Hola chicos

ojala les este gustando la trama,

saludos a todos mis lectores, gracias por su apoyo.

:D

Disfruten del capitulo.


Hermione y Georginna entraron a su habitación. El aire estaba frió y húmedo, aterrador. La castaña se toco las cienes mientras se sentaba en su cama, estaba dolida, al salir del Gran Comedor pudo ver como Samantha besaba a Malfoy.

Una ligera lagrima rodó por su mejilla. -¿Hermione?- Georginna la volteo a ver, sus ojos reflejaban tristeza y una gran desesperación de contar algo. Pero Georginna conocía a su amiga, y sabia que no le diría nada. Paso su mano sobre su hombro intentando darle fuerzas. Hermione la volteo a ver y haciendo un gran esfuerzo, sonrió.

-Te traeré un té, para que te sientas mejor..- Se coloco su túnica y sin decir nada mas se salio.

Los ojos de Hermione estaban rojos, sintió un enorme nudo en la garganta, pero no se permitiría llorar por Malfoy, no por el.. Se acerco a la ventana para poder cerrarla, el aire fresco que entraba la haría enfermar mas.

El aire hizo volar su cabello ondulado, aspiro el aroma fresco de los arboles, su mirada se paseaba en todas direcciones, cuando de pronto, volvió a ver a aquel encapuchado que iba ahora mas tranquilo tratando de pasar desapercibido en dirección del bosque prohibido. Se escondió detrás de una gruesa cortina, esperando no ser encontrada. ¿Quien seria aquella persona? No pudo evitar en pensar en Malfoy y la palabra Mortifago..

Negó con la cabeza tratando de que aquellas ideas se le borraran. Se acerco a su cama y se dejo caer en ella, cerro los ojos y sus pensamientos echaron a volar..

*Flash Back*

Aquella mañana de Septiembre, Hermione caminaba desconcentrada por el anden 9 3/4, sus pequeñas piernas temblaban no sabia exactamente donde se encontraba. Aquel hombre que iba adelante de ella, (diciendo que era un Auror) iba con la cabeza alzada haciéndose paso entre la multitud. La pequeña chica de cabello despeinado y dientes de ratón lo seguía con nerviosismo. Había muchas personas aquel día, sus ojos avellana se posaban en cada familia que iba a despedir a sus hijos.

-Bien señorita Granger, llego la hora. Todo saldrá bien.- El auror de dedico una sonrisa y se giro en forma de despedida. Hermione lo vio alejarse y tragando saliva se metió al anden. Adentro había mas chicos, se paro derecha y alzo la cabeza, como momentos antes lo había echo el auror. Camino buscando un compartimiento vació y lo encontró. Se sentó a un lado de la ventana, llamándole la atención una familia de personas rubias, pálidas y elegantes.

El mas pequeño de ellos miro con enojo a sus padres y con un beso fugaz dedicado a su madre se metió al tren. Hermione alzo una ceja mientras la puerta se abría y entraba una chica rubia y un chico castaño regordete.

-Soy Neville- Dijo cuando se sentó enfrente de ella, llevando con el un sapo viejo. Hermione le sonrió y volteo a ver a la rubia la cual se presento como Georginna.

-Yo soy Hermione Granger..- Georginna entrecerró los ojos -Nunca he escuchado sobre esa familia de magos..- Le sonrió mientras sacaba de su chamarra miles de caramelos. -Supongo que tu familia es muggle..- Le tendió uno esperando a que la castaña se lo aceptara.

-Si bueno... me llego la carta sorpresivamente, no lo esperaba.. nadie lo esperaba..- Georginna y Neville escuchaban con atención su historia, para después contar la suya. Al parecer los dos, provenían de familias antiguas.

-Pero no todos son como nosotros, hay gente que aun no acepta a los hijos de muggle..- Hermione abrió los ojos, no sabia que en ese mundo hubiera gente con prejuicios.

-¿En serio? ¿Como quien?- En ese momento, aquel chico rubio que había visto por la ventana pasaba con dos mas altos que el cubriéndole la espalda. Todos los voltearon a ver, Neville alzo las cejas preocupado a que entraran.

-Como ellos- Murmuro el chico que había soltado a su sapo de nombre Trevor.

Draco Malfoy se dejo caer sobre el sillón, muchos personas lo reconocían, el hijo de Lucius Malfoy, descendiente de los Black, sangre pura, Slytherin desde la cuna.. Sonrió con arrogancia mientras se acomodaba la túnica.

-Harry Potter esta aquí... hay que hacerlo de los nuestros- Sus amigos Crabbe y Goyle rieron como tontos asintiendo a todo lo que Malfoy decía. Escucharon un gran alboroto afuera, Draco se asomo viendo como el tonto de Longbottom corría tratando de perseguir a su sapo escurridizo. Echo a reír y su mirada se poso en aquella niña castaña. Jamas la había visto, alzo una ceja mientras la seguía con la mirada. La niña se cruzo de brazos y giro los ojos. Parecía algo.. engreída..

En el recorrido al castillo, sus ojos grises y fríos no dejaban de ver a la castaña, la vio subirse con el sombrero seleccionador, la vio ser elegida como Gryffindor... la vio correr hacia su mesa y vio que no tenia oportunidad de nada con ella...


Forzó una sonrisa después de haber dicho las palabras -Sangre Sucia Inmunda- Vio como sus ojos avellana se cubrían de lagrimas, como su labio temblaba evitando echarse a llorar, todo a su alrededor se había silenciado, no noto cuando Weasley le apunto con la varita, miro su mano que temblaba, estaba tan rojo como su cabello. Sintió miedo cuando pronuncio -Traga caracoles- pero al notar que el hechizo le rebotaba a Wealey se puso a reír, relajando todo su cuerpo.

El pelirrojo callo hacia atrás, poniéndose pálido y escupiendo miles de cosas babosas. Potter Granger y Astorga se lo llevaron de ahí, pudo notar como Granger se limpiaba las lagrimas con su túnica..

Al pasar un rato, se fue a caminar por el castillo, tal vez presumiendo su traje de buscador, siempre con la nariz alzada y exprecion de -todos- son- tontos -menos -yo-. A lo lejos escucho unos sollozos,

-Tranquila Hermione, sabes como es Malfoy, que no te afecte, es un tarado- Era la voz de Astorga, se escondió en una esquina mientras miraba a la leona caída, tenia los ojos hinchados y el cabello mas alborotado.

-Lo se, pero no se porque me duele...-


Desde lejos miraba como bailaba con el tonto de Krum, ¿Que se creía? Dio un sorbo a su bebida y al terminar frunció la boca en un gesto enojado. No sabia porque se sentía así, apreto el vaso que tenia en la mano y lo aventó con furia.

Al salir del baile, pudo notar como Granger y Weasley discutían, ella se veía enfadada, su cabello ya estaba despeinado y su maquillaje corrido. Se veía triste, escucho como gritaba -¿El enemigo?- Y siguiendo al pelirrojo empezó a gritar mas.

Pobre.

La chica se dejo caer derrotada mientras se limpiaba las lagrimas. Malfoy mirando desde una esquina (como siempre) sentía presión en el pecho. Y unas terribles ganas de ir hacia ella.

Se acerco mientras le estiraba un pañuelo, Hermione lo volteo a ver enojada. -¿Que quieres?-

Ni siquiera el propio Malfoy sabia lo que quería, pero estaba ahí, justo enfrente de ella. -Vamos, acéptalo . no hagas que me arrepienta- Hermione lo acepto, se limpio el rostro sin importarle como se veía. Malfoy, aflojándose el moño que tenia alrededor del cuello sonrió. Se veía... encantadora.

-No llores por Weasel.. es un idiota- Y sin mas, se dio la vuelta. Hermione bufo, pero después se puso a reír.

-Estúpido Malfoy- Murmuro.

*Fin del Flash Back*

Eran pocos los recuerdos que tenia de Malfoy, bueno, eran los mas sobresalientes. Al recordar el pañuelo que le había dado ese día, sonrió de lado y de su cajón saco una caja que estaba bajo hechizo.

Lo saco con cuidado, aun tenia grabado las iniciales DM, se lo llevo a la nariz y lo aspiro.

Aun tenia impregnado su aroma.