Disclaimer: Los personajes de Dragon ball no me pertenecen sino a su autor, el señor Akira Toriyama.
Mi Primer Amor
Capítulo #13: El secreto de Meiko
Habían pasado tres meses desde aquel inesperado desmayo de la muchacha, su madre decidió renunciar a su trabajo como maestra de Gohan, el repentino renacimiento de aquella enfermedad que había aquejado a la muchacha hace más de cuatro años, había puesto en alerta a su madre, quien decidió acompañar a su hija durante día y noche a lo largo de su estadía en el hospital donde los doctores pugnaban contra aquella misteriosa e indestructible enfermedad al corazón que tenía a la chica en estado de inconsciencia hace más de dos meses.
— Meiko, hija… ¿Por qué tuvo que suceder esto? No entiendo por qué la enfermedad volvió a atacarte, si según los doctores había desaparecido por completo. Al parecer eso que tenías que hablar con Gohan te tenía muy afectada, aunque no quisiste que se enterara de tu enfermedad, no acabo de entender que es lo que pasó entre tú y ese muchacho, pero se ve que te afectó mucho, espero que pronto vuelvas a despertar y ser la misma niña alegre que solías ser… por ahora nadie ha encontrado la cura a tu enfermedad, sólo nos queda esperar un milagro— monologaba la mujer mientras lloraba sujetando una de las manos de la muchacha, quien era presa de un interminable sueño que no le permitía reaccionar ante las lamentaciones de su madre.
De pronto, se abre la puerta de la habitación, un doctor acompañado de dos enfermeras se paraban junto a la mujer.
— Buenos días señora, discúlpenos, pero necesitamos que salga de la habitación para examinar a la paciente— comunicó el doctor, la mujer secó rápidamente sus lágrimas y se puso de pie.
— Esta bien, con su permiso— pronunció mientras salía del lugar.
— ¡Gohan date prisa, o llegaremos tarde!— prorrumpía Milk quien junto a Goten permanecían junto a la puerta principal de la vivienda.
— Si mamá, ya voy— respondió el muchacho quien dejaba sus libros sobre una mesa, ya que había estado estudiando durante aquella mañana en solitario, ya que desde la renuncia de la madre de Meiko no había vuelto a tener un profesor estable. Muy pronto bajó junto a su madre y Goten— Ya estoy listo— pronunció sonriendo.
— Entonces vámonos— dijo Milk, tras lo cual salieron de la vivienda.
— ¿Mamá no te parece extraño? Sólo han pasado tres meses y medio desde que nos contó Krilin que Dieciocho estaba embarazada, en ese entonces aparentemente ella tenía sólo un mes de embarazo, y sin embargo el bebé ya nació, eso quiere decir que ahora debería tener no más de 4 meses y medio… No soy un experto en el tema, pero lo normal es que un bebé nazca después de 9 meses. ¿No te parece?— expuso su extrañeza el hijo mayor de Gokú mientras viajaba en una nave junto a Milk rumbo a Ciudad Satán.
— Bueno, según lo que me explicó Bulma, eso es porque Número Dieciocho es un robot y su cuerpo gestó con mayor rapidez al bebé, me pareció muy extraño pero según ella ese es el motivo— reveló Milk mientras conducía la nave.
— Ya veo— susurró aún algo confundido el semisaiyajin.
Muy pronto llegaron a Ciudad Satán, donde aterrizaron la nave guardándola en una cápsula, caminaron por la ciudad, muy pronto llegaron a su destino.
— Krilin me dijo que Número Dieciocho estaba alojada en el tercer piso en la habitación setenta y seis— comentó Gohan.
— Entonces subamos— propuso Milk, Gohan asintió.
Al llegar a la tercera planta, Milk, Gohan y Goten comenzaron la búsqueda de la habitación, no tardaron en dar con ella, al hacerlo, Milk llamó a la puerta, muy pronto, fueron recibidos por el maestro Rochi, quien acompañaba en la habitación a Krilin, quien tenía en sus brazos a su primera hija y a Dieciocho quien permanecía recostada en la cama de aquella habitación.
— Oh, que bueno que ya llegaron, Gohan, Milk y Goten— saludó el anciano haciendo pasar a la familia Son.
— Buenos días maestro Rochi— saludaron al unisón los tres recién llegados, mientras entraban a la habitación.
— ¡Dieciocho! ¡¿Cómo estás?! No puedo creerlo, cuando Bulma me lo contó creí que era una broma, no alcanzaste a llegar a los cinco meses de embarazo y ya tuviste a tu bebé— expresó Milk quien se acercó corriendo a la rubia, a la vez que miraba sorprendida a la bebé.
— Felicitaciones Krillin, tu sueño de tener una familia se está cumpliendo, mira que bebé tan fuerte ¿Ya decidieron como se llamará?— preguntó el mayor de los Son.
— Gracias Gohan— agradeció Krillin— Si, ya decidimos como se llamará, su nombre será Marron— respondió ahora el ex calvo, Gohan le miró sorprendido.
— ¿Marron?... Krillin, ¿Estás seguro que quieres que la bebé se llame Marrón?— interrogó el semisaiyajin recordando a la novia que tuvo su amigo antes de conocer a la androide.
— Claro, no le veo el problema…— respondió mientras era interrumpido por una enfermera que entraba a la habitación.
— Buenos días, disculpen que los moleste, pero en la habitación sólo pueden estar tres personas a la vez, aquí hay cinco, les pido que por favor se turnen para ver a la paciente— indicó la enfermera.
— Es cierto, somos muchos— comentó Krillin.
— Yo quiero conversar con Dieciocho, debo darle los consejos para ser una buena madre, una buena esposa también debe ser una buena madre— expresó Milk reservándose para sí un cupo en la habitación, nadie se atrevió a contradecirla.
— Yo quiero quedarme con mi esposa y mi hija, no quiero dejarlas solas— expresó Krillin mirando embelesado a su mujer quien ahora tenía en sus brazos a la bebé, el maestro Rochi tosió.
— Soy un pobre anciano, no puedo quedarme solo en un pasillo, debo quedarme aquí— expresó Rochi.
— Que mentiroso— dijeron al unisón Milk, Krillin y Dieciocho.
— Entonces Goten y yo…— susurró Gohan mirando en todas direcciones, Milk, Krillin y Rochi asintieron, Gohan bajó la cabeza.
— Esta bien, esperaremos afuera— espetó Gohan— Vamos Goten— indicó tomando de la mano a su pequeño hermano, tras lo cual salieron de la habitación.
Pasaron los minutos, Gohan y Goten esperaban aburridos en el pasillo que les permitieran ingresar a la habitación, de pronto, Goten que no dejaba de bostezar, con el rabillo del ojo vio a un niño de no más de cuatro años, quien feliz, saboreaba una paleta de caramelo, el pequeño semisaiyajin, dueño de un apetito desproporcional a su reducido tamaño, de inmediato sintió el deseo de comer una de ellas.
— Hermano… oye hermano— llamaba el menor de los Son a Gohan, quien sentado junto a él permanecía sumido en sus pensamientos.
— Si… dime Goten que sucede— respondió ahora el hijo mayor de Gokú, saliendo de sus reflexiones.
— Tengo hambre… ¿Me comprarías una paleta?— preguntó Goten señalando al niño que ya desaparecía por el umbral de una habitación, Gohan sonrió.
— Esta bien, vamos por una— respondió poniéndose de pie, el niño lo imitó.
— Gracias hermano— agradeció, entonces bajaron para ir por la golosina que tanto ansiaba Goten.
Muy pronto, se dispusieron a regresar al lugar de espera, Goten comía su paleta gustoso, Gohan lo miraba enternecido, en momentos como aquel, el pequeño le recordaba mucho a su padre. Iban subiendo las escalares, ya llegando al segundo piso, cuando de pronto, Gohan por inercia mira hacia un pasillo que había hacia su derecha, donde pudo reconocer a su maestra, quien en compañía de un pañuelo, miraba el suelo mientras secaba sus lágrimas.
— ¿Maestra?— preguntó desconcertado el semisaiyajin, Goten miró en la misma dirección que su hermano.
— Oye ¿Ella no es la mamá de Meiko?— preguntó ahora el pequeño.
— Si, ven… acompáñame— respondió el mayor de los Son tomando de la mano a su hermano para ir donde la mujer.
— ¿Maestra? ¿Qué está haciendo aquí? ¿Le sucedió algo? ¿Por qué está llorando?— preguntó preocupado el muchacho.
— Gohan… eres tú— susurró la mujer secando sus lágrimas.
— Por favor, dígame que es lo que pasa— pidió el chico.
— Meiko no quería que te enteraras… me tendrá que perdonar, pero no puedo seguir ocultándotelo— dijo entre sollozos la mujer.
— ¿Meiko?… ¿Qué le pasa a Meiko?— preguntó desesperado.
— Ella, ella está muy enferma— respondió.
— ¿Qué?— preguntó desconcertado Gohan.
— Desde hace más de dos meses está inconsciente, cuando tenía ocho años de edad tuvo una enfermedad al corazón que pareció desaparecer hace unos años, pero que un día que estaba muy alterada volvió a aparecer— relató la mujer.
— ¿Muy alterada? ¿Qué le sucedió?— preguntó ahora el muchacho, aún sin asimilar lo narrado por la mujer.
— Fue aquel día que estabas de cumpleaños, llegó a casa preguntándome iría hasta tu casa, porque tenía que hablar contigo, hablaba de un mal entendido, pero se descontroló por completo, después de unos instantes se desmayó, y desde entonces está hospitalizada— explicó ahora la madre de la chica.
— Pero… ¿Por qué no me dijo nada? En esa época aún no renunciaba a ser mi maestra— preguntó desconcertado Gohan.
— Fue Meiko quien me lo pidió, después de ese desmayo estuvo alrededor de 15 días sintiéndose muy débil, pero aún así estaba consciente, y me pidió que no te dijera nada, porque no quería que la vieras así— contestó ahora la mujer, tras lo cual volvió a llorar.
— Pero… ¡En qué rayos estaba pensando!— expresó desesperado el muchacho— Tengo que verla, necesito verla…
— No puedes, están examinándola los doctores— intentó detenerlo la mujer.
— ¡Eso no me importa, quiero verla!— expresó ahora, tras lo cual deduciendo que la habitación que estaba justo en frente de ellos era en la cual se encontraba la muchacha. Entonces abrió rápidamente la puerta, y se encontró con un doctor y dos enfermeras que con sus cuerpos impedían al muchacho ver a Meiko.
— ¡Muchacho no puedes estar aquí, estamos examinándola!— regañó el doctor, Gohan lo ignoró por completo.
— Meiko… Meiko ¿Puedes oírme?— preguntó el muchacho mientras tomaba con sus manos los débiles brazos de la chica, no obteniendo respuesta.
— Ha estado así desde hace ya dos meses y medio— comentó la mujer quien estaba parada a los pies de la cama, Goten a su lado miraba entristecido a la chica.
— Pero ¿Qué dicen los médicos? ¿No les han dado alguna solución?— preguntó Gohan sin dejar de mirar a Meiko.
— Es una enfermedad desconocida, es una enfermedad al corazón que no tiene medicina, hasta el momento no se ha encontrado la cura— explicó la mujer.
— ¿Una enfermedad sin cura?— preguntó sorprendido el semisaiyajin- "¿Se tratará de la misma enfermedad que tuvo mi padre hace unos años? Según Trunks esa enfermedad, tendría una cura veinte años después, desde aquella vez que vino a dejarle la medicina a mi papá. ¡Maldición!—pensó con impotencia el semisaiyajin.
— Hemos recurrido a los mejores doctores y todos coinciden en lo mismo— comentó la mujer.
— Maldición— susurró Gohan mientras acariciaba los cabellos de la muchacha— Meiko tienes que despertar, tienes que ser fuerte, Me…— expresaba interrumpido por un pensamiento viajero que pasó por su mente— "Las esferas del dragón"—pensó—Pero que tonto, cómo pude olvidarlo— monologó poniéndose rápidamente de pie.
— ¿De qué estás hablando Gohan?— preguntó confundida la mujer.
— Maestra, tengo la solución, su hija en menos de 24 horas estará sana. De eso no cabe ninguna duda— aseguró el muchacho recuperando los ánimos.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro? Nadie ha podido ayudarnos, no sé en qué estás pensando— expresó con suspicacia.
— Ya verá, nos vemos… vamos Goten— indicó a toda prisa el mayor de los Son.
— Pero Go…— no alcanzó a terminar de hablar cuando los muchachos ya había salido de la habitación.
— Goten, debo ir a casa de Bulma para pedirle el radar del dragón. Tú regresa al tercer piso para que le expliques todo a nuestra madre— indicó Gohan al pequeño.
— Pero hermano, yo quiero ir contigo, y ayudarte a salvar a Meiko, no quiero que se muera— pronunció el menor de los Son.
— Goten, no debes ir, puede ser peligroso— respondió Gohan.
— Déjame ayudarte, quiero que Meiko se recupere, para que vuelva a jugar conmigo como antes, déjame ayudarte hermano— insistió suplicante el pequeño, Gohan se sintió conmovido por la preocupación de Goten.
— Esta bien, puedes acompañarme, pero prométeme que obedecerás mis órdenes— propuso el hijo mayor de Gokú.
— Sí, lo prometo— respondió sonriendo el pequeño, entonces salieron rápidamente del hospital.
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