Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, sino a su creador, el señor Akira Toriyama.


Mi Primer Amor

Capítulo #10: Confabulaciones


— ¡¿Qué dijiste?!... Que Mei y ese idiota… ¡Estaban abrazados!— exclamó escandalizado mientras unas lágrimas arrebatadas se asomaban en sus ojos.

— Si Marshall ¿Pero eso que tiene de malo?— preguntó el pequeño rubio extrañado por la actitud de su hermano.

— ¡Todo! ¡Todo está mal! Mei… mi Mei está saliendo con ese miserable debilucho— pronunció empuñando sus manos con furor— Y yo, que desde que la conocí entrené duro para que se fijara en mi, para que se diera cuenta de lo fuerte que soy— pronunció pensativo y algo afligido, tras lo cual frunció el ceño— Pero fue en vano ¡Está saliendo con un maldito macilento de cabeza electrocutada!— expresó tras lo cual se largó a llorar infantilmente.

— Hermano pero no llores, no sé qué es eso de ser novios, pero tú también puedes serlo, y yo también— intentó consolar inocentemente el pequeño mientras le ponía una mano en el hombro a su hermano mayor, esto hizo irritar más al muchacho.

— ¡No digas tonterías Daryl! Tu nunca podrás ser su novio, ni siquiera yo lo he conseguido ¡Menos lo harás tu!- exclamó exasperado Marshall.

— Claro que si, sólo tengo que decirle que yo también quiero ser su novio y de seguro aceptará— respondió optimista el hermano menor de Marshall.

— Rayos, no tiene sentido seguir hablando contigo— musitó gruñendo el rubio ya perdiendo la paciencia— Sólo ten en claro que mañana también deberás ir a casa de ese tal Gohan, pero ésta vez no deben darse cuenta de tu presencia ¡Me escuchaste!— ordenó severo el rubio.

— Pero hermano…— rebatió Daryl intentando excusarse ante Marshal, sin embargo fue en vano, ya que el chico se dirigió a su habitación.


Ya era día viernes, Gohan sin necesidad de que su madre le anunciara que ya amanecía, despertó sin vestigios de sueño, parecía haber dormido plácido, su humor y energía lo manifestaban. Tras abrir los ojos, se sentó sobre el colchón, miró unos instantes las cortinas blancas que bailaban al ritmo de la suave brisa que entraba por la ventana, luego miró hacia un costado, donde se encontró con el pequeño Goten que aferrado a su almohada, dormía sonriendo tiernamente. Pronto se puso de pie y caminó hacia el ropero, de donde sacó una camiseta blanca, una polera amarilla y un pantalón marrón, los tendió sobre la cama y partió al baño para darse una ducha fría que acabara con cualquier pizca de pereza que amenazara con alterar sus energía positivas.

Tras vestirse, salió unos minutos al jardín, muy cerca había un pequeño arroyo, contempló desde un árbol bajo el cual estaba sentado a los peces que transitaban en él, recordó sus primeros intentos de pescar, mucho antes de que su padre muriera, era pequeño al igual que su carácter, por lo cual se mostraba temeroso ante cualquier situación que le resultara peligrosa, por ejemplo, la pesca. También trajo a su mente aquellos días en que su maestro de artes marciales al que tanto admiraba, lo regañaba recriminándole por ser un niño llorón, rió divertido reconociendo que en realidad era muy llorón, casi podía sentir sus llantos infantiles mientras Píccolo le regañaba, volvió a reír, aquellas quejas habían quedado en el pasado, Gohan había demostrado que detrás de ese temor y angustia que sentía, ocultaba un gran coraje, que salía a la luz cuando ya todos perdían las esperanzas ante enemigos poderosos, ahora Gohan cruzó sus brazos tras su nuca casi recostándose en el tronco de aquel árbol, cerró sus ojos, sintiendo el cantar de los gorriones que se posaban sobre las ramas de aquel árbol que le daban sombra. La tranquilidad del lugar lo condujo desde sus recuerdos del pasado hasta el presente, su presente, tan tranquilo, lejos de las batallas, que a ratos le desagradaban, situación que en más de una ocasión declaró, ahora gozaba de la paz de la Tierra, en gran parte gracias a su padre, que bajo un alto costo le permitió continuar con su vida. Sin duda lo extrañaba mucho, era su padre, el hombre al que más admiraba sobre la Tierra, y al que tanto quería, en cierto modo le agradecía el haberle permitido seguir viviendo, ya que gracias a eso, seguía con la ilusión de cumplirle el sueño a su madre de convertirse en un gran investigador, además había podido tener un hermano, Goten, el pequeño que a todos quienes conocieron a Gokú podía traer el recuerdo de aquel hombre por el increíble parecido físico y mental. Y ahora también gracias que seguía con vida podía conocer aquel sentimiento que siempre pasó por alto, por lo ajeno que lo sentía, jamás pensó en que llegaría a sentir algo así, era algo tan reconfortante, era hermoso sentir una alegría desbordante al ver de nuevo a esa persona, sin necesidad de creerla perdida, al verla partir, comenzaba a invadirlo una sensación de vacío que lo conducía a una extraña sensación de desánimo soportable, pero que ansiaba hacer desaparecer, Gohan dio un gran suspiro, se reincorporó abriendo los ojos, quedando sentado bajo aquel árbol, contempló unos instantes el cielo, de pronto siente una voz que le nombra.

— ¡Gohan!— pronunció la mujer acercándose al joven, éste la miró curioso.

— Buenos días mamá- saludó amable— ¿Qué sucede?— preguntó curioso, notando un rostro de angustia en aquella mujer.

— ¡Hijo! ¡Por qué te levantaste tan temprano! ¡¿Te sientes mal?! ¿No podías dormir? ¿Tienes fiebre?— interrogó mientras examinaba al muchacho tocando su frente y viendo sus ojos para verificar si traía ojeras.

— No mamá, te equivocas… estoy bien— contestó risueño tras ponerse de pie.

— Entonces por qué te levantaste tan temprano, siempre esperas a que yo te despierte— comentó confundida Milk.

— Solamente ya no tenía sueño, nada más— respondió amable el semisaiyajin, Milk lo observó con suspicacia.

— Gohan… no le mientas a tu madre— pronunció cruzándose de brazos— Seguramente te quieres escapar con esa niña para que te cocine ¡¿No es cierto?!— exclamó molesta la viuda de Gokú, Gohan le miró espantado.

— No no mamá, estás equivocada yo no haré eso, sólo salía tomar un poco de aire fresco— aclaró apresurado el mayor de los Son.

— Más te vale que no me estés mintiendo de lo contrario tendrás tu castigo— amenazó Milk, Gohan tragó saliva temeroso— Ahora vamos, es hora del desayuno y debes alimentarte bien para que puedas estudiar con provecho— indicó Milk volteándose hacia la vivienda, Gohan asintió y la siguió.


Habían avanzado ya las horas, todo marchaba como de costumbre, Gohan se encontraba sumido en sus estudios, leía detenidamente uno de los tantos libros que tenía sobre la mesa, Milk preparaba la cena a la vez que con rencor veía por la ventana a Meiko compartiendo con Goten, pero su furia pareció aumentar al ver a Gohan saliendo a su encuentro, tras lo cual iniciaron una caminata en solitario.

— ¡Ya es el colmo!— exclamó la mujer desde la cocina mientras oprimía en su mano un cuchillo con fuerza— ¡Goten ven aquí!— llamó desde la ventana.

— Si mamá— respondió el pequeño desde su posición tras lo cual entró a la vivienda— ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué estás tan molesta?— preguntó curioso el pequeño al notar la furia irradiada por su madre.

— ¡Por qué no acompañaste a Gohan! Debes ir con él— reclamó la viuda de Gokú posando sus manos en su cintura.

— Pero mamá Gohan me dijo que quería estar a solas con Meiko, no podía acompañarlos— se excusó afligido Goten bajando la mirada.

— ¡Cómo! ¡Que mi Gohan te pidió eso!...— continuó reclamando la mujer mientras que en el patio sin ser percibido por nadie, Daryl bajaba sigilosamente de la nave, al comprobar que nadie lo veía corrió en la misma dirección que habían tomado Gohan y Meiko. Durante horas esperó que algo similar ocurriera. Al sentirse lo suficientemente cerca de pareja, comenzó a utilizar los árboles más inmediatos como escondite, tenía que saber algo importante que ayudara a su hermano, así éste lo llevaría como recompensa al parque de diversiones, el motivo principal por el cual hacía lo que su hermano le pedía.

— Por cierto Meiko, quería saber si éste domingo tienes algo importante que hacer— preguntó Gohan deteniéndose frente a la chica, Daryl que los seguía de cerca se ocultó ahora tras una roca.

— No, no tengo nada importante— respondió pensativa— ¿Por qué lo preguntas?— preguntó ahora la muchacha.

— Es que siento que no podemos estar el suficiente tiempo juntos cuando vienes a casa, debemos aprovechar los pequeños descansos que me da tu madre para estar juntos, pero quiero estar más tiempo contigo— explicó mientras jugaba con los cabellos castaños de la chica, ésta sonrió— Por eso me gustaría que pasáramos el día juntos, en una cita ¿Qué te parece?— propuso el joven sonriendo.

— Genial, para serte sincera había estado pensándolo mismo, me alegra que tu también— respondió emocionada y abalanzándose a los brazos de Gohan, éste le abrazó con cariño, parecía una niña pequeña, su niña, permanecieron unos instantes abrazados, tras lo cual el muchacho la alejó levemente para verle el rostro.

— ¿Sabes? Estuve pensando y creo que quizás te gustaría ir al cine, o al parque de diversiones o tal vez…— dijo Gohan tras lo cual era interrumpido por Meiko.

— Gohan ¿Quieres que tengamos nuestra cita en la ciudad?— preguntó extrañada mientras se alejaba del cuerpo del chico.

— Si, digo… creo que a ti te gustaría tener una cita ahí, como vives en la ciudad— respondió vacilante el semisaiyajin.

— No quiero estar en la ciudad, prefiero este lugar— respondió mientras contemplaba el cielo azul— ¿Recuerdas donde nos conocimos Gohan?— preguntó la chica de ojos grises sin dejar de mirar el cielo, el chico asintió.

— Claro, fue en la playa, muy lejos de Ciudad Satán por cierto— comentó curioso el hijo mayor de Gokú.

— Bueno eso es porque a momentos me gusta alejarme de la ciudad, está siempre llena de problemas, ruidos y maldad, eres muy afortunado de vivir tan alejado de ella— opinó la muchacha— Es por eso que preferiría que tuviéramos una cita en éste lugar, una vez me dijiste que habían lugares muy bellos, y me gustaría que me los enseñaras— expresó sonriendo la chica, ahora fue Gohan quien alborozado se abalanzó a los brazos de la muchacha, no esperaba que esa fuera la respuesta de una chica de la ciudad, por lo general suelen perder la cabeza por los lujos y comodidades propios de las áreas urbanas, las tiendas de ropa, el cine, las joyas, sin embargo ésta muchacha prefería estar ahí, con él, en el lugar que él tanto amaba. Jamás a Gohan le había llamado la atención la ciudad, su propuesta era más bien sólo para agradar a la muchacha, porque realmente sabía que a ratos estar en Ciudad Satán le resultaría algo incómodo, ya que en lugares muy concurridos debía reprimir mucho su actuar para que nadie descubriera su verdadera identidad. Meiko reía encantada por aquel abrazo tan infantil de Gohan, sus enormes brazos la enrollaron completamente, el chico con sus ojos cerrados no la soltaba disfrutando de ese momento, parecía que sólo ella podía sorprenderse por la extraordinaria procedencia de Gohan, sin embargo él también podía disfrutar de las gratas actitudes de la muchacha, que le hacía a cada momento acrecentar su amor por ella.

— Te quiero Meiko, te quiero— pronunció luego de soltar un gran suspiro.

— Yo también te quiero Gohan— correspondió aferrada al muchacho, pasaron unos eternos instantes, tras los cuales se separaron levemente para verse a los ojos, sus sonrisas eran plácidas, diferente al destello reflejado por sus ojos, sus miradas eran cristalinas, el grisáceo de los ojos de la muchacha se tornó hermosamente platino, no podía más que sonreír al tener a aquel muchacho junto a ella, todo había sido tan rápido, para ella eran milagrosas coincidencias las que los habían unido, estaba feliz de haberlo encontrado, se sentía realmente feliz de haberlo hecho, todos los chicos que había conocido hasta entonces, y que le había pretendido solían ser presumidos, practicaban artes marciales para sentir la aprobación de la muchacha por verlos fuertes y bien entrenados, sin embargo ahora se encontraba con Gohan, que al contrario de esos muchachos, parecía querer ocultar su poder, que sobrepasaba con creces a cualquiera de esos chicos y no presumía de aquello. Era distinto a cualquier otro, por eso lo quería, en un principio parecía haberse enamorado del héroe de cabello dorado, tan fuerte y de poder misterioso, pero quien más le había conquistado era Gohan, el muchacho tierno, de apariencia débil, del tímido, ése era el muchacho del que se enamoró.

— Además— rompió el silencio Meiko— Creo que no te sería muy cómodo estar en la ciudad, y no me gustaría que alguien más se enterara de tu secreto, super saiyajin- expresó sonriendo tierna, Gohan le acarició el rostro con delicadeza.

— ¿Qué dijo? ¿Un secreto? ¿Súper Saiyajin? ¿Qué es eso?— se preguntó así mismo sin entender nada— Le preguntaré a Marshall- monologó el pequeño Daryl, Meiko y Gohan no sintieron al infante, por lo que continuaron con su conversación.

— Entonces voy por ti a Ciudad Satán éste domingo ¿Qué te parece a las once de la mañana?— propuso el hijo mayor de Gokú.

— Muy bien, está perfecto— respondió feliz la muchacha.

— Entonces paso por ti a tu casa, estaré puntual— indicó Gohan, la muchacha asintió— Ahora regresemos, tengo que continuar con mis lecciones— musitó con un leve dejo de fastidio, la chica sonrió y asintió, entonces caminaron de regreso a casa de los Son.


La tarde avanzó, y muy pronto la visita diaria acabó. El pequeño rubio no fue descubierto, nadie notó su presencia, por lo que ocultándose nuevamente en la nave, regresó a casa junto a las dos mujeres, al llegar a casa, Marshall lo esperaba expectante, quería noticias, debía haber algo en Gohan que pudiera resultarle "beneficioso" para poder separarlos.

— Así que tiene un secreto— murmuró pensativo Marshall.

— Si, era algo extraño, algo de "Sal de ahí", "Saltarín" o era "Saiyarín", no, era ¡Saiyajin! ¡Súper Saiyajin!, eso era… Mei le dijo a Gohan Súper Saiyajin, no sé qué es eso, pero tiene que ver con un secreto… ¿Tu sabes qué es eso hermano?- preguntó curioso el niño.

— ¡Claro que no! Jamás había escuchado algo así, es muy extraño, pero no debe ser nada bueno— respondió extrañado Marshall.

— Bueno, ya te dije lo que sé. ¿Ahora me llevarás al parque de diversiones?

— Claro que no, aún tienes algo que hacer— pronunció el muchacho.

— ¿Qué quieres ahora?— preguntó ya cansado de las órdenes de su hermano mayor.

— Ya verás— respondió con una sonrisa malévola.


Era día domingo, Meiko terminaba de alistarse para salir con su novio, un vestido verde claro, a la altura de las rodillas pronunciaba con sutileza su figura, la parte superior de su cabello la llevaba tomada en una coleta, mientras que la parte inferior caía libre por su espalda, se cercioró de que en su cartera fueran las cápsulas que ocuparía durante su cita con Gohan, ya todo estaba listo, de pronto siente que tocan el timbre de la vivienda.

"Debe ser él"pensó dibujando una enorme sonrisa en su rostro, tras lo cual partió a recibir a quien llamaba a la puerta.

— Buenos días Mei ¿Cómo estás?— saludó el pequeño rubio al ver a la muchacha abrir la puerta.

— Ah… Hola Daryl— correspondió decepcionada— Dime que se te ofrece— preguntó amable.

— Es que quería hablar contigo— pronunció tierno.

— Claro, por favor pasa— respondió la muchacha invitándole a pasar, el muchacho sonrió e ingresó a la vivienda, desde afuera Marshall veía la escena.

Una vez adentro, se sentaron en un sofá en la sala de estar, entonces la muchacha habló.

— Dime Daryl ¿Qué tienes que hablar conmigo?— preguntó amable.

— Es que quería hacerte una pregunta— respondió el pequeño.

— Claro, dime qué quieres preguntarme— dijo la muchacha sonriendo.

— ¿Qué es un novio?— preguntó curioso.

— ¿Un novio?— preguntó algo sorprendida, el niño asintió— Bueno un novio es… un novio es— comenzó a formular una respuesta acorde a la edad del niño— Un amigo muy especial, al que una chica quiere mucho, con el cual sale a divertirse un rato y bueno, otras cosas— respondió sonriendo.

— Así que eso es un novio— susurró el pequeño, Meiko asintió— ¿Y qué es un súper saiyajin?— interrogó ahora el pequeño, la muchacha abrió sus ojos a más no poder.

— S… ¿Súper Saiyajin?— preguntó sorprendida la muchacha, el pequeño asintió— ¿De dónde sacaste eso?— preguntó ahora Meiko.

— De Gohan— respondió con simpleza el pequeño.

— ¿Gohan? Eso es imposible— espetó desconcertada.

— Claro que si, él me dijo que era súper saiyajin y que era tu novio para que tu no dijeras nada porque era un secreto, y que te tenía como novia sólo para que te quedaras callada ¿No te parece gracioso?— respondió entre sutiles carcajadas.

— E… eso es imposible— pronunció con la voz quebrada la chica de ojos grises.

— No, no es imposible, él me lo dijo ese día que fui con ustedes a su casa, y me dijo que no te dijera nada, porque te podías enfadar, pero no me quiso decir que era un súper saiyajin, así quise preguntarte a ti— explicó fingiendo inocencia Daryl.

— Eso me lo va a tener que explicar— pronunció con tristeza, mientras algunas lágrimas bordeaban sus ojos.

— No, por favor no le digas nada… Él me dijo que si te contaba se enfadaría conmigo y se vengaría— mintió intentando detener a la muchacha que se ponía de pie.

— No te preocupes, él no te hará nada— intentó calmar al niño.

— No, Meiko por favor no lo hagas me da mucho miedo— insistió suplicante fingiendo temor, Meiko no quería dejar las cosas así.

— Lo siento Daryl, pero Gohan se ha estado riendo de mí, y eso no lo puedo permitir— pronunció cerrando los ojos, pugnando contra aquellas lágrimas que amenazaban con salir.

— Pero Meiko— rebatió llorando Daryl, la muchacha se contuvo, respiró hondo para calmarse.

— Esta bien— susurró— No hablaré con él sobre esto— añadió intentando ocultar su tristeza— Ahora necesito que me dejes sola, necesito estar sola— pidió la muchacha.

— ¿Te sientes bien?— preguntó el pequeño.

— Sí, estoy bien, sólo necesito estar sola— contestó luchando por mantener la serenidad.

— Entonces me voy, adiós— se despidió risueño, tras lo cual salió de la vivienda

La tristeza se adueño de la muchacha, no podía creerlo ¿Gohan sólo la había estado utilizando? ¿Realmente no la quería? ¿Y qué fueron esas demostraciones de amor tan.. reales? Aparentemente era buen actor, lo que había dicho Daryl era tan cierto, él no tenía cómo enterarse de que Gohan era saiyajin, no podía inventarlo. Entonces si la estaba utilizando, jugó con ella, sólo por ocultar su identidad, terminó enamorándola, sólo para que callara, sentía un gran dolor en su pecho, no lo podía creer, el chico al que amaba le había mentido, fingió amor, eso para ella era desalmado, el llanto cubrió su rostro, estaba totalmente contrariada, lo único que tenía claro era que no quería ver, ni saber nada de Gohan…


Gohan había volado hasta Ciudad Satán, caminó a toda prisa para pronto llegar a casa de Meiko, ya estaba muy cerca, y casi en la hora, mientras caminaba miró su reloj, para comprobar que faltaban 5 minutos para las 11 de la mañana.

"Creo que llegaré puntual"pensó sonriente.

— Tú eres el tal Gohan ¿Verdad?— preguntó un muchacho apoyado en una muralla, que lo veía pasar, Gohan miró en aquella dirección curioso.

— Hola, si yo soy Gohan ¿Cómo sabes mi nombre?— preguntó el semisaiyajin.

— ¿A acaso no me recuerdas?— preguntó algo molesto el rubio.

— Lo siento, no sé quién eres— contestó apenado el mayor de los Son.

— Soy Marshall, un amigo de Mei… hace unas semanas viniste hasta aquí con ella— recordó el muchacho.

— Ah… ya lo recuerdo, discúlpame— expresó Gohan.

— ¿Vas por ella?— preguntó el rubio, fingiendo no saber nada.

— Bueno si, voy a buscarla, quedamos de salir juntos— respondió tímido el semisaiyajin.

— Creo que perderás tu tiempo— musitó Marshall.

— ¿Y eso por qué?

— Sólo te utiliza, se ve que eres muy inocente— espetó burlesco.

— Creo que no te estoy entendiendo— contestó Gohan algo molesto, no le gustaba escuchar que hablaran mal de su novia.

— Ella te tiene miedo, sólo por eso es tu novia— comentó fingiendo indiferencia y abrochando sus manos tras su cabeza, Gohan soltó una pequeña carcajada.

— Eso es absurdo, no entiendo porque debería tenerme miedo— contradijo divertido— Ahora lo siento, se me hace tarde y debo irme— se excusó Gohan mientras se disponía a continuar su rumbo.

— Sólo perderás tu tiempo "Súper Saiyajin"— pronunció con indiferencia el rubio, Gohan se detuvo súbitamente.

— ¿Qué dijiste?— formuló con dificultad.

— Creíste que no me contaría tu secreto— expresó burlesco el rubio— Estaba muy asustada, dice que estás loco— añadió ahora mirando a los ojos al pelinegro quien permanecía paralizado ante las palabras de Marshall.

— Eso… eso es imposible, ella jamás me ha tenido miedo— respondió molesto por el comentario del muchacho.

— Si es posible, por algo me contó tu verdad, dijo que eres un raro, que era tu novia sólo para que no le hicieras daño— expuso con simpleza Marshall, Gohan crujía los dientes.

— Tengo que hablar con ella— pronunció molesto el chico de ojos negros.

— Ten un poco de dignidad, ella no te quiere, déjala en paz, sólo lograrás asustarla más, además es por algo que estoy aquí, ella me pidió que te dijera esto, Mei no quiere verte— pronunció con un aire triunfal Marshall.

"Maldición"pensó con impotencia y tristeza, las palabras de Marshall parecían ser ciertas, él sabía que era un saiyajin, la única manera de la cual podría haberse enterado de aquello, era que Meiko se lo hubiera dicho, no había para él otra explicación lógica, quería hablar con ella, pero… no tendría sentido, si ese niño decía que ella no deseaba verlo, por muy extraño que sonara, debía creerle ¿Por qué mentiría? ¿Y además cómo? Todo acababa, sus ilusiones se iban al suelo, sin decir nada volteó para regresar por donde había venido. Marshall sonreía triunfante, había conseguido lo que quería, cabizbajo el semisaiyajin caminó en silencio entre la gente, lo que creía sería una jornada colmada de amor, se convirtió en el día en que la decepción y la mentira empañaban sus ilusiones, dejando a ambos jóvenes separados…


GRACIAS POR LEER

Reviews:

LDGV: Hola. Si, en realidad a Gohan le tocó una madre bastante estricta no sólo en lo académico, sino también en lo afectivo, quizás excesivamente sobre protectora. Saludos y gracias por comentar.

Guest: Hola. Aquí dejo continuación, espero te agrade. Gracias por comentar y saludos.

Pedro: Hola. Me alegra que te guste la historia, y bueno, aquí dejé el capítulo diez, espero sea de tu agrado. Saludos.

Juan: Hola. Bueno aquí dejo el capítulo diez y unos cuantos más. Agradezco mucho tu sugerencia sin embargo no la podré utilizar, porque como comenté en capítulos anteriores, esta historia ya la escribí y publiqué una vez, y la idea de republicarla es sólo con la intensión de modificar ortografía y cosas similares, pero de todas formas muchas gracias. Saludos y gracias por comentar.