Quinta parte.
Saludos!
Samantha corría en dirección al Gran Comedor, su gran cabello pelirrojo se movía de un lado a otro, sus ojos azul cielo brillaban con emoción.
Había regresado a Hogwarts.
Por su pelirroja cabeza, le pasaban imágenes de Draco Malfoy. Sonrió aun mas y apretando el puño corrió un poco mas rápido.
Hermione estaba sonrojada, el día anterior había sido de lo mas emocionante.
*Flash Back*
Sintió el aliento caliente de Draco encima de sus labios, tenia miedo, miedo de el, y miedo del sentimiento que empezaba a sentir por aquel chico. ¿Pero que era lo que sentía el? Lo que había dicho era cierto, ¿Acaso sus sentimientos habían cambiado? Se agarro de la mesa en donde estaba sentada, Malfoy estaba cada vez mas cerca de ella, su aroma la penetraba hasta el ultimo cabello que tenia, su piel se le erizo. Su mente se había puesto en blanco.. y solo.. se dejo llevar...
El labio inferior de Malfoy temblaba ¿Que iba a hacer? Se sentía vulnerable a la castaña, no lo podía evitar, desde hace tiempo le llamaba la atención, su cabello ondulado, su exprecion de superada, su sonrisa, aquel modo de caminar... No era bonita, pero tenia algo, que lo volvían loco.. Acaricio su cabello haciendo que su aroma se esparciera por todo el salón.
Tembló.
Recordó cuando hace varios años, se acerco a la poción Amortentia, claro, que en ese momento no le importaba mucho aquel aroma que había percibido. "Libros viejos, vainilla y fresas salvajes"
Y esos mismos aromas despedía Granger.
Quiso retroceder, pero al verla algo confundida no lo hizo, sonrió levemente mientras sus ojos se posaban en los labios rojos de la chica. ¿Lo iba a hacer?...
Junto su rostro, se enjuago los labios, la agarro de la cintura y sin pensarlo, sin temerlo, la beso.
Hermione se quedo inmóvil unos segundos, dudando en regresarle el beso o no. Al ver la desesperación de Draco, entreabrió un poco la boca, Malfoy la sujetaba con fuerza, mordió su labio con ternura y saboreo como un niño lo hace con una paleta. Hermione enredo sus brazos en el cuello del rubio.
Ninguno quería que acabara ese momento.
Escucharon ruidos y se separaron de inmediato, ambos agitados, se miraron sonrojados. Draco le dio la mano y la sujeto con fuerza, abrió la puerta percatándose de que no hubiera nadie. Hermione se mordía el labio con nerviosismo. El sabor de Draco seguía impregnado. Se salieron de prisa y antes de separarse, e irse cada quien a su casa, Draco la volvió a agarrar de la cintura y la beso fugazmente.
Sabían que era el comienzo de algo.
*Fin del Flash Back*
-Hey, Hermione, ¿Que te pasa? ¿Te sientes mal?- Neville le había estado hablando desde hace varios minutos, la castaña movió la cabeza tratando de volver en si.
-Lo siento Neville, ¿dijiste algo?- El castaño sonrió torpemente -Te pregunte si podrías ayudarme con una tarea de Snape..- Hermione asintió mientras su mirada se posaba en cierto Slytherin que tomaba jugo de calabaza.
Draco sentía una mirada encima de el. Sonrió arrogantemente, sabia con perfección, que aquella mirada era de una linda leona que estaba justo enfrente de el.
De repente, sintió como el aire se tensaba, alzo la vista para ver que pasaba.
Noto a una pelirroja de cabello ondulado y largo parada en la puerta. Sus ojos azules se paseaban por todo el lugar, muchos comenzaron a chuchichear sobre ella.
-¡Draco!- Grito, el rubio casi se ahoga con el jugo que aun rondaba por su boca. Tosió un poco tratando de acomodarse la garganta.
Samantha Windergast corrió en dirección a Draco Malfoy. Todos presenciando aquella rara escena, rara para algunos. Incomoda para Hermione Granger.
Todos sabían que Samantha, era algo mas que amiga de Malfoy. Desde pequeños, habían estados predestinados al compromiso. Se fue en segundo año, a la misma escuela de Georginna. Pero como era de esperarse nunca congeniaron.
Corrió hacia Malfoy haciendo que todos la voltearan a ver. Era muy hermosa. Se colgó del cuello del rubio y entre chillidos le dijo. -Oh Draco, volví, ¿No te alegra?-
Malfoy giro los ojos, no estaba nada contento. -Suéltame Sam..- Zabini reía entre dientes al igual que Theodore, Pansy y todas las demás chicas estaban algo enojadas. Había vuelto ella.
-Valla, que sorpresa ¿No?- Ron miraba a la pelirroja, la cual no soltaba al pobre chico. Harry asintió sonriendo. Miro a Hermione la cual estaba pálida y se había quedado quieta.
-¿Estas bien Herms?-
Draco la jalo enojado, llevándola hacia afuera, en ese momento no le importaba nada ni nadie.
-¿Estas loca?- Le grito apenas salieron. Samantha le sonrió con torpeza, lo agarro del cuello y sin darle tiempo de decir nada. Lo beso.
Malfoy la alejo, estaba furioso, mas que eso.
-¿Que te sucede Draco?- Le reprocho enfadada. Draco se cruzo de brazos y bufo. Vio como salia Hermione y sus amigos.
Demonios, se había olvidado de ella. Cerro los ojos y lo único que sintió, fue la mirada de desprecio que le dedicaba la castaña.
Se puso a caminar sin hacerle caso a Samantha
-¡Draco a donde vas.. Draco... DRACO!-
Hermione se recargo en la pared, se sentía mareada y algo asqueada. Georginna la agarro para que no se cayera.
-Vamos a la enfermería- Le murmuro Harry sujetándola de un brazo. Los ojos de la castaña recorrieron el rostro del azabache. Le sonrió tristemente y negó.
-Estoy bien Harry- Mintió.
