La imagen de mí amado Yuuri, rodeando con su calor cada parte e mi, acariciando mi cuerpo, besando y saboreando mis labios, susurrando mi nombre, que hermosos momentos aquellos, porque a pesar de que fueron pocos, jamás podría olvidarlos, su risa, sus ojos, el olor almizclado con un toque varonil, su bronceada piel, y su calor. Ahora estaba a punto de perder todo lo que con esfuerzo había conseguido, mire con horror como aquel ser repulsivo se acerca a mi herido cuerpo y me sonreía lascivamente, tenía miedo, cada esperanza que había quedado en mi de ser rescatado había desvanecido, gruesas lagrimas comenzaron a caer por mis mejillas, lagrimas de impotencia, cólera, repugnancia al ser tocado por ese intruso.
-que pasa pequeño gorrión, acaso te has dado por vencido- eh soltado un gemido de dolor en el momento en que presiona una de mis cortadas en el pecho haciendo que sangre mas.
-oh vamos, no me digas que eso es todo-ha empezado a desabrochar mis pantalones causando que salga del shock en el que había entrado, rápido visualizo la situación, eh logrado colocar una de mis piernas en medio de las suyas, en el momento en que se inclino para lamer mi cuello le eh dado un buen rodillazo, lo cual no ha servido de mucho ya que me ha respondido con un puñetazo en la cara, desorientándome mas si es posible.
-Maldita escoria, intentaba ser lento debido a tu hermosa cara, pero no me queda de otra, si lo que quieres es que sea rudo entonces lo seré
Me ha vuelto dar un puñetazo lográndome sacar una tirita de sangre de la comisura de mis labios, ha bajado de un jalón el pantalón junto con mi ropa interior, pavor fue lo que sentí, intente forcejear lo mas que pude pero fue en vano estaba totalmente en sus manos, solo me limite a voltea la mirada y rogar porque fuera lo más rápido, sentía como algo caliente se rozaba contra mi estomago, "Dios, por favor no" no paraba de derramar lagrimas, algo se ha colado entre mis nalgas , cerré los ojos esperando lo peor, pero a pesar de los segundo que pasaron no hubo ningún dolor, en su lugar la sensación de algo tibio recorrer mi pecho fue lo que me obligo abrir los ojos, se trataba ni mas ni menos que la sangre de aquel hombre, le habían degollado, detrás un hombre alto de cabellera castaña, sostenía la navaja que anterior mente habían usado para cortarme.
-Conrad- jamás me había sentido más agradecido y aliviado de verle, ahora mis lagrimas no eran de miedo eran de pura dicha, de entre las sombras apareció Yozak quien ayudo a Conrad de quitarme el asqueroso cuerpo sin vida del general, finalmente una vez desencadenado me vi envuelto por los brazos de Conrad.
-Wolfram lo siento tanto, ¿estás bien? – que si estaba bien que acaso estaba ciego, le mire al rostro furioso por su pregunta tan estúpida, al verlos note que su mirada expresaba una total angustia y preocupación, en ese momento comprendí a lo que se refería.
-Estoy bien , no logro su cometido- un suspiro salió de su garganta, parecía aliviado, me abraza nuevamente y yo solo le respondo , me sentía tan aliviado, Yozak se quito su chaqueta y me cubrió con ella, con ayuda de Conrad me levanto, ha usado su cinturón para detener la hemorragia de mi pierna izquierda.
-capitán iré a despejar el camino.
-ten cuidado Yozak no querrás acabar como los demás reos
-no se preocupe- y así sin más desapareció en la oscuridad del pasillo
-¿Qué está pasando Conrad? ¿Dónde está Yuuri? ¿ y Greta ella está bien?- pregunte mientras Conrad me ayudaba a ponerme nueva mente lo que quedaba de mi pantalón.
-ellos están bien, están en ShinMakoku, Belal intento manipular a Yuuri para que entregara la ultima parte de la corona pero no logro salirse con la suya. – eh intentado pararme con ayuda de Conrad pero un mareo me lo ha impedido, Yozak ah vuelto aparecer de entre la oscuridad por poco me da un ataque, es que no sabe avisar.
-capitán todo está listo, pero en el camino me encontré con algo que nos puede servir.- detrás de el salió una mujer en harapos parecía débil y enferma.
-Yozak no estamos en posición para llevar rehenes, no podemos llamar la atención.
-No seré ninguna carga, lo prometo, solo por favor sáquenme de aquí.-suplico la joven
-de acuerdo, vámonos pronto será el cambio de guardias.- Conrad me ha cargado estilo princesa, me eh limitado a poner queja debido a dos razones, primero no tengo energías y de querer hacerlo no sería capaz de dar un solo paso y segundo Conrad parecía no estar de humor para oír mis reclamos tenía una mirada de asesino. Recorrimos varios pasillos usando la oscuridad del lugar a nuestro favor, desde mi posición logre ver algunos de los reos, tenían un aspecto deprimente, era como si no hubieran probado alimento en meses, gritaban por ayuda otros golpeaban su cabeza contra la pared y algunos más mordían los barrotes como si se tratara de algo delicioso, finalmente dimos con la salida, en el camino pasamos algunos guardias inconscientes, obra de seguro por mis dos salvadores, después de algunos escalones y giros por pasillos, dimos con el exterior, finalmente nos intérnanos en las caballerizas, Yozak metió a la chica dentro de una caja y después Conrad me coloco dentro, nos cubrieron con paja, pieles y algunos embutidos y nos dijeron que guardaremos silencio, durante unos minutos no sucedió nada pero antes de salir de la ciudad las voces de unos hombres nos detuvieron.
-ALTO, ¿adónde van?
-tenemos ordenes de su majestad Belal de llevar suministros a los barcos de guerra-hablo Yozak, sentí algo de movimiento al parecer revisaban la carreta.
-Esta bien pueden pasar.
Deje salir un suspiro de alivio, durante el trayecto no hubo más complicaciones, finalmente después de lo que parecieran horas la carreta se detuvo, el cansancio y la pérdida de sangre me tenían muy débil, de no ser por mi sangre de Mazoku lo más seguro es que habría muerto desde hace horas, al menos mis heridas comenzaban a sanar gracias a dios ya no tenía esas malditas rocas.
-Wólfram hemos llegado, ¿Wólfram? ¿Puedes escucharme?- comenzaba a ver todo borroso, la voz de Conrad parecía lejana, mi cuerpo ya no era pesado, la sensación de estar volando sobre esponjosas nubes me rodeo en un instante toda sensación se esfumo y la oscuridad me rodeo.
Si tú fueras agua, yo quisiera ser
la copa de plata que te abrazaría;
o en tus humedades me sumergiría,
íntima, adaptable, profunda mujer.
-¿Qué? ¿Qué es eso? – una voz cálida y dulce emerge de la oscuridad, de algún forma me calienta en alma, como i con ello alejar todo mal.
Si tú fueras tierra, yo sería el pie
descalzo y ligero que no te oprimiera;
y en tu surco haría ardiente sementera
que me diera un día lo que en ti sembré.
-esa voz que cálida es ¿Quién está ahí? ¿Qué es lo que quiere?
Si tú fueras aire, yo seré la rama
bajo tu caricia temblando en mis hojas,
y si en recio soplo de ellas me despojas,
verás que mi abrazo desnudo te llama.
Una ligera luz entre las penumbras aparece frente a mí, logro divisar a una mujer de vestido blanco , esbelta, de piel blanca como la nieve, ojos y cabello largo azul, se ha dado la vuelta y comienza alejarse llevándose con ella aquel rayo de luz, la desesperación de quedarme nuevamente solo y sumergido entre la oscuridad me lleva a seguirla.
Y si fueras fuego, yo he de ser el leño
que tus lenguas lamen, que tu ardor calcina,
y si mi ceniza el viento arremolina
en él dormiré el definitivo sueño.
-Espera ¿Quién eres? ¿Dónde estamos?- la he logrado alcanzar, parece melancólica.
-Dime viajero, donde está tu camino- ha volteado a verme, me mira de manera amable y cariñosa, por un momento me recordó a mi madre.
-¿a qué te refieres? Donde estamos
-estamos donde tú quieras que estemos.- en un instante el panorama cambio, ya no estábamos en la oscuridad, sino en un jardín, eran los jardines del pacto de sangre, aun lado de los escalones estaba mi madre y a su lado Greta quien era brazada por Yuuri, ambos miraban esperanzados las flores.
-Yuuri – no pude evitar correr a su lado, al fin estaba de regreso, no deje de correr a su lado mientras gritaba sus nombres, pero por más que me acercaba más lejos la imagen de mi familia estaba.- esperen no se vayan por favor- me tropiezo y caigo al suelo, al levantar la mirada estaba nuevamente entre la oscuridad siendo iluminado solamente por el mismo rayo de luz del principio.
-porque no puedo estar con ellos, ¿que fue todo eso?
-te lo dije, estas donde tú quieres que estemos, pero no importa los lugares que quieras visitar, si no tienes un camino que seguir entonces como deseas avanzar hacia ellos.
-¿Qué? Que quieres decir, ¿Quién eres tú? Acaso eh muerto
-No aun, yo en algún tiempo fui parte de la nobleza, durante mi vida conocí a tantas personas, entre ellas a quien se robo mi corazón, sin embargo por azares del destino fui comprometida con otro, cuando encontré una forma de cambiar mi pasado no dude en dar un paso en falso, mi error causo muerte, desdicha, miedo, muchos perdieron la vida buscando enmendar mi desliz, ahora mi alma vaga entre la naturaleza.
-acaso tu eres...
-sí, yo soy la responsable de la tragedia de Monrad
-imposible, que es lo que quieres
-corregir lo incorregible, impedir una nueva catástrofe, Wolfram tu eres el único que puede detener todo esto, en tu sangre corre la llave para detener todo lo que está pasando, dentro de poco cosas terribles pasaran, debes impedir que se abran nuevamente – poco a poco su silueta empezó a desaparecer y con ella el rayo de luz
-espera, ¿de qué hablas?.
-¡Wolfram!
-espera por favor, no te vayas aun ¿Qué es lo que debo hacer?
-¡Wolfram! Despierta
Una voz me llama me es conocida, intento abrir mis ojos y una luz me Cega momentáneamente, siento como me zarandean levemente, mientras gritan mi nombre, la imagen comienza a tener más sentido.
-pero qué demonios- instantáneamente soy presa de un abrazo
-Gracias al cielo estas con vida, comenzaba asustarme – esa voz y ese aroma, era Conrad.
-Donde estamos Conrad.
-estamos en uno delos buques de guerra de Shin Makoku, no te preocupes, el doctor se ha encargado de ti, tienes suerte de estar aquí, por un momento pensamos que te perdíamos.- me sonríe como solo un hermano sabe hacerlo, y no puedo evitar corresponder ese gesto. Miro alrededor, estaba en un camerino, vendado de la cabeza a los pies literalmente, había una aguja clavada en mi brazo izquierdo por ella me administraban lo que parecía sangre, por alguna razón comencé a marearme.
-tranquilo wólfram todo está bien, pronto regresaremos a casa.
Estaba a punto de contestarle pero fui interrumpido por un pelirrojo, de gran altura y sonrisa burlona, lleva puesto uno de sus trajes de enfermera.
-Pero valla al parecer su alteza ya ha despertado, valla susto nos ha dado no es así ¿capitán?-alega sonriente, mientras se acerca sospechosamente a mi cama
-Ni se te ocurra Yozak, no sé qué pasa en estos momentos por tu retorcida cabeza, pero mas te vale no hacer algo de lo que puedas arrepentirte- amenazo
-Basta de juegos Yozak, wólfram se está recuperando no le molestes.
-valla yo solo quería ayudar al pequeño paciente, pero bueno, dejando eso de lado fue una suerte el haberle encontrado a tiempo su alteza- un escalofrió me recorre la espalda de solo recordar aquello, Conrad se da cuenta de ello y lanza una mira de advertencia al indiscreto pelirrojo.
-simplemente digo que es sorprendente, que el capitán allá sabido con exactitud el lugar donde se encontraba alteza, los calabozos de gran Shimaron son un laberinto.
-no se lo que paso en esos momentos, tenía un mal presentimiento había algo que me llamaba y de alguna forma llegue hasta esa celda
-yo diría que es ni más ni menos que el llamado de la sangre- alego el pelirrojo
Tal vez aquello fue una coincidencia, o algo relacionado a nuestros lazos fraternales, lo que importa es que gracias a ello ahora me encuentro a salvo, rumbo a mi hogar.
