Capitulo 2: Dreams, Oh Dreams
-No te saldrás con la tuya, Vrak.-grito el Ranger Rojo.
A su lado, sus compañeros preparaban sus armas cuando de repente, Vrak señalo hacia un pilar que sostenía un pequeño puente por donde varios coches pasaban en aquel momento.
-¡Destruiré todo!-grito Vrak.
-¡No!
El Ranger Negro corrió a toda velocidad mientras los disparos de Vrak hacian tambalear los pilares del puente forzando al Ranger Negro a invocar rocas gigantes para mantener el puente.
-Menos mal...-susurro el Ranger Azul.
-¡La niña!-grito la Ranger Rosa.
El Ranger Rojo miro a su compañero negro como se abalanzaba sobre la niña cubriendo su cuerpo con el de él mientras el pilar caía sobre ellos levantando nada más que polvo y ruinas a su alrededor.
-No...-susurro el Ranger Azul mientras la Ranger Rosa se echaba las manos a la cabeza y la Ranger Amarilla caía al suelo de rodillas.
-¡No puede ser!-grito la Ranger Amarilla.
El Ranger Rojo se dio la vuelta mirando a su enemigo mientras apretaba los puños con furia y se lanzaba con su espada dragón a por él solo para ser golpeado al suelo duramente y ver como sus amigos cayendo lentamente tras él antes de que la oscuridad tomara fuerza y lo forzara a cerrar los ojos.
Troy despertó con el sudor cubriendo su frente mientras miraba a todos lados respirando al verse en su cama y en su casa, a salvo de cosas como la que había pasado en su sueño. La agonía del Ranger Rojo al ver a su amigo caído, la desesperación al ver caer a todos los demás, todo había sido tan real que Troy casi no encontraba una manera de mantener sus pensamientos fuera de sus sueños.
Decidiendo que no podría volver a dormir en un rato, Troy se levantó de la cama y se movió hasta la cocina donde se puso algo de agua y respiro profundamente cerrando los ojos para intentar calmar sus problematicas emociones.
-¿Troy?
La voz de su padre lo asusto mientras veía al hombre apoyado contra la puerta de la cocina mirandolo entre las sombras con la mirada cansada que solía llevar siempre en los últimos tiempos.
-Si, papa, soy yo.-dijo el muchacho pasandose una mano por el pelo.
-¿Esta todo bien hijo?
Troy suspiro, nunca durante su infacia o su juventud le había escondido nada a sus padres pero no estaba seguro de que aquella vez pudiera contarles lo que realmente pasaba con él y los sueños que estaba teniendo.
-No puedo dormir.-dijo Troy.-...¿y tu?
-Lo mismo...
Troy asintió mientras su padre se servía un vaso de agua y se lo bebía de un trago dejando el vaso en el fregadero después de soltar un largo suspiro.
-Papa...-dijo Troy.-...¿todo esta bien?
-Si hijo.-dijo su padre.-...es solo que los sueños pueden ser dolorosos.
-Te entiendo.-dijo Troy.-...¿has tenido un sueño malo?
Su padre asintió sentandose en una silla y extendiendo la de delante para que Troy se sentara en ella mientras el miraba hacia fuera.
-Hijo...-dijo el Señor Burrows.-...a veces, cuando te arrepientes de algo que no puedes arreglar, los sueños pueden ser una manera de ti mismo para vengarse de lo que has hecho mal.
-¿Tu has hecho algo malo?-pregunto Troy interesado en lo que su padre le decía.
-Muchas cosas.-dijo el Señor Burrows.-...pero hay una especialmente dolorosa que me arrepiento de haber hecho y que ya no puedo arreglar.
Troy asintió tomando la mano de su padre mientras veía al hombre delante de él suspirar en un intento por aguantar las lágrimas, estaba sorprendido por la reacción de su padre y por eso sabía que su arrepentimiento era sincero.
-Sea lo que sea que hicieras, papa.-dijo Troy mirandolo a los ojos.-...estoy seguro de que era la mejor decisión.
El Señor Burrows miro a su hijo antes de atraerlo hacia él y abrazarlo, dejando entonces un par de lágrimas escapar por sus ojos mientras conectaba su mirada a la de su esposa, que los miraba desde la puerta de la cocina.
Porque la verdad que, una vez Troy supiera toda la verdad, todas aquellas palabras quedarían en el olvido y ellos ni siquiera podían defenderse.
-Dont Forget-
Como era de costumbre para Emily, al salir de su trabajo ella y RoboKnight fueron a recoger a Mike al lugar que llevaba visitando dos años atrás, un lugar al que ella había intentado dejar de ir para no hacerse más daño pero que ya fuera por su novio o por RoboKnight siempre terminaba visitando creandole el famoso dolor punzante de su pecho.
-Ahí esta.-dijo RoboKnight señalando más adelante.
Emily suspiro viendo a Mike sentado en la arena a la orilla de la playa, justo en el mismo sitio donde aquel fatidico día ellos había perdido a un buen amigo y un gran aliado que, como ellos, solo buscaba la paz en el mundo.
-Iré a por Krissy al centro de mando.-susurro RoboKnight.-...parece que hoy esta peor.
-Si...-murmuro Emily.-...gracias RoboKnight.
-No hay de que.-dijo él alejandose hacia donde estaba su hija.
La Samurai Amarilla tomó aire antes de acercarse lentamente y sentarse al lado de Mike mirando como él hacia el horizonte sintiendo su pequeño nerviosismo desaparecer lentamente con el ruido de las olas del mar.
Sin decir nada, Mike simplemente cogió su mano y entrelazo sus dedos dejandole un beso en los nudillos.
-¿Estas bien?-pregunto ella en un murmullo.
-La verdad es que no.-dijo Mike.-...volver al centro de mando es como esperar verlo aparecer en cualquier momento hasta que me doy cuenta de que no puede ser.
Emily sintió las lágrimas picarle los ojos al escuchar la voz de Mike, tan rota y apagada como tiempo atrás, cuando vio el cuerpo de su amigo inmovil en el suelo después de una verdadera batalla épica.
-Es normal.-dijo ella ganando algo de control sobre sus emociones.-...todavia es pronto.
-Lo se.-murmuro él.-...es solo que...Gosei hizo una figura de él, como las figuritas que él nos describió como llaves que ellos debían usar para usar nuestros poderes y, no se, supongo que ha sido como si hubiera visto la verdad otra vez.
-Y eso te ha golpeado.-dijo Emily atrayendo la cabeza de Mike hasta su pecho para dejarle un beso en la cabeza.-...es duro, Mike y no se va a pasar pronto, pero debemos seguir adelante.
Mike se separo de ella un poco para mirarla entonces a los ojos y asintió dejandose abrazar por ella mientras las memorias de su tiempo con el Ranger Negro y el sonido del mar les daban la paz que ninguno de ellos podía encontrar.
Porque aquel día dos años atrás no había perdido solo a un valiente Ranger, aquel día, habían perdido a alguien de su familia.
RoboKnight llegó al centro de mando buscando a la pequeña a la que encontro tumbada en un sofá habitable y comodo que Tensou le había creado con una manta sobre su pequeño cuerpo y una sonrisa en sus labios mientras una de sus manos mantenía la figura del Megaforce Negro.
-Acaba de quedarse dormida ahora mismo.
La voz de Gosei hizo que RoboKnight se girara para ver a su creador con sus luces levemente encendidas mientras Tensou rodaba lentamente hacia su compañero robot y luego seguía tecleando sobre la pantalla verde.
-Gosei...¿puedo hacerte una pregunta?-murmuro RoboKnight tomando por sopresa a su creador y a Tensou.
-Claro.-dijo Gosei.
-¿Puedo sentir?-pregunto el robot.-...¿me programaste con sentimientos como los humanos?
Gosei se quedo en silencio mientras Tensou asentía tomando curiosidad por la respuesta de su mentor, al fin y al cabo, él también era un robot y como sospechaba que le pasaba a RoboKnight, él también sentía las cosas que pasaban a su alrededor.
-No te programe para eso.-dijo Gosei.-...igual que no lo hice con Tensou pero supongo que pasar tiempo con humanos debe haber cambiado vuestra forma de pensar.
RoboKnight asintió inclinandose para coger a su pequeña hija en brazos, una niña que no tendría ahora mismo de no ser por aquel inutil con ansias de ayudar y alguien en quien él mismo no había confiado hasta sus últimos días.
-¿Y que pasa ahora conmigo?-pregunto entonces RoboKnight.-...sin amenaza ya no soy necesario y...
-Eres necesario.-dijo Gosei.-...Krissy te necesita más que nunca ahora.
-Pero soy un robot.-dijo RoboKnight.-...podría tener padres de verdad que la quisieran.
-¿Tu no la quieres?-pregunto Tensou.
-No es eso.-dijo RoboKnight frustrado.-...soy una maquina, yo no debería sentir nada.
-Pero sientes.-dijo Gosei.-...y aparte de un protector, eres el mejor padre que Krissy puede tener.
RoboKnight miro a su hija mientras ella se acomodaba entre sus metalicos brazos y dejaba escapar una respiración contenta haciendo que el robot sintiera aún más ternura por la niña.
Flashback
-¡Soy un maldito robot!-grito mirando a la niña.-...¡no puedo sentir!
-Eso no es verdad.-le dijo con la voz cargada de seriedad.-...puede que seas un robot, pero eres más humano que mucha de la gente que conozco y la quieres y ella a ti así que deja de llorar por lo que piensas que no puedes tener y lucha por lo que quieres conseguir.
Fin Flashback
-Teneis razón.-admitió RoboKnight finalmente.-...había olvidado que ella todavía me necesita y que mi deber es ser su padre.
Gosei brillo lentamente mientras Tensou asentía dejando al robot marcharse con la pequeña volviendolos a dejar solos de nuevo en aquella cueva.
-¿Crees que estará bien?-pregunto Tensou.
-Con tiempo.-dijo Gosei.-...solo el podrá curarnos a todos.
-Dont Forget-
La Señora Goodall y la Señora Moran sabían de la importancia de que sus hijas estuvieran lo más unidas posible, entendían lo que habían pasado y sabían que era vital que si algún día ella recuperaran las partes de su memoria perdidas, por lo menos la amistad que las unía las hiciera mantenerse en pie.
Pero a veces, viendolas juntas, las dos mujeres no podía hacer otra cosa que recordar las otras memorias, la unión entre ellos cinco, la que todavía se sostenía en los cuatro restantes pero que sin el quinto miembro parecía algo más debil.
-Es culpa nuestra, Kat.-susurro la señora Goodall a su amiga.
Katherine Moran suspiro soltando uno de los vasos que estaba fregando recordandose así mismo todas las razones que se había dado para no culparse. Ella había hecho aquello por la seguridad de Gia y nadie, especialmente Marie, iba a hacerla cambiar de idea.
-Fue lo correcto.-dijo Kat.-...se que lo fue.
Pero por desgracia, Marie no estaba tan segura y la verdad era que Katherine no se sentía para nada contenta con como habían pasado las cosas, pero no podía dar marcha atrás a lo que había pasado.
-¿Y si ellas se recuperan?-pregunto Marie.-...Emma me odiara, la conozco y se que no perdonara lo que hemos hecho.
-No hemos hecho nada más que protegerlas.-dijo Katherine dandose la vuelta hacia su amiga.-...ellas lo entenderan si recuperan su memoria y si no...lo dejaremos como esta.
-¿Que vais a dejar como esta?
La voz de su hija hizo que Katherine saltara del susto pero rápidamente se recompuso y la miro con una sonrisa mientras Marie miraba al suelo avergonzada.
-La vajilla.-sonrió Katherine.-...Marie dice que esta muy vieja y debería cambiarla, ¿Verdad amiga?
-Si...-murmuro Marie.-...eso misma.
Emma y Gia compartieron una mirada antes de encoger los hombros y sentarse con Marie siendo acompañadas poco después por Katherine quien coloco cuatro vasos de zumo en la mesa.
-Por cierto...-dijo Emma.-...¿porque tengo mi camara en el garaje de Gia? ¿Y quien es "la serpiente"?
-¿Perdon?-pregunto Marie.
-Si, mira.-dijo Emma mostrando su camara.-...esta nueva y la hemos encontrado metida en una caja.
Gia asintió mientras veía a su madre perder el color de su cara y a Marie mirar a todos lados menos a su hija, luego la joven saco un tigre de peluche de tamaño medio que puso delante de las dos madres que todavía parecían muy asustadas.
-¿Pasa algo?-pregunto Gia extrañada.
-¿¡Cuantas veces te he dicho que no mires el garaje, Gia!?-grito su madre enfadada.
-No fue a proposito...-murmuro Gia.-...Emma paseaba por ahí y se tropezo sobre la caja.
-Kat, calmate...-advirtió Marie.
Pero Katherine no lo hizo, en vez de calmarse, le quito la camara y el tigre de peluche a las chicas y las miro como si acabaran de hacer algo realmente malo.
-Subios a tu cuarto, Gia.-dijo Kat.
-Pero...-comenzó Gia.
-¡Ahora!
Las dos chicas se miraron entre ellas antes de levantarse y marcharse al cuarto dejando a las dos madres a solas con los objetos que habían jurado no volver a ver en su vida pero que ahora que los miraban, les daban memorias que ellas no querían mantener.
-Kat...-susurro Marie acariciando la camara.-...era un buen chico y lo sabes, sabes que lo que hicimos estuvo mal y sabes que deberías dejar a las chicas tener por lo menos un recuerdo de él.
-No puedo...-susurro Katherine.
-¿Porque?-pregunto su amiga.
Aunque no necesito una respuesta al ver a su amiga abrazar el peluche entre sus brazos mientras caía al suelo de rodillas y lloraba abrazada al tigre que aquel chico siempre sonriente y siempre pendiente de su pequeña le había mandado al hospital dos años atrás.
Entonces Marie sintió las lágrimas también aparecer en su rostro cuando vio algo que no había visto la primera vez que vio el regalo de Emma, la inscripción en la parte de atrás y por lo que seguramente Emma había descubierto hoy que era suya.
Para Emma, la única chica capaz de retratar la naturaleza con verdadera belleza.
La serpiente.
Marie suspiro pesadamente mientras miraba hacia fuera, el día tan radiante que tenían para ellas y el cielo tan azul que las miraba como si no pasara nada.
Oh hijo, espero que algún día sepas perdonarnos...
Ya que, en aquel momento, ni ella misma podía hacerlo...
Caminar por un lugar completamente blanco con fondo azul y humo gris no era el sueño preferido de Jeffrey Craver pero dado que no tenía mucho control sobre lo que estaba pasando, decidió dar un paseo en busca de lo que su subconsciente quería decirle.
-Señor Craver...
Jeffrey se giro de repente viendo una sombra detrás de él que poco a poco fue caminando hasta convertirse en la viva imagen del Ranger Megaforce Negro, uno de los pocos heroes que él había podido conocer en persona.
Y al único al que había traicionado para proteger a Noah.
-Jake...-susurro Jeffrey.
-Supongo que estara feliz ahora.-dijo el Ranger Negro quitandose el casco para mostrar la cara triste de Jake Holling.-...ya no estoy cerca de Noah, ni de ninguno de ellos para hacerles daño.
-Jake sabes que no es así.-dijo Jeffrey.-...sabes que te queremos como un hijo más y hubieramos deseado que esto no pasara.
Jake sonrió entonces, pero no era la sonrisa feliz que Jeffrey recordaba si no la sonrisa que le hacía saber que Jake no le creía ni una palabra y, aunque era la verdad, no podía culparlo por no creerle.
-Siempre fui un estorbo, ¿Verdad?-pregunto Jake entonces.-...desde que me encontro en la calle no he sido más que eso, algo para entretener a Noah hasta que usted quisiera.
-¡No!-grito Jeffrey.-...¡no es así, Jake, te queríamos!
-¡Y me dejaron solo!-grito Jake con lágrimas en los ojos.-...¡no pedía que volvieran a ser Rangers! ¡Pedía poder verlos, poder estar con ellos! ¡Y todos vosotros os asegurasteis que no pasara!
Jeffrey tuvo que caminar hacia atrás negando con su cabeza mientras la figura de Jake se volvía justo igual que como lo había visto por Gosei dos días después del enfrentamiento directo con Vrak, la razón por la que su hijo se había convertido en Ranger.
Jake giro su cabeza mirandolo con las mismas heridas que la pelea le había causado y una sonrisa triste que Jeffrey sintió clavada en su corzón.
-Vosotros me hicisteis esto.-dijo Jake.-...ahora sufrid por ello.
-¡No!
Jeffrey despertó con el sudor cubriendo su frente mientras la mano de su mujer le calmaba lentamente y lo colocaba de nuevo a su lado.
-No puedo más, Amanda...-susurro Jeffrey.-...las pesadillas me estan matando.
-Shhh...-susurro su mujer.-...abrazame y dejalo salir.
-¿Y si lo hubieramos dejado visitar a Noah?-pregunto él.-...¿y si hubieramos hecho las cosas de otra manera?
Amanda suspiro cerrando los ojos mientras negaba con la cabeza, por mucho que quisieran ya no podían cambiar nada y ella sentía que cada día solo se hacía más dificil para ella y para Jeffrey mientras Noah parecía pasar el tiempo como si no pasara nada.
Como si jamás hubieran sido como hermanos...
-Duerme mi amor...-susurro Amanda.-...todo mejorara por la mañana.
Y los dos volvieron a la cama sin saber, que tras su puerta, Noah había escuchado cada segundo de la conversación de sus padres y ahora estaba más intrigado que nunca por saber que le habían escondido y, sobretodo, quien era la misteriosa persona de la que hablaban.
