Holiwis! Aquí Happy-chan por fin con un nuevo capítulo de este dramático fic!

Noruega: Mucho quejarte de que la gente tarda mucho en escribir, pero has tardado como un mes en actualizar esto. ¬¬

Cállate y vuélvete a Oslo. ¬¬

Advertencia: Los personajes no son míos, las torturas que sufren sí lo son. :'D Aparición de Nyo!América (Emily), un poco OCC tal vez porque no sé cómo es. Me disculpo de antemano. Ningún país ha resultado herido en esta ida de la olla. Capítulo cortito.


Bueno, para serse sincero así mismo, eran dos ideas. La segunda no la iba a llevar a cabo hasta pasado un tiempo. La primera, presentarle una ex "amiga" suya para ver si se llevaban bien y congeniaban. La reacción de Canadá fue extraña.

-¿C-Cómo que una antigua amiga tuya, maple?-dijo, mirándole fijamente, con el ceño fruncido y los ojos brillantes. Francis no lo podía creer. ¿Canadá, su querido e inocente Canadá estaba celoso?

-Mon amour, la llamaré para que se acueste con América, no conmigo. Tengo todo lo que necesito contigo-lo abrazó por detrás, plantándole un beso en la oreja como táctica para convencerlo. Funcionó. Matthew sonrió, sonrojado hasta la punta de su rulo, y le dio vía libre.

La chica en cuestión era Emily, una estadounidense que Francia había conocido en una de las reuniones que convocaba América para tonterías. Teniendo en cuenta cómo era, podría ser la segunda alma gemela del gringo-y de paso, hacer que este último dejara de robarle descaradamente a su Canadá-.

Por suerte, aún guardaba su número en la memoria-como la de casi todas las chicas a las que no había conseguido llevarse a la cama antes de su relación con Canadá-, así que llamó. Estaba plenamente convencido de que con su eficaz labia podría convencerla. Tras siete minutos de espera, finalmente alguien atendió.

-¿Hola? ¿Emily?

-¿Sí?-tenía voz algo somnolienta, pero parecía ser ella.- ¿Quién es?

-¡Soy Francis!-dijo, recalcando su acento francés.-El enfant que conociste en…

-¡Anda, you're the francés guy! How are you?-continuó soltando grititos. Ahora Francis recordaba por qué no había llegado a acostarse con ella: Era un petit cargante.

-Estoy bien, estoy très bien…Pero hay una cosa que quería pedirte, si no es molestia, bien sûr…Me gustaría presentarte a alguien, un amigo mío con el que creo que te llevarías bien.

-Oh, so great!-vaya, no había costado nada convencerla.- ¿Le gustan las hamburgers?

-Muchísimo-aseguró el francés, pensando en los kilos y kilos de hamburguesas que comía Alfred al día. Debía de estar hecho todo un torrezno.

-¿C-Cómo ha ido?-Canadá le dirigió una mirada preocupada. Y no solo por su hermano.

Francis solo le dijo una simple frase, acompañada de un guiño del ojo y una sonrisa brillante.

-La operación "Recuperar al gringo" está en marcha, mon amour.


¿Cuánto tiempo perdido llevaba en esa casa? No tenía ni idea. Solo sabía que Agosto no debía estar lejos, mientras que con cada día Arthur se alejaba más de él. Cada día que pasaba era un día que su británico pasaba con Japón, amándole como antes hubiera hecho con él…

Mierda, ya empezaba a volverse un ñoño. Canadá ya le había dicho que olvidara totalmente al inglés, que no tenía caso seguir dándole tantas vueltas. Pero, ¿cómo iba a parar? Simplemente, no conseguía pasar un día sin pensar en…

El sonido de su móvil sonando le asustó. Lo alcanzó en medio de los restos de envoltorio del McDonald's, cogiéndolo con desgana.

-¿Francia? ¿Qué shit quieres?

-Hola, gringo deprimé, yo también adoro hablar contigo-parecía algo molesto.- ¿Está bien ordenada tu casa?

-¿Y eso qué te importa, pervertido?

-Dentro de poco irá una amiga mía a visitarte, más te vale que esté bonita y… América, ¿estás ahí?

-¿Me has contratado a una prostituta?

Francis suspiró. Debió haberse esperado algo así.

-No. Escucha, tienes una oportunidad de salir en esa vida de megde que llevas desde que te dejó el cejudo. ¿La vas a desaprovechar, siendo tan heroico como eres?

El estadounidense se lo pensó un rato. La palabra heroico había sido tremendamente acertada, pues le dio unos pocos ánimos.

Francis esperó expectante la frase que concluiría la primera parte de su magnífico plan. El gringo suspiró, y dos minutos después mencionó la frase clave:

-It's OK.

-Parfait! Ve arreglándote un poco y esas cosas. No querrás darle una mala impresión a Emily, ¿verdad?

-Francis-Alfred pronunció su nombre quedamente.

-¿Eh? Dime.

-¿Por qué haces esto? You hate me a lot.

-Lo sabes perfectamente-sonrió.-Todo esto lo hago por la felicidad de Canadá.

Otro silencio. El francés ya iba a colgar, cuando escuchó un levísimo murmullo detrás del micrófono.

-Gracias por hacerle feliz, Francis.

Emily, nada más entrar en la casa, notó el leve olor a hamburguesa del salón. Lo aspiró con gusto: ¡Amaba ese olor!

-¡Vaya! Qué casa más chula tienes-admiró un cuadro de la estatua de la libertad.-Aunque Francis dijo que eras un zopenco decorando.

-Francis dice muchas tonterías-masculló América. Se había lavado la cara y maquillado las ojeras. Pero no podía simular todo el rato su espalda encorvada ni parte de su expresión agria, así que cuando la jovencita le preguntó, el solo respondió secamente.

-Es que estoy un poco enfermo desde hace unos días.

-¡Pues cómete una hamburguesa!-el comentario le sacó una sonrisa fugaz.-Son lo mejor que hay cuando te sientes mal.

-Lo sé, pero a veces ni eso funciona y tengo que tomar las medicinas de mi hermano. Mother of god, son lo más asqueroso que ha tomado mi heroica garganta en toda su vida.

-Sí, estoy de acuerdo. ¡Los medicamentos son para muermos!-rió, sentándose en el sofá. Bueno, tampoco era tan desagradable estar con ella, no como América pensó en un primer momento. De hecho, era muy agradable…Tal vez Francia hubiera hecho algo bueno por él, después de todo.

-Do you like…comics?-la pregunta de oro. Emily lo miró con sus ojos azules muy abiertos, y una gran sonrisa en la cara.

-Bueno, no están nada mal. De hecho, diría que sí, ¡I love it! No entiendo cómo mi prima Alice pueda preferir un té y un libro a una buena hamburguesa y un cómic…

Eso le recordó a Arthur, pero de otra forma. A las facetas que no le gustaban de él. Y pensar así, en que se había quitado de encima sus riñas, su comida y su insistencia en que tomara té en vez de café, le reconfortó un poco.


OK, dije que América se volvería malo…Pero aún no. Aún tienen que pasar uno o dos capis para que todos os caguéis en su madre.

Islandia: ¿En serio vas a cumplir eso? Si te encanta América.

LO SÉ. ;W; Pero yo soy como la autora de Delirium, me encanta sufrir.

Noruega: Eso se llama masoquismo.

¡Calla! ¬¬

¿Review? :D

Chau chau, da ze!