Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, sino a su creador, Akira Toriyama.


Mi Primer Amor

Capítulo # 18: Una búsqueda desesperada


Los pasos apresurados del semisaiyajin se hicieron notar en aquel lugar, el hombre volteó a ver quien se acercaba.

— Ya regresé, lo siento pero las cosas estaban algo …— se excusó el muchacho mientras se acercaba al lugar y volvía a su apariencia normal. Sin embargo al ver la escena, dejó inconclusa su excusa— Mei— pronunció con dificultad, el hombre sorprendido miró al muchacho a la vez que dejaba caer el arma, no sabía si por reconocer en su rostro al héroe que había frustrado su robo, si por su cambio de apariencia o por sentirse sorprendido— Qué… ¡Qué hiciste!— exclamó con notorio enfado a la vez que su cabello se alzaba con poderío junto con su ki que parecía estallar.

— ¿Tú?— preguntó con sobresalto, tras lo cual miró fugazmente a la chica, quien casi sin consciencia de lo que ocurría, yacía sobre la hierba, con una enorme mancha que teñía de rojo su blusa blanca que parecía nacer desde su pecho.

— ¡Lamentarás esto!— vociferó con evidente ira, la que se manifestaba en el repentino cambio del color de sus ojos desde un negro profundo, a un azul intenso al igual que su cabello negro, que con más fuerza que nunca se volvía dorado. El hombre completamente aterrado por lo que presenciaba, con enorme desesperación, intentó huir del semisaiyajin, sin embargo sus intentos fueron vanos, ya que Gohan sin regalarle un segundo lo alcanzó utilizando su velocidad quedando frente a aquel hombre, y sin darle tiempo de reaccionar golpeó con contundencia su rostro, el hombre iba en rápida dirección al suelo, sin embargo Gohan no le permitió un descanso, y antes de que éste tuviera contacto con la hierba, golpeó su espalda con una patada, haciendo ha éste golpearse con fuerza contra los arbustos. Cuando vio al hombre un miembro más de las ramas de los arbustos de aquel lugar, Gohan se abalanzó sobre él para golpear con fuerza el rostro de aquel hombre, la ira se había apoderado del joven, parecía que cualquier vestigio de humanidad se hubiera esfumado para dejar sólo el carácter de un guerrero saiyajin, que no siente compasión por el enemigo. Ahora sin quitarle la mirada de encima golpeaba con ambos puños su rostro, aquel hombre ya no tenía fuerzas siquiera para oponer resistencia, aún así el semisaiyajin continuaba golpeándolo sin saciar su venganza, sin embargo un tenue quejido hizo detener el accionar del joven.

— M… Meiko— susurró recordando a la chica después de oírla.

— Gohan, ya déjalo en paz, no le hagas daño— formuló dificultosamente entre jadeos, a la vez que con debilidad le extendía un brazo, como suplicándole que se acercara, Gohan sin dudarlo un segundo dejó a aquel hombre y se acercó apresuradamente a la chica; tomó su rostro para mirarla a los ojos, intentando asegurarse de que ella le prestaba atención, ya que notaba como la vitalidad y jovialidad que caracterizaba a la mirada de aquella muchacha, se tornaba débil y vaga.

— Meiko, tenemos que ir por ayuda… ¡resiste!— ordenó intentando inútilmente ocultar su desesperación ya que el tono de su voz lo delataba.

— Gohan…— balbuceó mientras acariciaba débilmente el rostro del muchacho— Así… Así es como te conocí… ¿Lo recuerdas?— expresó débilmente haciendo alusión al estado de supersaiyajin en el cual se encontraba ahora.

— Sí Meiko, lo recuerdo, pero ahora debo llevarte con Dende, no puedo dejar que algo suceda— respondió mientras la tomaba entre sus brazos para llevarla rumbo al templo de Kamisama.

— Creo que no podré presentarte a papá, eso me tenía muy contenta— dijo ahora intentando no quejarse por el dolor que experimentaba en su pecho, Gohan al escucharla decir aquello, se detuvo súbitamente.

— No… ¡No digas eso!… iremos donde Dende, él te curará y en menos de una hora estaremos en tu casa como si nada hubiera pasado ¿Me escuchaste?-— intentó esperanzar a la chica con lo que él interpretaba como un hecho si se daba prisa en llegar al templo.

— Abrázame— pidió sin responder a la pregunta del joven, Gohan le miró sin entender— Tengo frío, mucho frío, por favor… dame calor— pronunció su súplica acompañada del crujido de sus dientes que chocaban al ritmo del temblar de su cuerpo. El muchacho lo comprobó al notar que su piel blanca palidecía más de lo normal y al sentir que su cuerpo perdía progresivamente su calidez. Gohan ya la tenía en sus brazos, sin embargo ahora la aferró a él protectoramente e intentando entregarle el mayor calor posible de su cuerpo, la chica pretendiendo eludir el dolor y algidez de su cuerpo, rió débilmente.

— Esto es como un sueño— expresó sonriendo con sus ojos perdidos— Morir en los brazos de la persona que amo, no puedo pedirle algo más a la vida— añadió con un quebranto en la voz.

— ¡No digas eso!— prorrumpió refutando lo dicho por la muchacha— Tu estarás bien, no morirás. Eso te lo puedo asegurar— afirmó como recriminando lo que decía la chica.

— No puedo… escucharte, Gohan— indicó mientras sus ojos se cerraban insistentemente aunque la chica luchaba por mantenerlos abiertos.

— Meiko, no te duermas, tienes que mantenerte despierta ¿Me oíste?— exigió buscando la mirada de la joven, sin embargo esta se hacía cada vez más vaga.

— G… Gohan— pronunció con dificultad— Yo… Yo te amo— añadió agónicamente, la vida se le iba, al igual que aquella lágrima fugitiva que con añoranza rodaba por su mejilla.

— ¡Meiko!— vociferó mientras su ki explotaba con mayor intensidad, ahora sin pensarlo, voló con la muchacha rumbo al templo de Kamisama. Sabía que existían soluciones, sin embargo el ver a la chica en ese estado, le desgarraba el corazón, la vida no era un juego, y aunque Dende o las semillas del ermitaño pudieran restablecer a Meiko, jamás querría verla así.


El vuelo fue apresurado, si alguien dudaba de la velocidad de Gohan, ésta ocasión era la ocasión más indicada para cambiar de parecer, no quería perder un instante, tenía que llegar pronto con el maestro Karin para pedirle una semilla, o de lo contrario con Dende. Nada más pasaba por la mente del semisaiyajin que salvar a la muchacha, a pesar de poseer tantas habilidades, ahora daría cualquier cosa por poder sanar personas, a cambio de todos los poderes y técnicas que tenía. Pronto llegó hasta la Torredel Maestro Karin.

— Hola Gohan, tanto tiempo sin verte— saludó con notable tranquilidad el felino solitario.

— Maestro Karin ¿Tiene semillas del ermitaño?—preguntó apresurado.

— Lo siento Gohan, no hemos hecho más semillas— respondió sin dejar su tono apacible.

— ¡Maldición!— prorrumpió con furia el semisaiyajin, tras lo cual continuó su camino hasta el templo.

— Gohan, te estábamos esperando— expresó Kamisama mientras salía al encuentro de Gohan junto a Mr Popo en el Templo Sagrado.

— Dende por favor, sánala, eres el único que puede ayudarme— pidió en tono suplicante, el Dios de la Tierra se acercó hasta la muchacha, sin embargo algo le detuvo súbitamente.

— Gohan, no me digas que no te has dado cuenta— preguntó procurando ser delicado.

— ¿De qué hablas?

— Su ki… ha desaparecido— respondió con pesar.

— ¡Eso no es cierto! ¡Meiko no tiene un ki fuera de lo común, es normal que no lo sientas!— rebatió mientras le acercaba con insistencia a la muchacha.

— Pero Gohan…— reiteró con timidez el namek.

— ¡No insistas!— interrumpió— ¡Hazlo ya!— ordenó perdiendo la paciencia.

— Esta bien— obedeció ahora, aunque dando por hecho que todo sería en vano.

Muy pronto, el Dios se inclinó para comenzar con su labor, Gohan a la expectativa observaba la acción. Los segundos pasaban, Dende comenzaba a sudar, a pesar del esfuerzo del namek, su accionar no surtía efecto.

— ¡Qué sucede! ¿Por qué sigue igual?— interrogó impaciente el joven.

— Lo siento Gohan— respondió mientras se ponía de pie— Ella… está muerta— comunicó con pesar a su amigo, los ojos de Gohan se abrieron a más no poder, por más que intentó convencerse de que lograría salvarla de tan infausto final, ahora no quedaba nada, Meiko había muerto. De la boca de Gohan, no salía el más mínimo sonido, no podía decir nada, no lograba asimilar las palabras de Dende, Gohan estaba paralizado sin convencerse de lo sucedido.

— Pero Gohan, no te pongas así. Puedes ir donde Bulma y pedirle el radar del dragón para pedirle a Shen Long que la reviva— esperanzó a su amigo el Namek.

— Tienes razón…— formuló con dificultad— Por favor cuida de ella, volveré con las esferas— indicó ahora mientras comenzaba a elevarse— Ya regreso— añadió mirando a la chica, Dende asintió— tras lo cual Gohan salió volando rápidamente rumbo a la Capital del Oeste.


La búsqueda comenzaba, el radar parpadeaba insistentemente la esfera que se encontraba más próxima, Gohan volaba rápidamente en la dirección indicada por el aparato, muy pronto se encontró sobrevolando el área donde se hallaba la esfera.

"Es aquí"— pensó el semisaiyajin mientras observaba desde las alturas una enorme estepa interrumpida escasamente por algunas especies vegetales adaptadas al ambiente. Gohan descendió mirando el radar, dio unos cuantos pasos en la dirección indicada, pronto se encontró frente a una enorme roca fungiforme,observó la gran estructura, voló hasta la parte superior de la enorme roca, y no encontró la esfera, descendió junto a ella, con fuerza lo tomó y comenzó a empujarlo para sacarla, sin embargo una duna desde el oeste se aproximaba rápidamente— "Rayos"pensó al ver con la velocidad que se aproximaba— "Si no encuentro la esfera antes de que pase la tormenta de arena, podría llevársela"añadió a sus pensamientos, tras lo cual a toda prisa, continuó jalando a la enorme roca, tenía una enorme raíz, por lo cual el quitarla se hacía complejo para el semisaiyajin. Poco a poco lograba divorciarla del suelo, pero la ventisca de arena ya estaba sobre él, a pesar de ello Gohan no dejaba de jalar, sus manos que presionaban la estructura comenzaron a quebrantarla, la arena con potencia golpeaba el rostro y el cuerpo de Gohan, provocando pequeñas heridas en su cuerpo, aquellos granitos áridos eran pequeños enemigos que pretendían impedir el accionar del semisaiyajin, sin embargo éste con una gran exclamación, elevó con todo su poder su ki, intentando oponer resistencia a la ráfaga que lo rodeaba— ¡Ah!— vociferó mientras su ki se elevaba ágilmente, la ventisca parecía hacerse más débil, sin embargo era el ki de Gohan el que hacía detener su avanzada— ¡Ya!— clamó haciendo de su voz una sinfonía digna de imitación en ecos que se oyeron por todo aquel desierto, Gohan logró quitar la estructura, la dejó caer con violencia unos cuantos metros en dirección contraria a la tormenta. Ahora Gohan comenzó a escarbar con sus manos en el hueco dejado por la roca, aquellas ropas que prometían ser su vestimenta durante su visita a la casa de la muchacha, estaban completamente estropeadas, cubiertas de arena seca que se fijaba en los rastros de sangre que habían manchado sus ropas al cargar a la joven, pero todo eso no importaba, incluso Gohan parecía no notarlo, sólo estaba en su mente encontrar aquella esfera. Siguió escarbando, comenzaba a impacientarse, llevaba casi diez metros de profundidad y la esfera no aparecía. Era imposible que el radar se hubiera equivocado, eso pensaba Gohan, pero por más profundo que llegara, no encontraba su objetivo. Ya había doblado el tamaño de la raíz de la roca en profundidad, comenzaba a dudar respecto a la ubicación de la esfera, por lo que sacó del bolsillo de su pantalón el radar, el cual le indicaba que estaba muy cerca de la esfera, Gohan comenzaba a desesperarse, nunca Shen Long había escondido tan bien las esferas, caminó por el agujero, pretendía lanzar energía para hacer aparecer más prontamente el objeto, sin embargo al dar un paso descuidado, sintió cómo su pie perdía la base donde afirmarse, Gohan quitó su pie y observó: bajo de él había un enorme hueco que correspondía al paso de una napa subterránea, el muchacho lanzó energía para hacerse el espacio que le permitiera llegar al lugar. Una vez allí, se pudo dar cuenta de que todo estaba muy oscuro, por lo que decidió convertirse en supersaiyajin para iluminar el lugar, tomó nuevamente el radar, éste le indicaba que estaba justo sobre la esfera, Gohan comenzó a mirar el lugar, caminó, a medida que se acercaba al agua, la humedad del suelo se hacía más evidente, y cada vez podía sentir como el lugar se sentía más lodoso, el suelo se volvía cada vez más dúctil. Gohan comenzaba a acostumbrarse a ello, por lo que al sentir algo rígido bajo su pie derecho se detuvo repentinamente, palpó con su pie aquella dureza, al sentir que se hundía en el barro, decidió explorar con sus manos para saber de qué se trataba. Se inclinó y buscó entre el lodo, muy pronto tocó el objeto, lo tomó con su mano derecha y lo sacó a la superficie y pudo verlo, era la esfera de cinco estrellas que intacta había estado oculta en aquel lugar, Gohan al verla sonrió alborozado, después de tanto trabajo encontraba el objeto, ahora voló por donde llegó a aquel lugar hasta la superficie. Una vez allí, guardó la esfera en uno de sus bolsillos, y sacó el radar para que le indicara donde estaba la siguiente esfera, entonces voló rumbo al norte.


Habían pasado ya dos horas, Gohan ya había reunido cinco de las siete esferas, todas ellas descansaban en un improvisado bolso hecho con la chaqueta amarilla pálido del chico, había hecho un nudo con las mangas de ella para colgarla de uno de sus brazos. Volaba rápidamente en dirección a la sexta esfera, muy pronto se encontró en medio la cima de una cordillera, en aquel lugar ya era de noche, por lo que debió volver a utilizar su ki para buscar la esfera. Caminó dificultosamente por la nieve, el frío se manifestaba brutalmente, Gohan al notar lo mucho que le costaba desplazarse por la nieve, prefirió levitar sobre la superficie, el radar le decía que debía dirigirse hacia el este, levitó en aquella dirección, pronto se encontró entre un conjunto de abetos que bañados en nieve se teñían de blanco, Gohan se internó entre ellos. Pronto el radar le indicó que se hallaba en el lugar exacto donde yacía la penúltima esfera, el chico se detuvo entre dos árboles, los observó, pero en sus ramas no veía nada más que nieve, entonces usando su ki, quitó toda la nieve de los árboles. Mientras lo hacía sintió como algo le golpeó la cabeza, miró tras de él para descubrir de que se trataba.

— Ahí está— monologó al ver la esfera de dos estrellas que estaba sobre toda la nieve caída de los árboles, se apresuró a recogerla, la tomó entre sus manos y le observó feliz. Pero su sonrisa no duraría lo suficiente, ya que un crujido lo sacó de su victoria, miró en todas direcciones, pero nada le parecía fuera de lo común, entonces dejó de preocuparse, pero antes de que pudiera darse cuenta, la nieve se desprendía en una avalancha arrastrándolo a él, y dejando caer la esfera recién encontrada. El semisaiyajin cayó varios metros desde aquella cima tan inclinada. A pesar de haber descuidado aquella esfera, procuró cuidar con su vida las demás esferas y por supuesto el radar del dragón, la caída fue vertiginosa, no podía frenar, la nieve lo arrastraba rápidamente. Muy pronto se vio en un precipicio por el cual descendió violentamente, antes de caer logró incorporarse flotando sobre un afluente que con un torrente de aguas muy poco calmas se desplazaban rápidamente. Gohan respiró aliviado, en una mano tenía el radar, y sobre su hombro derecho caía su chaqueta en forma de bolso con las cinco esferas anteriormente encontradas, ahora debía buscar la recientemente perdida. El hijo mayor de Gokú buscó en el radar y vio con extrañeza que la esfera se movía a gran velocidad alejándose de él.

— "¿Qué es esto?se preguntó extrañado, entonces miró el río— "Maldición"pensó al ver como la esfera era arrastrada hacia un acantilado, voló rápidamente hacia ella, sin embargo el torrente era tan veloz que llevó a la esfera por una catarata, Gohan sin pensarlo dos veces dejó las demás esferas junto a la orilla, y se lanzó por el precipicio, el agua que caía impedía ver la ubicación de la esfera, Gohan se sumergió en el agua, el lago era más profundo de lo que parecía, ahora el semisaiyajin ahora pudo explicarse donde quedaba el agua que llegaba desde esa cascada, nadó para buscar la esfera, rocas, algas y peces era lo único que lograba ver, comenzó a explorar entre las planta acuática, sin embargo, sus pulmones comenzaron a exigirle con urgencia oxígeno, por lo cual se apresuró en regresar a la superficie, tomó una gran bocanada de aire, tras lo cual retomó su acción. Continuó la búsqueda, aquellas algas se tornaban un impedimento que se enredan en sus piernas, Gohan tenía que luchar con ellas para continuar su camino, pero éstas parecían aferrarse a él con más energía a sus piernas, el mayor de los Son ya comenzaba a sentir la inaplazable necesidad de respirar, sus pulmones se lo demandaban, pero aquellas algas lo aprisionaban, el semisaiyajin cerró uno de sus ojos por el malestar que le producía la falta de oxígeno, sin embargo pudo contemplar a la distancia, como un cardumen de peces, rodeaban curiosamente un objeto naranjo— "Es la esfera"pensó. Entonces alentándose con ello, concentró todas sus fuerzas para huir de la vegetación opresora, ascendió rápidamente. Ya en la superficie, tomó aire a la vez que se quitaba las algas, ahora con la esfera ya localizada regresó al lago para buscarla, muy pronto la encontró y salió junto a aquella esfera de dos estrellas. Ahora regresó en búsqueda de bolso que contenía las otras cinco esferas, al reunirlas, comenzaron a parpadear un débil destello.


La travesía no acababa, aún faltaba la séptima esfera, la esfera de cuatro estrellas, aquella que durante parte de su infancia había llevado en su cabeza sobre su sombrerito rojo, fue inevitable para Gohan pensar la poca importancia que tenía en ese entonces aquella esfera, y lo mucho que le importaba ahora tenerla entre sus manos, ya que era lo único que faltaba para cumplir el deseo que anhelaba con todo su corazón.

El radar lo había conducido hasta una extraña isla en medio del mar, en ella se encontró frente a una misteriosa cueva, a la cual debió ingresar por las instrucciones del radar. Caminó sigilosamente en ella, el ruido de gotas de agua era lo único que se oía dentro de ella, ahora Gohan comenzó a sentir extrañamente mucho calor, el sudor aparecía espontáneamente sobre su rostro, a medida que se internaba más en la cueva, mayor era la sensación térmica. El radar decía que estaba junto a la esfera, sin embargo debido a la oscuridad Gohan no la veía, por lo que debió volver a utilizar su ki para ver su entorno, al hacerlo pudo verla. Estaba a unos metros adherida a una de las murallas de la cueva, se acercó rápidamente, le dio un gran golpe al muro para quitarla, la esfera cayó instantáneamente al suelo, estaba quieta, justo frente a él, Gohan sonrió victorioso, ya estaba junto a la esfera de cuatro estrellas. Pero un repentino temblor hizo que el objeto comenzara a moverse, Gohan se extrañó por el sismo, miró en todas direcciones y vio como la cueva comenzaba a desintegrarse, corrió hacia la esfera, no tardó mucho en tenerla entre sus manos, sin embargo enorme fue su sorpresa al ver como la lava de lo que parecía ser un volcán submarino se dirigía a gran velocidad hacia la salida por donde Gohan había llegado— "No puede ser"— pensó ya sintiéndose superado por tantas dificultades para reunir las esferas, sin embargo no se daría por vencido, ya tenía las siete esferas, ahora sólo faltaba llegar hasta el templo de Kamisama para revivir a su novia y estar junto a ella para verla volver a abrir sus ojos. Enormes trozos de roca caían, el magma se hacía más próximo, el semisaiyajin esquivó con gran habilidad aquellos segmentos que amenazaban con golpearlo, el calor era cada vez más intenso, lo que incentivaba al chico a apresurarse en salir. Muy pronto divisó la salida por lo que aceleró su vuelo hacia allí. Pronto estuvo afuera, sin embargo prefirió alejarse lo mayor posible, decisión muy acertada, ya que la lava cubrió con violencia el área más cercana a la cueva, una vez que se sintió ajeno a cualquier peligro, Gohan respiró aliviado.


El atardecer dominaba en el templo de Kamisama, Dende, Mr. Popo y Milk, quien se había enterado gracias a Bulma de lo ocurrido, esperaba junto a Goten la llegada de Gohan, el ki del muchacho se hizo sentir pronto.

— ¡Gohan!— exclamó exaltada Milk al ver al chico. Gohan transmitía un cansancio y esperanza en la mirada, su rostro tenía incontables rasguños además de rastros de tierra, su camisa estaba lejos de ser blanca, el lodo y la sangre de la chica se mezclaban en ella, y sus pantalones humedecidos también con barro y rastros de las algas verdes, lo decoraban tristemente.

— ¡Hermano ya llegaste! ¿Reuniste las esferas?— preguntó Goten mientras salía a su encuentro.

— Sí, Goten— respondió— Debo ir por Meiko ¿Dónde está Dende?— preguntó el semisaiyajin dirigiéndose al dios.

— La chiquilla está en una de las cuartos— respondió Mr. Popo, Gohan caminó hasta el cuarto, ella estaba tendida sobre una cama, Gohan la observó apaciblemente, se inclinó junto a ella y acarició su rostro—Todo estará bien, te lo aseguro— pronunció sonriendo mientras una lágrima corrió por su rostro, no tardó en quitar los rastros de ésta, ahora tomo a la muchacha entre sus brazos poniéndose de pie, salió con ella rodeado por el séquito que quería acompañar a su amigo en aquella situación tan difícil, la tendió en el suelo, quitó de su hombro derecho aquella chaqueta disfrazada de bolso y dejó a la vista las siete esferas que parpadeaban con mayor energía el resplandor.

— Hazlo Gohan— dijo Dende, el chico asintió.

— ¡Sal de ahí Shen Long y cumple nuestros deseos!— exclamó el hijo mayor de Gokú, tras lo cual el cielo se oscureció y de las esferas el dragón salió.

— Han reunido las siete esferas del dragón, pueden pedir tres deseos— indicó Shen Long a los presentes.

— Oh, está grandotote— susurró el pequeño Goten.

— Claro Goten, porque él es Shen Long y revivirá a la futura esposa de mi Gohan— comentó Milk segura de sus palabras.

— Díganme ¿Ya decidieron cuál será su primer deseo?— preguntó el dragón.

— Sí Shen Long, ya lo decidimos— respondió— Hace unas horas murió una chica llamada Meiko en manos de un bandido. Mi deseo es que la revivas ahora por favor— explicó sonriente el semisaiyajin, Shen Long permaneció en silencio por varios segundos.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué el dragón no habla?— preguntó perdiendo la paciencia Milk.

— Tranquila señora Milk, Shen Long está analizando la situación, pronto nos dirá que sí— intentó calmar a la viuda de Gokú, Dende.

— ¡¿Qué pasa Shen Long?!— preguntó alterado el mayor de los Son ante la larga espera de la respuesta de Shen Long.

— Lo siento, no puedo cumplir ese deseo— respondió ahora, Gohan sintió como si una aguja le atravesara el corazón.

— Qué… ¿Qué estás diciendo?— formuló con dificultad.

— Esa humana ya murió en otra ocasión y fue revivida con las esferas del dragón— respondió Shen Long, los ojos negros de Gohan parecieron palidecer ante tan nefasta noticia.

"Imposible" pensó— ¡Eso es imposible!— vociferó tomando a la muchacha y saliendo volando con ella.

— ¡Gohan a dónde vas!— preguntó su madre al ver como el chico salía….

Era un día de armoniosa primavera, los ánimos en la residencia de la familia Satán se veía muy inquieto ante la decisión del jefe de familia.

¿No puedes cambiar de decisión? Es algo muy riesgoso, ese monstruo no es como los enemigos contra los que combates en el torneo de las artes marciales, las cosas pueden salir mal intentaba convencer la mujer a su esposo.

No te preocupes cariño, yo soy el hombre más fuerte de la Tierra y podré eliminar a ese maldito respondió interesante Mr. Satán mientras fumaba un cigarrillo.

¡Piensa en nuestras hijas! ¿Cómo les explicaría si algo malo llega a suceder? ¡Y Meiko!... Su salud es delicada, cualquier alteración podría poner en riesgo su vida.

No te preocupes, éste hombre tan fuerte no recibirá un solo golpe de Cell y no tendrás que darle malas noticias a nuestras hijas. Lo único que te pido es que huyan de aquí, deben salir de Estrella Naranja, aquí corren peligro expresó el campeón mundial.

Pero…

Pero nada, sólo busco protegerlas insistió Satán.

Yo no iré manifestó la chica de entonces nueve años mientras entraba al lugar.

¡Videl! exclamó la mujer.

¡Qué dijiste! Tú tienes que irte junto a tu madre y tu hermana. No pueden quedarse en casa, Cell podría hacerles daño indicó Mr. Satán.

Pero que tontería… Papá, yo quiero ir contigo, quiero ver como derrotas a ese tonto de Cell y ayudarte a derrotarlo, he estado entrenando mucho intentó explicar la chica de ojos azules.

Videl… hija, éstas cosas son sólo para hombres muy fuertes, no puedo llevarte conmigo, sé que has entrenado mucho, pero no puedo arriesgarme a que te pase algo explicó el padre a su hija.

Pero papá replicó la pelinegra.

Nada de peros, tú irás con tu madre y Meiko fuera de la ciudad a protegerse sentenció Mr. Satán.

Pe… intentó insistir Está bien, no haré nada añadió sometiéndose a las órdenes de su padre.

Ya todo estaba listo, la madre abordaba la nave ayudando a Meiko, quien muy débil por su estado de salud, era incapaz de dar pasos firmes de manera independiente, Videl las seguía.

Mamá, estaré descansando un poco, tengo algo de sueño así que no me molesten anticipó Videl mientras se aislaba de su hermana y madre cerrando una puerta interna en la nave.

Esta bien respondió la mujer. Videl aprovechó que su madre estaba preocupada por acomodar en la nave a su hermana y bajó rápidamente de ella para internarse en la vivienda, una vez allí observó como despegaban, sintiéndose triunfante.

Ya llevaban mucho camino recorrido, el vuelo era muy tranquilo. Parecía ser que el lugar más seguro era aquella nave, ya que desde las alturas se podía observar las grandes congestiones vehiculares provocadas por la urgencia que sentía la gente de huir de la ciudad.

Si todo sale bien llegaremos muy pronto le dijo la mujer a Meiko, quien se encontraba adormecida por los medicamentos que constantemente consumía para apaciguar los dolores propios de su enfermedad Ahora toma tu medicina para que mejores pronto añadió mientras ponía en la boca de la niña una píldora "Ten cuidado, Mark" pensó ahora la mujer al recordar a su esposo, permaneció unos instantes pensativa, sin embargo un ruido en el techo de la nave le hizo a ella y al empleado que conducía el objeto salir de sus pensamientos.

¿Qué fue eso? preguntó al hombre la madre de las muchachas.

No lo sé, parece venir del techo, iré a averiguar respondió intrigado. Abrió una ventanilla en el techo y asomó su cabeza para ver de qué se trataba ¡No por favor! se escuchó la súplica aterrada del hombre mientras sus pies revoloteaban para intentar zafarse.

¿Qué sucede? preguntó asustada la mujer a la vez que se acercaba para auxiliar al hombre, pero fue vano, ya que al llegar junto a él, cayó inconsciente ante ella, la madre miró por la ventanilla y pudo verlo.

No puede ser susurró con espanto, el androide en su estado perfecto le miraba mientras sonreía maliciosamente ¡No! prorrumpió mientras corría para proteger a su hija a la vez que llamaba a la pelinegra ¡Videl! exclamó mientras abría la puerta tras la cual se había aislado la chica para dormir, pero enorme fue su sorpresa al no encontrarla ¿Videl? llamó desconcertada, miró en todas direcciones, pero no estaba ¿Dónde estás? insistió, sin embargo el repentino estruendo de algo que chocaba contra el piso, hizo a la mujer se voltearse con espanto ¡No! exclamó al ver que Cell se encontraba frente a Meiko, observándola con malignidad, la mujer se acercó rápidamente al androide con una jarra en la mano, con el cual golpeó con todas sus fuerzas la cabeza de éste, sin embargo Cell pareció no inmutarse. Miró con el rabillo del ojo a la mujer, unió su dedo índice con el pulgar de su mano derecha, golpeó sutilmente a la madre de las chicas, haciéndola estrellarse violentamente contra una pared, el androide sin decir nada, se dirigió hacia la muchacha, vio que ésta dormía inquieta, cómo si algo le molestara.

¡No me engañas idiota! vociferó el androide al llegar a la conclusión que la muchacha fingía estar muerta para evitar algún ataque de Cell. Entonces quitó la silla inclinada en la cual se hallaba adormecida la muchacha, y la lanzó contra una de las murallas laterales de la nave.

¡No! ¡Déjela en paz! clamó la madre de la muchacha mientras intentaba protegerla con su cuerpo.

Uh… que conmovedor ¿Quieres protegerla? preguntó con ironía Pues pierdes tu tiempo añadió mientras le lanzaba una bola de energía, que además de destruir la nave, acababa con la vida de ambas mujeres.

Días más tarde, el androide había sido destruido por Gohan, y supuestamente por el campeón mundial Mr. Satán, y junto con ello, todas las personas muertas en manos de Cell, habían regresado a la vida, Meiko y su madre no fueron la excepción, ya que reincorporándose, se hallaban sobre el prado del área que sobrevolaban el día de su muerte.

¿Mamá? preguntó la chica a su madre quien aún no asimilaba lo que había ocurrido.

¿Meiko? preguntó extrañada ¡Estás viva! exclamó feliz y notando que estaba lejos de ser la niña adormecida por las medicinas que calmaban sus malestares, ahora era la chica sana a la que siempre había querido ver.

Gohan se hallaba cercano a las montañas Paos, voló cargando el cuerpo de la chica, hasta aquel lugar donde le pidió ser su novia. Bajo aquel árbol de eternas hojas doradas, el muchacho silente, aferraba a Meiko, abrazaba a la chica como si aquello le fuera a devolver la vida. Esperanzado esperaba ver aquel destello gris que inocente y cálido, le decía silenciosamente lo mucho que le amaba, el perfume que caracterizaba a la muchacha permanecía ligeramente en sus cabellos, Gohan lo inhalaba viajando a aquellos días donde mientras tenía a la chica entre sus brazos podía sentir aquel aroma, acarició con pesadumbre su rostro pálido, muy pronto llegó hasta sus labios, impedidos de emitir esa sonrisa dulce que tanto había cautivado al "Chico Saiyajin", como en las últimas ocasiones solía llamarle traviesamente, ahora no quedaba nada de ello.


El timbre de la mansión de la familia Satán sonó, la mujer que esperaba impaciente por noticias de su hija llegó hasta la puerta, por la ventana reconoció la cabellera de Gohan, por lo que se apresuró en atender.

— Y ustedes ¿Dónde había estado? Tu padre y tu hermana fueron a buscarlos y aún no regresan por….— comenzó a reclamar mientras abría la puerta, pero al ver a la pareja se detuvo súbitamente. Gohan con el mismo aspecto que había llegado al templo de Kamisama, ahora cargaba a Meiko quien evidentemente carecía de vida.

— Señora yo…— intentó hablar Gohan.

— Me… ¡Meiko!— tartamudeó desconcertada mientras se acercaba a la muchacha — ¡Qué le hiciste a mi hija!— exclamó fuera de sí al ver que la chica no reaccionaba ante sus llamados.

— Yo no hice nada— respondió apresurado el joven sorprendido por la acusación.

— ¡Cómo que no hiciste nada! ¡Mi hija no responde! ¡Dime que es lo que le pasa, y por qué esta bañada en sangre!— interrogó exaltada.

— Ella— susurró con la cabeza inclinada— Ella— reiteró tras lo cual crujió los dientes— Está… murió— añadió sintiendo un gran nudo en la garganta— Lo siento— acabó de decir mientas sentía como ardientes lágrimas quemaban sus mejillas.

— ¡¿Qué dijiste?! ¡Cómo que está muerta! ¡Qué sucedió! Explícame Gohan— exigió la mujer llorando con angustia.

— Un bandido… le disparó y no pude ayudarle, la mató y no pude hacer nada para salvarla— explicó el muchacho sin dejar de sentir un enorme pesar al relatarlo.

— ¡No mientas!— prorrumpió mientras le daba una gran bofetada al muchacho, éste se sorprendió por ello, físicamente aquel golpe no había provocado nada en el joven, pero el daño emocional era más duro que cualquier golpe recibido del peor de los enemigos— ¡Tú la mataste! ¡Por qué lo hiciste asesino!— inculpó con una cólera que parecía ajena a aquella mujer, pero que ahora parecía poseerla.

— Yo… ¡Yo digo la verdad!— rebatió desesperado por tal acusación, era increíble para Gohan como podían culparle de la muerte de la persona que amaba, después de tantos esfuerzos por devolverle la vida— ¡Yo no la maté… nunca lo haría y usted lo sabe!— se defendió el semisaiyajin mientras abrazaba con más fuerza que nunca a la chica.

— ¡Vete de aquí! ¡No quiero volver a verte nunca más! ¡Asesino!— exigió la mujer mientras le arrebataba a la muchacha. Gohan se encontró con las manos vacías, después de haber atesorado tanto entre sus brazos a la chica, ahora se la arrebataban como si con él corriera peligro. El dolor por la eterna partida de la chica era desgarrador para Gohan, pero el que le culpasen de su muerte era algo que acababa por destruirlo.

— ¡Qué no oíste! … ¡Vete de aquí!— ordenó nuevamente la mujer, Gohan dio unos cuantos pasos hacia atrás, ya no le quedaba nada que hacer, le dirigió las últimas miradas a la muchacha, poco a poco la imagen se hacía más difusa por las lágrimas que restringían la visión del muchacho.

"Quizás tu madre tiene razón… no fui yo quien te hirió, pero si quien por proteger a otros te abandonó. Esa es la condena que he heredado de mi padre… cuidar de los demás sin pensar en la propia felicidad. Mi padre sacrificó su vida por la Tierra, por mi madre y por mí… Ahora yo queriendo salvar a las personas de un simple asalto, te perdí a ti… Espero algún día puedas perdonarme, porque yo nunca podré hacerlo"

F I N


MUCHAS GRACIAS POR LEER

Bueno, ya llegamos al fin de esta resubida de "Mi Primer Amor". Agradezco a todos quienes leyeron ya sea por primera o por segunda vez este fic. Como ya saben quienes leyeron esta historia hace ya más de un año, esto no termina aquí, sino que tiene su continuación en un siguiente fic "El Problema" el cual tendrá modificaciones más allá que ortográficas, tendrá modificaciones más profundas. Los dejo cordialmente invitados a leerla :). Muchos saludos y reitero mis agradecimientos por haber llegado hasta aquí :)