Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, sino a su creador Akira Toriyama.


Mi Primer Amor

Capítulo #2: ¿Eres tú?


Ya era día lunes por la mañana, y la familia Son ejecutaba con completa normalidad sus actividades rutinarias, Milk, se encargaba del quehacer doméstico, Gohan por su parte se alistaba con su ropa de entrenamiento para salir. Entonces caminó con sigilo en casa.

— "Si mamá me sorprende, no me dejará entrenar, ayer no pude por tardar tanto en regresar"pensaba Gohan, caminando de puntillas.

— ¿A dónde crees que vas?— preguntó con disgusto la madre.

— ¡Mamá!— exclamó el muchacho espantado por la repentina aparición de la mujer.

— Gohan, responde a lo que te pregunté— ordenó Milk, el chico rió sutilmente con nerviosismo mientras tomaba su cabeza.

— No es nada, sólo iba a entrenar para no perder mi condición— contestó fingiendo simplicidad.

— ¡¿Qué estás diciendo?!— exclamó molesta la madre— Sabes que tu maestra no tarda en llegar, debes estar en casa para retomar tus lecciones— fundamentó tomándose la cintura.

— Mamá no te preocupes, aún falta una hora para que llegue la maestra, con ese tiempo será suficiente para entrenar, puedo regresar antes que ella— intentó solucionar el problema Gohan.

— Te preocupas mucho por esos entrenamientos, en eso te pareces mucho a tu padre— manifestó la mujer, provocando un tenue sonrojamiento en el semisaiyajin.

— Mamá ¿entonces me dejas?— preguntó suplicante.

— ¿Prometes llegar a la hora?— rebatió la mujer.

— Si— contestó esperanzado el preadolescente. Milk lo miró mientras reflexionaba con suspicacia.

— Mmm… esta bien, pero recuerda tan sólo una hora, si no regresas entonces tendrás tu escarmiento— advirtió amenazadora.

— Si, si, prometo regresar pronto— respondió feliz el chico de ojos negros.

Entonces Gohan partió volando hasta una pradera rodeada de árboles, arbustos, y flores que decoraban el entorno con aquella intensidad propia de la estación primaveral, además de montañas que imponentes se levantaban formando pequeños valles.

— Ya he llegado, ahora a entrenar— monologó mirando el entorno— Comenzaré con un pequeño calentamiento— agregó.

Entonces extendió horizontalmente su brazo derecho, cogiéndolo con el izquierdo, comenzando a alongarlos. Pronto se sentó sobro el césped, con las piernas extendidas de forma homogénea, y alcanzó con gran habilidad la punta de sus pies.

— Bueno, ahora se viene lo divertido— dijo poniéndose de pie, mientras secaba escasas gotas de sudor que se desprendían de su frente— ¡Ah!— exclamó con potencia, empuñando sus manos, entonces se transformó en supersaiyajin.

Se elevó un par de metros sobre el suelo, y comenzó a dar patadas al aire a gran velocidad, lo mismo con sus puños. Después de unos cuantos minutos, reemplazó la nada, por enormes rocas las cuales destruyó con gran facilidad. Intercambió varias veces entre el aire y las rocas. También practico velocidad, desplazándose casi sin ser visible entre las montañas y cerros. Lanzó energía a otras tantas rocas de gran volumen, las cuales se fragmentaron el pequeñas rocas que impulsadas por el impacto, se dirigían a gran velocidad al muchacho, el cual con una rapidez impresionante, esquivaba unas tantas, mientras golpeaba con sus puños aquellas que amenazaban golpear su pecho.


— Lamento la tardanza, pero se me presentó un problema— se excusó una mujer mientras hacía una reverencia.

— No se preocupe maestra, al contrario, tendrá que perdonarme usted, Gohan salió hace más de una hora y no a regresado— expresó Milk.

— Bueno, puedo esperarlo, seguramente viene en camino— comentó la mujer, entonces una niña asomó curiosa tras la mujer.

— Vaya, veo que viene acompañada— observó la madre de Gohan.

— Es cierto— dijo la mujer mientras daba un paso al costado para dejar a la vista a la muchacha— Le presento a mi hija Meiko

— Mucho gusto— saludó la chica educada haciendo una reverencia.

— El gusto es mío— correspondió Milk sonriendo.

— No quiso quedarse sola en casa, me contó que ayer la atacó un dinosaurio, quedó muy asustada— explicó la mujer, lo que ruborizó a Meiko— Espero no le moleste— añadió haciendo una reverencia.

— No, por supuesto que no— respondió apresuradamente la madre de Gohan— Vaya que distraída soy, por favor pasen— invitó la mujer señalando la vivienda.

— Muchas gracias— dijeron al unisón.

Pasaron veinte minutos, y Milk estaba completamente irritada.

"Gohan me prometiste estar a tiempo y ya llevas media hora de retraso"pensó impaciente.

— ¿Le habrá ocurrido algo a Gohan?— preguntó la maestra que se encontraba sentada sobre un sofá junto a su hija.

— No lo creo, debe estar en el bosque— respondió la madre— Iría por él, pero no quiero dejarlas solas— expresó como excusándose.

— No se preocupe, Meiko irá por él— la chica la miró extrañada— ¿Verdad que puedes?— preguntó casi confirmándolo.

— S..si— contestó vacilante la muchacha de ojos grises.

— ¿Enserio?... ¿harías eso por mí?— preguntó esperanzada Milk.

— Claro— respondió amable la muchacha.

— Muchas gracias— agradeció la mujer.

— Entonces su nombre es Gohan ¿verdad?— preguntó insegura la muchacha.

— Si, es Gohan, viste un traje azul, bueno es posible que no lo confundas con nadie más, porque somos los únicos habitantes de este lugar— indicó sonriendo la madre de Gohan.

— Esta bien— dijo la muchacha, entonces cruzó rauda el umbral de aquella casa, y salió en búsqueda del muchacho.


Mientras tanto, Gohan se encontraba completamente sumergido en su entrenamiento, le parecía que los minutos avanzaban a pasos de anciano, o al menos eso quería pensar. Lanzaba golpes y energía por doquier, destruyendo muchas de las estructuras montañosas reinantes en el lugar.

— "Que fue ese ruido tan estruendoso"— pensó la chica mientras se detenía ante el estrepitoso ruido provocado por el joven— Quizás esté en esa dirección ese niño— se dijo ahora Meiko, y vacilante emprendió marcha guiada por el sonido. Luego de unos minutos, divisó al muchacho que se encontraba de espaldas, y convertido en supersaiyajin.

— Entonces la muchacha recordó: "Si, es Gohan, viste un traje azul, bueno es posible que no lo confundas con nadie más, porque somos los únicos habitantes en este lugar indicó sonriendo la madre de Gohan".

— G… ¿Gohan?— preguntó sonrojada la muchacha al reconocer en la figura del chico, aquel héroe que hace menos de 24 horas le había salvado la vida.

— ¿Eh?— murmuró el chico mientras se volteaba— ¡Qué!, ¿qué hace usted aquí señorita?— preguntó espantado al sentirse descubierto.

— ¿Usted es Gohan?, la señora Milk me pidió buscar a Gohan, me dijo que era el único muchacho en este lugar, por eso deduzco que es usted— explicó la muchacha.

— N… no, se equivoca, suelo venir aquí, pero yo no soy quien busca— contestó vacilante el hijo mayor de Gokú— "Creo que se me pasó la hora"pensó mientras tomaba su cabeza Pero cómo mi madre envía a una niña desconocida a buscarme, arriesga que se descubra mi identidadse preguntó con una sonrisa nerviosa el semisaiyajin.

— ¿Y sabe dónde lo puedo encontrar?—interrogó la muchacha.

— Bueno debe ser aquel niño que vi hace unos minutos en esa dirección— mintió el chico indicando hacia el norte.

— Muchas, gracias, le agradezco la información, nuevamente me ha ayudado— manifestó la muchacha sonriendo tímidamente.

— No es nada— sonrió también— Ahora date prisa, o sino no encontrarás a Gohan— aconsejó el chico.

— Si, y muchas gracias, hasta pronto— se despidió la muchacha mientras se alejaba.

— Adiós— correspondió agitando su mano— Eso estuvo cerca— espetó con un suspiro de alivio— Me pregunto cómo esa niña conoce a mi madre, bueno no es momento para pensar en eso, ahora debo darme prisa— monologó Gohan mientras volvía a su apariencia normal y salía volando para fingir ser alguien completamente diferente a la persona que conversaba hace unos instantes con la chica.

Descendió junto a una colina, dirección en que caminaba Meiko. Entonces salió a su encuentro, fingiendo desconocer su presencia.

— Buenas tardes, ¿usted es Gohan?—preguntó la chica de cabello castaño.

— Buenas tardes— saludó Gohan— Si, yo soy Gohan, que se le ofrece— añadió.

Entonces la chica explicó que Milk la había enviado a buscarlo para que regresara lo antes posible porque la maestra ya estaba en casa.

— Ya veo, debe estar muy molesta por no haber regresado a tiempo, pero se me pasó el tiempo sin darme cuenta— comentó sonriendo el chico.

— Entonces regresemos pronto, porque preparaba su escarmiento— dijo la chica sonriendo.

— Ya veo— musitó.

Caminaron en silencio rumbo a casa, a solo minutos de ella, la muchacha no contuvo la curiosidad y preguntó— ¿Le puedo hacer una pregunta?

— Claro, lo que quieras— contestó amable el chico.

— Usted…— interrumpió Gohan.

— Por favor, trátame de tu, creo que tenemos casi la misma edad, no es necesario que me trates de usted— expresó riendo el chico.

— Esta bien, entonces tu- pronunció tímidamente, Gohan asintió— ¿Tú conoces a aquel chico de cabello dorado que en ocasiones visita este lugar?— preguntó avergonzada.

— No… no sé de quién hablas— respondió haciéndose el desentendido.

— Que lástima, creí que quizás lo conocías, como traen la misma ropa creí que pertenecían a algún club de artes marciales o algo por el estilo— musitó decepcionada. El muchacho miró sus ropas con espanto— Pero veo que sólo es una coincidencia— agregó.

"Creo que tendré que tener más cuidado, esta niña podría descubrirme, y eso no sería bueno"— pensó Gohan mientras ingresaba a la vivienda.

— Buenas tardes maestra, lamento la tardanza— saludó Gohan tomando su cabeza.

— Cómo es posible Gohan que no cumplas las promesas que le haces a tu madre, te dije sólo una hora, pero me desobedeciste— reclamó exasperada Milk.

— Lo siento madre, pero se me pasó la hora— se excusó temeroso el muchacho.

— No hay problema señora Son, ahora podemos comenzar sin ningún inconveniente— intentó calmar la maestra.

— Si, es cierto— susurró Milk avergonzada por el escándalo.

— Yo te esperaré aquí— dijo Meiko sentándose en un sofá.

— Esta bien— contestó la madre.

— Es cierto, había olvidado preguntar, ¿Madre cómo conoces a Meiko?— interrogó Gohan.

— Hijo, Meiko es hija de tu maestra, hoy vino junto a su madre porque ayer fue atacada por un dinosaurio y no quería quedar sola en casa— explicó Milk.

— Vaya, así que tu eres la hija de mi maestra— comentó Gohan, la chica asintió sonriendo— "Que pequeño es el mundo"pensó con un leve sudor el su frente.

— Bueno, ahora ve a cambiarte pronto, estas sudando, date prisa para que comiences con tus clases— ordenó la madre.

— Si— respondió Gohan y corrió a su habitación.

Al cabo de unos minutos, Gohan bajó a la primera planta, cargando libros y cuadernos.

— Bueno, comencemos— dijo la maestra. Entonces aquella tarde de estudio desde ese instante, se desarrolló con normalidad.


Mientras tanto, Meiko, esperaba a su madre observando con detención las fotografías que decoraban la sala, en ellas distinguía a Gohan y Milk, que aparecía en retratos junto a Gokú, quien ella no tendría la oportunidad de conocer. Luego pensó:- "Que haría aquí el chico que me salvó? me gustaría tanto volver a verlo-suspiró- Me gustaría saber siquiera su nombre, espero poder llegar a conocerlo, pero al menos ya sé dónde encontrarlo-sonrió emocionada. Se encontraba sumergida en sus pensamientos cuando de pronto, siente que se aproximan lentamente pasos inestables, que eran más perceptibles a medida que se acercaban. La muchacha miró curiosa para ver de quien se trataba, observó maravillada al descubrir quién era.

— Hola, cómo te llamas— saludó sonriendo tiernamente.

— Hola, mi nombre es Goten— pronunció con gran dificultad el pequeño niño de entonces 4 años.

— Así que tu nombre es Goten, pues yo soy Meiko, un gusto conocerte pequeño— expresó encantada.

— ¿Quieres jugar conmigo?—propuso el hijo menor de Gokú.

— Claro que si— respondió sonriente.

— Ven— invitó Goten tomando de la mano a la chica de ojos grises, la que inclinándose siguió al pequeño.

Estuvieron largo tiempo jugando, la muchacha cayó rendida a la ternura irradiada por el menor de los Son, si bien era muy tímida, el pequeño desde el primer instante despertó una gran fraternidad en la muchacha. Gohan se acercó a la habitación donde se encontraban Goten y Meiko, y a la distancia escuchaba las risas fusionadas de ambos que disfrutaban juntos mientras jugaban.

"Vaya, esta niña se ha lleva muy bien con Goten"— pensó Gohan mientras observaba desde el umbral de la habitación como se divertían.

— Gohan, ¿vienes a jugar con nosotros?— preguntó su hermano menor al sorprenderlo.

— Lo siento Goten, pero vengo a buscar a Meiko, su madre ya se va debe irse ella también— comunicó Gohan.

— ¡No!— exclamó con capricho el pequeño mientras afirmaba con fuerza una pierna de la muchacha quien se ponía de pié para retirarse.

— Lo lamento, debo irme, pero si quieres vendré a visitarte cuando tú me invites— consoló Meiko.

— ¿Me prometes que vendrás?— preguntó susurrando, mientras choca sus dedos índices, lo que le daba un aspecto tierno.

— Claro que si— afirmó Gohan, entonces se dirigió a la chica— Meiko ven cuando quieras, con gusto te recibiéremos— invitó sonriendo.

— Muchas gracias— respondió haciendo una reverencia.

Entonces bajaron a la primera planta, donde los esperaban Milk y la maestra.

— Bueno hija, despídete para irnos— ordenó la mujer amablemente.

— Adiós, un gusto conocerlos— pronunció la muchacha haciendo una reverencia.

— El gusto fue nuestro, hasta pronto— dijeron al unisón Gohan y Milk sonriendo gentilmente. Salieron hacia el exterior, donde descansaba una nave que las transportaba, se subieron a ella y se despidieron nuevamente.

— ¡Adiós, vuelve pronto!— exclamó Goten sacudiendo su mano. Entonces la maestra y Meiko desaparecieron por el horizonte rumbo a Ciudad Satán.

Claro que volverépronunció ya lejos, luego mirando el cielo pensóTambién por ti héroe doradocon una luminosidad de ilusión en sus ojos grisáceos.


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