Disclaimer: Los personajes de Dragon ball no me pertenecen sino a su autor Akira Toriyama.
Mi Primer Amor
Capítulo #11:Consecuencias de una mentira
Ya era día lunes, Meiko después de pensarlo mucho, había decidido ir hasta casa de Gohan, sentía que el muchacho se había estado burlando de ella, y quería que él mismo le dijera a la cara lo que le había dicho a Daryl, salió al jardín de su casa donde la nave que la llevaría junto a su madre hasta las montañas Paos, las aguardaba como a diario, mientras caminaba hasta dicho objeto, Daryl pasaba por fuera de aquella vivienda, advirtiendo que la chica partiría rumbo a casa del semisaiyajin.
— Me Me ¡Mei!— tartamudeó el pequeño rubio mientras dejaba caer un barquillo de la impresión— ¡¿A dónde vas?!- preguntó mientras corría hacia la muchacha.
— Hola Daryl— saludó amable Meiko— Iré a casa de Gohan, tengo que hablar con él— contestó resoluta poniendo un pie en la escalinata de la nave.
— No, tú no puedes ir a hablar con él, no es necesario, tienes que dejarlo así, ya te dije que se enfadaría conmigo, por favor no lo hagas— suplicó mientras sujetaba de una pierna a la muchacha.
— No sucederá nada malo, no te preocupes, pero debo hablar con él— rebatió la joven firme en su decisión mientras pisaba el siguiente peldaño soltándose de las manos de Daryl que la detenían.
— No Mei, te suplico no lo hagas— insistió llorando desesperado— "Si se entera de que le mentí, mi hermano no me llevará al parque de diversiones"—pensó mientras jalaba de la pollera a la chica.
— No insistas Daryl, no me quedaré de brazos cruzados, necesito que Gohan me diga a la cara lo que piensa— pronunció con un dejo de amargura, tras lo cual tomó su pollera arrebatándosela al niño, y entrando a la nave.
— No Meiko, por favor— suplicó tirado en el suelo, la muchacha con el dolor de su alma ignoró los ruegos del niño, no le gustaba ver a un niño así, pero tenía que hablar lo antes posible con Gohan, Daryl corrió en dirección a su casa. Muy pronto la madre de la muchacha apareció subiendo a la nave, tras lo cual zarparon rumbo a las montañas Paos.
— ¡Marshall! ¡Marshall!— gritaba desesperado Daryl mientras entraba desesperado a la habitación de su hermano mayor.
— Vaya ¿Qué sucede enano? ¿Por qué vienes llorando? ¿Acaso perdiste tu helado?— pronunció burlesco mientras permanecía recostado tranquilo sobre su cama, con las manos apoyadas en su nuca y con los ojos cerrados.
— Bueno eso también, pero es Mei— contestó entre sollozos el pequeño.
— ¿Mei?— preguntó abriendo un ojo para mirar al niño— ¿Qué sucede con ella?— interrogó ahora algo más interesado.
— Se fue a casa de Gohan, quiere hablar con él, yo le dije que no, pero de todos modos fue. ¡Nos va a descubrir!— explicó desesperado tras lo cual volvió a llorar, su hermano se sentó rápidamente sobre la cama.
— ¡Chiquillo del demonio! ¡Por qué rayos no la detuviste! Todos nuestros esfuerzos no sirvieron de nada— reclamó Marshall a su hermano menor.
— Perdóname, quise detenerla pero no me hizo caso— contestó llorando aún más desesperado.
— ¡Maldición! Si llegan a descubrirnos será tu culpa, y no sueñes que el parque de diversiones porque no lo tendrás— amenazó el rubio de ojos negros, tras lo cual salió de la habitación dándole un gran golpe a la puerta.
Pronto madre e hija arribaron a casa de los Son, Goten como de costumbre corrió al encuentro de la muchacha, Milk saludó con amabilidad a la maestra y a Meiko con el rencor de siempre, Gohan fue el último en salir a de la vivienda, para su sorpresa había sentido la presencia de la muchacha, creía que tras la conversación con Marshall no volvería a ir hasta allá, sin embargo, para extrañeza del semisaiyajin lo había hecho.
Tras divisarla, frunció su ceño, ya que, en un principio sintió tristeza por lo que le había dicho aquel muchacho mientras se dirigía a casa de la muchacha, sin embargo, al pensar las cosas, sintió disgusto hacia Meiko, no era necesario que hubiera jugado así con él sólo porque temía que le hiciera algo, Gohan siempre le aclaró que no le haría daño, por lo cual no era necesario convencerlo de que estaba enamorada de él sólo para que no le hiciera daño. Por su parte Meiko le miró fingiendo frialdad, ambos sentían sus corazones latir con fuerza, no se dejaban de querer, pero estaban lo suficientemente heridos como para dejar las cosas así, no podía sentir de un momento a otro odio por Gohan, de una u otra manera, le había conquistado, por lo cual, a pesar de su dolor le seguía amando. Se acercaron a paso firme, tanto Milk como Goten y la maestra les veían extrañados, las expresiones en los rostros de los muchachos diferían bastante de la que solían tener cada tarde al reencontrarse. Gohan se veía molesto, Meiko indiferente, no eran los mismos, y todos lo notaron.
— Tenemos que hablar— pronunciaron al unisón ambos firmemente mirándose fijamente a los ojos.
— ¿Qué les sucedió?— espetó Milk sorprendida.
— No lo sé, actúan muy extraños— comentó la maestra.
— ¿Estarán enojados?— preguntó Goten.
— No lo sé, Gohan no me ha comentado nada. ¿Y a usted maestra, Meiko le ha dicho algo?— preguntó Milk sin dejar de mirar con desconcierto a los muchachos que parecían ignorarlos.
— No, para nada— contestó extrañada.
— Madre, señora Milk ¿Les molestaría si Gohan y yo conversamos un momento?— preguntó la muchacha sin dejar de mirar al joven.
— Por mi parte no ningún problema— contestó la madre de la chica, tras lo cual miró a Milk.
— Pero no se diviertan, Gohan debe retomar sus lecciones— respondió ahora la viuda de Gokú.
— No te preocupes mamá, no nos tomará mucho tiempo— comentó ahora Gohan mirando sin dejar de mirar seriamente a la chica, un silencio momentáneo los rodeo, ninguno parecía querer comenzar a hablar, de pronto se decidieron.
— Vamos— dijeron al unisón, no pretendían discutir frente a sus madres ni de Goten, así que caminaron sin rumbo para alejarse de la vivienda.
Una vez ya alejados lo suficiente, se detuvieron para hablar.
— ¿Por qué lo hiciste?— preguntó fríamente Gohan y sin mirar a Meiko.
— Eso deberías respondérmelo tú— respondió buscando la mirada del muchacho.
— ¿Qué te sucede? Tú me mientes y me pides que te explique las cosas, no estés jugando conmigo Meiko— expresó contrariado el semisaiyajin.
— ¿Qué yo te mentí? Ahora me culpas a mí, eres un cobarde Gohan, ya me enteré de todo. ¿Creías que no me enteraría?— contradijo molesta la muchacha cruzándose de brazos.
— Maldición ¿De qué rayos te enteraste? Jamás te he ocultado nada, siempre te dije la verdad ¿Y ahora me dices que te mentí en algo? Vamos confiesa, tú me mentiste— reclamó perdiendo la paciencia Gohan.
— No te hagas el inocente que ya no te queda— pronunció con un nudo en la garganta, no le gustaba tener que hablarle así a nadie, menos a Gohan— Sabes de qué te estoy hablando, me utilizaste Gohan, me pediste ser tu novia sólo para que no le contara a nadie sobre tu identidad secreta, no era necesario que hicieras eso, sabías que yo no diría nada, sólo jugaste conmigo— expresó esto último luchando por no dejar escapar las lágrimas que querían salir al exterior.
— ¡Genial! Ahora fui yo quien te utilizó, fuiste tú quien quiso ser mi novia porque temías que te hiciera daño— contradijo el semisaiyajin— Tú fuiste quien jugó conmigo— añadió secamente.
— ¿Qué yo te tenía miedo?— preguntó sorprendida— Gohan, eso es una locura, y tú lo sabes, no intentes evadir tu culpa inventando cosas que no son verdad, realmente tienes mucha imaginación— refutó molesta por las invenciones de Gohan.
— ¿Imaginación?—preguntó burlesco— Eso es lo que tú tienes, sólo así puedes inventar que te quería mantener callada siendo mi novia, cuando te quería… de verdad— pronunció con un dejo de amargura.
— No tiene sentido seguir hablando contigo, jamás vas a decir la verdad, creí que al menos serías lo suficientemente valiente para confesarlo, pero volviste a decepcionarme ¡Lo nuestro acaba aquí!— sentenció exclamando Meiko, como única manera de soslayar los sollozos que nacían desde su pecho.
— ¡No sabes cómo me alegra! — exclamó fuera de sí el semisaiyajin— Al fin y al cabo que no me interesa estar con una mentirosa como tú— espetó sin pensarlo.
— Mucho menos a mí con un cobarde que no asume sus acciones— expresó molesta la chica de ojos grises— Dile a mi madre que regreso por la tarde ¡Adiós!— se despidió mientras le daba la espalda al muchacho para comenzar una caminata en solitario.
— Como quieras ¡Hasta nunca!— correspondió Gohan mientras que en dirección opuesta regresaba a casa.
Tras despedirse y darse la espalda, el silencio que los rodeó les hizo reflexionar, así no eran ellos, estaban comportándose de un modo disímil, dominados por la cólera, el disgusto y el dolor. Estaban enamorados, todo había sido de ensueño, mágico y perfecto, por lo cual se habían entregado del todo a aquel sentimiento que los hacía extraordinariamente felices, por lo que tirar todo por la borda, era difícil, pero no había remedio, todo había sido una construcción ficticia, por lo que no podía continuar.
Al alejarse lo suficiente de Gohan, Meiko dio libre albedrío a aquellas lágrimas que inconsolables bañaron su rostro, estaba realmente apesumbrada, Gohan, el chico que le había conquistado con su ternura, timidez e inocencia, resultaba ser sólo un mentiroso que maquinó la forma de conquistarla para mantenerla en silencio, quiso manipularla, sin importarle lo que ella realmente sentía, y tenía la intrepidez de negarlo e inventar una historia para culparla a ella de todo, estaba completamente decepcionada, Gohan no era lo que creyó, todo había acabado, un dolor se comenzó a pronunciar tenuemente, era el dolor del desencanto…
Gohan caminó a paso lento hasta su casa, su rostro cabizbajo reflejaba tristeza, no pensó que todo acabaría tan repentinamente, mucho menos de ese modo, todo había marchado a la perfección, aquella muchacha le había encantado, su eterna sonrisa, el destello platino de su mirada, temple y honestidad le había hecho caer rendido a sus pies, pero era sólo un disfraz, dentro del cual se ocultaba una mentirosa que había jugado con él y había roto su promesa de guardar su secreto.
Su tarde de estudios comenzó, con un sabor distinto, no tenía la prisa alentadora del último tiempo, al contrario, veía con un dejo de fastidio los textos que le acompañaban aquella tarde. Durante varios pasajes de aquella tarde su mirada se encontraba extraviada en los muros de la sala, aunque combatía con todas sus fuerzas, no podía evitar caer derrotado ante su mente que en vez de estar entre las líneas de sus textos de estudio, se perdía en algún lugar del bosque donde había estado hace unos instantes, junto aquella muchacha, que a pesar de todo, aún quería y con la cual le dolía tanto terminar.
La tarde avanzó, y Meiko deduciendo que las clases de Gohan acababan, regresó para retornar hasta su casa. Muy pronto llegó, y se encontró con su madre, que en el jardín era despedida por Milk, Goten y Gohan.
— Que bueno que llegas, ya me estaba preocupando y Gohan te iba a ir a buscar— expresó la madre de la muchacha al ver a la chica acercarse, Gohan aunque deseaba verla, sólo le vio con el rabillo del ojo.
— Meiko, hoy no jugaste conmigo, que mala eres— expresó entristecido Goten.
— Lo siento Goten— se disculpó amable hincándose para quedar a la altura del menor— Probablemente la próxima vez que nos veamos juguemos— expresó mientras sonreía y sacudía los cabellos del niño— Eres un buen niño, nunca cambies— susurró tras lo cual se puso de pie, Goten le veía curioso.
— Pero por qué hablas así, parece que te estuvieras despidiendo— comentó extrañado el menor de los Son, Meiko rió.
— Es lo que haré, mi madre acabó de darle las lecciones a Gohan, es hora de partir— respondió disimulando la tristeza, además de dejar a Gohan, se debía despedir de Goten, el niño que le había robado el corazón con su inocencia, desde la primera vez que lo vio.
— Tienes razón, que tonto soy— respondió entre divertidas carcajadas mientras se tomaba la cabeza, Gohan a la distancia escuchaba cabizbajo la conversación de Meiko y Goten.
— Adiós— se despidió de Goten la muchacha.
— Hasta mañana Meiko— correspondió agitando su pequeña mano el menor de los Son.
— Adiós señora Milk— pronunció haciendo una reverencia.
— Hasta mañana— correspondió con la actitud de costumbre. Luego la chica quiso decirle algo a Gohan, pero se arrepintió, entonces a paso de anciano subió a la nave, presentía que tras cruzar el umbral de aquella nave, no habría vuelta atrás, pero permaneció firme en su decisión, al igual que Gohan, que solamente se limitaba a sentir como el diminuto ki de la muchacha se movía en dirección a la nave. Una vez dentro de ella, miró a la distancia al muchacho que permanecía de espaldas, pronto su madre echó a andar el motor del objeto, éste sonido hizo a la muchacha cerrar sus ojos, era el ruido que sentenciaba el distanciamiento definitivo entre ella y Gohan.
Los días avanzaron, la primavera llegaba a su fin dándole paso a la estación estival, los rayos solares con rebeldía invadían la habitación compartida por los hermanos Son, Gohan los combatía utilizando sus sábanas como escudo para que la luz no terminaran por entorpecer sus sueños, a pesar de que había dormido más que de costumbre, seguía con deseos de dormir, pero muy pronto fue interrumpido por Goten, quien travieso, se montaba sobre el muchacho para quitarle sus sábanas.
— ¡Hermano! ¡Hermano!— exclamaba divertido mientras miraba el rostro de Gohan.
— Goten ¿Qué quieres?— susurró adormilado el hijo mayor de Gokú soltando un sutil bostezo mientras lograba distinguir con mayor precisión el rostro de su hermano.
— Debes levantarte, mi mamá dice que debes bajar— respondió entusiasta el menor de los Son.
— Esta bien, bajo enseguida— dijo ahora el muchacho tras lo cual se sentó sobre la cama.
— ¡Te espero allá abajo!— exclamó mientras salía corriendo de la habitación. Gohan muy pronto se puso de pie, se dio una ducha rápida, ya que había comprobado que ya era muy tarde, le extrañaba que su madre no le hubiera despertado como de costumbre, tras ducharse y vestirse bajó hasta la primera planta, al llegar ahí lo primero que distinguió fue la amplia figura de su abuelo Ox Satán, al irse acercando, junto a él estaban Milk y Goten, todos esperando por el muchacho, pronto vio sobre la mesa un enorme pastel el cual tenía grabado con crema "Feliz Cumpleaños Gohan" y catorce velitas que encendidas iluminaban aquella mesa, sobre la cual había mucha comida.
— ¡Feliz Cumpleaños Gohan!— pronunciaron al unisón sonrientes al ver aparecer al muchacho.
— Mamá, Goten, abuelo… muchas gracias— pronunció sorprendido el semisaiyajin, ya que había olvidado que aquel día cumplía catorce años de edad.
— ¡Hermano que grande estás! Yo quiero crecer y ser como tú— expresó feliz el menor de los Son mientras se acercaba a toda prisa para felicitar a su hermano.
— Gracias Goten— agradeció sonriendo Gohan.
— Mi nieto ya se está haciendo todo un hombre, felicidades Gohan— congratuló ahora Ox Satán cubriendo con su enorme mano la cabeza del muchacho.
— Muchas gracias abuelo— agradeció ahora al padre de Milk, el semisaiyajin.
— Gohan… mi Gohan, no puedo creer que ya tengas catorce años, pero para mí seguirás siendo mi bebé— expresó secando con un pañuelo blanco las lágrimas que surgían en sus ojos.
— No tienes porque llorar mamá— comentó Gohan tomándose la cabeza apenado por su madre.
— Vamos Milk, Gohan tiene razón no hay motivos para llorar, al contrario, mi nieto está de cumpleaños y eso hay que celebrarlo— opinó Ox Satán.
— Sí, tienes razón— contestó Milk dejando de llorar, tomó un poco de aire y agregó— Me propuse que hoy haría sentir bien a Gohan y lo lograré, ya no estaré triste— monologó resoluta, ya que había preparado aquel festín, con la clara idea de distraer a su hijo, desde la última visita de la muchacha había permanecido muy triste. Milk le preguntó qué había ocurrido, por qué la muchacha no había regresado desde aquella tarde, y Gohan se limitó a responderle que habían terminado su relación sin dar detalles al respecto. A pesar de estar disgustado con la muchacha, y de culparla por todo, no pretendía acrecentar en su madre la odiosidad hacia Meiko, para Gohan era un asunto entre ellos, y por lo cual no quería que su quiebre alterara aún más los ánimos en su madre. Entonces Milk no volvió a hablar del tema, en cierto modo le alegraba que su hijo no continuara ese noviazgo que podía desconcentrarlo de sus estudios, pero poco a poco iba notando que mayor distracción le causaba haberla terminado.
La celebración se llevó a cabo en apariencia como Milk esperaba, Gohan parecía disfrutar de su cumpleaños, eso notaban quienes le acompañaban, sin embargo la pesadumbre por no poder compartir con aquella muchacha ese día, era el sentimiento que primaba en él y que disfrazado, fingía felicidad…
GRACIAS POR LEER
