Esta mañana me eh levantado más temprano de lo común, tengo que asegurar los alrededores de posibles enemigos, la mañana es simplemente perfecta, no hay una sola nube en el cielo que indique una tormenta cercana, si, es un día perfecto para una boda, aun no puedo creer que las cosas hayan llegado a este punto donde veré a mi mejor amigo casarse con la mujer que amo. Al entrar alas caballerizas puedo oír a los criados murmurar acerca del evento, leo me ha preguntado si me siento bien yo simplemente le veo y sonrió mientras me marcho de ese lugar.
-¡Maller! - escucho mi nombre, al parecer me ha encontrado la persona que menos quería ver en estos momentos.
-Sir Héctor, necesita algo- no soporto su mirada, me hace sentir culpable, mas sin embargo trato de mantenerme firme, no puedo arruinar la felicidad de mi mejor amigo, mi hermano.
-Basta Maller no tienes que usar formalismos conmigo y lo sabes, eres mi amigo y mi padrino de bodas jejeje
-Lo siento es un habito, después de todo dentro de poco serás lord de Girard- un sonrojo ha aparecido en tus mejillas, mientras yo solo me puedo sentir miserable por no poder compartir tu felicidad- pero a todo esto, no deberías prepararte para la boda, tengo entendido que las novias son las que llegan tarde no el novio jejej-rio, cuando en realidad lo único que quiero es llorar.
-Si bueno tienes razón, es solo que en el camino me eh encontrado a Víctor y me ha atacado con su plática sobre los "deberes y pudor" que se debe de tener en el matrimonio y eh huido en cuanto hubo oportunidad, además, escuche a Leo decirle a Arnol que estabas mal y me he preocupado- sinceramente no tienes remedio, no importa el tiempo que pase siempre tendrás ese gran corazón de oro, y es por ello que me detesto.
-No te preocupes Héctor, estoy bien solo fue un ligero dolor de estomago nada de qué preocuparse- miento, realmente mi dolor es más grande que un insignificante mal estomacal.
-¿Estás seguro? Puedo retrasar un poco la boda si lo prefieres, estoy seguro que Aiko no se molestaría eres parte de la familia- Dios porque me haces sufrir de esta manera, porque me dejaste enamorar de la mujer equivocada ¿Por qué precisamente con la futura esposa de el mejor hombre que eh conocido? Realmente no merezco el honor de ser llamado amigo, soy un maldito sinvergüenza que no merecía siquiera que le viera a los ojos.
-No digas barbaridades, aunque me desmaye en medio de la boda deberán continuar- a decir verdad no se realmente como podre resistir el verte contraer nupcias.
-jajajaja no te pongas así, además eres mi mejor amigo necesito de tu presencia para evitar hacer una escena poco agradable, ya sabes cómo tartamudear en el momento más importante, que se me olviden los votos matrimoniales, o me quede petrificado cuando tenga que decir "acepto", necesito de tu fuerza amigo para no caer-me abrazas de manera fraternal, y yo solo puedo sentirme totalmente miserable-Gracias por estar a mi lado- me sonríes nuevamente, mientras me sueltas, siento que el aire me pesa, escucho unos gritos al otro lado del pasillo, son Arnol y Edgar.
-Bueno me retiro, aun hay algunos papeles que debo dejar en orden antes de la boda-te das media vuelta y te marchas.
-Maller te estábamos buscando, la señorita Girard te llama-Genial justo cuando pensé que tendría un poco de tiempo para ganar valor viene ella para recordarme lo miserable de este día.
-Gracias Arnol, iré enseguida-me doy la vuelta para emprender el camino a los aposentos de la mujer que se robo mi corazón, mas sin embargo soy detenido por Edgar quien solo me mira de manera comprensiva.
-Maller, no tienes que hacerlo si no quieres
-De que hablas Edgar, es un insulto desobedecer la orden de un superior y más si se trata de la futura esposa del General.-realmente no se cómo pude terminar esa oración sin romperme.
-Basta Maller, podrás hacerle creer a los demás que estas feliz por la boda, pero ni tú puedes creértelo.-hay Arnol jamás te podría mentir, tu, leo y Edgar me conocen perfectamente. Mas sin embargo eh tomado una decisión, me doy vuelta y continuo mi camino por ese largo pasillo. Llego asta tu puerta instintivamente, toco dos veces y al instante es abierta por tu nana Anabel, me mira de manera triste, yo solo le sonrió de manera amable, la voz dentro me indica que pase, hago una reverencia y entro. En el momento en que cierro la puerta tras de mi me veo rodeado por unos delgados brazos y el olor a rosas me inunda.
-Maller creí que no vendrías- me separo de ti y te exquisita tortura, puedo ver que estuviste llorando, tus ojos rojos te delatan.
-Mi lady no debería de mostrar ese tipo de comportamiento hacia alguien que no es su prometido, podría traer malentendidos- mis palabras son acidas, veo que te has sorprendido por mi comentario.
-Cállate, no hables de esa manera tan fría- te llevas tus manos al rostro, has comenzado a llorar de nuevo. No puedo soportarlo, te tomo de los brazos y te abrazo. Me susurras un te amo y con esa palabra me hace salir de mi trance me separo bruscamente de ti.
-Basta no podemos hacerle eso a Héctor, simplemente no se lo merece-siento tu mano tomar la mía, la has puesto en tu pecho justo donde está tu corazón, gruesas lagrimas bajan por tus pálidas mejillas.
-Yo no pedí enamorarme de ti mas sin embargo lo hice Maller, se que tu también sientes lo mismo que yo, me lo demostraste la noche anterior. Sé que Héctor es un buen hombre y no se merece que no responda a sus sentimientos, pero no puedo decirle a mi corazón que te olvide cuando te has adherido a mi alma, lo de anoche solo lo confirma.- lose, se perfectamente como te sientes mas sin embargo mi lealtad a esa amistad parece mas fuerte, se que lo de anoche debío haber pasado, jamás debí besarte e intentar hacerte mía, las voces de lady Edna y sus damas de compañía evitaron en ese momento que continuara, mas sin embargo ahora estaba solo con la mujer más hermosa, sin posibles interrupciones, una gran tentación para bajar las barreras y dejarme guiar por esos frágiles brazos. No sé en qué momento te has acercado a mí, besas mi mejilla, mi mentón y finalmente mis labios, solo un ligero roce fue suficiente para olvidar todo, te abrazo mientras profundizo el beso, llevas tus brazos mi cuello, yo solo puedo pensar en la sensación de tenerte en mis brazos y no soltarte jamás aunque sea solo por este momento disfrutare de tus besos y caricias. Te llevo lentamente hasta la cama y te recuesto sobre ella tu solo me miras un sonrojo a aparecido en tu rostro, no puedo evitarlo y te vuelvo a besar con ferocidad, mi mano empieza a recorrer tu figura a través de ese vestido celeste, mientras la otra te mantiene aferrada a mi, me abrazas fuertemente mientras susurras mi nombre, abandono tus labios y comienzo a besar tu cuello.
Toc toc
Me detengo súbitamente, que estaba haciendo estuve apunto de cometer una estupidez, la voz de Héctor al otro lado de la puerta me ha hecho reaccionar, demonios y ahora que hare, no puedo salir y aparentar que nada paso. Aiko se ha levantado y en un instante se ha arreglado la falda.
-Héctor ¿Qué pasa?
-¿Puedo pasar?- su voz se notaba nerviosa, me levanto de la cama eh intento acomodar mi uniforme y es justamente que me doy cuenta de la erección bajo mis pantalones
-No, no puedes, recuerda que es de mala suerte ver a la novia antes de la boda-Dios la boda y pensar que hace unos momentos estuvo a punto de tirarse a la futura esposa de su mejor amigo.
-jejej es cierto, bueno solo quería decirte que te amo, nos vemos-y eso resulto ser una puñalada en la espalda, demonios en que estaba pasos alejándose le indicaron que debía aprovechar e irse antes de volver a caer ante sus instintos.
-Soy un monstruo no es así.- tu voz vacía me sorprendió, el único monstruo era yo, si tiene que existir un culpable entonces lo seré.
- No lo eres, no debes de sentirte culpable, solo…solo finjamos que nada sucedió-y así como entre, hice una reverencia y Salí de ahí.
Ya habían pasado algunas horas de que finalizo la boda, aun no puedo creer que haya podido resistir a tal martirio, solo se que en cuanto los novios desaparecieron de la capilla Leo y Arnol me sacaron y llevaron a mi habitación donde una vez a solas rompí en llanto, no me importo ser visto por ellos, lo único que quería era desahogarme, Arnol me susurro palabras de aliento mientras Leo colocaba su mano sobre mi hombro en señal de apoyo. Pasaron dos horas antes de recuperar el valor y enfrentarme a la feliz pareja en la recepción. Todo el salón había sido decorado con flores rojas y azules, los manteles blancos con decorados en azul y rojo. La orquesta estaba tocando un vals lento, a lo lejos divise a Edgar en compañía de su esposa, vestía su uniforme de gala café al igual que Arnol y Leo, estaba a punto de acercarme para platicar con el pero la voz de aquel que me robo a mi amor me detuvo.
-Maller, donde te habías metido te estaba buscando, espera tienes los ojos rojos, te sientes bien- me miras de manera preocupada, yo solo me limito a mostrar mi típica sonrisa.
-Si, es solo una alergia, pero ya me siento mejor- pones tu mano en mi hombro y dejas salir un suspiro.
-no sabes como me alegro pensé que había echo algo que te hiciera molestar – y nuevamente siento una puñalada en el pecho, es que acaso le gusta hacerme sentir mas miserable de lo que ya me siento.
-Parece que el vino ya ah echo sus efectos en ti, no digas locuras jamás harías algo que me molestara.-le sonrió de manera sincera.
-Ya veo- susurras mientras ves un punto en especifico, como meditando- Maller podemos hablar un momento en privado
-Claro- me sorprende un poco tu mirada, pareciera que fueras a decirme algo de suma importancia, caminamos juntos al balcón, en el camino has tomado dos copas de vino de uno de los meseros y me la has ofrecido, por un momento me asusto emborracharme asta perder la conciencia era lo que tenia planeado hacer durante toda la velada. Una vez en el balcón te das vuelta y cierras la gran puerta de cristal, mientras tanto tomo asiento en una de las bancas, la noche era preciosa, el cielo estaba totalmente limpio, las estrellas se veían mas resplandecientes de lo normal o al menos eso creía ya que por dentro el se sentía en medio de un abismo.
-Sabes desde que te conocí he tenido un montón de aventuras, nos hemos reído, llorado, hecho payasadas, pasamos vergüenzas, nos hemos metido en líos incontables veces y roto mil reglas..
-No exageres no han sido tantas- a decir verdad la mayoría de las veces que nos metíamos en problemas o mejor dicho que yo me había metido en problemas era para salvarle la vida a mi despistado amigo. Héctor con un gesto de su mano me dio a entender que aun no había terminado y yo solo me limite a escuchar.
-Has estado a mi lado cuando mas te necesitaba, y debo decirte Gracias, ahora estoy casado con la mujer mas hermosa de este mundo y todo te lo debo a ti, tu que has estado a mi lado para no darme por vencido y luchar por lo que amo- tomas mi mano mientras me regalas una de tus mas resplandecientes sonrisas, siento una punzada en el pecho
-Eres mas que un amigo, para mi eres mi hermano, te conozco demasiado y se cuando algo no esta bien, así que no trates de mentirme al decir que estas bien, o es que acaso crees que puedo tragarme esa basura de que tienes alergia o dolores estomacales- en que momento cambiamos del amigo comprensivo al amigo de mirada furiosa, la mano que sostenía la mía como gesto amable ahora me mantiene aferrado, como si evitara que saliera corriendo de ahí, doy un suspiro a decir verdad desde un principio jamás creí que podría engañarle soy como un libro abierto, me mira como si con eso pudiera sacarme la verdad.
-Héctor, siento mucho si mi comportamiento te ha preocupado es solo que ..- no puedo simplemente no puedo decirle la verdad, jamás me lo perdonaría.-es solo que realmente no me siento bien creo que al patrullar los alrededores eh pescado un resfrió- sueltas un soplido mientras sueltas mi mano y te das vuelta frustrado, lo siento pero eso será algo que guardare en mi tumba.
-No tienes remedio Maller, pero esta bien, no seguiré presionándote.- te das vuelta con intención de irte, mas sin embargo se detienes antes de hacerlo- Amo a Aiko como no tienes idea, así que no te preocupes la cuidare con mi propia vida, y la protegeré ante todo incluso si se trata de mi propio hermano – y entonces lo supe, el lo sabia todo, lo sabia desde el principio, se da vuelta y desaparece, yo solo me quedo viendo el camino aun sin creerlo.
Ya han pasado 2 Años desde que abandone pirogoff y vine a territorio humano. Según Arnol todo marcha bien en pirogoff, Aiko y Héctor han tenido una hija y viven felices. Leo y Edgar intentan animarme llevándome a tabernas y eventos, yo les sigo la corriente y aunque ría y siga sus juegos se que jamás podre sonreír de la misma forma que cuando estaba a su lado. Realmente aprecio a mis tres caballeros, que intentan ayudarme a salir de la depresión aunque sea por corto tiempo, no puedo culparlos después de todo tienen cosas mas importantes en pirogoff que aquí. Aun recuerdo las indirectas que me daba la nana Anabel acerca de fugarme con Aiko.
Era medianoche y la fiesta aun seguía, algunos aristócratas bailaban animadamente, mientras otros hablaban sobre política, economía y otras cosas en las que hace mas de 3 horas había perdido interés, después de todo, todos eran iguales, ricos, solo eran un grupo de hombres déspotas que buscaban la manera de llevar mas dinero a sus bolsillos. Me limite a ignorarlos y sentarme en una de las mesas mas alejas, solo había una persona que quería ver y la tenia frente a mi , vestida con un elegante vestido blanco con adornos bordados en color azul los cuales combinaban con su cabello, se veía radiante aunque también un poco miserable. Tan concentrado estaba que no note cuando se sentó a mi lado Anabel la nana de Aiko.
-Sabe capitán, yo naci en hildyrard, es un lugar muy hermoso, hay aguas termales curativas
Si tan solo esas aguas pudieran sanar la herida en mi corazón.
-Tengo una propiedad ahí, escondida ala vista de curiosos, tiene todo lo necesario para vivir cómodamente. Ahora que lo pienso Aiko estaría feliz con la idea de visitar el lugar algún día.
Rio ante su comentario, se lo que quería decirme y la oferta pareció tentadora por un momento
-Creo que un Barco saldría hoy dentro de poco hacia allá.- realmente adoraba a esa ancianita, pero tendría que desechar su idea de fugarme con Aiko
Esta mañana me han traído una carta de pirogoff, me la ha mandado leo, y lo que me ha dicho me ha dejado sin aliento. Aiko ah muerto…
Se que es triste. bueno en el proximo me centrare en el presente y preparence porque habra lemon.
Chaou
