Comenzaba a amanecer cuando llegamos al castillo a dar noticia de todo lo sucedido, Héctor en el momento que se entero de la muerte de lady Girard se me ha abalanzado con espada en mano, Edgar ha tenido que intervenir junto con algunos soldados, desde ese momento no nos ha dirigido la palabra a ninguno de los dos, y realmente no los culpo, le fallamos totalmente, como guardia y como amigos, la esposa de leo, se derrumbo cuando Edgar le dio la noticia, hace unas horas que enterramos el cuerpo de lady Girard y momentos después el de nuestro gran amigo, en el mausoleo de la corte, en el momento de que se aviso del ataque a las costas del rey von Brantd se dio alarma a todas las villas cercanas al mar, mientras tanto el rey von Dresner ha castigado al exilio a Héctor, al parecer el mismo rey fue quien tiempo atrás le ordeno deshacerse de la corona en un principio, como acto de tratar de emendar sus errores se ha ofrecido a ser el comandante de la primera línea de ataque, a si que, a pesar de que se negó en un principio termino accediendo a que me uniera a él a las filas, Leo se ha marchado al oeste, al parecer se ah ofrecido a defender uno de los caminos principales a la ciudad, también no ha perdido tiempo y ha mandado una carta, donde le informa de lo sucedido a Maller, que en esos momentos se encontraba en tierras humanas.
Ahora después de tantos problemas, me encuentro en mi habitación alistándome para lo que será una verdadera guerra sangrienta, miro una última vez por mi ventana, admirando la belleza del pueblo y no puedo evitar notar una silueta conocida, Héctor mecía sobre sus brazos un infante de al menos 7 meses, la pequeña Marian, es ahí cuando una serie de preguntas inundaron mi mente ¿qué será de ella si no regresamos ninguno de nosotros? ¿Podremos poner fin a esto? Estas y otras preguntas comenzaron a inundar mi mente mientras veía como mi buen amigo entregaba su hija a una de las criadas y tomaba la espada que uno de sus subordinados le entregaba.
Por dios…pero que hemos hecho….
Pov Yuuri
No sé cuanto llevamos en mar abierto, pero por la forma en que el ruido de pasos y armas moviéndose nos indica que pronto llegaríamos a nuestro destino, mire a mi acompañante de este apacible viaje, por fin había podido dormir, haciendo uso de mi Majutsu he podido curar gran parte de mis heridas y de las de Wolfram, sin embargo aquello solamente me ha puesto más débil, el golpeteo de la puerta de nuestra prisión y posteriormente la pequeña puerta al abrirse nos trae nuestra cena, era algo grotesco, una mezcla de crema de papas y carne molida con un color verdoso, he tenido que obligar a Wolfram a comerlo en más de una ocasión, aunque no sé porque me esfuerzo si termina devolviendo al mar después de ingerirlo, solo espero que no termine con una anemia crónica.
-ummm…. ¿Qué es esto?- al meter mis manos a los bolsillos de mi pantalón he encontrado un pedazo de metal envuelto en un pañuelo-….pero si es…ahora entiendo- mi ajetreo despertó a mi durmiente prometido que solo me miro molesto por haber perturbado su sueño, pero después de ver el porqué de mi jaleo solo me miro de manera triste.
Envuelto en el arrugado pañuelo estaba la tercera parte de la corona, ahora entendía el porqué no me había sentido mal cuando el barco salió lejos de shin makoku, si mal no recuerdo si me alejo de esta cosa automáticamente sufrirá la maldición que lleva.
-lo más seguro es que su santidad la haya puesto, cuando salimos del castillo- murmuro Wolfram mientras intentaba sentarse, sin embargo desistió cuando un mareo le inundo.
-a veces me sorprenden las habilidades ninjas* de Murata jajá- exclame un poco entusiasmado, mas sin embargo no duro mucho mi alegría ya que un movimiento brusco nos hizo rodar a ambos de un lado a otro, para finalmente detenerse por completo.
-hemos llegado-
Fin de pov Yuuri
Solo fue cuestión de segundos para que todos tripulantes bajaran a tierra firme, uno de los capitanes del barco ordeno revisar el perímetro, mientras tanto un hombre de cabello cobrizo, edad mayor y vestimenta que solo indicaba su posición, bajaba por la rampa del barco seguido de sirvientes y más soldados, en su rostro reflejaba una gran felicidad que solo tapaba una maldad inmensa.
-así que este es Monrad- esbozo una sonrisa macabra mientras miraba al rededor, volteo la mirada y dando órdenes a uno de los soldados pidió que trajeran "amablemente" a sus prisioneros.
Pov Wolfram
Sentía como si mi cuerpo se rompiera en pedazos , en cuanto llegamos a tierra algunos humanos despreciables irrumpieron en la celda y nos ataron manos y pies, mientras reían de manera tenebrosa, era como si algo en su interior hubiera sido arrebatado y solo quedara odio, nos arrastraron por el largo pasillo a decir verdad mi cuerpo estaba demasiado magullado y adolorido que no sentía el choque de este con los escalones, Yuuri gritaba en vano mi estado, que esto no era un trato a un prisionero, eventualmente ninguno escucho las palabras y solo nos dejaron en paz cuando logramos salir a cubierta, la atmosfera era pesada, el aire tenía un olor azufre, intente sentarme como pude, no dejaría que me arrancaran la poca dignidad que me quedaba. Mire a mi lado a Yuuri, estaba cansado y la herida en su hombro volvía a sangrar.
-Yuuri ¿estas bien?- murmure asustado, había usado mucho de su Majutsu para sanar un poco mi cuerpo, y había perdido sangre debido a su herida, era tan terco como una mula, me había ofrecido para al menos cauterizar su herida con mi fuego mágico pero se negó alegando que mi estado me lo impedía y solo se trataba de una herida menor.
-Estoy bien, solo me duele la cabeza.- bueno a mí también me dolería si la hubieran usado como pelota mientras nos arrastraban por los escalones.
-Oh valla, al fin llegan, no cabe duda de que los mazoku no tienen ningún respeto por la puntualidad, pero bueno que puede esperarse de seres tan repulsivos y monstruosos- alego con altanería el rey de gran shimarron, despreciable humano que se creía todo poderoso
-Maldito humano, si tan sólo no estuviera desarmado te serraría tu venenosa boca, humano débil, te crees poderoso solo porque estamos desarmados- grite furioso, jamás perdonaría que alguien de tan bajo linaje se atreviera a insultar mi gente ni mi familia.
Mi comentario pareció surtir efecto pues le borro la socarrona sonrisa, y tal como cualquier humano que odia que digan sus verdades actuó de la manera más Cortez, desenfundo su espada y la apunto a mi cuello, no le daría el placer de escucharme pedir piedad antes muerto que suplicar ante un humano.
-hablas mucho para ser una simple ave enjaulada- me congele ante sus palabras, no por el hecho de que me sintiera amenazado por su comentario, sino mas bien por la palabra "ave" un desagradable escalofrió paso por mi cuerpo al recordad lo ocurrido en aquella mazmorra en gran shimarron, el miedo y la impotencia por ser casi violado por aquel capitán sádico.
-Basta Belal, no te atrevas a poner un dedo en mi prometido, tal vez no pueda mover mis manos o pies pero recuerda que no por nada soy el rey de shin makoku, las ataduras jamás me han impedido infringir justicia, y créeme disfrutare como no tienes idea el condenarte por tus actos.- la voz de Yuuri me saco de mi shock, y un calor inundo mi pecho cuando la palabra "prometido "salió de sus labios. Belal pareció aturdido y algunos soldados se colocaron detrás de Yuuri mientras le apuntaban con sus lanzas esperando la orden de matarle.
-oh como olvidar a su majestad Yuuri, debería ponerse en su situación y no actuar de manera osada, recuerde que en mis manos está el que usted viva o muera- menciono venenosamente mientras reía , sin embargo Yuuri le corto su burla
-por favor Belal tu y yo sabemos perfectamente que no lo harías, me necesitas, no, nos necesitas a los tres guardianes de la corona, no es así, nosotros somos la clave para abrir las puertas del infierno- mire fijamente captando el ligero nerviosismo en su brazo.
-ha cambiado en este tiempo su majestad quien lo diría- se acerco unos pasos antes de inclinarse un poco a nosotros y murmurar- dígame su majestad, que tanto le menciono von Hertz acerca de monrad eh?- nos miro serio captando mi confusión. "¿acaso había algo más que se nos ocultaba? genial como si este día no llegara a ser mejor" medito el de cabello oscuro mientras veía como lentamente una burlona sonrisa adornaba el rostro de su captor
-Deja esa estúpida sonrisa simplona, tal vez este amarrado, pero, eso no me impedirá darte un puñetazo en la cara Belal y creeme que lo disfrutare- vocifero el rubio, esto solo causo la risa estridente del de cabello granate
-oh su majestad semejante espécimen se consiguió como consorte, pero bueno de una u otra forma son igual de repugnantes- contesto mientras vía como el de cabellera negra mostraba ira en su rostro, creyó sentir un ligero movimiento en el barco pero no le tomo importancia, así que presumido se enderezo y con voz grave y un poco burlona halo.
-todo so ha sido planeado desde el principio desde el tener en mi custodia a lady von Brant asta el ataque en sin makoku- tanto el moreno y el rubio mostraron sorpresa ate lo dicho
- sabia que lady von Brant tenia cierta amistad con el rey von Hertz, en un principio planeaba utilizar a ese rey como cebo para atraer a von Brant, pero valla ser mi sorpresa cuando me entero de que el era otro e los guardianes , así que secuestre a lady von Brant y la utilice de cebo, tenia a dos de los guardianes solo me faltaba uno, supe por medio de mis espías que von Hertz se reuniría con usted y buscaría apoyo militar para resistir mis fuerzas, sabia que algún en shin makoku tenia que ser el guardián dela ultima parte de la corona, obviamente no podía entrar a territorio mazoku a buscar al tercero, tenia que encontrar una manera de obligar al rey de los mazokus a minimizar mi búsqueda- halo mientras miraba burlonamente al moreno que solamente hacia chirriar los dientes de enojo- fue cuando me entere sobre la fiesta de cumpleaños e l pequeña Beatriz, dado que shin makoku tenia una alianza con Cabalcade y mas aun que la hija adoptiva de el rey era buena amiga de la joven Beatriz, solo fue cuestión de tiempo para infiltrar a mis tropas, debo admitir que no esperaba encontrar también al futuro consorte de los mazokus, y mas aun con lady von Brant quien había escapado de gran Shimaron desgraciadamente para ella logre arrebatarle la pieza que ella custodiaba, admito que me hubiera gustado verla deambular sin tener idea de quien era y que asía ahí, como sea de alguna forma von Hertz dio con ella y la dejo bajo la custodia de Hristo Cruyff , todo fue como matar dos pájaros de un tiro, una vez en mis mazmorras mande la carta para pedir la ultima pieza de la corona a cambio de la princesa y el antiguo príncipe.- ahora su mirada se posaba en el rubio- dígame su "alteza" que tal le pareció la estancia en su jaula, tengo entendido que tuvo buena compañía- menciono venenosamente mientras disfrutaba el rostro perturbado del rubio.
-Déjale en paz Belal- grito el moreno al haber captado la incomodidad en su compañero. Este solo se rio y siguió su relato
-Desgraciadamente como las ratas que son se infiltraron en mi castillo y liberaron a mis rehenes- hablo molesto- por lo tanto tuve que hacer uso de mi plan "B", uno de mis espía me trajo muy buenas noticias, el tercer y ultimo guardián había aparecido y valla sorpresa, resulto ser el actual rey de shin makoku, disfrace mis naves como simples barcos mercaderes y los oculte en los lugares menos vigilados, y bueno el resto ya lo saben.- termino con una risa macabra.
- eso no me dice nada acerca del porque quieres a los tres guardianes vivos- menciono el moreno
-muy fácil, para deshacer el pacto de sangre que sus antepasados colocaron en la corona para sellar su poder
