Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, sino a su creador el señor Akira Toriyama.


Mi Primer Amor

Capítulo #5: El secreto de los hermanos Son


Habían pasado ya algunos días, y la promesa del autodenominado "Gran Saiyaman", de regresar a aquel lugar, se convertía en un palabras que se esfumaban con el tiempo. Meiko, aquella tarde, estaba a escasos segundos de partir a realizar su caminata de rutina, pero fue interceptada por su madre.

— Meiko, debo regresar a casa a buscar un libro que olvidé, por favor, encárgate de revisar los ejercicios que está haciendo Gohan— solicitó a modo de ayuda la madre de la muchacha.

— Madre, pero yo…— intentó excusarse la chica mientras era interrumpida por su madre.

— No te preocupes, en un momento regreso— dijo la mujer mientras salía a toda prisa de casa.

— Estáa bien— susurró resignada Meiko.

— Gohan, yo iré con tu maestra a la ciudad, me llevará porque debo comprar unas cosas, por favor cuida a Goten— dijo ahora Milk a su hijo mayor.

— Eh… si, no te preocupes— contestó con simpleza el chico de ojos negros, al cabo de unos segundos, las mujeres ya habían zarpado en la nave de la maestra.

— Bueno, ya se han ido, ahora sigue con tus ejercicios— murmuró cabizbaja Meiko, Gohan asintió advirtiendo el poco entusiasmo que le causaba a la muchacha quedarse con él aquella tarde.

Gohan de inmediato comenzó a resolver los ejercicios dejados por su maestra— "Debo darme prisa para que Meiko pueda salir como de costumbre, ya me di cuenta que no quiere estar aquí, si supiera que yo soy el Gran Saiyaman, seguramente esto no pasaría, pero no se lo puedo decir"pensó el hijo mayor de Gokú mientras con gran habilidad resolvía sus ejercicios. Meiko miraba al muchacho sosteniendo con una mano su mentón, como presintiendo que los problemas resueltos por Gohan, tras una primera revisión tendrían que ser hechos nuevamente, prolongando su estadía en aquella casa.

— Ya terminé— anunció el muchacho sonriendo mientras le entregaba el cuaderno a Meiko, esta lo cogió con predisposición a corregirlo. La muchacha comenzó a ver los ejercicios, y para su sorpresa, todo estaba resuelto perfectamente, sin un solo error ni enmendaduras.

— Gohan, según tengo entendido, mi madre hoy comenzó a enseñarte esta materia, ¿Estoy en lo cierto?— preguntó asombrada la chica de ojos grises, mientras volvía a revisar los ejercicios para convencerse de la eficiencia del muchacho.

— Si, tan sólo hoy, es probable que tenga errores, lo siento— se excusó el joven.

— No, te equivocas ¡Esto está perfecto!— exclamó impresionada— ¿Sabías que eres un chico muy inteligente?— añadió ahora mirando a Gohan sonriendo con ternura.

— Muchas gracias— respondió sonriendo nervioso mientras se tomaba la cabeza.

— Hablo enserio, no cualquiera aprende ese nivel de álgebra en una hora, para ser sincera, creí que tardarías muchísimo, y que te equivocarías en más de una ocasión— admitió la muchacha.

— ¿Lo dices enserio?— preguntó el semisaiyajin mientras unas gotas de sudor nacían en el costado diestro de su frente.

— Y dime ¿Porqué no estudias en la ciudad? Eres muy inteligente, en la preparatoria que estudiaras te destacarías— opinó la chica.

— Es por la distancia, nuestra casa está muy lejos de la ciudad, ir hasta allá todos los días sería muy cansador, por eso mi madre siempre ha preferido que estudie en casa con profesores particulares— explicó Gohan.

— Ya veo— murmuró la muchacha, mientras desviaba la mirada hacia una fotografía que decoraba una de las murallas de la sala— Gohan ¿Te puedo hacer una pregunta?— añadió.

— Si— contestó amablemente el semisaiyajin.

— ¿Quién es el señor de la fotografía?— preguntó mientras señalaba con la mirada aquella imagen.

— Él era mi padre— contestó Gohan.

— ¿Era?, eso quiere decir que él…— pronunció la muchacha con sutileza, mientras el joven la interrumpía.

— Si, él está muerto— musitó desalentado al recordar a su padre, ya que a pesar de haber transcurrido cuatro años de su muerte, no superaba del todo su partida.

— Lo lamento, no fue mi intensión… perdóname— se excusó la chica de ojos grises completamente avergonzada por lo que ella calificaba como intromisión.

— No, no te preocupes, todo está bien— intentó tranquilizar a la chica sonriendo con sinceridad. Entonces fueron interrumpidos por alguien que entraba al lugar.

— Gohan ¿Dónde está mi mamá?— preguntó el pequeño niño mientras frotaba con delicadeza, sus soñolientos ojos.

— Goten, ya despertaste, nuestra madre fue a la ciudad, dijo que enseguida regresaba— respondió su hermano mayor.

— Meiko, que bueno que estás aquí ¿Hoy jugaremos? ¡Dime que si!- suplicó tiernamente el pequeño.

— Claro, justamente ya acabamos con las lecciones de Gohan, ahora podré jugar contigo— contestó la muchacha mientras se hincaba para quedar a la misma altura del niño.

— ¡Viva! Meiko jugará conmigo— expresó feliz el hijo menor de Gokú mientras saltaba. Meiko lo miraba sonriente, entonces el pequeño la tomó de la mano, y comenzaron a subir las escaleras, en dirección a su habitación, Gohan los miraba desde la planta baja— ¡Gohan no te quedes ahí, ven a jugar con nosotros!— exclamó el pequeño al ver que su hermano se quedaba atrás.

— Eh… este, yo… preferiría quedarme aquí— pronunció tímidamente el hijo mayor de Gokú, tomándose la cabeza, inhibido de pensar en jugar con Goten, en compañía de la muchacha.

— Gohan, ven con nosotros, así será más divertido— dijo Meiko notando el retraimiento del semisaiyajin.

— ¡Si hermano! ¡Ven! ¡Ven!— exclamó Goten extendiéndole su brazo izquierdo, el cual permanecía libre, ya que Meiko lo llevaba de la derecha.

— Está bien— pronunció vacilante el mayor de los Son, mientras tomaba su cabeza. Entonces alcanzó a la muchacha y Goten, tomando de la mano a Goten, el cual comenzó a pedirle a los muchachos, que lo elevaran.

— ¡Quiero saltar, saltar!— pedía mientras sacudía las manos de ambos jóvenes.

— Así que quieres saltar, bueno entonces salta— dijeron al unisón Gohan y Meiko, tras lo cual rieron.

— ¡A la cuenta de tres!— expresó Gohan.

— ¡1, 2, 3!- contaron al unisón los tres, tras lo cual levantando de los brazos con delicadeza al niño, lo llevaban en el aire hasta el siguiente peldaño, causando la diversión del pequeño, repitieron la misma acción hasta llegar a la segunda planta. Al llegar a la habitación de Goten, la cual compartía con Gohan, el pequeño tomó algunos juguetes que tenía para divertirse con los adolescentes. Los muchachos comenzaron a jugar con el pequeño, Gohan, subía a su espalda a Goten y lo cargaba gateando, Meiko ayudaba a Goten a mantenerse de pie sobre Gohan, después Goten se cubrió con una sábana blanca, arrastrándola en gran proporción, fingiendo ser un fantasma, entonces los dos adolecentes, simulaban espanto y huían del niño, pero éste no lograba avanzar mucho, ya que, por el residuo de tela que arrastraba, se enredaba perdiendo el equilibrio en reiteradas ocasiones. Jugaron largo rato, lo que les provocó un poco de cansancio, quedándose dormidos casi simultáneamente, ocupando la cama de Goten a lo ancho de esta, Gohan, ocupaba el extremo final de ésta, Goten en la parte intermedia se encontraba cruzado, posando sus piernas sobre el abdomen de Gohan, y Meiko, en el extremo inicial de la cama, yacía sentada, afirmada sobre una muralla, cuya dureza era apaciguada por una almohada que recibía a la muchacha. Pasó alrededor de una hora y media, y el día llegaba a su ocaso, entonces una risa traviesa despertó a Gohan.

— ¡Un río, un río!— murmuraba entre risas el menor de los Son, Gohan lo miró comprobando que el niño seguía durmiendo.

"Está soñando"pensó divertido el semisaiyajin, entonces miró al extremo contrario de aquella cama, y se encontró con la joven, Gohan, logró reconocer la serenidad del rostro de aquella chica mientras dormía— "Esta niña se lleva muy bien con Goten, fue muy amable al aceptar quedarse a jugar con él, siendo que lo que realmente quería era salir para encontrarse con el Gran Saiyaman, es muy amable y además…"— pensó ruborizado, pero repentinamente interrumpido por un leve escalofrío que se expandía desde su abdomen hacia el resto de su cuerpo, miró su vientre donde descansaba en gran proporción el cuerpo de Goten— "¿Qué es esto?"— se preguntó el semisaiyajin mientras se quitaba de encima a su hermano— ¡Qué!... ¡Goten, que hiciste! ¡Mojaste la cama y también a mí!- exclamó espantado el hijo mayor de Gokú al percibir el oscurecimiento de su camiseta debido al relajo del pequeño semisaiyajin.

— Que ocurre Gohan ¿Por qué gritas así?- preguntó somnolienta Meiko al oírlo.

— Es Goten, mojó la cama— respondió Gohan mientras alejaba de su cuerpo la camiseta empapada, entonces se dirigió a Goten que también había despertado— ¡Goten ya eres lo suficientemente grande para estas cosas! ¡Mira lo que hiciste!- regañó Gohan a su hermano mientras le enseñaba las sábanas y su camiseta, ambas mojadas.

— Lo siento hermano, perdóname— susurró avergonzado, entonces comenzó a llorar.

— Gohan, no seas tan duro con él, apenas es un niño, es normal que estas cosas sucedan, no me digas que tu nunca mojaste tu cama— defendió la muchacha a Goten.

— Lo siento, tienes razón- titubeó el mayor de los Son levemente sonrojado, entonces le habló a su hermano— Goten, ya no llores, perdóname, no quise ser tan rudo, tenderé las sábanas y me cambiaré la camisa, y asunto arreglado— se disculpó el joven mientras se acercaba a su hermano.

— Gracias hermano— pronunció el pequeño mientras secaba sus lágrimas.

— "Que chico tan flexible, sabe reconocer con facilidad cuando se equivoca, y dar el primer paso para solucionar los problemas, sin duda es un buen chico"— pensaba Meiko mientras observaba la conversación de los hermanos Son.

— Bueno ahora debo sacar esto— dijo Gohan mientras arrancaba las sabanas de la cama— Pero primero debo cambiarme, o quizás primero debo cambiarte a ti— decía el muchacho indeciso de no saber por qué comenzar.

— No te preocupes, yo te ayudo con Goten, tu sólo quítate la ropa sucia y tiende las sábanas— indicó la muchacha mientras tomaba en sus brazos al pequeño.

— ¿De verdad harías eso?— preguntó el semisaiyajin, la chica de ojos grises asintió— Muchas gracias— dijo el muchacho, ahora sonriendo. Entonces Gohan, bajó a la primera planta, salió con las sábanas y las tendió, tras lo cual se dirigió al baño para ducharse, ya que la camisa no había logrado obstaculizar la llegada de la micción, hasta su cuerpo.

Mientras tanto, Meiko tendía al pequeño sobre la cama.

— Espérame aquí un momento Goten, iré por ropa limpia para cambiarte— informó la chica mientras buscaba en un armario ropa del pequeño.

— Si— respondió el niño al mismo tiempo que la miraba.

— Vamos a ver… aquí debe ser— susurró la muchacha mientras abría un cajón— ¿Pero qué es esto? Goten ¿Acaso tienen una hermana?- preguntó la muchacha al ver una ropa interior de osito.

— No, esa ropa es de Gohan— respondió el menor de los Son.

— Ya veo— pronunció la chica con una pequeña risa— "Que gustos tan femeninos, bueno… se veía muy perfecto para ser verdad"— pensó divertida.

La muchacha no tardó en encontrar la ropa del pequeño, entonces comenzó a sacarle la ropa que traía, al quitarle el pantalón algo llamó su atención.

— "¿Qué es eso?"— se preguntó la joven mientras volteaba al pequeño para enterarse de que trataba.


Gohan terminaba de ducharse, dio unos pasos fuera de la ducha, envolviendo una toalla blanca alrededor de su cintura, la cual caía hasta la altura de sus rodillas.

— "Que refrescante"— pensó animado mientras que con una toalla más pequeña secaba sus cabellos— "Espero que a Meiko no le cause mayor problema cambiar a Goten, incluso para mamá es aún complicado mudar a Goten por el estorbo que hace su…"— hizo una pausa al recordar algo que había olvidado completamente— ¡Su cola! ¡Ay no puede ser! ¡Meiko no se puede enterar que Goten tiene cola!— exclamó espantado el semisaiyajin al recordar que su hermano aún poseía aquel distintivo que los diferenciaba de un humano ordinario.

Gohan tal cual estaba, se apresuró en subir las escaleras para llegar a la habitación, abrió la puerta estrepitosamente.

— ¡Meiko espera!— exclamó mientras abría la puerta, pero ya era demasiado tarde, la muchacha permanecía paralizada ante el menor de los Son, el cual con la inocencia que lo caracterizaba, jugueteaba con su cola, sin advertir el desconcierto de la muchacha— ¡Ay! Llegué muy tarde— pronunció desesperado el semisaiyajin mientras tomaba con ambas manos su cabeza— "Y ahora que hago"— pensó mientras su rostro era súbitamente invadido por gotas de sudor.

— Qué es esto— pronunció con dificultad la muchacha, sin quitar la mirada de Goten.

— Esto no es nada, sólo es una cola— respondió Gohan sonriendo nervioso, a la vez obstaculizaba la vista escondiendo tras de sí al niño.

— ¿Cómo que nada? Tu hermano tiene cola, eso no es normal- dijo Meiko dirigiéndose ahora al mayor de los Son.

— Claro que es normal, Gohan también tenía cola, sólo que se la cortaron- intervino el pequeño semisaiyajin.

— ¿Qué?— susurró incrédula la chica de ojos grises.

— ¡Eres un tonto Goten! No debes decir esas cosas ¡Cállate!- regañó el hijo mayor de Gokú. Meiko observaba con curiosidad el correctivo de Gohan a su hermano, entonces tras notar la casual vestimenta del mayor de los Son, se sonrojo de súbito, el muchacho se dio cuenta de aquello.

— ¡Ay! Lo siento— pronunció aún más sonrojado el semisaiyajin, mientras cubría su torso de improviso con una cortina que cubría la ventana de la habitación.

— Gohan ¿Por qué ustedes tienen cola? No lo entiendo— preguntó tras recordar los dichos de Goten.

"Es imposible seguir ocultándolo"pensó resignado— Está bien, te contaré pero por favor no se lo digas a nadie— pidió.

— Sí, pero primero vístete— recomendó tímidamente la muchacha, a Gohan quien aún permanecía envuelto en aquella toalla.

— Si, tienes razón— respondió el muchacho, entonces Meiko salió de la habitación unos instantes mientras él se vestía.

Tras unos minutos, en los cuales el sol comenzaba a ausentar, Gohan, abrió la puerta, tras lo cual la muchacha reingresó sentándose en una silla, para escuchar con atención el relato del chico.

— Bueno, ahora por favor cuéntame ¿Por qué ustedes tienen cola?- preguntó aún desconcertada Meiko.

— Bueno lo que ocurre es que… - comenzó a explicar Gohan, pero unos extraños jadeos llamaron la atención de ambos adolescentes.

— ¿Qué le ocurre a Goten?— preguntó la muchacha. Los ojos del amigo de Trunks, se volvieron repentinamente blancos, se ceño se frunció ferozmente, empuñaba sus manos a la vez que su menudo cuerpo comenzaba a ensancharse asombrosamente.

— No puede ser… ¡Hay luna llena, se convertirá en mono!— exclamó desesperado el mayor de los Son.

— ¡¿Qué estás diciendo?!— exclamó la muchacha ahora boquiabierta por lo que decía el muchacho.

Goten, se retorcía en el suelo por el cambio brusco que sufría su cuerpo, quiso salir huyendo de la casa, por lo cual bajó a la primera planta, donde tras abrir con dificultad la puerta salió, su cuerpo comenzaba a cubrirse completamente de pelo, Meiko sin terminar de creer lo que veía, y muy preocupada por el niño, salió tras él para averiguar qué sucedía, Gohan salió tras ella.

— ¡Goten estás bien!— exclamó la muchacha mientras que corría al encuentro del niño, éste no respondía, ya que había perdido del todo la consciencia.

— ¡Meiko aléjate es peligroso!— advertía Gohan mientras se acercaba a la muchacha, entonces, Goten comenzó a incrementar de súbito su tamaño, mientras su rostro, y todo su cuerpo se volvían idénticos al de un mono, la muchacha quedó paralizada ante aquella escena. El menor de los Son, sin razón de su actuar, al ver a la muchacha, levantó una de sus piernas, para aplastarla con su pié, pero Gohan en tan sólo un segundo, estaba junto a ella, y tomándola de la cintura, la llevó volando a un lugar aislado donde no pudiera salir dañada.

— ¡¿Tú también puedes volar?!— preguntó sorprendida la chica de ojos grises, al recordar al chico rubio, que también tenía aquella habilidad.

— Luego te lo explico, ya vengo por ti— dijo apresuradamente el muchacho mientras se acercaba a Goten para calmarlo.

Meiko desde su posición intentaba observar lo que ocurría, cosa que no le costó mucho trabajo, ya que, debido al gran tamaño del hermano menor de Gohan, era fácil distinguirlos.

"Ahora debo calmarlo"Gohan mientras esquivaba rápidamente los ataques de su hermano.

— ¡Cuidado!— exclamó Meiko al ver que el semisaiyajin era rodeado por las palmas de Goten.

"No puedo zafarme, creo que tendré que transformarme"pensó mientras su cuerpo era reprimido con gran fuerza entonces, lanzando un grito, se convirtió en supersaiyajin, liberándose con facilidad de las manos de su hermano.

"No… No… No puedo, lo creer" pensó turbada Meiko al reconocer en Gohan, al mismo muchacho que tanto había buscado, sin saber que estaba cerca de ella.

— Perdóname Goten, pero debo detenerte— se excusó el semisaiyajin mientras golpeaba en la nuca a su hermano, haciendo caer a éste inconsciente, mientras volvía a su estado natural, antes que el pequeño tocara el suelo, Gohan se apresuró a tomarlo con delicadeza, para evitarle un golpe duro. Entonces, llevó al pequeño hasta el interior de la casa, tendiéndolo sobre un sofá, y salió rápidamente en búsqueda de Meiko, no antes si, de volver a su apariencia habitual. Al encontrarla, Gohan se dio cuenta de lo desconcertada que se hallaba la chica, sin duda, los acontecimientos de aquel día la habían dejado muy confundida, y deseaba comprender todo.

— Gohan… tu, tu... tú eras, el chico rubio— pronunció con dificultad la muchacha de ojos grises, con sus ojos cristalizados.

— Si, era yo— titubeó sonrojado el chico al recordar las muestras de afecto de aquella muchacha con él en las ocasiones que se encontraron estando como supersaiyajin.

— Pero por qué no me lo dijiste, yo siempre te esperaba pensando que eras otra persona— expresó la muchacha mientras se acercaba al hijo mayor de Gokú.

— Lo siento, es que yo…— se intentó excusar Gohan, pero fue interrumpido por el ruido de una nave que se acercaba a su casa— Son nuestras madres, ya regresaron— indicó Gohan— Meiko, te prometo que mañana te contaré todo, pero por favor no le digas de esto a nadie, resultaría difícil de entender— suplicó antes de regresar a casa.

— Está bien, no te preocupes, no diré nada, pero mañana me lo explicarás— dijo sonriendo la muchacha, tranquilizando al primer híbrido.

— Muchas gracias— agradeció Gohan, entonces tomándola nuevamente de la cintura, la llevó volando de vuelta a casa.

— Gohan, ya hemos llegado, espero que hayas hecho todas tus lecciones— pronunció Milk al ver a su hijo.

— Si mamá, las hice en cuanto saliste— contestó el chico de ojos negros.

— Si señora, Gohan hizo todos sus ejercicios, es un chico muy inteligente— opinó Meiko sonriendo con dulzura, haciendo sonrojar a Gohan.

— Mamá por qué tardaste tanto— dijo flojamente Goten mientras despertaba de su estado de inconsciencia.

— Bueno esa es una larga historia, luego les cuento— respondió casualmente la viuda de Gokú.

— Ya es hora de marcharnos, hasta mañana señora Milk, Gohan y Goten— se despidió la maestra.

— Hasta mañana— dijo al unisón la familia Son.

— Hasta mañana señora Milk, adiós Goten, nos vemos… Gohan— se despidió sonriendo con complicidad al hijo mayor de Gokú.

— Si— susurró ruborizado.

Entonces madre e hija, regresaron a su hogar después de un largo día.


GRACIAS POR LEER

Review:

LDGV: ¡Hola! Te encuentro toda la razón, en realidad suelo empatizar con todos quienes no pueden actualizar por ocupaciones ya sean académicas o laborales, como es mi caso y que por supuesto creo que deben primar. Y bueno, en cuanto al fin, no tendrá modificaciones, sólo son cosas ortográficas y cosas por el estilo las que se modificarán en esta historia. Bueno, muchas gracias por tu comentario. ¡Saludos!