Me alegra que les haya gustado el capitulo anterior. Y que los favoritos y follows, y en especial los reviews aumenten. Gracias por leer!
Chapter 2: First Meet…. ¿Again?
Elena limpiaba los trastos de la cena, quitando superficialmente los restos para poder meterlos en el lava vajillas. Aun recordaba la cena de hace unos minutos, y le parecía que esos minutos de ligera paz, le ayudaban a aclarar sus ideas.
-Uno mas- dijo una voz a su espalda, mientras se acercaba un hombre de ojos azules… esos ojos azules. No podía distinguir demasiado de su rostro, pero si distinguía esos ojos. El hombre vestía una camiseta negra de mangas largas y unos jeans oscuros.
-Gracias- le respondió con una sonrisa mientras tomaba el vaso que le ofrecía. Sus dedos dejaron caer el vaso. Pero el hombre lo tomo, antes de que este callera al suelo hecho añicos. Rió ante su acto, y el le devolvió el vaso una vez mas, pero ahora ella tuvo el cuidado de agarrarlo firmemente.
-Buenos reflejos- le dijo aun sonriendo, antes de poner el vaso en el lava vajillas.
-Me gustas- le dijo mientras la señalaba -… sabes reír-le dijo sonriendo mientras caminaba hasta posicionarse a un lado del lava vajillas, a un costado suyo - y haces sonreír a Stefan, y eso es algo que no había visto en un largo tiempo- le dijo con una sonrisa, aun cuando no podía verle el rostro.
-Antes, ¿te referías… a Katherine?- pregunto mientras metía otro plato al lava vajillas, que él tomo y metió. El solo asintió, afirmando a su pregunta. Su respuesta la dejo pensativa.
-¿Cómo murió?- pregunto con delicadeza. Las palabras dichas durante la cena aun retumbaban en su cabeza.
-En un incendio- respondió en un tono extrañamente simple-Un trágico incendio- dijo alzando las cejas. Noto que ocultaba su dolor.
-¿Recientemente?- pregunto sin poder descifrar la expresión del moreno, porque si era moreno y con una delicada y perfecta piel blanca. Haciendo contraste con esos fabulosos ojos azules y ese despeinado cabello negro. Logrando que su atractivo fuese irresistible.
-Bueno…- dijo meditando sus palabras -… parece como si hubiese sido ayer.- dijo después de unos segundos, acompañado por una sonrisa coqueta.
-¿Cómo era?- pregunto curiosa y atenta ante sus expresiones.
-Era hermosa- respondió con una ligera sonrisa ladeada-Tanto como tu, en ese aspecto- le dijo con un guiño –pero era muy complicada y egoísta – dijo con un ligero suspiro - a veces no muy amable- dijo con una mueca mientras su mirada se ensombrecía, pero regresaba al instante a la normalidad -Pero muy sexy y seductora –le dijo con una sonrisa perfecta. Y moviendo ligeramente coqueto las pestañas. Ahí noto ese pequeño detalle que se había perdido, para él ella significaba algo mas que solo la novia de su hermano.
-Entonces, ¿quién de los dos salió primero con ella?- pregunto sin rodeos mientras le daba un nuevo plato y el lo metía en el lava vajillas.
-Buena deducción–le dijo con una sonrisa ladeada- Pregúntaselo a Stefan- le dijo simplemente -Estoy seguro de que su respuesta es diferente a la mía –agrego encogiéndose de hombros.
Terminaron con la vajilla, y ahora ella se dirigía a doblar las servilletas de tela que había en el mesón de la cocina. El la siguió.
-Saldría del equipo de animadoras si fuera tu- le dijo a su espalda, mientras se posicionaba a su lado.
-¿Por qué lo dices?- le pregunto intrigada, mientras lo miraba de reojo.
-Te vi en la practica lo hiciste fatal.- le dijo mientras doblaba una servilleta con esmero. Exagero la ultima palabra, encontrando en su confesión cero angustia porque ella se ofendiera, su tono arrogante le agradaba.
-¿Lo viste?- le pregunto aun sabiendo la respuesta. Como no queriendo la cosa, él volvió a afirmar. Suspiro derrotada.
-Solía encantarme. Era divertido- dijo con nostalgia- Este año las cosas son diferentes. Ya no me interesa lo mismo que antes –confeso honesta, segura de su respuesta.
-Entonces no lo hagas. Déjalo- le respondió con simpleza- Problema resuelto- le dijo con una sonrisa. Ella solo pudo reír ante esa honesta respuesta, no estaba acostumbrada a ese nivel de honestidad.
-Podría volver a importarme- le dijo en un murmullo, aun no muy convencida.
-Quizá- respondió encogiéndose de hombros- Pero… no me parece muy realista- le dijo en un tono un poco mas serio. Esas palabras le hicieron reaccionar, pero necesitaba cambiar el tema.
-Lo siento- le dijo con una sonrisa, casi sin notarlo, pero algo la incitaba a continuar, la ceja alzada del chico también influenciaba- Lo de Katherine, tu también la perdiste- respondió a su pregunta muda. Era verdad lo que decía. El asintió ligeramente. Le había dejado sin palabras.
La escena se congelo, toda la estancia, una cocina cálida y espaciosas con colores suaves y brillantes, desapareció. La oscuridad la envolvía, y lo ultimo que vio, fueron esos brillantes ojos azules.
-Elena- susurro una voz femenina, mientras sentía como agitaban su hombro.
Sentía los parpados pesados, estaba un tanto incomoda en esa posición. Sentía algo duro contra su rostro y poco a poco mas ruido, murmullos.
Abrió los ojos lentamente, cegada por la luz que entraba en la estancia. Miro a su alrededor y noto en donde estaba. Se había quedado dormida en su pupitre, en medio de la clase, la cual la miraba atenta. Alzo la cabeza avergonzada y se encontró con la señorita Morgan, su maestra de… aritmética. Mierda, pensó con un quejido. Esa era su ultima hora, ¿como demonios se había quedado dormida 8 horas? Miro a su alrededor avergonzada, y miro en el reloj de la pared que en verdad no se equivocaba ya iban a ser las 3 de la tarde, faltaban escasos minutos para que la campana sonara, señal de que las clases se acababan.
Se acomodo en su asiento avergonzada, murmuro una disculpa y fijo la vista en la pizarra. Sabia lo que estaban viendo, noto en un ejercicio un error por parte de su maestra, y en un susurro, y tratando de así, calmar la situación, ella asintió y volvió a la pizarra a corregirlo.
Aun sentía las miradas sobre de ella, lo que era normal considerando que había dormido toda la jornada escolar. Pero una en especial llamo su atención. Kol Van Der Woodsen, el creído y altivo Kol, la miraba.
-¿Notaste quien te mira?- articulo Olive, mientras discretamente volteaban a verlo.
Asintió, con una sonrisa triunfante. El joven Van Der Woodsen la miraba, sin tratar de ocultarlo. Su mirada azabache estaba fija en ella, la miraba de una manera distinta a la de toda la clase. Su mirada era fría, no era curiosa, mas bien preocupada.
Charlotte estaba callada, miraba fijamente la pizarra, pero podía distinguir que no prestaba atención, solo pensaba en silencio.
Los escasos minutos restantes pasaron rápidamente, y al sonar la campana que anunciaba el fin de la jornada escolar. El joven Van Der Woodsen desapareció, literalmente desapareció de la habitación, arruinando los planes de acercamiento de Elena.
Ese chico no le gustaba, solo lo atraía. Y por primera vez en dos años, Kol había dado muestras de interés en ella, o mas bien en cualquier persona del instituto.
Al ver su oportunidad perdida, ella también huyo de la sala. Tomo su bolso y los libros y salió de ahí como alma que lleva al diablo, con Charlotte y Olive a su espalda. Quería evitar alguna platica con su profesora a toda costa, no se le antojaba en ese momento, en absoluto hablar sobre su pequeña siesta.
Llego a su casillero, seguida por Olive y Charlotte. La pequeña pelirroja parloteaba sobre asuntos vanos, sabia que sus dos amigos no estaban ahí mas que físicamente, ya que sus mentes estaban muy lejos de esa lugar.
Elena pensaba en ese sueño, analizando cada detalle que recordaba. Pero ese sueño, que en un principio había sido claro y nítido para ella, con el paso de los minutos perdía su nitidez. Ahora recordaba vagamente lo sucedido en él. Recordaba dos nombres, Stefan y Katherine. No tenia idea de quienes eran, pero de algo le sonaban. En fin… su subconsciente, parecía ser muy imaginativo. No tenia porque darle tanta importancia a un absurdo sueño. Pero esos significativos ojos azules, que se había quedado marcados en el alma de la castaña desde siempre, también eran participes de ese sueño.
Le aterraba que ese sueño, le había parecido tan real. En él, ella, porque era ella, sentía esa situación como algo propio. Como si en vez de un sueño fuese un… recuerdo. Pero eso era imposible, se dijo a ella misma.
En cambio la rubia, solo pensaba y hacia conjeturas acerca de su amiga. Le preocupaba, había sentido una clara señal de peligro durante el sueño de su amiga, le parecía inquietante que nadie notara en su ausencia, que esas horas hubiesen desaparecido y nadie alterase los sueños de la castaña. Algo le olía mal, y estaba segura de que encontraría las respuestas que necesitaba, de una u otra manera…pero las encontraría.
-¿Entonces?- pregunto la pelirroja mientras esperaba una respuesta.
-¿Qué cosa?- pregunto Elena, mientras pestañaba al salir de su letargo.
-La fiesta de Lockwood- dijo como si fuese la cosa mas clara del mundo –es esta noche, en el piso de su tío- dijo con una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios –he oído que esta guapísimo, Mason- suspiro mientras soltaba una risita.
-No lo se, Oli- le respondió la castaña con una mueca. En ese momento no se le antojaba de sobremanera salir de fiesta esa noche. Tal vez descansar un rato, con un buen libro, seria el mejor plan de esa noche –no se antoja mucho- dijo con otra mueca. En definitiva le apetecía mas el libro que estar en el mismo piso que Tyler, que sin lugar a dudas intentaría algo con ella.
-Lena- chillo la pelirroja –es la oportunidad perfecta para conocerlo- dijo con un puchero mientras la miraba suplicante –papa salió, y el nuevo guardia es muy manso, por favor- chillo de nuevo mientras juntaba las manos. Provocando una carcajada en la castaña.
-¿No tuviste suficiente con la fiesta de Pandora?- pregunto sarcástica. La pelirroja bufo y giro los ojos –porque yo te vi bastante divertida, inclusive hacías competencia con mi madre- le dijo con una sonrisa ladeada. La pelirroja se sonrojo y le saco la lengua.
-Vamos- suplico de nuevo, vio de reojo a la rubia que aun lucia ausente y salto contra ella –Charly convéncela, por favor- le chillo a la rubia. La que por fin regreso con ellas y rio.
-Apoyo a Lena en cuanto a tu diversión nocturna- le dijo controlando una sonrisa, La castaña sonrió triunfante y la pelirroja le bufo a ambas, pero la chica la callo con un gesto de que no había acabado –pero coincido contigo, respecto a que yo también quiero conocer al tal Mason- le dijo con una sonrisa, ganándose un abrazo de Olive –vamos Lena- le dijo con una sonrisa de cordero.
La chica acepto con un bufido y se marcharon de ahí. Llego el auto de la compañía, con un perfecto Trevor. Dado que ya tenia planes para esa noche, Olive y Charlotte irían con ella, para pedirle permiso a su madre, y después dirigirse a la mansión de Olive.
El viaje con sus amigas fue transparente. Ellas cotilleaban acerca del instituto, nuevos ligues, noticias escandalosas, los chismes del día. Realmente no le interesaban, pero escucharlas le hacia el trayecto mas corto, por lo que se dejo llevar por ella.
Al llegar al gigantesco edificio, se estacionaron enfrente. Las chicas salieron revoloteando del auto y ella les siguió el paso con lentitud. Al entrar al maravilloso lobby. Se encontró con la misma decoración, en realidad esta cambiaba con cada temporada, pero consistía en la misma elegancia y buen gusto. Al final del día era una empresa de modas.
Saludo con un buenos días y una sonrisa a Bree, la amable recepcionista. Quien le saludo con una sonrisa, ya que estaba al teléfono.
Subieron entre risas al ascensor. Los casi 21 pisos hasta la cima del edificio, en el que estaban las oficinas de su madre, le pasaron en un parpadeo.
-Sera divertido, Lena- le dijo con una sonrisa Charlotte para infundirle ánimos –ya veras como pasara la noche en un parpadeo y te aseguro que te divertirás- le susurro antes de que las puertas se abrieran de nuevo.
El piso de su madre, era si cabía aun mas elegante y hermoso. Los grandes ventanales mostraban una hermosa vista de la ciudad, cerca del edificio se encontraba el Central Park, por lo que desde ahí, se admiraba en toda su plenitud. Colores claros, luminosos y de temporada decoraban el espacio. Una esquina tenia exquisitos sillones de cuero, a los que se dirigieron Olive y Charlotte. Después de saludar a Lucy, la recepcionista personal de su madre en corillo. Ella se acerco a ella.
-¿Esta ocupada?- le pregunto con una sonrisa. La chica era morena y extremadamente bonita.
-Ha estado de malas toda la mañana, por lo que cancelo todas su citas- le dijo con una mueca –Rose esta con ella- dijo mientras me señalaba la puerta.
Asintió y se dirigió hasta esta. Golpeo la madera negra de la puerta hasta escuchar un adelante.
En la oficina de su madre se apreciaba la falta de luz. Los grandes ventanales tenían las cortinas corridas y ella estaba sentada en su fino escritorio con la cabeza oculta entre papeles. Rose estaba en el sofá sentada con una montaña de papeles y haciendo llamadas con el móvil. La saludo con un gesto y se acerco a su madre.
-¿Mama?- pregunto mientras se acercaba hasta ella. Isobel levanto un poco la cabeza y sonrió al verla.
-¿Sabes, Lena?- pregunto mientras se volvía a ocultar –creo que te hare caso, no mas fiesta entre semana o sino al día siguiente cero oficina- dijo mientras hacia gestos con su mano.
Elena sonrió y asintió.
-¿Necesitabas algo, Lena?- pregunto mientras levantaba la cabeza y se acomodaba en la silla, tapándose el rostro, pero haciendo un intento de sonrisa.
-Olive y Charlotte quieren que vayamos a la fiesta Lockwood- le respondió con simpleza mientras se sentaba enfrente de ella –y quieren que vayamos a casa de Olive a prepararnos- añadió sin problemas –solo eso- finalizo con una sonrisa tranquila.
Isobel asintió. Se notaba que la resaca la había golpeado fuerte, dado que en un día normal se hubiese burlado de ella. Ya que ella, Elena la chica tranquila y perfecta, a la que ¨¨no le gustaban las fiestas¨ le pedía permiso para ir a una. En realidad Elena venia para informarle, sabia que los permisos con Isobel eran automáticos.
-Sabes que mientras avises, de preferencia, puedes hacer todo lo que consideres adecuado- le respondió mientras tomaba un vaso de alguna sustancia de aspecto y aroma extraño. Elena asintió, conocía las reglas.
-Entonces me marcho- le dijo con una sonrisa mientras se acercaba a ella y le besaba la mejilla.
Salió de la oficina, despidiéndose de Rose. Sabia que esas reglas eran la envida de todos. Pero al mismo tiempo tenían su propio chiste. Bien ella decidía, pero eso significaba que ella tenia que asumir toda la responsabilidad de sus actos y vivir con las consecuencias, solo ella.
Camino el corto trayecto hasta los elevadores de forma inconsciente. Aun con la cabeza en esa responsabilidad, y otra gran parte en los restos de ese sueño.
Estaba a punto de llegar a los elevadores, como una autómata cuando algo la detuvo. Choco contra algo, que asemejaba ser una roca. Se golpeo la cabeza contra esa masa negra, extrañamente suave, y se cayo de frente, llevándose a la roca con ella.
Al abrir los ojos, ya que los había cerrado al recibir el golpe de forma automática, se encontró con un rostro perfecto. Mandíbula cuadrada, una nariz perfecta griega, cabellos negros y pestañas y cejas del mismo color, que enmarcaban unos ojos fuertemente cerrados.
El hombre, ya que esa masa oscura, suave y dura había resultado ser el perfecto y marcado pecho del hombre, tenia una clara mueca de dolor.
Abrió los ojos congelándola al instante. Unos los ojos, unos espectaculares ojos de un azul oscuro e intenso, que semejaban ser dos zafiros brillantes, la miraban sorprendidos. Le parecían extrañamente familiares, y una corriente eléctrica le corrió por la columna al conectar sus miradas. Chocolate contra cielo, en una batalla silenciosa y profunda. Sin necesidad de alguna palabra se decían tanto, y a la vez nada…
El familiar trayecto hasta Petrova´s fue rápido. La velocidad del Audi era gratificante, en cuestión de minutos había llegado. Bajo del auto dejándolo a algún valet para que lo estacionara, sin preocuparse del todo en la seguridad del auto. ¿Como podía preocuparse si era un vampiro de casi 200 años? Si quería un nuevo auto, lo compraba o lo robaba, sin preocupación alguna. Y si me encontraba de mal humor, buscaba al bastardo e idiota ladrón que había osado robarle, se vengaba un poco y lo recuperaba, fácil.
Camino hasta el edificio, siendo absorbido por la atmosfera de ese lugar. Vio con una sonrisa a Bree. La joven bruja de mas de 80 años, joven porque se había mantenido así al aborrecer la idea de envejecer, por lo que mantenía su apariencia de mujer de 30 años, que custodiaba la entrada. Había sido su idea la de poner a las brujas en las entradas, de esa manera ellas podían detectar a cualquiera que osara entrar o atacar ese lugar. Sus perros guardianes, pensó con una sonrisa ladeada.
La saludo con un gesto, ganándose una mirada asesina de Bree. Sin dudas había logrado escuchar lo que pensaba. Giro los ojos y llamo al ascensor. Desde esa magnifica noche, la chica quería asesinarlo. El comprendía que Bree podía haberse enojado, pero de eso ya había pasado mas de una década. Ambos se divirtieron, y supuso que la chica seria inteligente y comprendería que hasta ahí se acababa la diversión… pero aparentemente no lo hizo, y metió absurdos sentimientos en la ecuación. El resultado fue sencillo: terminarlo todo. Y su respuesta fue lamentable: odiarlo por la ultima década.
Subió al ascensor aburrido por tener que esperar a llegar hasta el ultimo piso, los largos minutos hasta llegar a la cima. Se le hacían interminables. Al por fin haber llegado salió del ascensor. Se encontró con Lucy, a diferencia de la aburrida Bree, Lucy si le sonrió. Sequito las gafas de sol y las guardo en su chaqueta.
-¿Esta ocupada?- pregunto con una sonrisa ladeada mientras se acercaba a su escritorio. Recargo los brazos en la madera brillante y negra, y se acerco a su rostro, mirándola fijamente. La chica se sonrojo. Era muy joven, tal vez 23 años, pero era de una línea puro de sangre Bennett, por lo que era muy poderosa.
-Justamente lo esta esperando en este momento- le respondió con una pequeña sonrisa –casi llega tarde, señor Salvatore- le dijo bajando la mirada.
-Damon, recuerdas- le dijo con una sonrisa mientras levantaba su rostro con un dedo en el mentón –¿y tal vez podríamos salir un día de estos?- le dijo con otra sonrisa. La idea de unas horas de sexo ¨Mágico¨ le parecía excelente, además de que algunos tragos de esa sangre tan suculenta le parecía fenomenal.
La chica se volvió a sonrojar y oyó claramente como su corazón aceleraba los latidos. Ese sonido le sacaba una simple sonrisa, era tan fácil obtener lo que quería, que inclusive se volvía un tanto aburrido.
El sonido de una voz realmente molesta en ese momento mato el ambiente.
-Salvatore, a mi oficina ya- grito esa voz femenina desde el teléfono –deja de tratar de follar a mi secretaria y trae tu culo aquí- chillo la ultima parte. Con un bufido soltó a Lucy. Le guiño un ojo y salió de ahí.
La tenia en el bolsillo, pero sabia que con las brujas se tenia que jugar con cuidado. Recorrió el ridículamente elegante pasillo, pasando a un lado de la oficina de Isobel… otra mujer realmente entretenida, pensó con otra sonrisa al recordar ciertos encuentros con ella. Algo viejos pero divertidos.
No se tomo la molestia de tocar la gran puerta de nogal negro y entro.
La vista de esa oficina era espectacular, no por nada era la oficina de la gerente oficial de esa farsa. Un gran escritorio de nogal negro era lo que mas llamaba la atención en esa oficina, a contra luz de los grandes ventanales. La decoración era de colores claros, los muebles de la misma madera negra y los sillones eran de un rojo sangre.
Dándole la espalda, se encontraba la mente detrás de ese lugar. Vestía un traje negro, que consistía en una corta falda, que se pegaba a sus curvas y daba una excelente visión de sus piernas largas. Una chaqueta del mismo color, que estaba abierta y no mostraba mas que su delgada espalda, acompañada por una delicada prenda de encaje negro, visible debajo de una camisa blanca. Unos tacos rojos, y el cabello rubio recogido en una coleta alta.
Al oírlo la chica se volteo y le sonrió, una perfecta y fría sonrisa ladeada. Se sentó encima de su escritorio, dándole la visión de sus piernas caramelo, cruzadas sobre el escritorio. Tomo la placa plateada que tenia grabado su nombre con delicados trazos, y jugo con esta.
-Katerina Petrova, Katherine para los amigos- dijo con un suspiro mientras se sentaba delante de ella. La mujer sonrió levemente –de rubia pierdes tu encanto- le dijo con una mueca mientras se acomodaba en el asiento. La chica se carcajeo –y me debes una por tu intromisión no pude terminar el trato con Lucy- le dijo con un mohín.
-Damon- susurro mientras se acercaba a el –querido Damon- repitió peligrosamente cerca de su oído –ella es prohibida- le susurro mientras mordía su lóbulo y sus manos recorría su ancha espalda –la necesito por el momento, así que es intocable- le dijo en un tono mas firme y serio mientras se separaba de él.
-Pero yo no la heriría- le reprocho con un mohín, cruzándose de brazos –es mas la relajaría- le dijo con una sonrisa traviesa. La chica soltó una carcajada y negó –hace décadas que no pruebo sangre Bennett- se quejo con una mueca.
-Entonces podrás esperar unas cuantas mas- le respondió con simpleza, encogiéndose de hombros –y sabes que tu reputación de acabar con aquellos ¨juguetes¨ que ya no te interesan, elimina cualquier posibilidad- le dijo con una mirada divertida –el pobre Oliver debe de estar agotado de ir tanto a tu departamento- le dijo mientras sonreía divertida. El solo se encogió de hombros y le lanzo una mirada asesina.
-Y dado que no me dejas divertirme con la Bennett- le dijo aun con una mueca mientras se dirige por un necesitado vaso de Bourbon -¿para que estoy aquí?- le pregunto con una ceja alzada -¿acaso tu necesitas divertirte?- le pregunto coqueto –porque aun de rubia sigues guapa- le dijo con una sonrisa, como no queriendo la cosa. Katherine bufo -¿entonces?- pregunto impaciente, antes de sentarse enfrente de ella.
-Primero sabes que no puedes, él es celoso- le respondió con una sonrisa. Damon bufo y puso los ojos en blanco Elijah, pensó con desgana. Katherine sonrió divertida.
-Después hay algo importante respecto al plan- le dijo con una mueca mientras se acomodaba en su silla –he oído de una buena fuente que se le vio en Queens- le dijo con una mueca mientras miraba nerviosa por la ventana –todavía tenemos confirmado que Klaus esta en Inglaterra- le alivio mientras seguía con la mirada fija en el ventanal –pero sabes que si él esta aquí, la rubia debe de estar cerca- añadió aun mas nerviosa –y sabes que si nos descubre solo harán falta algunas horas para que todo el plan se vaya a la mierda- soltó en un quejido.
-Tranquila yo me ocupo de mi hermano- la corto –tengo entendido que Rebeckah sigue en Chicago así que no te preocupes- le dijo mientras se paraba de ahí, y empezó a caminar en círculos.
Stefan. La idea de que estuviera en Manhattan le parecía desalentadora, sabía que era muy probable que en algún punto Stefan metiera su nariz en donde nadie le llamaba, pero esperaba que no fuese justamente ahora. Después de casi 20 años de no verlo, le hubiese encantado seguir con la misma racha, ya que además de que no le agradaba la compañía del aburrido de su hermano, aun en su fase Rippah, y lo mas importante era que podía joder todo el plan.
-Mierda- siseo. La rabia era latente en él, 20 años de esfuerzos a la mierda. Furioso estrello el vaso aun con parte de su contenido a la pared mas cercana -mierda- volvió a rugir.
-Sabes que a mi tampoco me agrada la idea- trato de tranquilizarlo Katherine mientras se le acercaba –Elijah también sabe, tratara de averiguar algo y regresa de Londres hoy- le dijo a su espalda. Damon la ignoro.
-¿Donde va a estar ella?- pregunto fríamente mientras la miraba seriamente.
-Creo que en casa- respondió un tanto intimidada por los furiosos ojos azules que la observaban –pero le preguntare a Isobel- agrego rápidamente –no te preocupes, Damon- inicio mientras le ponía una mano en el hombro –Manhattan es muy grande y no tiene razón alguna para sospechar nada- le dijo con una leve sonrisa. Ni ella misma se creía sus palabras, pero no perdía nada en intentarlo.
-Mantenme avisado- la corto mientras se la quitaba de encima –lo buscare hoy y lo sacare del camino- agrego antes de salir.
Katherine escucho sus palabras sorprendida, reaccionando después de algunos segundos. Llego hasta el, usando su velocidad, y lo empotro contra la pared. El la miro sugerente mientras lo sujetaba a la pared.
-No hagas nada estúpido, Damon- le advirtió –solo sigue tu puto plan y todo saldrá bien- le dijo antes de soltarlo –y recuerda que Elijah te puede dejar en un ataúd por el siguiente siglo, aun sin ser un original- canturreo antes de cerrar la puerta de su oficina.
Damon bufo, Maldito Elijah y sus poderosas brujas, pensó con una mueca. Sabia que tenia que cumplir con lo dicho, pero eso no lograba que todo fuese mas fácil. Buscaría a Stefan, solo tenia que buscar a Kol y ambos le darían caza al maldito.
Aun pensando no se dio cuenta de cierta castaña uniformada que venia en su misma dirección y que choco contra el.
Podía haber detenido la caída, pero la castaña lo había desubicado por completo. No podía creer lo que sus ojos veían. Con los ojos fuertemente cerrados estaba él, el mismo rostro que acababa de ver en esa oficina, pero con una expresión mas dulce. La replica Petrova, Elena.
Cuando abrió los ojos, y ambas miradas chocaron, sintió una fuerte descarga eléctrica recorriendo su columna.
Se levanto alarmado y le dedico una rápida sonrisa a la chica, que aun se mantenía sorprendida en el suelo. Susurro una rápida disculpa y se metió en el ascensor.
Hiperventilaba, joder. El, Damon Salvatore, el soltero mas codiciado de Nueva York, hiperventilaba por una simple chica. Se apoyo en la fría pared del ascensor y se llevo una mano al puente de la nariz apretándolo con fuerza. Cerro los ojos y se concentro en evitar pensar en esa chica. No podía permitirse el pensar en Elena, sencillamente no podía. Es mas, el haberla visto arruinaba todos los planes.
Elena no tenia que tener conciencia de su existencia, para ella Damon no tenia que significar nada, y para él igual. No podía joder su mismo plan, no había invertido casi dos décadas de su existencia para nada. No debía de pensar en ella, solo era una chica mas cuya sangre era mas valiosa… solo eso.
El móvil sonó, y lo saco de su bolsillo. Tenia dos mensajes. Uno de Kol y otro de Katherine.
Tenemos Problemas…
Kol.
El mensaje lo alarmo, pero por el momento no podía apresurar conclusiones. Kol tendía a exagerar, por lo que bien podía ser una idiotez.
Fiesta de Lockwood, vigílala! Y recuerda tus palabras, Damon…. No hagas nada idiota.
Katherine.
El ultimo mensaje, lo lleno de furia. Fue la gota que derramo su paciencia.
-Puta suerte- gruño antes de golpear la pared de metal.
Ese día no podía ser peor, pensó antes de salir del ascensor furioso. Sin saber que tan equivocado estaba. Su mala suerte apenas comenzaba.
