Me sentía adolorido, el cuerpo me pesaba y el olor a sangre me rodeaba los gritos se hacían eco a mi alrededor, intente abrir los ojos y todo era borroso, comencé a incorporarme lentamente, podía distinguir sombras correr a mi lado algunas más grandes que otras , una en especial se planto frente a mí y comenzó a decir algo mientras me zarandeaba, no logre descifrar sus palabras la voz se distorsionaba, en un acto reflejo intente alejarlo de mi creyéndolo un enemigo, poco a poco todo se fue aclarando, la voz, mi visión, todo a mi alrededor, la sombra frente ami era ni más ni menos que Leo.

-Despierta Arnol, tenemos que irnos laAiko a muerto, tenemos que salir de aquí, todo el maldito lugar se está cayendo- ¿cayendo? ¿La señora Aiko murió?¿Qué demonios ha pasado? ¿Qué estamos haciendo en esta cueva?Y entonces la verdad me golpeo, por supuesto ahora lo recuerdo la señora Aiko nos había pedido acompañarla a la isla de monrad, cuando llegamos ella salió corriendo al interior dela selva, algunos soldados, leo y yo salimos en su busca llegando hasta la cueva, leo y los demás soldados se adelantaron y poco después una luz segadora seguida de una explosión se hizo presente, termine golpeándome contra el muro perdiendo el conocimiento. Leo me levanto como pudo, su pierna sangraba y su brazo estaba herido.

-¿qué demonios paso leo? ¿Qué fue toda esa explosión?- camine lo más rápido que pude en un intento de ayudar a leo a no cargar con todo mi peso

-Que no lo ves Arnol es el infierno mismo- su voz temblaba y su rostro expresaba preocupación.

El infierno, pero de que hablaba, de un momento ya estábamos en la costa, lo que vi me dejo sin aliento, frente a nosotros se libraba una batalla,nuestros soldados luchaban fervientemente con seres salidos solamente de pesadillas, Leo desenfundo su espada mientras me indicaba que nos ocultáramos detrás delas palmeras, pero que rayos sucedida, un ruido detrás me alerto, al voltear me encontré frente a un monstruo, parecía un ave mitad mujer me miraba comosi con ello pudiera destazarmefacialmente, desenfunde mis espada al momento, el monstruo se acerco lentamente mientras extendía sus alas hacia mí en forma amenazante, recobre el valor perdido y me alce valiente ante el ser monstruoso , di algunas estocadas hiriéndola levemente, mientras que el ser intentaba estamparme contra los arboles y rocas, en un momento de distracción ensarto sus garras en mi brazo derecho, y con el movimiento de sus alas me desarmo.

-Humano inútil, de verdad crees que puedes detenerme- comento mientras comenzaba a restregar su repugnante cuerpo con el mío.

-No te atrevas a tocarme, maldito monstruo.- de un rápido movimiento ensarte en su pecho mi cuchilla oculta en la bota.- Estas muy equivocada si piensas que un ser tan repulsivo matara tan fácilmente a uno de los 6 caballeros de su majestad Dresnes.

El ser comenzó a retorcerse y lanzar gritos ensordecedores, hasta que dejo de moverse, de su cuerpo comenzó a salir un humo negro para después convertirse en solo cenizas. Tome de las cenizas mi cuchilla y la volví a colocar dentro de mi bota , me di la vuelta y tome mi espada, camine por el mismo rumbo por que el que había desaparecido Leo, en el camino me tope con algunas alimañas, cuando logre ver el barco en el mar me sentí aliviado, el llamado de Leo me distrajo, se encontraba en uno de los botes que habíamos usado para arribar a la isla, corrí a su lado antes de que el bote se alejara por completo de la orilla. Al llegar cerca ayude al soldado que empujaba el barco lejos de la orilla, una vez hecho subimos al bote, mire nuevamente a leo, su frente tenía una cortada un poco profunda y su pecho estaba arañado, al parecer no fui el único que se enfrento a una de esas aves,baje mi mirada, al parecer abrazaba el cuerpo de alguien destape el rostro del desafortunado, y me quede pálido, era el cuerpo de Aiko, rápidamente mire interrogante a leo.

Uno de los soldados se encargo de sacarla de ahí-lagrimas comenzaron a caer de sus mejillas, Leo era un viejo amigo de la infancia de Aiko, debía de ser duro.

-¿Qué fue lo que paso Leo? ¿De dónde salieron esas bestias?- Leo me miro desolado, mientras acunaba el cuerpo de Aiko a su lastimado pecho.

-cuando logramos alcanzarla ella estaba frente a unas grandes puertas que poseían grabados escalofriantes, Aiko sostenía la corona ciliar, no sé cómo diablos llego a su poder ni lo que pretendía hacer con ella pero tuve un gran presentimiento de que algo malo pasaría así que le grite que se detuviera que no sabía lo que hacía… de repente las puertas se comenzaron abrir, di la orden a los soldados de protegerla y entonces una luz salió del interior… lo que vimos dentro fue aterrador… seres monstruosos salían de su interior y tomabaAiko, en ese instante nos abalanzamos contra las bestias, logramos herir al ser que apresaba a Aiko rescatándola de una caída mortal, di orden de retirada a los soldados cuando estábamos por salir de alguna formaAiko se libro de mi agarre y corrió nuevamente hacia laspuertas recogiendo la corona… vi como llamaba su maryku creando una barrea de agua en la puerta, intente tomar su brazo mientras le decía que teníamos que escapar, sin embargo ella me grito que tenía que terminar con lo que había comenzado, justo cuando iba a colocar la corona frente a la puerta, hubo una explosión, termine estampado contra la pared de la cueva, al abrir los ojos vi como miles de monstruos salían en grupo de la puerta mientras se abalanzaban hacia algunos de los soldados y los devoraban, rápido tome mi espada y corrí hacia el cuerpo de la Aiko.- nuevamente lagrimas comenzaron a bajar por sus heridas mejillas.

-¿Qué paso después?- pregunte, estábamos por llegar al barco a lo lejos la isla era coloreada de un tono rojizo, a mis ojos veía como el verde paisaje moría lentamente.

-la señora recito unas palabras indescifrables y un resplandor salió de la corona, estos resplandores salieron fuera de la cueva y al terminar la corona había desaparecido… Aiko me miro mientras me pedía perdón por lo sucedido "Yo solo quería una segunda oportunidad" me dijo, después la luz de sus ojos se apago, su respiración se detuvo junto con el latido de su corazón.- termino su relato mientras miraba desolado el cuerpo inerte deAiko, "una segunda oportunidad" solo nosotros sabíamos a que se refería con aquello.

Un joven rey de ojos y cabello negro terminaba de leer las páginas de un malgastado y viejo diario, volteo su vista hacia el Horizonte, pronto llegaría al templo de shinou. Una misiva había llegado al castillo horas antes, y con ello un gran revuelo, según la carta habían secuestrado al prometido del maou…miles de hombres fueron embarcados rumbo al país guerra había comenzado.

-Si tan solo hubiera tenido una segunda oportunidad…