Ya han pasado 3 semanas desde que aquella trágica carta anunciaba la muerte de Aiko y de Leo, aun recuerdo la sensación cuando me entere, el sentimiento e como mis piernas comenzaban a flaquear, la sangre bajo e golpe y la sensación de vomitar en cualquier momento m inundo, estaba confundido, ¿porque? ¿Qué había pasado' ¿era cierto aquello? ¿Aiko realmente había muerto? La tristeza y la impotencia se apoderaron de mí ser ¿Qué rayos? ¿Dónde había estado Héctor? ¿Por qué la dejo morir? ¡No fue el quien me aseguro su bienestar? Poco a poco la ira remplazo la melancolía y mi furia arraso con todo mueble y ser que se me ponía en frente, varios colegas me sujetaron de piernas y brazos en un vano intento de hacerme volver en si, pobres chicos mas de uno acabo con moretones en alguna parte de su cuerpo. Fue cuando uno de mis superiores me sorprendió con un puñetazo mientras me gritaba que me controlara fue entonces que las lagrimas comenzaron a ajar por mis mejillas, los que me sujetaban parecían asustados después de todo no sabían el porque había reaccionado así solo por una carta.
-"Escuchen todos, han llegado ordenes de su majestad von Dresner, hay problemas en las costas y el camino principal al reino, por lo tanto, se nos ha ordenado ser el segundo flanco defensivo, esta mañana el primer grupo de ataque a logrado evitar el avance del enemigo así que tomen sus cosas, ya que en 5 minutos salimos"- vocifero el general mientras se sobaba su muñeca, posteriormente se acerco a mi, el afloje en mis brazos había disminuido pero seguía presente en caso de que entrara en caos nuevamente- "En cuanto a usted capitán Maller, se lo que debe de estar sintiendo en este momento, pero haya afuera a tan solo unos kilómetros se encuentran criaturas de atroces de las que desconocemos su procedencia, así que guarde su maldito coraje para el campo de batalla HA ENTENDIDO!"- grito y yo solo asentí- "suéltenlo"- ordeno mientras me miraba fijamente como esperando algo- "que demonios esta esperando Maller mueva su maldito trasero y prepárese para pelear."
Aquella noche experimente la mas sangrienta pelea que llegue a participar, fuego por todas parces, la ceniza caía como nieve en invierno, sangre por todos lados el suelo parecía como si fuera abrirse en cualquier momento, y los contrincantes, oh aquellas bestias, como los llamo el general eran tan monstruosas como si hubieran salido de las mas perturbadas pesadillas, lamentos de dolor, de auxilio, hacían eco a mi alrededor, esa fue la primera vez que vi al infierno de cara.
Cuando la carnicería hubo terminado, me encamine a l campamento o al menos lo que quedaba de el, muchos de mis compañeros se encontraban en camillas recibiendo atención medica, otros eran arrastrados a una esquina, amontonados cual animal, aparte la vista no quería seguir viendo sus rostros que en alguna ocasión se mostraban felices durante las tantas fiestas en la taberna calcinados y desfigurados, seguí caminando asta llegar a uno de lo estandartes con el escudo de su majestad von Dresner, me senté y recargue sobre el mientras mi mirada se perdía en el camino que había recorrido asta ahí, perdido en mis pensamientos creí escuchar la voz de Aiko que murmuraba mi nombre con dulzura, me tomo tiempo darme cuenta que las consecuencias de mi perdida de sangre y golpes recibidos durante la pelea estaban jugando con mi mente, unos pasos acercándose me sacaron de mis cavilaciones, era uno de los pocos sobrevivientes del primer batallón comandado por Héctor, sostenía un diario malgastado y sucio, "sir Arnol me pidió que le entregara esto" me dijo antes de entregarme aquella pertenencia tenia el nombre de Arnol escrito, lo abrí un poco confundido ¿Por qué Arnol me había dejado aquello? Y como si la libreta tuviera vida y fuera Arnol el que me contestara, me encontré con la primera hoja, un poco sucia pero se leía claramente escrita mi respuesta, "la verdad de la Masacre en Monrad"
Mientras que dos jóvenes mazokus eran llevados a tierra firme, del otro lado de la isla llegaban barcos de guerra con la bandera de shin makoku, un hombre de gran altura daba ordenes a diestra y siniestra, seleccionando algunos soldados para crear equipos e exploración y líneas de ataque, dentro 3 hombres y una joven discutían su siguiente movimiento con la esperanza de rescatar a su rey y futura "Reyna".
-colocaremos flancos de ataque alrededor dela isla , también colocaremos vigías en lugares altos como protección, usaremos un grupo como sebo y después atacaremos el frente mientras que von Voltaire se encarga de taparles el paso por detrás- argumentaba un joven de contextura delgada, cabello oscuro al igual que sus ojos y lentes que se encargaban de ocultar su mirada calculadora.
-quien se encargara de sacar a su majestad Yuuri y su alteza wólfram- menciono la joven dama que se aferraba del brazo de un joven un poco mas alto que ella espalda ancha y mirada sagaz, como si al soltar su brazo sintiera que se sumergía nuevamente en un mundo donde no sabia quien eran los hombres frente a ella y mas importante quien era ella.
-yo me ocupare de rescatar a su majestad Yuuri y wólfram mientras que la distracción es lanzada. – hablo el que parecía mas mayor cabello castaño y ojos marrones.
-su majestad von Hertz usted se quedara en el barco junto con lady von Brant y esperaran la señal para zarpar de aquí de inmediato.
-me niego a quedarme sin hacer nada, su majestad Yuuri ya ha sacrificado tanto por mi, no puedo solamente quedarme con los brazos cruzados- contesto el que respondía como von Hertz
-yo tampoco pienso abandonar a su alteza Wolfram , el fue muy amable en ayudarme a salir de las mazmorras de gran Shimaron, sin mencionar que cuido de mi en el camino, además aun podemos hacer algo al respecto para terminar por fin con todo esto- afirmo la joven dama mientras miraba a von Hertz, era como si con solo mirarse fijamente compartieron una estructurada conversación, de un lado la suplica de la chica y de el otro lado un regaño severo por mencionar tal cosa finalmente parecieron llegar un acuerdo.
-supongo que hay algo mas que nos ocultan sir Weller -Murmuro el de cabello oscuro y anteojos al de cabello castaño. En un acto reflejo llevó disimuladamente su mano ala empuñadura de su fiel espada, no estaba de el mejor humor que digamos, desde que su majestad von Hertz había llegado a l reino delos mazokus solo habían surgido problemas.
-hay algo mas que no mencionamos sobre la corona, sobre el porque no pudo ser destruida, pero en cambio si dividida en tres- hablo el chico mientras se colocaba instintivamente frente a la joven.
-no cree que todo debió haber sido aclarado, cuando estábamos todos reunidos y Shibuya fue aceptado como guardián- contesto aspiro el de cabello oscuro mientras sus gafas dejan ver un brillo sospechoso
-Lose, y pido disculpas, pero permítame explica el porque no mencione nada al respecto…cuando las tres partes fueron encontradas mi uno delos caballeros de el rey von Dresner hizo un contrato para volver a unirlas y sellar nuevamente las puertas
-¿que clase de contrato?- pregunto el de mirada marrón y cabello castaño
- mas que un contrato yo diría que fue un pacto, un pacto de sangre-contesto serio- utilizo su sangre para poder unir la corona y de esa forma cerrar las puertas…dado que la corona no podía estar cerca de la isla y esta por si sola representaba un problema por la maligna aura que le rodeaba decidieron dividirla para que su amenaza fuera menor…tres hombres sellaron su destino por siglos…el rey von Dresner, el rey von Brant y la pequeña hija de Aiko von Girard… los tres usaron su sangre para desarmar la corona y ocultarla de aquellos con fines perversos.-finalizo el joven rey.
- ¿de que sirve el que nos digan esto ahora?- pregunto el de anteojos
-Esta es la razón del porque Belal nos quiere a los tres guardianes vivos. – contesto la joven chica mientras salía de la protectora espalda de su amigo rey
- la sangre que ayudo a dividir la corona no fue dada contra su voluntad, los verdaderos guardianes dieron su sangre sabiendo el destino que aquello llevaría-hablo nuevamente el joven muchacho
-esta diciendo que ¿Belal no lograra abrir la puerta a menos de que los tres guardianes vuelvan a unir la corona? y ¿esta no podrá unirse sin antes hacer recibido la sangre de sus protectores por su propia voluntad?- trato de reafirmar el de mirada marrón.
-así es- contesto seco el rey, mientras no despegaba la vista de la aun presente mano en la empuñadura del castaño.
-en esta isla hay un volcán activo, si arrojamos las tres partes dentro, lo mas seguro es que no se derritan pero en cambio se hundirán en la lava dificultando el que estas puedan ser tomadas.- hablo nuevamente la joven
- sin embargo corren el riesgo de sufrir de sus maldiciones, ¿esta segura de pasar el resto de su vida sin saber quien es? O usted su majestad ¿esta dispuesto a sufrir por los perturbadores escenarios creados por su mente asta llevarlo al borde de la locura?- hablo claro el de anteojos mientras veía el rostro de miedo de la joven dama.
-sin embargo eso puede evitarse…-murmuro pensativo el joven rey- se supone que una vez que la corona ha sido restaurada las ataduras que unían a los guardianes a esta serian libres.- contesto alegre ante su descubrimiento
-entonces si lo que su majestad von Hertz dice, tenemos que restaurar la corona y arrojarla al volcán antes de que Belal se haga cargo de ella.- reflexiono el castaño
-exacto sir Weller, es por eso que debemos rescatar a su majestad Yuuri cuanto antes.
-entonces todo esta decidido, es hora de to…- el joven no termino de hablar ya que una explosión cercana se hizo presente creando un movimiento brusco con el barco.
Alarmados los 3 hombres salieron a cubierta, uno de ellos se aseguro de tranquilizar antes de salir ala joven dama que se negaba a soltar su brazo con terror, finamente le convenció y salió rumbo al exterior para averiguar que ocurría. Fuera un hombre de gran altura y porte, ordenaba a sus subordinados que atacaran y no se movieran de sus posiciones.
-Gwendal que diablos esta pasando- grito eufórico y desenfundando su espada- ¿nos han descubierto?
-No Conrad, no se trata de gran Shimaron, es algo mucho peor-
En tierra firme se libraba una pelea con una criatura de gran tamaño, cuatro patas y 9 cabezas de lo que parecían ser serpientes, una arrojaba veneno mientras las otras trataban de apresar con sus bocazas algún desafortunado soldado. Los tres hombres que se habían mostrado seguros ante su plan ahora estaban petrificados, habían olvidado lo mas importante, a un peligro mayor que el que representaba el rey de gran Shimaron, frente a ellos el Despertar de la isla de Monrad había comenzado
