[b] Hola! Aquí esta la segunda parte de mi (no) tan esperado fic! Subo esto casi exclusivamente para Inkflower16, pues la verdad ya había abandonado esta historia.

En fin, la segunda parte viene mas picante que la primera. [/b]

T.T.T.T.T.T.T.T

-Bueno, aquí estamos-dijo alegremente Vector. Ambos estaban en la puerta del restaurante mas sofisticado, exclusivo y, demás esta decirlo, costoso de la ciudad.

-¿estas seguro de que quieres ir a este restaurante? Porque hay sitios mas accesibles y no por eso…-

-Ey, ey- lo interrumpió el castaño- no te preocupes, en serio, quiero venir a este lugar, quiero que comamos juntos y que la pasemos bien. Solo quiero agasajarte- finalizo con una sonrisa, a su manera, dulce.

Ambos entraron al lugar. Era sin duda uno de los sitios mas bonitos que Gru hubiera visitado. Se dirigieron a la recepción donde una mujer muy elegante y refinada estaba atendiendo las reservaciones y ubicando a las personas. En cuanto los vio llegar, enseño una gran sonrisa.

-Señor Vector, que agradable tenerlo por aquí el dia de hoy! Y al parecer trajo un amigo con usted.

-Hola Jenny- contesto el- la mesa de siempre.

Jenny los condujo a una mesa en un lugar apartado de las miradas molestas. El jazz suave sonaba relajadamente, y los aromas de los demás platillos estimulaban sutilmente los sentidos. Vector se sentó y tomo el menú.

-yo voy a probar… hum… el gravlax de salmón con blini de batatas.

-¿Y el caballero, que va a ordenar?

-eh… Lo mismo que el- indico Gru. Prefirió comer lo mismo que Vector a arriesgarse a pasar por ignorante dado que desconocía la mayoría de los platillos.

-¿Y para beber?

-pepsi- dijo sonriente.

-En un momento les traerán sus órdenes- dijo Jenny, y se marcho a la cocina.

-¿Qué estas comidas no se acompañan con diferentes clases de vinos?- indago extrañado el ruso.

-Pues si- aclaro el otro- pero no me gusta el vino. Además soy Vector, no tengo que hacerme el sofisticado para que me respeten, aquí se matan por complacerme solo para presumir que vengo a comer aquí. Si yo quisiera una hamburguesa con papas fritas me la traerían en menos de cinco minutos.

Gru rió ante este comentario.

-Y dime Gru ¿que era ese plano que tenias en las manos en el banco?

-Pues era sobre… ¡ey, aguarda! No recuerdo haberte dicho mi nombre- se extraño.

-Ay por favor- rio el otro- no necesito que me digas tu nombre, sos muy famoso, uno de los mayores villanos que hayan existido.

-¿eso crees?

- No lo creo ¡lo se! Sos un hombre increíble: inteligente, fuerte, malvado, y muy masculino- aclaro, finalizando la frase con una sonrisa y jugueteando con su cabello lacio. El mesero (un chico extremadamente delgado con ojos de desequilibrado mental y una cresta color negro azabache) interrumpió la escena trayendo los platillos y la gaseosa.

-Aquí están sus ordenes, disculpen la demora.

- Gracias, Johnny.

El chico se alejo murmurando algo acerca de pintar la pared otra vez con urgencia, y Vector tomo una porción con los dedos y le dio un gran mordisco sin recato alguno. Gru, por su parte, no era tan aventado y no se atrevia a hacer una escena. Ya de por si, ambos estaban llamando bastante la atención. Se pregunto para si mismo si la gente estaba muy suspicaz o si el castaño acostumbraba llevar hombres muy seguido a aquel lugar. Quizás por eso es que todos lo conocían tanto.

-¿Estas bien? Te quedaste como en blanco- pregunto algo preocupado el menor.

-Oh no, estoy bien, solo estaba… apreciando el platillo.

-Te estoy aburriendo ¿verdad?- indago ligeramente entristecido.

-¡Oh no, de ninguna manera!- se apresuro a aclarar- es que no estoy acostumbrado a estos lugares tan elegantes. Me siento algo tenso.

-solo imagina que estas en un lugar como todos los demás, yo trago como si estuviera solo en casa- simplifico, dando otro despreocupado mordisco.

-Tienes migajas en la boca- indico Gru con una voz muy sutil. Lo tomo del mentón con la mano derecha, le paso el pulgar por los labios, alejo suavemente la mano y se lamio el dedo lentamente, mirándolo a la cara.

Vector se había quedado con la boca entreabierta, mirándolo hipnotizado y con las mejillas sonrojadas.

-¡Mesero, la cuenta!- exigió vector casi gritando. El otro solto una risita. Inclinándose delicadamente sobre la mesa, acerco sus labios a la oreja del otro.

-Pequeño Vector ¿Qué te parece si dejamos este lugar tan concurrido y nos vamos a un lugar donde podamos estar a solas y… conocernos mejor, tal y como sugeriste?- insinuo Gru, sintiendo como el otro se estremecía.

-Vámonos ahora mismo- susurro el menor, poniendo su mano temblorosa y necesitada sobre la del otro.

-¡Ajem!

Ambos dieron un saltito en sus sillas cuando el mozo carraspeo enérgicamente, con la cuenta sobre una bandeja en sus manos. Vector saco la billetera, dejo un puñado de billetes sobre la bandeja sin siquiera mirar la cuenta y se levanto de la silla con impaciencia.

-¡Espere señor, olvida su cambio!- exclamo Johnny extrañado.

-¡Te lo dejo de propina!- bramo Vector, alejándose sin mirar hacia atrás.

Salieron precipitadamente del restaurante en dirección al auto; al llegar ahí, el menor metió la mano en el bolsillo buscando las llaves con excesiva precipitación. Gru lo abrazo por la espalda con delicadeza y apoyo la cabeza en el espacio entre el cuello y el hombro.

-Ey, vayamos con calma, nadie nos esta corriendo. Solo trata de no ponerte ansioso- musito con voz pausada. Metio la mano en el bolsillo del pantalón de Vector y tanteo buscando las llaves.

-¿Lo ves? Aquí están- señalo el mas alto. Lo tomo de la mano y ambos abrieron la puerta del auto juntos. Gru podía sentir el pequeño cuerpo de Vector temblando pegado contra el suyo. –te dije que no había porque apresurarse. Algunas cosas es mejor llevarlas lentamente- aclaro sin soltarlo, y froto sus labios contra la oreja del castaño, quien se estremecio y se pego aún mas a el, buscando un mayor roce. No podía resisitir mas, necesitaba sentir ese grande y musculoso cuerpo balanceándose sobre el suyo; lo tomo de la mano y lo empujo suavemente dentro del auto. El se sento en el asiento del conductor y comenzó a manejar por la calle oscura y vacía.

-¿Sabes, Vector? Siento curiosidad por ver como es tu casa. Sos una de las personas mas curiosas que he conocido, apuesto que tu casa es todo un espectáculo por dentro.

-Te prometo que vas a sorprenderte, te aseguro que nunca visto una casa como la mia. Me gusta la comodidad y el modernismo, todas mis cosas son un poco estilo ciencia ficción- dijo riendo.

El viaje a casa se hizo muy leve entre charlas de películas de ciencia ficción, animación japonesa, libros de fantasía medieval y, por supuesto, tecnología malvada. Finalmente se detuvieron frente a una enorme fortaleza cibernética poderosamente armada. Vector puso la mano en una pantalla infrarroja, esta reconoció y aprobo sus huellas y el enorme porton blindado se abrió. Avanzaron por un jardín muy simple hasta la entrada de la casa, una gigantesca puerta blanca junto a la cual había una lectora de retina que, luego de reconocer y aprobar al dueño de casa, los dejo pasar a ambos. Luego de que se encendieran las luces Gru se vio en una extraordinaria sala de estar super moderna, con un sofá anaranjado gigantesco, pantallas de plasma que ocupaban casi toda una pared, cuadros abstractos y un estanque de tiburones debajo del piso que generaba la sensación de estar caminando sobre el agua.

-Te dije que era único ¿eh?- se enorgullecio el dueño de casa al ver la expresión en la cara de su invitado.

-Es verdad, este lugar es… increíble- respondio este ligeramente pasmado.

Vector se dejo caer en el sofa, se quito las zapatillas deportivas y dejo salir un largo suspiro.

-No hay nada mejor que llegar a casa y quitarse los zapatos después de un largo dia de trabajo- suspiro dejando caer la cabeza hacia atrás.

-Entonces ¿estás trabajando en algo nuevo ahora?- indago Gru con fingido desinterés mientras se sentaba a su lado.

-Pues si, tengo varios planes en la cabeza, pero no hablemos de trabajo ahora, vinimos aquí para relajarnos y conocernos mejor- ronroneo Vector, y se acerco a el.

-Es verdad, para alejarnos de las miradas inoportunas- afirmo el otro, bajándose el cierre de la chaqueta negra y dejando al descubierto una camiseta gris de mangas largas.

-¿Acaso quieres hacer algo que no puede hacerse en publico?- pregunto vector insinuante mientras apoyaba su manos en ese amplio pecho.

-Pues no se ¿Qué crees que pienso?- respondio irónicamente con una sonrisa maliciosa.

-Bueno, somos dos adultos responsables, solos en una habitación oscura, y tenemos toda la noche por delante- susurro Vector en un tono provocativo, bajándose el cierre de la campera deportiva y quitándosela, quedando solo con una remera blanca. Gru lo tomo del la cintura y lo acerco a el enérgicamente.

-sabes, cuando entrenas demasiado tu piel pierde un poco la sensibilidad- comento el mas alto- ¿Cuán arduo es tu entrenamiento?

-Aquí entre nosotros- susurro el castaño pegando su rostro al del otro- solo salgo a trotar los fines de semana.

-¿O sea que este pequeño cuerpo infantil aun es bastante sensible?- Gru comenzó a acariciar la pierna derecha de Vector, yendo de la rodilla a la cadera con lentitud- pues no lo parece.

-Aun traigo los pantalones puestos; si quieres que te sienta y me estremezca… vas a tenes que quitármelos.

-Es un buen plan- respondio. Recostó a Vector de un empujón en el sofá, tomo los pantalones anaranjados por el elástico y se los arranco de un violento jalón, dejándolo solo con la camiseta y la ropa interior.

-No es justo que solo yo este desnudo ¿Qué te parece si hacemos parejo el juego?- estiro sus pies de dedos largos y comenzó a juguetear con el cinturón de cuero negro intentando quitárselo. Gru tomo uno de los tobillos inquietos con una mano, y con la otra se desabrocho el cinto y se bajo el cierre, entreviendo su animosa ropa interior.

-No me imaginaba que eras de esos a los que les gusta usar los pies.

-A veces me gusta experimentar; solo lo hago cuando la situacion lo amerita.

El ruso froto su lengua caliente y humeda contra el pie descalzo que se ofrecia frente a el, pasando lo lengua lentamente por el arco y entre los dedos. Vector gimio y se retorcio en su lugar disfrutando de las sensaciones eróticas que le producia esa sensual caricia; en su fiebre se quito la remera y los anteojos y dejo que sus manos pasearan por su lampiño torso, jugando consigo mismo, pero unas grandes y asperas manos se posaron sobre las suyas, deteniendo el movimiento.

-Si alguien va a provocarte un orgasmo aquí ese soy yo; no vine hasta aca para ver como te masturbas.

-Mucho ruido y pocas nueces ¿vas a seguir hablando, o vas a quitarte la ropa y darme una alegría?

-Luego no digas que no te lo advertí- lo previno juguetonamente Gru. Se quito la camiseta y se bajo los pantalones quedando solo con la ropa interior y la bufanda negra y gris. Un irresistible cuerpo masculino, rudo y trabajado se dejo ver finalmente, haciendo que Vector suspire de necesidad y anticipación.

-Haz lo que quieras conmigo- suplico sin rodeos.

-Ponte los lentes de nuevo.

-¿Los anteojos?- pregunto desconcertado.

-Creo que te ves mas adorable con ellos- explicó- pareces un colegial travieso, hace que me den ganas de darte unas nalgadas.

El castaño extendió la mano hacia sus anteojos y volvió a colocárselos de nuevo. Luego estiro sus manos para intentar quitarle la bufanda, pero Gru no se lo permitio.

-Oh oh, esto se queda- afirmo- se acomodo la bufanda muy cuidadosamente, y cuando aparentemente termino, enseño una gran sonrisa malvada. – ahora si, es hora de comenzar. Que bueno que te gusta experimentar, porque hay muuuuchas cosas que quiero hacer en ese lindo cuerpo.

-¿Qué estas esperando, chico grande?- lo incito Vector, y se bajo lentamente la ropa interior, quedando totalmente desnudo a excepción de los lentes- Te has ganado acceso total a cada rincón de mi sensible cuerpo. Solo debes venir a reclamarlo.

-Entonces vamos a ver… que tan sensible es tu piel- dijo Gru, y se acerco a el hasta que sus cuerpos entraron en contacto.

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[b] Lo corte en la mejor parte, el tercer capitulo se viene con todo. [/b]