Disclaimer: Ninguno de los personajes es mío, lo único mío es la idea y la narración.~
HEEEEEY.
ÚLTIMO CHAPTER.
YESH.
OLEEEEEE MI ARTEEEEEEEE…
Para tardar al escribir caps. Se siente. C:
Por excepción, responderé a los reviews antes del capítulo final. Bicos' yes!
Respuesta a IceCreamHeartedAru:
Me alegra saberlo :'D Aunque como a ti te va el UsUk, me temí que no te gustara. xD
Veeeen…Ven al lado oscuro… (?)
Respuesta a Nami-Luna LinusMantita:
FELICIDAD EVERYWHEEEERE *Tirando flores por ahí payasa como ella sola (?)* Naaah, no creo que lo castren. A todos les daría demasiado asco ver las zonas vitales de Alfed. (?)
Respuesta a Flowerinastorm:
Sí, lo son. *_* Y por eso mismo intenté hacer que la relación avanzase bien, no sé si lo habré conseguido. xD
¡Es que si le hiciera algo realmente grave, me odiaría a mí misma por los siglos de los siglos forever!. ;_; No soy capaz de hacerle pupa a Kiku, snif…
Bueno, chicos, llegó la hora…
¡Let's read!
Canadá le enseñó el móvil a su hermano, con una ligera sonrisita que el americano no pudo interpretar. Había algo raro en ella, y en la pantalla del móvil de última generación brillaban palabras que Alfred se había memorizado de tanto ver.
Arthur Kirkland. 20 de Diciembre de XXXX. 19:47
En la mi antigua casa, el 24 de Diciembre.
Bye.
-… ¿Te ha invitado a ti también, bro? ¿Por qué lo haría?
El canadiense rió un poco, dejando aún más extrañado a su hermano mayor.
-No lo sé, brother. Pero… ¿Podemos ir juntos, maple? El aura que tiene ahora el caserón de Artie no me gusta, maple…
-¿Y por qué no va tu marido contigo?-alzó una ceja. No lo había dicho con maldad ninguna, y eso Matthew lo sabía, pero le dolió un poco.
-E-Er…Arthur no le invitó, maple...Ya sabes, con lo mal que se llevan…-rió de nuevo, cosa que acabó por convencer a Alfred.
-Mmm…¡Está bien, bro! ¡Yo seré el hero que te proteja de los fantasmas de la casa de Arthur!-soltó una risotada, y tanto Canadá como él se dieron cuenta de un detalle.
Lo había conseguido. Había conseguido decir el nombre de Arthur sin ningún problema. El canadiense sonrió más ampliamente. Tal vez la idea no hubiese sido tan mala desde un principio.
La mansión estaba ya en proceso de ser abandonada. Las luces de Navidad eran la única pálida iluminación de la calle, y Alfred detectó unas extrañas formas en la fachada, de piedra negra. Tampoco se fijó mucho, pues en ese momento el 90% de su escasa capacidad de concentración estaba en limpiar Texas-sus hermosas gafas-de la manchita que le había hecho sin querer Canadá con un dedo.
Nah, "sin querer", una porra. Pero eso solo lo sabía el canadiense.
-B-Bueno, maple…-hizo girar las llaves en su mano nerviosamente, las dos únicas que tenía. Se sentía sucio y malo por haber engañado a su hermano diciendo que había sido sin querer. ¡Jopé, era la peor persona del mundo!-Es hora de entrar.
El americano asintió, bastante emocionado por lo que fuera que había impulsado a Arthur a citarlos a ambos allí. Su hermano miró de reojo hacia atrás mientras abrían la puerta, y finalmente entraron. Hubo un momento totalmente a oscuras, y entonces…
-SURPRISEEEEEEEEEE!
Las luces se encendieron, casi cegando al americano y al canadiense a la vez. Delante de ellos, en medio del pasillo y vestida de algo así como mamá Noel, se encontraba Emily, rodeada de un séquito de enanos y renos…más bien, de gente disfrazada de esos mismos seres. Todos ellos países.
-Kesesesesese! ¡Debería ser yo el que fuera a ir de Papá Noel, joder! ¡Soy demasiado awesome para ir de reno…!-Hungría le pegó una colleja por romper el silencio, pero América lo agradeció. Al menos ahora no todos miraban su cara, que debía ser épicamente heroica en ese momento.
-C-Chicos…Esto es…
-¡Una fiesta sorpresa, tonto!-chilló Emily, la que parecía más emocionada de toda la multitud.
América inspiró hondo, sin acabar de creer lo que pasaba frente a sus ojos. ¿Toda esa gente-increíblemente incluido Rusia-estaba allí para él? ¿Por él, en una fecha tan especial?
-GUYS, YOU'RE SO COOL!-chilló, un grito digno de hacer explotar cualquier tímpano sano. Si no fuera por el ruido que se creó después, algún invitado hubiera pensado que aquel era el ruido más ensordecedor del universo hallado y por hallar. Pero se equivocaba.
La música hacía que cada célula del cuerpo, especialmente del estómago, de cada país retumbara. Los vecinos, acostumbrados al silencio solo interrumpido por los hechizos del inglés, rápidamente se acercaron a la casa a protestar, consiguiendo tan solo unirse a la alegre fiesta poco después.
Pero, a pesar de todo, una idea cruzaba la cabeza de América aquella noche de Navidad. Quedaba un cabo demasiado suelto para ser ignorado, incluso para el estadounidense, y que le impedía disfrutar del todo de la festividad.
Todo terminó a las tantas de la mañana, siendo China, Canadá y Hong Kong los primeros en irse, seguidos de varios más, algunos incluso ebrios. La casa quedó mortalmente vacía, solo con la presencia de dos norteamericanos.
-Well…¿Nos vamos a casa, Alfred?-canturreó Emily alegremente, algo nerviosa al estar a solas con él. Además, sus ojos azules se veían extrañamente distantes…
-Yes. Pero antes…tengo que hacer una cosa. ¿Me acompañas?
-Of…course. Let's go!
Emily se preguntó seriamente qué hacían allí, en la puerta de una casa de pinta oriental. Se preguntó si ya había estado ahí antes, para que Alfred la llevara.
-Emily…Please, ve a esconderte un momento.
La chica asintió, cada vez más extrañada, y se colocó detrás de un banco cercano a la casa. Desde allí podría escuchar y ver la escena sin ser vista, pensó.
Vio a un chico de pelo negro y corto y rasgos afeminados abrir la puerta, y retrocediendo un poco al ver a Estados Unidos allí. Sin embargo, el rubio solo hizo una brusca reverencia, alzando la vista para mirar a la otra persona que había salido a la puerta: un chico con una cejas que le debían ocupar el 40% de la cara.
-¿What the hell haces aquí, América?-gruñó este, rodeando protectoramente la cintura del japonés y una clara expresión de cabreo.
-I'm sorry, Kiku. And…Thanks for all.
Ambos ocupantes de la casa parpadearon, sinceramente sorprendidos por las palabras del norteamericano. No dijeron nada en el medio minuto que Alfred dedicó a la reverencia.
-Yo…Cometí varios errores. Con todo. Especialmente contigo, Japan. Espero que me perdones-murmuró con una sonrisa triste. La sonrisa del japonés fue más bien tranquila y esperanzadora, y el británico solo miraba a América sin saber qué decir.
-No importa, América-san. Todo está olvidado, ¿verdad, Inglaterra?
El inglés suspiro y después asintió, mascullando algo que Emily no pudo oír pero que agrandó la sonrisa del rubio.
-Thanks again! ¡Good night, the hero se retira!-gritó con una se sus sonoras carcajadas. Emily suspiró con alivio, ya parecía que su amigo-¿por qué le sonaba raro llamarlo así?-había vuelto a ser él mismo. Y lo mejor, había algo…Algo nuevo en él.
Oh, dios. Tal vez estuviera…¿madurando? Bah, eso nunca pasaría con Alfred.
-Hey-antes de darse cuenta, el chico la llamaba otra vez, tendiéndole amablemente una mano con una sonrisa de oreja a oreja.- ¿Volvemos a casa? Yo te llevo.
-Ok! Let's go!-chilló la estadounidense, cogiendo su mano con fuerza.
Vale.
Final fluff. Muy fluff. Más que Kumajiro. E incluso OoC, tal vez. Espero que me perdonéis. 8'D
Y que me perdonéis por haber tardado TANTO y haberle dedicado casi completamente el final a América, que se supone que era el malo de la historia. Sorry…otra vez. (?)
Y permitidme decirlo: POR FIN. POR FIN. MI PRIMER AHYRBRBDBSDF FIC ACABADO. Soy feliz. w AHORA PODRÉ DEDICARME AL 2P!SPAMANO Y A DORMINAR EL MUNDO, WIIIII. (?)
Bueno, lo siento si el final no ha sido del todo de vuestro gusto. xD Y si os ha gustado, genial. *^* No, no habrá segunda parte. No le encuentro sentido hacerla. :'''D
Chau chau! Con amor, HappyTomato. 3
