todos los seijins tienen una habilidad especial entre ellos que es poder compartir los recuerdos. Ojo, solo entre ellos.
Cada seijin nace con un don especial, a parte de los poderes predeterminados. Esos dones especiales pueden ser cualquier cosa: desde tener extraordinarias habilidades físicas, hasta tener un nivel más avanzado de los poderes seijin predeterminados; pasando por tener un poder que ningún otro seijin tiene.
Lo de que los seijins pueden aprender dones distintos a los suyos queda eliminado.
Dejando de lado el tema de los seijins, explico mas o menos cómo es la Academia, para que quede claro. Todos los alumnos y Guardianes llevan el uniforme de la organización, que es negro para los chicos y blanco para las chicas. Cada uniforme lleva una insignia de la Organización con forma de equis, y dependiendo del rango es de un color u otro.
La academia se divide en diferentes niveles, y en cada nivel hay un rango:
-Dseta, alumnos recién llegados que aún no han pasado la "Prueba del algodón". El color de su insignia es blanco.
-Épsilon, alumnos que ya han pasado la prueba y han comenzado sus estudios en el 3º nivel. El color de su insignia es amarillo.
-Delta, alumnos que han pasado el examen de acceso al 2º nivel y comienzan un nivel superior en sus estudios. El color de su insignia es cian.
-Gamma, alumnos que han pasado el examen de acceso al 1º nivel y se enfrentan al último año en la Academia. El color de su insignia es rojo.
-Beta, uno de los dos rangos que se pueden conseguir al graduarte en la Academia. El color de su insignia es el plata.
-Alpha, uno de los dos rangos que se pueden conseguir al graduarte en la Academia. Solo concedido a alumnos con resultados extraordinarios. El color de su insignia es dorado.
Y dejando ya cualquier explicación, pongámonos con las reviews:
Midnight SkyDragon: FanFiction tiene un extraño efecto sobre mi. Si leo un fanfic Oddlita, me vuelvo Oddlita; si leo un fanfic Jerlita, me vuelvo Jerlita.¡Qué coraje me da! xD A ti no te saludo que hablo contigo casi todos los días xDDD
sasusakugknrs2: Muchas gracias. Yumi aparecerá dentro de un tiempo. Aún tengo que decidir cuando será, pero intentaré que sea pronto.¡Paciencia! ¡Saludines :3!
holaminombreesdrama: Perdona si te hice esperar mucho . No te preocupes, acepto todo tipo de críticas, es más, me vienen bien. Por cierto, tu fanfic "Tratando de no amarte" me gusta mucho :). ¡Saludines :3!
HeiMao.3: Es una pena que ya se acabe, es que te lo digo y redigo: me encanta. No hay ningún problema ^^ Seguiré escribiendo, mientras no contraiga el síndrome del escritor vago xD Muchísimas gracias por tu apoyo ^^ ¡Saludines :3!
Finalmente, os pido a todos un minuto de silencio por mi querido disco duro del ordenador de sobremesa, que hoy a las 2 de la tarde ha hecho caput. Adiós música, adiós fotos, adiós páginas en favoritos, adiós trabajo de inglés...
Muchas gracias por vuestra reviews y por seguir la historia.¡Hasta el próximo capítulo!
