Advertencia: La última vez que me miré al espejo, no vi a madre Rusia al Sr. Hidekaz Hiramuya. Así que estos geniales personajes no son míos. ^J^
Ehm…Algo de Franada implícito. Ah, y capítulo narrado desde el punto de vista de América, aunque sigue siendo en tercera persona.
Era el séptimo batido que se tomaba en esa tarde. Tampoco era raro que se atiborrara a comida basura, pero desde aquel día en que había dejado a Inglaterra lo hacía el doble.
-¡Tú, americano cerdo!-le gritó Francia, desde la cocina.-Controla esa dieta y deja algo para la comida de tu hermano.
-¡Flrrrrrp,flrlflflrp!-pasó a su hamburguesa, devorándola con ahínco.-¡Absbhrbdhsb! ¡Brbshbr!
-No hables con la boca llena, ¡qué poco glamour! Encima ni se te entiende-se sentó en la zona más alejada del sofá de América, mirando a la tele.
-¡Para de meterte conmigo, pervertido asqueroso!-devoró el trozo de hamburguesa que quedaba de un solo mordisco. Recibió una mueca de asco por parte del francés.
-No descargues conmigo el haber roto con el cejudo inglés. Fue culpa tuya.
Alfred se atragantó con la hamburguesa, con un repentino dolor en el pecho. No le gustaba recordar eso, aunque solo hubiera pasado una semana…
Aunque sin Inglaterra parecían años.
-¡Francis, no le digas esas cosas!-la voz de Canadá era apenas un murmullo, aunque intentara gritar.- ¡Y nii-san, no manches tanto al comer!
Ninguno de los dos le hizo caso, como solía pasar, y siguieron discutiendo. El pobre canadiense sabía que no tenía caso intentar pararlos, pero le molestaba que su novio y su hermano siempre estuvieran igual.
-Ahora que lo pienso…
-¡Anda, un francés pensando!-murmuró Estados Unidos, con sorna.
-Nadie ha sabido nada de Inglaterra desde entonces, ¿no?
América se detuvo, dejando la hamburguesa en la mesa central.
-¿Qué insinúas?
-Nada, delirios de un francés-se puso serio por un momento, algo realmente extraño en él, y después volvió a adoptar su expresión pervertida habitual.- ¡Canadá, mon amour! ¿Qué haremos esta noche?
El chico canadiense se puso tan rojo como la hoja de maple de su bandera. No era difícil coger las insinuaciones sexuales de un tipo como Francia.
América juraría que nunca había oído a su hermano gritar, hasta ese día. Y menos gritar en un tono tan…bueno, no había palabras para expresar esa manera de gritar sin que sonara asqueroso.
Intentaba amortiguar ese ruido dándole feroces mordiscos a sus palomitas y centrándose en la horrenda película de zombies que tenía delante. ¡Y aún así los seguía oyendo, joder! ¿Qué narices le haría Francia a Canadá para que…?
-¡Shut up!-gritó, deseando sacarse esos pensamientos de la cabeza.
Tuvieron que pasar cincuenta y dos minutos de reloj para que el ruido pasara, y para entonces América ya estaba babeando en el sofá viendo la teletienda, asumiendo que esos gemidos le iban a acompañar hasta el mismísimo infierno. Dos minutos después, el francés bajaba con apenas un albornoz-rosa- y una cara de satisfacción deslumbrante.
-Oh, ¿sigues despierto, mon chéri?-le tocó el pelo con un dedo, como si tuviera la peste o algo peor.- ¿O te has quedado en estado catatónico?
-Creo…-se limpió la baba con el brazo.-Que ambas cosas…
Francia rió, y se fue a buscar un vaso de agua fresca a la cocina. Pensó en el número de litros en baba y sudor que habría perdido su cuñado americano, y cogió uno también para él con una sonrisa.
-¡América, mon ami! Te traigo un humilde presente de la cocina-puso el vaso en la mesa que tenía el rubio al lado, que le dirigió una mirada que podría matar.- ¡Calma, no le he echado veneno ni nada! Simplemente estoy trés heureux.
-Normal…-tomó un trago del agua, y la saboreó.-Se la acabas de meter a mi hermano pequeño. Y bien hondo, por lo que he oído.
-¡Oh, no seas tan grosero!-Francia se quedó pensativo de nuevo, observando la mirada perdida de Estados Unidos. Lo había visto así de decaído más bien pocas veces.- ¿Echas de menos al cejudo?
América se puso en tensión.
-¿Qué dices? No le necesito-tomó otro trago de agua, y suspiró.
-¿Sabes? El otro día me llamó Gales. Dice que en toda la semana no ha tenido noticia del cejudo-el americano frunció el ceño.-Si yo fuera tú, estaría realmente preocupado.
-¿Por qué?
-Puede haberle pasado algo. Algo grave-Francia hablaba totalmente en serio, y América lo sabía.-Sé que es improbable que hagas caso a alguien como yo, pero sé cómo es Inglaterra. Habrá cogido una borrachera, y terminado en algún sitio peligroso o algo así. Te recomiendo que lo busques.
-¿Y por qué me das estos consejos, si no te incumbe?
-Por varias razones. Una es que me desmotiva que alguien que no sea moi oiga los gemidos de mi doux Matthew, aunque sea su hermano gemelo. Y otra es que, si tú estás desmotivado, desmotivas a tu hermanito. Y verlo triste por un idiota sin glamour como tú no tiene gracia.
Otra vez, ese maldito galo hablaba totalmente en serio. Y lo peor es que Estados Unidos se lo estaba pensando seriamente.
-OK, mañana iré a su casa-se rindió finalmente.
La casa de Inglaterra tenía dos pisos, más el sótano. A América le traía muchos recuerdos de cuando era pequeño, y hacía tiempo que no la visitaba. Pero aún guardaba la copia que le regaló el británico poco antes de iniciar la guerra de la Independencia…
"Seguro que si Inglaterra lo hubiera sabido, no me habría dado esas llaves."
Sacó el objeto de metal del bolsillo, y lo introdujo con delicadeza en la cerradura. Tuvo un mal presentimiento, pero giró la muñeca con certeza.
Dentro, apestaba a cerrado. América se paseó por toda la casa, intentando no recordar buenos momentos, y fijándose en el aspecto de abandono que tenía la mansión: Los objetos empezaban a coger polvo, y había una foto tirada en el suelo, con el marco y el cristal hechos añicos.
El rubio cogió la foto con cuidado de no cortarse, y sus ojos se inundaron al verla. Arthur había tirado una imagen suya de cuando era pequeño…
No había ido allí a cotillear, se dijo. Buscaba a Inglaterra.
-¡Inglaterra! ¿¡Dónde te has metido?!-nadie respondió, solo el viento contra las ventanas, herméticamente cerradas.- ¡Inglaterra, no tiene gracia, shit!
Subió corriendo a la segunda planta, esperando encontrarse a un dormido caballero británico con resaca y aliento mañanero, que le llamara idiota y se cagara en su estatua de la libertad. Sin embargo, solo encontró un cuarto completamente desorganizado y varias cosas rotas y cogiendo polvo. ¿Eso pasaba cada 4 de julio con Inglaterra?
Tras mucho buscar algún indicio del lugar donde pudiera estar el cejudo inglés, un temor se apoderó de él. Tenía que hablar con los hermanos de Inglaterra.
-Precisamente por eso llamó Gales-respondió Escocia, cogiendo un habano. Tenía una expresión críptica.-No sabemos nada de nuestro estúpido hermano pequeño desde hace siete días.
Irlanda del Norte los observaba hablar con la expresión de un niño pequeño aburrido, y América no acababa de acostumbrarse a esa mirada.
-¿Qué quieres decir?
-Precisamente eso, estúpido. Inglaterra ha desaparecido. También le hemos preguntado a Sealand, Francia y Canadá, Seychelles, Australia, Nueva Zelanda, Malvinas…
-¿Sabes si tiene algún otro amigo o colonia?-preguntó Gales, con una sonrisa extraña. Le recordaba a la del gato de Cheshire, un personaje del cuento preferido de Inglaterra.- Nosotros no nos acordamos.
-Prácticamente nunca nos hemos acordado de él-bufó Irlanda, aburrido.-Excepto cuando…
-Ya basta, Irlanda.
Pero América ya no escuchaba a los tres hermanos. ¿Más amigos que pudiera tener Inglaterra? Lo que menos tenía ese idiota eran amigos, damn. Y ya no valía preguntar a los demás que tenía planeado. O esos tres se aburrían mucho, o en verdad querían mucho a su hermano.
Era más creíble la primera opción.
Se fue de la casa de los tres ingleses aún más confundido. ¿Una búsqueda tan exhaustiva y no le habían encontrado? Mierda…
Una idea comenzó a darle vueltas en la cabeza. Era una idea vaga, borrosa…Había habido un momento en que Inglaterra le había mencionado a alguien que le había "caído bien". Pero de eso hacía tiempo, y no podía recordar quién había sido…
-¡Un McDonalds!-esos benditos establecimientos siempre le habían olvidar sus preocupaciones y relajarse comiendo hamburguesas y bebiendo coca-colas.
"¡Tienes que dejar de comer esa basura!" dijo la molesta voz de Inglaterra en su cabeza. "¡Unos estudios japoneses dicen que…!"
Estudios japoneses…
Estudios japoneses…
Japoneses…
Japón…
-¡Ostia! ¡Lo había olvidado!
No le importó que todos le miraran en plena calle. ¡Japón! Esa era la persona que intentaba recordar. Si Inglaterra no estaba en su casa, no sabría dónde buscarle.
-¡I am an amazing hero! ¡Hahahaha!
Continuará…
Siento haber tardado tanto…Tuve ciertos problemas de índole sentimental… Pero buano, seguiré escribiendo para quien le interese. X3
A decir verdad, la mitad de este capítulo surgió sobre la marcha. En principio América llamaría a la policía para que le buscaran, no iría a ver a Escocia y hermanos, pero me pareció un poco…absurdo, por alguna razón.
Bueno, hasta el próximo capítulo. C:
