Cap. 17

Caminos cruzados

La mañana transcurrió rápidamente, dando pase a la tarde y posteriormente a la noche.

Luego de un agotador día de trabajo dos jovencitas regresaban a su acogedor hogar y lo único que deseaba una de ellas era dormir, mientras que la otra estaba aún llena de energías y muy entusiasmada por lo que la proposición que le iba a hacer a su amiga, y esperaba deseosa que le diera una respuesta afirmativa.

Habitación de Kagome…

Estaba recostada sobre su cama, dejándose llevar por Morfeo, puesto que los parpados le pesaban cual piedras; cuando de pronto Ayumi, le informó que los chicos se irían durante el fin de semana a la Toscana y que las habían invitado a ambas.

Kagome: ¿de qué estás hablando? ¿Cuál invitación? ¿Qué es la Toscana? (bostezaba y no sabía ni lo que decía)

Ayumi: ¡la Toscana, la Toscana! Ay Kagome no te hagas la desorientada, que tú mejor que nadie sabes de qué estoy hablando.

Hablo de aquel maravilloso y romántico lugar que se caracteriza por sus fantásticas llanuras, valles encantadores, exquisita gastronomía y su esplendida arquitectura

Kagome: (más dormida que despierta) ah, esa Toscana… que bien, ve y diviértete mucho (el sueño le ganaba)

Ayumi: ¡Kagome! ¡No te duermas y dime que irás! Partimos mañana a primera hora

Kagome: ve tú… yo no puedo… debo trabajar

Ayumi: uhm… hablé con nuestro jefe y le pedí la semana libre, sin goce de haberes

Kagome: (al oír eso de un brinco se levantó) ¡¿qué hiciste qué?! Sabes de sobra que necesito hasta el último Euro para poder cubrir mis gastos

Ayumi: ya lo sé, es por eso que sólo le pedí libre el fin de semana y al regresar trabajaremos turnos doble durante dos días

Kagome: ¿entonces?... ¿por qué dijiste… lo de… una semana?

Ayumi: para que me hicieras caso… ¿entonces qué dices? ¿Vamos?

Kagome: no lo sé, salir de la ciudad es costoso y para llegar a la Toscana hay que ir en avión

Ayumi: tú descuida, todo está cubierto. Los muchachos pagaran todo por nosotras, no en vano es una invitación

Kagome: pero, si ese fuera el caso ¿por qué Bankotsu, no me dijo nada?

Ayumi: porque él me encargó que te lo dijera, ya que se fue hoy para allá, para preparar todo

Kagome: ¿todo? ¿Qué es todo?

Ayumi: la casa de sus padres queda en Arezzo y quiere que a nuestra llegada todo sea de nuestro agrado, es por eso que se adelantó

Kagome: uhm… no lo sé, no quisiera importunar a sus padres o ser una molestia para él

Ayumi: (roló los ojos) ¡ay por favor! Es evidente que lo está haciendo por ti, porqué quiere que te relajes y que celebres el que sacaste excelentes calificaciones y… quien sabe, puede que el amor surja entre ustedes en aquel fascinante lugar. Además sus padres no se encuentran en el país, por lo que la casa será toda para nosotros cuatro

Kagome: está bien, después de todo ya nos dieron permiso en el trabajo, en ese caso, déjame descansar. Ya no aguanto el sueño

Ayumi: ok, mañana a las 6:00 a.m. partimos al aeropuerto… y pe por cierto empaca el bañador más sexy que tengas (le guiño el ojo)

Kagome: ¡Ayumi! ¡Ya basta por favor! Yo… no tengo nada parecido (se sonrojó ligeramente)

Ayumi: entonces, déjalo en mis manos que yo me encargo

En el aeropuerto de Taoyuan /Taiwán…

El grupo I.K.M estaba a la espera de su coordinador, para poder retornar a Tokio, pero éste no aparecía por ningún lado y las fanáticas no dejaban de acosarlos pidiéndoles como de costumbre autógrafos, fotografías y algún tipo de caricia, como abrazos y besos en las mejillas.

Inuyasha: (rodeado de fans) ¿Dónde se metió Houyo? Hace al menos 10 minutos que debió haber llegado con nuestros boletos

Miroku: (firmando autógrafos) quizá se encontró con alguna belleza local y se olvidó de nosotros

Koga: (posando para una foto grupal) no sean impacientes, ya llegará

Kikyo: (firmando autógrafos) Ayame tampoco aparece ¿no se abran fugado juntos?

Inuyasha: cuando no tú, siendo ponzoñosa

Miroku: no hagas caso de su sarcasmo, que ya los vi

Ayame casi no podía caminar, puesto que un grupo de reporteros y fotógrafos la tenían rodeada y Houyo intentaba disiparlos.

Koga: (tapó el lente de la cámara de uno de los fotógrafos) si me disculpan señores, mi novia y yo quisiéramos un poco de privacidad (todos se quedaron boquiabiertos con aquella declaración)

Reportero 1: ¿entonces, son ciertos los rumores de que viniste hasta acá para estar al lado de Koga Irfan?

Ayame: por favor señores, las preguntas y fotografías para después, en estos momentos debemos abordar un avión

Reportero 2: sólo responda señorita ¿es verdad o no lo que acaba de declarar Koga?

Houyo: por favor, mis patrocinados ya les pidieron que los dejen tranquilos para que podamos abordar nuestro avión, así que nos dennos pase

Reportero 3: pero aún no, nos han respondido

Koga: en cuanto lleguemos a Tokio, daremos las respectivas declaraciones, por ahora sólo confórmense con saber que estoy perdidamente enamorado de Ayame Aramitama (ante aquella declaración, los reporteros y fotógrafos dejaron de acosarlos y les pidieron una fecha para poder entrevistarlos)

Houyo: ¡ffiu! Que molestos pueden ser a veces

Ayame: es cierto, pero al fin nos dejaron tranquilos

Koga: será mejor que nos reunamos con los demás, antes que se impacienten

Houyo: no es necesario que nos demos prisa, puesto que el vuelo se canceló

Koga y Ayame: ¡¿qué?! ¡¿Por qué?!

Houyo: en cuanto estemos reunidos les diré

Una vez que todos estuvieron reunidos Houyo les explicó que por una posible amenaza de tormenta los vuelos con dirección a Tokio estaban canceladas, por tal motivo deberían quedarse en el país de corrido durante los siguientes 3 meses.

Aquella noticia no le hizo mucha gracia a Miroku que anhelaba ver a su adorada Sango, pero en cuanto Houyo le informó que ella llegaría en aproximadamente una semana, le importó poco o nada quedarse de largo en el país.

Inuyasha: ok, deberemos quedarnos atrapados acá de corrido, pero ¿qué hay de los tres días que íbamos a estar en Tokio?

Houyo: como todo se canceló, su agenda es… ¡libre! Tienen 3 días días totalmente disponibles para hacer lo que deseen

Inuyasha: lo que desee ¿eh? En ese caso (se dio media vuelta y caminó rumbo a los módulos de ventas de pasajes)

Houyo: (le gritaba a lo lejos) ¿qué piensas hacer?

Inuyasha: ¿no es obvio? Me voy a Italia, los veo en 3 días

Al oír ello Kikyo quiso ir tras de él, pero Ayame se lo impidió, diciéndole que ya era hora que lo dejará ir, puesto que lo que había entre ellos era falso y que en verdad a quien él amaba era a Kagome.

Kikyo le hizo creer que tenía razón y no insistió, pero usando la vieja excusa de que iba al tocador de damas, se escabulló y compró un pasaje con destino a Italia en el mismo vuelo que Inuyasha.

Ciudad de Arezzo…

Ayumi, Kagome y Jakotsu acaban de bajar del avión y estaban más que encantados con los maravillosos paisajes que los rodeaban.

Jakotsu: es bueno estar en casa de nuevo

Ayumi: ¡wuau! Este lugar es mucho más bello de lo que imaginaba

Jakotsu: y eso que aún no has visto nada. En cuanto estemos en la casa de mis padres podrás apreciar toda la belleza natural que ofrece esta ciudad

Kagome: eso ni quien lo dude, este lugar se ve que ofrece mucho

Jakotsu: ten por seguro que sólo un fin de semana nos quedará corto, pero te prometo que en cuanto tengamos más tiempo, nos quedaremos una temporada más larga

Horas después/casa de los Jeandervecceli…

Todo el día se la habían pasado haciendo turismo y degustando de exquisitos manjares.

La gastronomía de la Toscana era definitivamente envidiable, pero lo más exquisito de este lugar era su gran variedad de finos y deliciosos vinos, los cuales no se hicieron esperar a la hora de brindar.

En la terraza de la casa…

Kagome se encontraba disfrutando del paisaje, mientras permitía que una refrescante brisa acariciara sus mejillas y alborotara su azabache cabello.

Estaba muy contenta de haber aceptado la invitación, puesto que había conocido lugares hermosos, degustado exquisita comida y sobre todo estaba disfrutando como nunca la compañía de sus amigos, pero en cuanto pensó en ello, recordó los amigos que había dejado en Tokio y llamó a Ayame, pero al no obtener respuesta le dejó un video, mostrándole lo esplendido del lugar.

Estaba revisando sus mensajes, cuando de pronto, alguien la interrumpió.

Bankotsu: (con una botella de vino y 2 copas en la mano) ¿estás a gusto?

Kagome: sí mucho, gracias por la invitación. Tu ciudad natal es maravillosa, no entiendo porque te mudaste a Roma

Bankotsu: vivir acá es como estar en el paraíso, pero hay veces que un poco desolador y yo prefiero el barullo y constante ir y venir de la gente de la ciudad (le ofreció un poco de vino)

Kagome: comprendo. Tokio también es algo así como Roma, solo que con más gente (hizo una pausa) como me gustaría que mis amigos estuvieran acá (le dio un sorbo a su copa)

Bankotsu: ¿los extrañas, no es así?

Kagome: desde que llegué no he podido comunicarme con ellos, bueno hasta hoy, eso creo

Bankotsu: (dio un sorbo a su copa) bien en ese caso, al próximo lugar al que iremos de viaje será a Tokio

Kagome: ¿qué dices?

Bankotsu: quiero conocer tu ciudad natal y disfrutar del barullo de allá

Kagome: pero… ir hasta allá es costoso… es por eso que no he podido volver

Bankotsu: por eso no te preocupes. Si lo que deseas es volver por allá, yo te concederé ese deseo, pero con una condición (tomó su mano)

Kagome: ¿cuál… condición?

Bankotsu: (acercó su rostro al de ella) que regreses… a mi lado (rosó sus labios con los de ella)

Kagome: (entre cerró los ojos y le respondió) lo prometo… (Se dejó llevar y lo besó)

Bankotsu: (la miró con cariño) te quiero Kagome. Estoy enamorado de ti

Kagome: (sentía que el corazón se le iba a salir del pecho) yo… yo… (Recordó lo que vio) pero ¿qué hay de Midoriko? Yo… bueno… es decir… ¡los vi besándose!

Bankotsu: (le sonrió) hay veces que las cosas parecen lo que no son. Lo que viste fue algo así como un beso de despedida

Kagome: ¿de despedida dices? No entiendo

Bankotsu: aquella mañana, Midoriko me invitó a dar una vuelta en bicicleta y cuando regresamos no podía abrir el seguro de su casco, me ofrecí a ayudarla y en cuanto te vio salir de la casa aprovechó la oportunidad para besarme y hacerte creer que entre nosotros aún existía algo

Kagome: pero tú también la estabas besando

Bankotsu: es verdad, me deje llevar por el momento, pero luego me arrepentí y le pedí que no, nos volviéramos a ver, puesto que sentí que te había lastimado y lo último que deseo es eso

Kagome: entonces… ¿en verdad no hay nada entre ustedes?

Bankotsu: siempre existirá algo entre nosotros y es una gran amistad, ella es una gran amiga mía y eso no va a cambiar a menos que ella lo decida

Kagome: (agachó la mirada) entiendo, eso quiere decir que el amor podría surgir nuevamente entres ustedes

Bankotsu: (la tomó del mentó y la miró directamente) no creo que eso suceda, puesto que tú eres la dueña de mi corazón y la única que amo es a ti (le dio un cariñoso beso)

Kagome: yo… no sé si creer o no, porque ya una vez alguien me lastimó y tengo miedo a amar de nuevo

Bankotsu: descuida, no te he pedido que me ames, pero sí que me dejes amarte

Kagome: en verdad me siento muy atraída hacia ti, pero, yo… no sé si podré llegar a amarte

Bankotsu: con que me quieras, mes basta (le sonrió dulcemente)

Mientras tanto en el aeropuerto internacional de Roma – Leonardo Da Vinci Fiumicino…

El avión proveniente de Taiwán acababa de aterrizar e Inuyasha intentaba comunicarse, para obtener información de cómo podía llegar al hospedaje donde residía Kagome, pero le era casi imposible ya que nadie hablaba japonés y él no hablaba casi nada de Italiano y hacía mucho que había dejado de practicar su inglés.

Estaba que se maldecía para sus adentros por no haberle tomado más atención a las clases de italiano que le daba Kagome de vez en cuando.

Sentía que todo su esfuerzo era en vano, cuando de pronto su peor pesadilla apareció frente a sus ojos.

Inuyasha: ¡tú! ¡¿Pero qué demonios haces acá?! ¿Por qué me seguiste?

Kikyo: ¿creíste que te dejaría el camino libre para ir tras de mi hermana? ¡Ni muerta!

Inuyasha: ya que estás acá seme útil y comunícate con alguien que nos pueda ayudar a llegar al hospedaje

Kikyo: ¿y a cambio que recibiré de ti?

Inuyasha: mi respeto y agradecimiento por ayudarme a encontrar a Kagome

Kikyo: no quiero

Inuyasha: entonces, seguiré por mi cuenta, en algún lado de este enorme lugar debe haber un intérprete

Kikyo: (al verlo decidido…) está bien te ayudaré, pero a cambio, quiero que desistas de tu idea de hacer una rueda de prensa anunciando nuestra ruptura

Inuyasha: (le dedico una maliciosa sonrisa) de acuerdo, serpiente ponzoñosa, seguiré fingiendo durante algún tiempo que entre tú y yo hay algo, pero a cambio ayúdame a encontrar a Kagome ¡sin trampas! ¿Entendiste?

Kikyo: ok, tenemos un pacto

Se puso en contacto con una guía turística del lugar y consiguió un taxi que los llevara hasta su destino.

La distancia del aeropuerto al hospedaje era considerable por lo que demoraron al menos una hora en llegar.

Cuando finalmente llegaron a su destino, una dulce anciana los recibió y les informó que tanto Kagome y Ayumi se habían ido de viaje a la Toscana en compañía de sus respectivos novios, lo cual desmoronó a Inuyasha.

Kikyo: (afuera del hospedaje) ya vez te lo dije. Kagome ya te olvidó, ella ya tiene novio, tú mismo lo escuchaste

Inuyasha: escuché lo que tú traducías

Kikyo: ¡ay por favor Inuyasha! No hablas italiano, pero entiendes lo suficiente como para saber lo que dijo la anciana

Inuyasha: no me rendiré tan fácilmente. Si he llegado tan lejos, no me iré sin ver a Kagome (tomó de la muñeca a Kikyo y la llevó hasta la carretera)

Kikyo: ¿y ahora que te propones?

Inuyasha: para un taxi y pídele que nos lleve al aeropuerto de nuevo. Nos vamos a la Toscana

Kikyo: ten en cuenta que a más favores me pidas, más me deberás

Inuyasha: lo que digas víbora ponzoñosa, por ahora sólo haz lo que te pido

Una vez en el aeropuerto tomaron otro avión con destino a la toscana, pero al llegar no tenían ni idea por dónde empezar.

Kikyo: ¡eres un idiota! ¿Que no se te ocurrió por un momento, pensar por donde empezaríamos? La Toscana no es un simple pueblo es toda región, por lo que es enorme

Inuyasha: (al borde de las desesperación) ¡cállate y déjame pensar!

Kikyo: tengo hambre y sueño, llevamos casi un día viajando, al menos descansemos esta noche y ya mañana retomemos la búsqueda

Inuyasha: odio admitirlo, pero tienes razón, yo también estoy cansado y hambriento, lo mejor será detenernos por esta noche y empezar mañana a primera hora

Kikyo: más vale que no se te olvide que mañana debemos volver a Taiwán

Inuyasha: vuelve tú sola, yo no pienso regresar hasta que encuentre a Kagome

Kikyo: si decides quedarte yo también lo haré

Inuyasha: como quieras. Ahora consigue un lugar donde poder quedarnos

Kikyo: ¡uish! ¡Que mandón eres! Al menos podrías pedir las cosas con un por favor

Mientras tanto en Arezzo/casa de los Jeandervecceli…

Los cuatro amigos estaban reunidos en la sala, frente al fuego de una acogedora chimenea, disfrutando de las últimas horas que pasarían en tan encantador lugar.

Ayumi: ha sido un fin de semana maravilloso. Gracias por la invitación chicos

Jakotsu: lástima que debamos volver tan pronto

Bankotsu: es verdad, pero si están de acuerdo, podríamos venir acá todos los fines de semana ¿tú qué opinas preciosa?

Kagome: me encantaría, pero no creo que pueda costearme un viaje como este cada fin de semana

Bankotsu: no tendrás porqué, así que si ese es tu único impedimento imagino que tu respuesta es sí ¿verdad?

Kagome: uhm, no lo sé, esta es la casa de tus padres y puede que los incomodemos con nuestra presencia

Jakotsu: está es la casa donde nuestros padres nos criaron cuando niños. Ellos viven en Viena hace muchos años y casi nunca vienen por acá, pero… si lo que deseas es estar a solas con mi hermano, te garantizo que ni Ayumi ni yo los estorbaremos ¿no es así?

Ayumi: ¡desde luego! Tú sabes, podríamos turnarnos los fines de semana y así podrían tener total privacidad

Kagome: (se sonrojó hasta más no poder) ¡pero qué cosas dicen! Yo no me refería a eso

Bankotsu: (la abrazó de lado) tan dulce e inocente, por eso me gustas tanto

Jakotsu: ¿entonces qué vamos hacer el próximo fin de semana?

Bankotsu: iremos a Tokio

Ayumi: ¿en serio?

Kagome: ¡¿qué?! ¿De qué estás hablando?

Bankotsu: me dijiste que extrañabas a tus amigos, en ese caso iremos para allá; tus vacaciones empiezan la próxima semana, por lo que tendríamos tiempo suficiente para ir por allá ¿Qué dices? ¿Te gusta la idea?

Kagome: ¡me encanta! Pero, así tan de repente… no sé si podré, es decir, no puedo faltar al trabajo por tanto tiempo

Bankotsu: descuida hablaré con tu jefe para que te de permiso, después de todo, lo que más quiero es verte feliz y si ver a tus amigos es lo que deseas, entonces lo haré posible

Kagome: gracias, pero… creo que estás haciendo demasiado por mi

Bankotsu: eres mi novia y lo que más quiero es complacerte en todo lo que pueda

Ayumi Y Jakotsu: ¡¿ya son novios?!

Kagome: pues… creo que sí

Ayumi: ¡esto hay que celebrarlo! Jakotsu, descorcha el mejor vino que tengas en la cava

Jakotsu: en el acto

Bankotsu: alto ahí Jako, recuerda en algunas horas debemos tomar un avión y si estamos bebidos, no nos dejaran abordar

Jakotsu: ¡rayos! Pero en cuanto volvamos al hospedaje les organizaré una gran fiesta de felicitación

Unas horas después en el aeropuerto Pisa — Galileo Galilei

El día recién empezaba y tanto Inuyasha como Kikyo se estaban peleando, por no estar de acuerdo en casi nada.

Inuyasha: ¿de todos los hoteles del lugar, tenías que escoger precisamente el del aeropuerto? ¡Dormí pésimo!

Kikyo: deja de quejarte y da gracias que al menos encontramos un lugar donde comer y dormir, además estando acá se nos hará más sencillo encontrar un guía o alguien que nos oriente mejor, ya que con tu gran inteligencia, nos quedaríamos varados para siempre

Inuyasha: de no ser porque te necesito, te dejaría y buscaría a Kagome por mi cuenta (su celular sonó) dime Ayame ¿Qué sucede?

Ayame: Kagome me envió un video, se encuentra en la ciudad de Arezzo en la Toscana y por otro lado… Kikyo desapareció

Inuyasha: gracias por tu valiosa información y por Kikyo no te preocupes, para mi mala suerte decidió seguirme y está conmigo

Ayame: Houyo me manda a recordarte que deben estar acá mañana por la mañana, así que no demores

Inuyasha: descuida, en cuanto encuentre a Kagome y aclare las cosas volveré, de lo contrario no me esperen

Ayame: de acuerdo, suerte (colgó)

Kikyo: ¿qué quería Ayame?

Inuyasha: ya sé dónde está Kagome

Kikyo: ¿en serio? ¿Dónde? Para terminar de una buena… (Sin previo aviso lo besó)

Inuyasha: ¿se puede saber qué te pasa?

Kikyo: (lo tomó del brazo) pero que coincidencia, ¡quién diría que nos encontraríamos justo acá… hermana!

Inuyasha: (al oír ello, se giró lentamente y la vio… tomada de la mano de un sujeto) Kagome…

Kagome: Kikyo… Inuyasha… (Apretó con fuerza la mano de Bankotsu)

Kikyo: él debe ser Bankotsu Jeandervecceli ¿no es así? (le extendió la mano) felice di conoscerti, mia sorella, mi ha detto molto su di te (gusto en conocerte, mi hermana, me ha hablado mucho de ti)

Bankotsu: el placer es mio señorita

Kikyo: ¡vaya sorpresa! Hablas a la perfección el japonés, es quiere decir que tú y Kagome pasan mucho tiempo juntos

Inuyasha: (los celos lo invadieron y lo miró desafiante) demasiado diría yo

Bankotsu: (lo miró fríamente) ustedes nos disculparan, pero llevamos algo de prisa, nuestro vuelo sale pronto

Inuyasha: el nuestro también, pero antes de ello quisiera poder hablar a solas contigo Kagome ¿claro, si tu… novio me lo permite? (lo dijo con cierto tono de desagrado)

Bankotsu: no soy su dueño, ni le hace falta mi permiso. Si ella desea hablar contigo, no tengo porque oponerme

Kagome: (soltó su mano) te veo luego.

Vayamos a la cafetería para hablar ¿te parece Inuyasha? (para allá se dirigieron)

Kikyo: fue un gusto conocerte

Bankotsu: igualmente señorita

En la cafetería…

Kagome: ¿qué haces acá?

Inuyasha: vine por ti. Crucé medio planeta, solo para verte y para decirte que te amo, pero… veo creo que llegué tarde ¿no es así?

Kagome: (sentía su corazón latir con fuerza) no puedo creer que seas tan sínico

Inuyasha: entiendo el porqué de tus palabras, pero es la verdad, yo te amo y desde el día en que nos separamos no ha habido un solo momento que no te piense

Kagome: ¿por qué le haces esto a mi hermana? Ella te adora y tú lo único que haces es jugar con ella

Inuyasha: ¡yo no juego con ella!, yo no siento nada por ella, a la que amo con todo mi ser es a ti… ¡no me importa si ese estúpido italiano es tu novio o no! Lo que siento por ti es sincero

Kagome: ¡ya basta Inuyasha! ¿Qué crees, que no me entero de todo lo que pasa entre tú y Kikyo? Sé que hasta tienen planes de boda ¿y aún así tienes el cinismo de decirme que me amas? No Inuyasha Taisho, una vez creí en ti y resultaste todo un farsante

Inuyasha: (la tomó de los hombros) por favor créeme, la única mujer a la que he amado y amo es a ti ¿Qué debo hacer para que me creas?

Kagome: ¡suéltame! Me haces daño

Inuyasha: no lo haré hasta que me creas, mírame y dime si acaso vez falsedad en mis ojos

Kagome: (volteó el rostro, si lo veía iba a ceder) olvídame Inuyasha y se feliz con mi hermana

Inuyasha: (la abrazó con fuerza) ¡te amo! ¡Eres a la única que amo! (la miró fijamente sin soltarla y la besó, ella intentó zafarse pero no pudo)

Kagome: (llorando y limpiándose los labios con brusquedad) ¡basta! ¡Por favor, no sigas! Yo… no quiero volver atrás, no ahora que en verdad encontré a alguien que me ama de verdad y con quien puedo ser feliz (se fue corriendo)

Inuyasha: ¡Kagome espera! ¡Por favor espera! (alguien lo retuvo)

Kikyo: cumplí con mi parte del pacto, ahora tú cumple con tu parte

Inuyasha: ¿cuál pacto? Entre tú y yo no hay nada

Kikyo: escuché cada palabra que le dijiste y ella no te creyó… olvídala y quédate a mi lado porque… a pesar que no me puedas creer, yo de verdad te amo y ya no quiero verte sufrir por Kagome.

Por favor entiende, ella ya no te ama, pero yo sí

Inuyasha: no te creo nada (buscó por todo el lugar a Kagome y la halló en los brazos de su novio hecha un mar de lágrimas, al verla en ese estado, se sintió culpable)

Kikyo: lo ves, te lo dije, tú ya eres parte de su pasado y si insistes, solo la harás sufrir, dame una oportunidad y te prometo que haré que la olvides

Inuyasha: ni tú ni nadie jamás conseguirán que la olvide, sin embargo ya nada me importa… adelante… intenta ganarte mi corazón

Kikyo no cabía de felicidad; por fin tendría una oportunidad para demostrarle a Inuyasha que en verdad lo amaba y si para ello debía volverse otra, estaba dispuesto a hacerlo, puesto que lo que le había dicho era verdad. Lo amaba con locura y haría lo que fuera necesario para conquistarlo y arrancarle del corazón a Kagome para siempre.