Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, sino a su creador Akira Toriyama.
Mi Primer Amor
Capítulo #8: El árbol dorado
Ya era lunes y la rutina volvía a hacerse presente, Gohan sentado a la mesa de la sala, estaba sumergido en sus pensamientos.
— "¿Cómo le digo? ¿Aceptará? ¿O quizás será muy pronto? ¡Rayos, esto es más difícil de lo que pensé!—eran las disyuntivas que inquietaban al muchacho mientras tomaba con ambas manos su cabeza.
— ¿Qué sucede Gohan? ¿Te sientes enfermo?— preguntó la madre mientras se acercaba con una bandeja sobre la cual había un vaso de leche para el muchacho.
— No, estoy bien— respondió mientras sonreía amable.
— Bueno de todas maneras te tomarás este vaso de leche para que puedas concentrarte durante tus estudios— dijo Milk mientras le dejaba sobre la mesa el vaso, Gohan asintió.
— Mamá tengo mucho sueño— balbuceó el hijo menor de Gokú mientras entraba en el lugar aún en pijama.
— Pero Goten, ya es tarde, no entiendo porque aún tienes sueño— expresó Milk mientras el pequeño se sentaba junto a Gohan, éste escuchaba la conversación de su madre con su hermano mientras bebía su leche.
— Es culpa de Gohan, él no me dejó dormir— acusó el amigo de Trunks señalando a su hermano, éste seguía bebiendo su leche un tanto extrañado con la acusación de Goten- Mientras dormía nombraba a Meiko, toda la noche habló dormido nombrándola— añadió molesto Goten, Gohan escupió la leche de la impresión.
— ¡Gohan! ¿Es cierto eso?— preguntó la madre posando sus manos en la cintura.
— ¡Claro que no! ¡Goten, no mientas! ¡Seguramente soñaste todo eso, no inventes cosas que no son!— exclamó con el rostro ardiendo de vergüenza.
— Pero ¿Por qué te enojas? Si quien no durmió fui yo— preguntó inocente el menor de los Son.
— ¡Ya cállate!— exclamó el semisaiyajin mientras se paraba de la mesa rumbo a su habitación, al tiempo que sonaba el teléfono.
— "Creo que no sirvo para estas cosas"— pensaba Gohan tirado sobre su cama— Pero si es tan fácil de decir: Meiko ¿Quieres ser mi novia?- ensayó mientras se sentaba sobre su cama, pero luego pensó unos instantes- No, eso es muy simple, debe ser algo que la impresione— dijo ahora parándose a los pies de la cama.
— ¡El cielo te eligió!— exclamó mientras extendía ambas manos hacia el cielo— ¡La tierra me eligió!— prorrumpió ahora mientras corría de puntillas en forma circular— ¡Y el destino nos unió!— expresó ahora a la vez que se curvaba posando los dedos de sus manos en el centro de su cabeza— ¡Todo estaba escrito, sólo debes aceptar!— añadió a sus dichos mientras extendía hacia los lados sus brazos y levantaba una pierna— ¿Quieres ser mi novia?— le preguntó a la nada mientras se inclinaba afirmando una rodilla en el suelo.
— ¿Qué estás haciendo?— preguntó Milk al ver a su hijo de rodillas.
— No es nada, sólo ensayaba algo— respondió mientras se ponía de pie tomando su cabeza— Por cierto mi maestra debe estar por llegar, supongo que vienes a pedirme que baje mis libros— expresó casi afirmándolo el semisaiyajin.
— Si, debes bajar tus libros, pero para estudiar solo— respondió la viuda de Gokú.
— ¿Y eso porqué?— preguntó sin entender el mayor de los Son.
— Meiko llamó hace unos momentos y dijo que tu maestra está un poco enferma, así que no vendrá— explicó la madre del muchacho.
— Ya veo— pronunció cabizbajo— "Creo que lo que acabo de ensayar tendré que mostrárselo en otro momento"—pensó decepcionado.
— Bueno y ahora baja para que te pongas a estudiar— ordenó la madre.
— Si— respondió apresurado, entonces tomó los libros que descansaban sobre un escritorio, y bajó a la primera planta.
Pasaron dos horas, y Gohan estaba absorto en la lectura de uno de sus textos, de pronto es interrumpido por Goten.
— Hermano ¿Quieres jugar conmigo?— preguntó el pequeño mientras tiraba de la camisa al joven.
— Lo siento Goten, pero estoy estudiando, y si juego contigo nuestra madre se enfadará— respondió el semisaiyajin.
— ¿Y cuando termines?— insistió amigo de Trunks.
— Aún no lo sé, porque tengo que seguir ensayando— respondió Gohan amable.
— ¿Ensayando? ¿Qué estás ensayando?— preguntó curioso Goten.
— Bueno Goten, verás…— comenzó a responder mientras llegaba su madre al lugar.
— Gohan ¿Ya acabaste?— interrumpió la viuda de Gokú un tanto amenazante.
— No, no, pero ya casi acabo— respondió apresurado mientras tomaba un libro para seguir leyendo.
— Goten, no estés distrayendo a tu hermano, ven conmigo— ordenó la mujer, el pequeño asintió entristecido.
— "Se ve que Goten se acostumbró a la presencia de Meiko, como hoy no vino está muy aburrido"— pensó el semisaiyajin mientras veía desaparecer por la puerta a su hermano tomado de la mano de su madre— "Bueno, mejor termino pronto con esto para seguir ensayando como le pido que sea mi novia, siento que algo le falta a lo que ensayé hace un rato, o quizás mi mamá me puede ayudar"— pensó ahora alentado, entonces retomó sus lecturas rápidamente.
Luego de unos minutos, Gohan acabó y fue en búsqueda de su madre a la cocina.
— Veo que ya acabaste con tus lecciones Gohan— pronunció Milk mientras rebanaba una zanahoria.
— Si, ya terminé- respondió— Mamá, ¿Te puedo hacer una pregunta?— expresó cauteloso el semisaiyajin.
— Claro, pregunta lo quieras— respondió la madre cuando depositaba las zanahorias a una cacerola.
— Bueno quizás sea un poco atrevido, pero… ¿Cómo fue que mi papá te pidió que fueras su novia?— preguntó el hijo mayor de Gokú un poco tímido.
— Ay, pero que ocurrente eres Gohan— expresó la madre mientras se sentaba a la mesa frente a su hijo para relatarle con lujo de detalles su historia con Gokú, el semisaiyajin se preparaba expectante para escuchar lo que creía fue una extraordinaria manera de pedirle a su madre ser su novia, pero enorme fue su decepción al darse cuenta que su padre no sabía que era una novia.
— Ya veo— pronunció sonriendo desconcertado mientras se ponía de pie, Milk aún suspiraba con nostalgia del pasado— "Creo que no será de gran ayuda ¿Quién podrá ayudarme?— se preguntaba el semisaiyajin— Ya sé, seguramente el señor Píccolo tiene una buena idea— expresó ahora el hijo mayor de Gokú— ¡Mamá iré a ver al señor Píccolo, enseguida regreso!- anunció el muchacho mientras salía a toda prisa de la vivienda.
— ¡¿Qué?! ¡Gohan espera!— exclamó Milk saliendo de súbito de sus nostálgicos recuerdos, Gohan llamó a la nube voladora y partió en ella.
— ¡No te preocupes mamá, ya regreso, adiós!— exclamó mientras se alejaba en la nube— "El señor Píccolo es muy inteligente de seguro tiene alguna idea"—pensó inocentemente Gohan. Muy pronto llegó al templo sagrado, y vio a Mr. Popo quien lo recibía.
— Gohan, que sorpresa verte aquí— expresó Mr. Popo mientras se acercaba.
— Hola Mr. Popo, vengo porque necesito hablar con el señor Píccolo- saludó amable Gohan.
— Hola Gohan ¿Qué necesitas hablar conmigo?— preguntó el namek mientras se acercaba, ya que había sentido el ki del muchacho.
— Hola señor Píccolo, bueno, supongo que recuerda a la chica que fue conmigo a casa de Bulma- Píccolo asintió- Lo que sucede es que quiero pedirle que sea mi novia, pero no se me ocurre una buena idea ¿Usted podría ayudarme?— preguntó tras su explicación el semisaiyajin.
— ¿Hablas de eso que llaman amor?— preguntó el namekusei, Gohan asintió entusiasta— Lo siento Gohan, pero no sé de qué se trata eso, no puedo ayudarte— respondió serio.
— Es cierto, lo había olvidado— musitó decepcionado Gohan, tras una leve reflexión recuperó los ánimos— ¡Ya sé! Dende, de seguro tu si tienes una buena idea— expresó ahora mirando con entusiasmo a Kamisama.
— Gohan, yo soy del mismo planeta que el señor Píccolo, tampoco sé que es el amor, lamento no poder ayudarte— respondió Dende cabizbajo por no poder ayudar a su amigo.
— No te preocupes, entiendo— respondió Gohan disimulando la decepción, entonces Kamisama, Píccoro y Gohan miraron a Mr. Popo, quien escuchaba en silencio la conversación de los tres.
— A mí no me miren— pronunció al notar que las expectativas se generaban sobre él, Gohan se desilusionó al darse cuenta que no pudo conseguir ayuda.
— Pero Gohan, ve a pedirle algún consejo a Krillin o Yamcha, ellos si deben entender sobre esas cosas— sugirió Dende.
— De ellos ni hablar, Krillin sólo me molestaría y Yamcha… Yamcha sólo me daría consejos extraños— respondió al recordar con molestia las burlas de ambos durante la fiesta y al imaginar a Yamcha sugiriéndole algunas tácticas de seducción propias del hombre de la cicatriz.
— Bueno Gohan, entonces no sabemos que podemos hacer por ti— dijo Dende sintiéndose incapaz de ayudar a su amigo.
— No te preocupes, ya se me ocurrirá una buena idea— respondió sonriendo forzosamente— Bueno es hora de irme, de todos modos muchas gracias ¡Adiós!— se despidió el semisaiyajin.
— Adiós— se despidieron los tres al unisón, entonces Gohan partió.
Gohan divagó volando por el cielo, mientras se concentraba en buscar alguna manera de especial de pedirle a la chica que fuera su novia.
— "¿Quién puede ayudarme? El señor Píccolo no entiende sobre esto, en Yamcha y Krillin no puedo confiar, del maestro Rochi… ni hablar"— pensaba el hijo mayor de Gokú, entonces se detuvo tras recordar a alguien— ¡Ya sé! ¡¿Cómo pude olvidarlo?! De seguro Vegeta podría ayudarme, él se casó con Bulma, debe entender de estas cosas— monologó Gohan con entusiasmo, entonces voló rumbo a Corporación Cápsula. Ya estaba cercano a la capital del oeste, cuando de pronto imaginó la reacción del príncipe saiyajin ante tal pregunta.
— ¡Ah! ¡Pero que preguntas tan desagradables haces sabandija entrometida!—era lo que imaginaba que pronunciaba Vegeta avergonzado mientras le lanzaba binbangs uno tras otro.
— Creo que no será buena idea— reflexionó temeroso el semisaiyajin, entonces descendió en medio de un bosque, se sentó sobre una roca dándose por rendido— Cuanta falta me haces, papá— pronunció con un nudo en la garganta al recordar a su padre y al pensar en la ayuda que le pudo haber brindado con un consejo de padre a hijo, estuvo largo rato sentado sobre aquella roca, entonces recordó a la peliazul— Bulma, claro ella puede ayudarme, seguramente me puede decir que es lo que le gusta a las chicas y esas cosas ¡Bien ahora iré a casa de Bulma!—exclamó continuando con el recorrido que antes había abandonado.
Pronto llegó a la Corporación Cápsula y le explicó la situación a la esposa de Vegeta.
— Ya veo, así que quieres pedirle a esa niña que sea tu novia, y necesitas una idea que la impresione— resumió Bulma mientras fumaba un cigarrillo, Gohan asintió levemente sonrojado— Es cierto, eres muy cuidadoso y no dejarías detalles al azar, aunque déjame decirte que saliste bastante más adelantado que tu padre, no solamente superaste sus poderes a tan corta edad, sino que también ya quieres tener novia— expresó casualmente Bulma, Gohan tomó su cabeza mirando el suelo avergonzado— Bueno Gohan, en realidad eres muy tímido y es normal que no sepas como declararte, pero eso es muy simple de solucionar— comentó la mujer.
— ¿Enserio? ¿Tu si tienes una idea?— preguntó optimista el semisaiyajin.
— Claro, porque soy una genio— respondió mientras apagaba el cigarrillo— Mira Gohan, si hay algo que aprendí con Vegeta, es que lo que no te atreves a decir, lo expreses por escrito, o bueno, eso es lo que aprendió él, ya sabes, es muy poco demostrativo, sólo sabe reconocer los sentimientos negativos hacia los demás, mientras que los sentimientos nobles como el amor los esconde— comentó la peliazul— No creo que ese sea tu caso, pero de todos modos eres muy tímido. Aprovecha tus poderes, con ellos puedes hacer cosas que a cualquier chica impresionarías, ser saiyajin también tiene sus beneficios— añadió mientras le guiñaba un ojo.
— ¡Claro! Los poderes del supersaiyajin, ellos me pueden ayudar, creo que ya se me está ocurriendo algo— dijo el mayor de los Son mientras se ponía de pie feliz— Gracias Bulma, me has dado una idea fantástica— agradeció. Entonces salió rumbo a su casa.
Al día siguiente, Gohan tenía todo preparado para pedirle a la muchacha que fuera su novia, sin duda Bulma le dio una base para lo que haría, sólo esperaba que la muchacha llegara pronto y aceptara su proposición.
La mañana avanzó y la muchacha junto a su madre no tardaron en llegar.
— ¡Meiko que bueno que hoy si viniste!— saludaba el hijo menor de Gokú mientras se acercaba corriendo a la chica.
— Hola Goten— saludó la chica de ojos grises— Si, mi madre se sentía un poco enferma, por eso no vine, pero ya no sucederá— comentó sonriendo amable, Gohan se acercaba mientras en su rostro se dibujaba involuntariamente una sonrisa al ver a la muchacha.
— Hola Meiko, me alegra que hoy si hayas venido— saludó Gohan mientras se detenía frente a la muchacha.
— Si, y a mí me alegra verte— correspondió sincera la castaña, mientras miraba dulcemente a los ojos al muchacho, éste sonreía contemplando con complacencia a la chica.
— ¡Oigan! ¡¿Qué les pasa?! ¿Por qué se miran así? ¡Gohan! ¡Gohan!- exclamaba exasperada Milk mientras se interponía entre los jóvenes.
— Si mamá ¿Qué me estabas diciendo?— preguntó Gohan sacado por su madre de aquel rencuentro que tanto esperaba.
— ¡Gohan! Hijo ¡¿Por qué se miraban así?! ¿Acaso están enamorados? ¡Eso no es posible, si apenas eres un niño, tienes trece años! No voy a permitir que sean novios ¡Aún no!— exclamaba escandalizada la madre del muchacho.
— Mamá más tarde hablaremos sobre eso, ya es hora de tomar mis clases, quiero terminarlas lo antes posible— respondió el hijo mayor de Gokú mientras tomaba su cabeza.
— ¡Gohan! ¿Pero por qué no lo negaste? Eso quiere decir que es cierto ¡Ah! Mi hijo ya no me quiere, está cambiando a su madre por una niña de su edad— decía llorando la viuda de Gokú.
— Mamá no digas eso— intentó calmar el semisaiyajin a su madre.
Pronto entraron a la casa y Gohan comenzó con las lecciones de aquel día. Meiko jugaba con Goten, de pronto miró por una ventana y notó como el sol se ocultaba tras unas oscuras nubes que eran empujadas por un frío viento.
— "Creo que lloverá"— pensó casualmente, entonces siguió jugando con el pequeño.
Por su parte Gohan como de costumbre, avanzaba sin inconvenientes en sus estudios, aunque un poco más apresurado, ya que quería tener el tiempo necesario para poder pedirle a la muchacha que fuera su novia.
Avanzó rápidamente la tarde, y las clases de Gohan concluyeron.
— Bueno Gohan, ya hemos terminado las clases de hoy, avanzamos muy de prisa gracias a que continuaste con tus lecciones, aunque no vine, te felicito— congratuló la mujer al muchacho.
— Gracias maestra— respondió con modestia el muchacho.
— Ya es hora de marcharnos…— comenzó a decir la mujer cuando se oyó el estruendo de un relámpago que caía sobre la tierra, entonces las nubes que oscurecían el cielo, no tardaron el liberar incesantes gotas de lluvia.
— Vaya, maestra será mejor esperen a que deje de llover, puede ser peligroso que se vayan así, puede sorprenderlas una tormenta— opinó la viuda de Gokú.
— Tiene razón, mejor esperaremos a que esto acabe— respondió la mujer.
— "Vaya, si está lloviendo no podré mostrarle lo que preparé, por hoy no será posible"— pensó decepcionado el mayor de los Son.
— Gohan— pronunció la muchacha, quien se había puesto frente al chico, sin que éste se diera cuenta— Creo que podremos conversar un buen tiempo, como llueve nos quedaremos hasta que acabe— comentó sonriendo.
— Si, tienes razón— contestó levemente sonrojado.
Muy pronto se sentaron juntos en las escaleras de la vivienda, el silencio era interrumpido sólo por la lluvia que golpeaba las ventanas y el viento que cada vez resoplaba con más fuerza.
— ¿Sabes? Ayer me puse muy triste por no poder venir— expresó la muchacha mirando el suelo, Gohan la miró tímido— Tenía muchas ganas de verte— agregó sonriendo y ahora mirándolo a los ojos.
— Meiko, yo… también tenía muchas ganas de verte— correspondió retraído.
— Por eso me da mucho gusto que ahora podamos estar juntos— añadió Meiko mientras cargaba sutilmente su cabeza sobre el hombro de Gohan, éste sonrió y correspondió rodeando con uno de sus brazos la cintura de la muchacha, ella al sentir que el vigoroso brazo del chico la estrechaba, levantó la mirada para buscar los ojos de Gohan, éste estaba muy cerca de su rostro, entonces volvieron a sentir como sus corazones se avivaban al sentirse tan cerca el uno del otro, la distancia era cada vez más reducida, el nerviosismo por la inexperiencia se delataba en aceleración de sus respiraciones, sus labios ya casi se tocaban.
— ¡Gohan! ¡Meiko! ¡Goten!— llamó Milk mientras miraba hacia todos lados buscando a los muchachos. Gohan y Meiko se separaron rápidamente ante la interrupción— ¿Dónde estarán?— se preguntó la mujer mientras se acercaba a las escaleras, entonces vio a los chicos que estaban de pie en la escalinata— Meiko, Gohan, la cena ya está lista, por favor vengan— pidió la viuda de Gokú.
— Si, enseguida vamos— dijeron al unisón ambos jóvenes y se apresuraron en obedecer a Milk.
— ¿Y Goten?— se preguntó Milk, entonces llegó a la sala y vio que el pequeño dormía plácidamente sobre un sofá— Está dormido— monologó la madre mientras veía con ternura a su hijo menor— Goten, despierta— pronunció la madre mientras lo sacudía sutilmente, éste no respondía— Goten, vamos es hora de cenar— insistió Milk, el niño despertó de inmediato.
— ¡Qué! ¿Ya está lista la cena? ¡Dónde! ¡Dónde!— preguntó emocionado Goten.
— No hay duda, eres idéntico a tu padre, sólo piensas en la comida— comentó Milk mientras cargaba al pequeño para llevarlo hasta el comedor.
La cena fue muy tranquila, aunque la madre de Meiko notaba con inquietud como la lluvia en vez de cesar, aumentaba junto con la oscuridad que anunciaba el anochecer.
— Maestra, se ve muy preocupada— comentó Gohan, quien percibió la intranquilidad de la madre de la muchacha.
— Si tienes razón Gohan, es que ya anochece y pareciera que esto fuera una tormenta— explicó la mujer.
— Por eso no se preocupe, si gustan pueden quedarse esta noche aquí, no puedo dejar que intenten irse, es muy peligroso— expresó Milk.
— No quisiéramos causar molestias— respondió la madre.
— No es ninguna molestia, al contrario, si se fueran con esta tormenta no quedaría tranquila— rebatió la viuda de Gokú— Ya está dicho, se quedarán aquí— sentenció.
— Muchas gracias señora Milk— agradeció la maestra.
— No agradezca, es lo mínimo que puedo hacer por ustedes— respondió amable Milk.
Pronto la cena acabó, y la madre de Meiko anunciaba su ausencia en su casa explicando la situación.
— Gohan, ya es hora de que te vayas a la cama, es muy tarde para que estés despierto— expresó Milk a su hijo.
— Pero mamá, si son las 9 de la noche ¿No crees que aún es muy temprano?— rebatió el muchacho.
— Claro que no, mañana te debes levantar temprano, además debes preparar tu cama aquí en la sala, tu maestra y Meiko dormirán en tu habitación, y Goten dormirá conmigo— informó la mujer.
— Esta bien— musitó rendido, entonces fue a su habitación en búsqueda de cobertores.
— Hola Gohan— saludó divertida la chica de ojos grises quien ya estaba en la habitación.
— Meiko, estabas aquí— pronunció sonriendo el joven de cabello negro.
— Si, es que dormiré en esta habitación— respondió mientras se sentaba divertida en la cama del muchacho.
— Es cierto, mi mamá dijo que tu y mi maestra dormirían aquí- comentó el chico— Yo sólo vengo por unos cobertores para dormir abajo— añadió amablemente. Entonces se dispuso a sacar de la parte inferior de un closet lo que utilizaría para dormir, además de su pijama.
— ¿Ya te vas?— preguntó con decepción la chica de ojos grises al ver que Gohan se alistaba para salir de la habitación.
— Si, es que mi mamá me ordenó que debía hacer mi cama y acostarme pronto, si no lo hago de seguro me regañará— contestó sonriendo.
— Que chico tan obediente, por eso te quiero— pronunció Meiko mientras se acercaba y besaba una mejilla del semisaiyajin, luego se alejó un poco y añadió— Buenas noches, nos vemos mañana— mientras lo miraba complaciente.
— Buenas noches, que descanses— formuló con dificultad el joven mientras tomaba su cabeza con una mano, olvidando que cargaba los cobertores y dejándolos caer involuntariamente, al verlos en el suelo se apresuró a recogerlos y salió de la habitación, Meiko reía divertida por la reacción del muchacho, ya que eran muy frecuentes en él.
Pasó el tiempo, y en la casa de los Son, las luces comenzaban a atenuar, al igual que su energía para seguir despiertos, entonces cedieron al sueño entre el ruido de la lluvia y los relámpagos que amenazantes caían sobre la tierra, la excepción era Gohan, el saber tan cerca a la chica que quería, a sólo unos metros de distancia, lo inquietaba no permitiéndole rendirse ante el sueño como el resto. Por su parte, Meiko se abrigaba gustosa en las ropas que cobijaban cada noche al chico que tanto amaba, no tardó en quedarse dormida.
Pasaron alrededor de tres horas, y Gohan hace ya unos instantes, había logrado adormecerse. De pronto, se volteó dándole la espalda al espaldar del sofá, entonces una luz tenue iluminó su rostro provocando que los minutos de sueño llegaran a su fin, al abrir sus ojos pudo darse cuenta que aquella luz pertenecía a una vela, que era sostenida por Meiko quien lo miraba dulcemente.
— Meiko ¿Qué estás haciendo aquí?— preguntó el chico poco enérgico por el sueño que sentía mientras se sentaba en el sofá.
— Es que no podía dormir, el ruido de la lluvia, los relámpagos y el viento me despertaron y no pude seguir durmiendo. Entonces quise verte dormir, pero despertaste— respondió sonriente la muchacha. Gohan sonrió ante las palabras de la chica, que parecían nunca carecer de honestidad.
— ¿Siempre eres tan honesta?— preguntó dulcemente el muchacho, Meiko permanecía sentada sobre una silla frente a él.
— Claro, no encuentro motivos para no serlo, creo que al mentirle a los demás, también me engaño a mí, y no quisiera esconder o negarme a mí misma lo que siento por ti, por eso tengo que decirte que te quiero, y lo mucho que me gusta estar contigo— respondió sincera la muchacha de ojos grises, Gohan sonrió gustoso, admiraba en ella lo sincera que podía ser con los demás y con ella misma, algo que le costaba mucho trabajo a él por la timidez que lo caracterizaba.
Gohan iba a hablar, pero fue interrumpido por el estruendo de un gran relámpago que acompañado de un viento enérgico, pudo entrar por debajo de una puerta, apagando aquella vela que iluminaba la conversación nocturna de los jóvenes.
— ¿La luz? Gohan se apagó la vela— pronunció temerosa Meiko.
— No te preocupes, encenderé la lámpara de la sala— anunció el chico mientras se dirigía al interruptor que daba paso a la iluminación en aquel lugar, pero el relámpago y el viento imperante aquella noche, habían dañado las instalaciones eléctricas, provocando que no fuera posible acceder a la iluminación.
— ¿Qué pasa Gohan? ¿Por qué te tardas?— preguntaba temerosa la chica.
— Es que no hay electricidad, la tormenta dañó las instalaciones— respondió mientras se acercaba sin ser visto por Meiko debido a la oscuridad.
— ¿Dónde estás? No te veo— dijo mirando en todas direcciones.
— Aquí estoy— respondió mientras tocaba un hombro de la muchacha.
— ¡Gohan, no me dejes sola! No me gusta la oscuridad, la odio, la odio— expresó mientras lloraba asustada y afirmaba su cabeza en el pecho del muchacho.
— No te preocupes, ya estoy aquí y no te dejaré sola— respondió mientras envolvía entre sus brazos a la muchacha, enternecido por el temor que sentía por la oscuridad— Es más, tendrás luz— añadió mientras alejaba sutilmente de su cuerpo a la muchacha.
— ¿Pero cómo harás eso si no hay electricidad? No me digas que saldrás a repararlo ahora, no por favor no me dejes sola— pidió suplicante la muchacha mientras tomaba de un brazo al joven intentando retenerlo.
— No, no es nada de eso. No te dejaré sola, ya verás— contestó mientras se alejaba de la muchacha, entonces se convirtió en supersaiyajin iluminando con su ki toda la sala.
— Go… Gohan ¿Qué es eso?— preguntó sorprendida, ya que cuando había visto al chico como supersaiyajin no tenía aquel destello dorado iluminándolo.
— Este es nuestro ki, nos rodea cuando nos transformamos en supersaiyajin y deja a la vista que tan fuertes podemos ser— respondió el muchacho mientras se acercaba a Meiko— Como verás es muy útil— bromeó ya junto a la chica.
— Eres… asombroso— expresó emocionada la chica de ojos grises, ya que no terminaba de asimilar algo que descubría en el muchacho, cuando ya estaba conociendo algo aún más sorprendente en él, entonces se acercó y abrazó con fuerza a Gohan, este no tardó en corresponder, además de su sinceridad, le enternecía el asombro que demostraba ante cada detalle que conocía sobre él, para el hijo de Gokú eran cosas normales, creció con ellas, quienes le conocía también sabían todo de él, no era novedad verlo transformado en supersaiyajin, ni el sorprendente poder que poseía, por lo que la admiración que experimentaba la muchacha sin cuestionar ni temer lo que veía, le hacía sentir un ternura fascinadora.
Mientras se abrazaban, Meiko pudo sentir como los robustos brazos del muchacho la envolvían con fuerza, aquella camiseta blanca dejaba al descubierto por completo sus extremidades, haciendo que el contacto entre ellos fuera más cercano, Gohan acarició los cabellos castaños de la muchacha, tras lo cual levantó desde el mentón el rostro de la chica, le quitó con delicadeza los cabellos que caían sobre su rostro y comenzó a acercarse lentamente, a medida que lo hacía los ojos de ambos cedían a la gravedad, al tiempo que sus mejillas ardían, podían sentir sus respiraciones cálidas chocar contra sus rostros, ya no había quien los interrumpiera, entonces a la luz del semisaiyajin, unieron sus labios en un beso cálido, no inmune a la inexperiencia de ambos, pero que guiado por el encanto del primer beso, que tanto esperó, pero que al fin podían degustar, se tornó el más hermoso, provocando en ambos una maravillosa sensación, que no les permitía separarse, una insaciable necesidad de permanecer juntos los invadió, el ki de Gohan iluminó con más fuerza el lugar mientras que allegaba más a él, el cuerpo de Meiko , mientras que la chica enredaba delicadamente sus dedos en el cabello del muchacho sin dejar de besarlo.
Luego se separaron lentamente, al tiempo que sus ojos se abrían, mirándose directamente a ellos, tras lo que sonrieron con complicidad.
La noche avanzó, y juntos esperaron ver como se acercaba el amanecer mientras permanecían abrazados, pero el sueño los invadió quedándose dormidos uno al lado del otro, con el rostro de Meiko cargado en el pecho de Gohan.
Pronto amaneció, y antes de que Milk se levantara, Meiko ya estaba despierta, para evitar cualquier malentendido, se levantó dejando dormido al semisaiyajin.
Avanzó la mañana, y Milk no tardó en aparecer, vio a Gohan durmiendo plácidamente en el sofá, entonces lo despertó.
— Gohan, ya es hora de que te levantes, prepararé el desayuno y para ese entonces debes estar listo— dijo la mujer mientras lo sacudía sutilmente.
— Esta bien, estaré listo enseguida— musitó en medio de un bostezo el mayor de los Son.
— Date prisa, y por favor ayuda a Goten— pidió ahora la viuda de Gokú, Gohan asintió.
Pronto Milk se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, pero enorme fue su sorpresa al ver que todo estaba ya preparado sobre la mesa.
— Quién… ¿Quién hizo esto?— preguntó la mujer.
— Buenos días señora Milk, preparé el desayuno, espero no le moleste— respondió Meiko quien regresaba a la cocina.
— Claro que no, pero no debiste haberlo hecho— dijo la madre de Gohan sorprendida.
— Es lo mínimo que podemos hacer, nos dejó quedarnos aquí, es una manera de agradecerle— respondió amable la muchacha.
— Vaya, que bien huele ¿Ya preparaste la comida mamá?— preguntó Gohan quien llegaba al lugar.
— No, fue Meiko, ella preparó todo— indicó Milk.
— Vaya Meiko, no sabía que supieras cocinar tantas cosas— comentó Gohan mientras miraba ansioso por comer todo lo que había sobre la mesa, Meiko sonrió.
— ¡Espero que todo esto no lo hagas para conquistar a mi Gohan y proponerle matrimonio diciéndole que casarse es prepararle mucha comida!— exclamó con desconfianza la madre del semisaiyajin, Meiko rió divertida— ¡¿Por qué te ríes?!— preguntó irritada la mujer.
— Es que dice cosas muy graciosas, claro que no haría algo así— respondió aún riendo.
— No es gracioso, mi mamá le dijo a mi papá que le prepararía mucha comida cuando se casaran— comentó inocentemente Goten.
— Bueno, mejor desayunemos pronto, me muero de hambre— dijo Gohan cambiando de súbito el tema.
Entonces pasaron a la mesa, donde comieron todo lo preparado por la muchacha con mucho gusto, ya que todo les parecía delicioso.
Luego de comer, la madre de Meiko anunciaba que regresarían a su casa y que regresarían más tarde, cuando correspondieran las clases.
— Bueno, la tormenta ya acabó, hace buen día, así que será mejor que regresemos— terminó de decir la mujer.
— Como usted guste, nos vemos por la tarde— se despidió Milk.
— Mamá, me gustaría mucho quedarme— le dijo Meiko a su madre.
— Hija, es que tienes que ir a casa, y ya hemos causado muchas molestias, tenemos que irnos— respondió la maestra.
— No, no es molestia, al contrario, puede quedarse si así quiere— intervino amable Gohan— ¿Cierto mamá?— se dirigió ahora a Milk, ésta dudó unos instantes, ya que no le alegraba el entusiasmo que veía en su hijo por la muchacha.
— Esta bien, puede quedarse— respondió a regañadientes la viuda de Gokú.
— Muchas gracias señora Milk— agradeció la muchacha haciendo una reverencia, la mujer no dijo nada— Mamá, nos vemos después, si quieres puedes traerme algo de ropa— le dijo ahora a su madre.
— Esta bien, nos vemos después— dijo la maestra entonces se retiró.
Después de unos instantes, Gohan le habló a su madre.
— Mamá saldré unos instantes con Meiko, ya regresamos— anunció mientras salía de la casa.
— ¡Qué! ¿Y a dónde van?... ¿Acaso tendrán una cita?— preguntó alarmada la mujer.
— ¡Después te explico, adiós!— respondió mientras se montaba en la nube voladora junto a la chica.
— ¡Ah!... Mi Gohan tendrá su primera cita con una niña, me está abandonando— decía llorando escandalizada.
— ¿Qué es una cita?— preguntó Goten que la jalaba de las faldas.
— ¿A dónde vamos Gohan?— preguntó curiosa Meiko.
— Es una sorpresa, ya lo verás— respondió sonriente el semisaiyajin.
Luego de unos instantes, descendieron junto a una colina, Gohan caminó junto a la chica hasta un árbol, donde se detuvo frente a ella.
— Espera aquí, ya regreso— le dijo a la muchacha, tras lo cual se montó en la nube voladora y salió volando desapareciendo entre las nubes blancas de aquel día.
— ¡Espera Gohan!— exclamó intentando alcanzarlo en vano.
Después de unos instantes, bajó junto a una cascada, lugar en el que no podía ser visto por la chica.
— Nube voladora, ya sabes lo que tienes que hacer— le habló Gohan al objeto, tras lo cual ésta salió volando.
Meiko esperaba sin entender nada que el muchacho retornara, miraba expectante el cielo cuando vio acercarse a la nube voladora.
— Ya viene— susurró mientras salía al encuentro del muchacho— ¿Y Gohan?¿Dónde está?— preguntó al comprobar que el muchacho no venía en el objeto, la nube se puso frente a la muchacha, enseñándole una nota que pendía de una cinta de un tono azul sujetada en uno de los pliegues de la nube, la muchacha al verla, la sacó
— con delicadeza y la leyó:
"No pensé que alguien podría entender como entiendes tú mi vida.
El color azul representa la confianza, si confías en mi como yo en ti, sube a la nube".
La muchacha no lo dudó y enseguida subió al objeto, el que rápidamente se comenzó elevar, llevándose a la muchacha por los cielos, rumbo a la siguiente parada. Pronto llegaron hasta el centro de un bosque, la nube descendió en aquel lugar, tras lo cual la muchacha bajó de ella mirando en todas direcciones, entonces la nube se fue.
— ¡Espera!— le habló Meiko a la nube, pero esta no obedeció, entonces vio como desde la rama de un bosque, colgaba otra nota con una cinta blanca, que se movía al ritmo de la brisa, la muchacha la tomó y comenzó a leer:
"Algo que admiro en ti es la honestidad con la que dices lo que sientes.
El blanco representa la transparencia, si crees que mis sentimientos son reales acércate al arbusto que está a tu derecha".
"Hay cuentos que hablan de una lámpara mágica que cumple deseos.
El verde es el color de la esperanza, ahora tengo un deseo que esperanzo quieras cumplir, si quieres ayudarme, abre el frasco que hay a tus pies"
Meiko se acercó divertida al arbusto, donde encontró otra nota que caía desde una flor lila, en una cinta verde.
La muchacha miró al suelo y vio el embase de vidrio verde, entonces lo tomó entre sus manos y lo abrió expectante. Tras abrirlo, vio como una bola de energía dorada del tamaño del puño de su mano, comenzaba a elevarse liberándose del frasco, sus ojos reflejaban aquel brillo dorado, entonces miró el fondo del frasco, donde había otra nota, esta sí, no traía cinta. Entonces la muchacha a toda prisa la sacó para leerla.
"Quizás no entiendas que es lo que estás viendo, puedes creer que es algo misterioso, mágico.
Lo que siento por ti es así, algo mágico y misterioso que no creí jamás que podría existir.
Si sientes lo mismo por mí, sigue la luz"
"Dijiste haber sentido amor a primera vista cuando tu y yo nos conocimos.
En ese entonces mi apariencia era la de un supersaiyajin, si quieres al chico rubio, sigue la luz hacia la derecha, si por el contrario, prefieres a el chico normal, ve hacia la izquierda"
Al terminar de leer, la muchacha se dispuso a seguir la bola de energía, la que avanzaba en línea recta deteniéndose en un sendero que se separaba en dos direcciones opuestas, entonces vio sobre una roca la última nota.
Al terminar de leer la nota, Meiko vio como aquella única bola de energía se dividía, entonces sonriendo divertida, siguió a la izquierda.
Mientras tanto Gohan, esperaba junto a la cascada convertido en supersaiyajin y manejando la energía que guiaba a la muchacha.
— "Que extraño, Meiko se inclinó por el lado izquierdo, creí que querría verme como supersaiyajin"— pensaba Gohan al sentir que el ki de la muchacha se movía hacia la izquierda y no como lo esperaba.
La muchacha seguía riendo aquella pequeña esfera de energía, muy pronto llegó al final del bosque, donde esperaba Gohan con su apariencia normal bajo un árbol de hojas doradas, feliz de ver a la muchacha.
— ¡Gohan!— exclamó divertida la chica de ojos grises mientras se acercaba corriendo hasta el muchacho— ¡Aquí estabas!— añadió mientras abrazaba tiernamente al muchacho de ojos negros.
— Meiko, pensé que irías por la derecha ¿Por qué fuiste por la izquierda?— preguntó curioso Gohan.
— Porque te quiero tal cual eres, no necesitas transformarte en supersaiyajin ni cambiar tu apariencia, te quiero así— respondió mientras se acurrucaba entre los brazos del muchacho, éste sonrió admirado por la respuesta de la muchacha.
— Meiko, yo quería decirte, si acaso tu quisieras ser mi novia— preguntó Gohan mientras buscaba tímido la mirada de la muchacha, esta se alejó levemente del muchacho buscando su rostro, entonces sonriendo, lo besó repentinamente, el muchacho correspondió de inmediato — Eso quiere decir…— dijo tras alejarse de la muchacha.
— Acepto, si quiero ser tu novia— respondió sonriendo, entonces bajo aquel árbol dorado, sellaron su compromiso de amor con un beso alborozado, por saberse ahora novios.
MUCHAS GRACIAS POR LEER
Review:
LDGV: Hola. Si, Gohan es muy tímido y es para sus amigos fácil avergonzarlo y dejarlo en evidencia y eso resulta cómico. Muchas gracias comentar. Saludos.
