Este capitulo se lo dedico a Aluppy. Gracias por tu comentario, sinceramente había abandonado este fic.

He aquí el lemon picante! Quizás esto atraiga mas lectores. Juaz.

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El silencio de la oscura habitación era interrumpido únicamente por los sonidos que provenían de la pareja fugaz que estaba recostada sobre el sofá. Vector disfrutaba de un beso con el irresistible hombre que había conocido en el banco, Fellonius Gru. Ambos se estaban dando un apasionado y lento beso húmedo mientras unas caricias lentas exploraban el cuerpo del otro. Las manos de Gru se paseaban lentamente por sus muslos y ascendieron a su cintura, haciéndole dar un pequeño salto.
-Parece que alguien tiene una cintura muy sensible- canturreo juguetonamente.
-No puedo evitarlo, soy muy delicado ahí- respondió entre suspiros.
-Que interesante revelación- dijo Gru, y descendió lentamente.
-¿Qué vas a hacer?-pregunto Vector nervioso.
-Hacer una prueba para ver que tan sensible es esta zona. – dijo Gru, y sin mas recatos paso la lengua por el ombligo de Vector, que salto con violencia y se retorció ante el toque.
-mmmnnngh… es muy intenso… tu lengua esta muy caliente…
-Tan receptivo…- murmuro contra la piel blanca y suave. Paseo su lengua lentamente por el vientre y los costados, deleitándose en la forma en que el castaño se retorcía y gemia desesperadamente bajo el. Con una mano lo sujetaba para que no se mueva demasiado, y la otra bajo lenta y sigilosamente hasta el trasero. Un segundo y violento salto ocurrió ante el curioso tacto de un dedo largo y grueso, pero esta vez ese salto fue de una manera muy diferente al primero.
-Parece ser que encontré una segunda zona sensible- dijo en voz baja. Vector, que se aferraba con fuerza al sofá y trataba de contener los suspiros, no dijo nada.
-Conque tratando de hacerte el duro, ¿eh? Yo se como hacerte hablar-. Se sento, lo tomo de la cintura y lo puso boca abajo sobre sus rodillas.
-¿Que vas a hacer?
-Ya me preguntaste eso- respondió Gru escuetamente, y le dio una fuerte palmada en el trasero. Vector dio un gran respingo al sentir ese fuerte azote. –creo que no me equivoque: esta zona es bien sensible- dijo, y comenzó a darle fuertes nalgadas. Vector se retorcía bajo el feroz ataque, aquella mano grande y aspera estaba dándole nalgadas como nunca ante; ni siquiera su padre lo había castigado tan fuerte cuando era niño y hacia travesuras. Era intenso, dominante, feroz y salvaje, lo castigaba con violencia sin preguntarle nada, simplemente imponiéndose.
-No… pares…- exclamo temblorosamente el castaño.
-¿Te gusta?- pregunto con sorna mientras lo nalgueaba sin parar.
-…si- dijo finalmente-me gusta… castígame…
Gru no se hizo rogar, sujetándolo de la espalda para que no se retuerza lo azotaba con mucha fuerza mientras ese traserito se iba poniendo cada vez mas rojo y caliente. Finalmente, Vector ya no resistió mas: se dio la vuelta, se arrojo con ferocidad sobre los labios de Gru y metió la mano dentro del calzon.
-Estas muy necesitado ¿eh?
-Házmelo, házmelo ya.
-Suplica.
-Te lo suplico.
-No te creo, trata mas fuerte.
-Te lo ruego Gru, follame, vuélveme loco, entiérrame ese gran pedazo de carne que escondes ahí abajo. – Gru sonrió.
-Buen chico -dijo- agáchate y abre la boca.
El castaño obedeció parsimoniosamente, se bajo del sofá y se puso de rodillas frente a el. Gru se llevo las manos a la cadera y se quito la ropa interior. Vector se estremeció de pies a cabeza al ver el gran misterio revelado: el miembro de Gru era grueso, largo y duro.
-Supongo que sabes que hacer con el- dijo el ruso.
-ja ja ja, créeme que si lo se- contesto el castaño, acerco su rostro delicadamente al gran miembro frente a el y le dio un suave mordisco en la base.
- ¿por que lo sabes tan bien?- indago juguetonamente.
-Porque lo he hecho cientos de veces.
-¿Al pequeño travieso le gusta tener algo divertido en la boca?
-Me encanta estar de rodillas y tenerla en la boca- susurro con los ojos entrecerrados, y se dedico por completo a disfrutarlo. Vector lamia el pene de Gru con lentitud y deseo, dando suaves lamiditas en la base y subiendo hasta mas arriba, ayudándose con las manos. Gru enredo la mano en el cabello castaño y marco el ritmo, obligándolo a metérselo todo a la boca y provocándole un sonido de atragantamiento muy erótico. Vector se dejo hacer, se lo trago entero y succiono con fuerza, moviendo la cabeza desde la base hasta la punta, lamiendo y chupando con ritmo. Ninguno de los dos hablaba, solo dejaban salir sonidos de placer: Gru unos pesados suspiros y Vector unos balbuceos guturales. Este movía la cabeza en varias direcciones, cambiando el ritmo y la velocidad y usando las manos.
-Mierda, de verdad sos muy bueno- soltó el seme entrecortadamente.
-Fe llo gije- afirmo el otro, levantando la cabeza y mirándolo a los ojos intensamente sin dejar de chupar con ritmo y ayudarse con las manos.
La visión fue tan intensa que tuvo que empujarlo con rudeza de su lado, haciendolo caer de espaldas bruscamente.
-¡Auch! ¿Qué te pasa? ¡me lastimaste!- reclamo enojado el uke.
-Te quiero en cuatro sobre el sofá. Ahora.- ordeno con absoluta firmeza.
Vector se levanto y asumió la posición sin chistar. Gru se posiciono detrás de el y froto su enorme y ensalivado miembro contra el grande y tentador culo que se ofrecia ansiosamente, arrancándole un suspiro tembloroso.
-¿Estas listo, precioso?
-Lo estoy desde que te vi en el banco y me volviste loco. Te deseo. Te necesito llenándome, ahora. Penétrame.
Gru lo tomo de la cadera y entro en el lentamente. Se sorprendió de la poca resistencia que ofrecia el musculo; no cabía duda que Vector realmente tenía mucha experiencia con hombres. Era estrecho pero fácil de manipular. ese culito joven ya había sido visitado, y mas de una vez.
El menor solto unos gemidos largos cuando el dotado miembro estuvo totalmente dentro de el. Se sentía increíble, tan invasivo y salvaje como lo había imaginado cuando lo vio por primera vez.
Un suave empujoncito de cadera lo sacudió en su sitio, enviando impulsos eléctricos por todo su cuerpo. El ritmo empezó a subir, y el pene en su interior salía hasta la mitad y volvia a entrar de golpe, una y otra vez.
-Mas fuerte… mas duro…
-Me encanta ese culo insaciable tuyo.
-No pares no pares…
Gru acelero el ritmo y sujetando las caderas del uke con firmeza comenzó a embestir enérgicamente, abriéndose paso a la fuerza a través de sus carnes y llevando al extremo la friccion. Vector gritaba suavemente, necesitaba sentir mas, sabia que ese hombre enorme y musculoso de sensual acento podía hacerlo ver las estrellas, solo que estaba esperando que le suplicara.
-Gru… por favor…-balbuceo mareado.
-Por favor ¿Qué?
-Mas…
-Vamos Vector… puedes hacerlo mejor.
-¡Por dios Gru…! – chillo desesperado- ¡quiero que me partas en dos, que me hagas arder las entrañas, que me la des entera y ahora!- el ruso sonrio.
-Te lo ganaste, chiquitin- se salió de el y lo dio vuelta rápidamente, dejando boca arriba; lo tomo de los tobillos y le flexiono las piernas contra el pecho para dejar el ano al descubierto, viéndose cara a cara por primera vez desde comenzado el coito. Vector estaba todo rojo y crispado, pero Gru se veía bastante relajado teniendo en cuenta que se lo estaba follando. –aquí esta tu premio- dijo, y lo penetro de una sola estocada, violenta e invasiva. Vector abrió los ojos y la boca de par en par dejando escapar una brusca inhalación. Nunca en su vida había sentido algo asi.
La nueva posición le daba acceso a lugares antes inalcanzables, y Gru lo estaba mirando fijamente, disfrutando de sus expresiones y de la manera en que lo obligaba a retorcerse de placer y a gritar, de lo que provocaba en el.
Las embestidas comenzaron con energía pero con cuidado, y Vector arqueo la espalda en respuesta. Dios, levantar las piernas asi lo dejaba muy estrecho, y Gru estaba tan dotado, que lo hacia sentirse virgen otra vez.
-Aaaaah… aaaahh… aaay…
-Eso es gatito, sigue gritando, quiero oírte chillar.
Este se retorcía en su limitada posición, su cuerpo estaba cada vez mas sensible, el pene de Gru era mágico.
-Gru… sos… demasiado grande…
-Pero bien que te gusta ¿no?
-Me encanta… es deliciosa… mas duro…
El mayor obedeció y aumento la fuerza; se retiraba hasta casi la punta y volvia a entrar de golpe, sin darle tiempo a que se acostumbre al ritmo. El vaivén era rápido y violento, las uñas del mayor se clavaban en la cintura cuando profundizaba en el, empujándolo contra su cuerpo para aumentar el impacto. Vector gritaba ruidosamente y se retorcía en su lugar, arqueando la espalda, echando la cabeza hacia atrás y rasguñando cuando podía alcanzar del enorme cuerpo de su poderoso amante; cada golpe se enterraba mas en su cavidad, quitándole los sentidos y haciéndole perder el control. Sus cuerpos sudados y salvajes, rasguños y mordidas se mezclaban con gritos incomprensibles y atrevidas peticiones que lamentarían cuando regresara la razón.
Gru lo penetraba salvajemente y con brusquedad, como si tratara de grabar su nombre a fuego en la sensible piel del mas joven.
-¡Gru… no puedo… ya no resisto…!- balbuceo entre los gritos, completamente rojo, despeinado y cubierto de sudor.
El otro, al saber que su uke se acercaba al final, se lamio los dedos de ambas manos y estimulo los pezones del castaño retorciéndolos y dándoles pequeños pellizcos.
Eso fue mas de lo que Vector pudo soportar y termino en su propio pecho, haciendo un pequeño desastre.
Como Gru vio que su misión ya estaba cumplida no se esforzó mas en mantener su erección: salió de su interior y le acerco el pene al rostro, haciendo que el otro lo mire desconcertado y algo mareado.
-Hora de tu baño, pequeño Vector- dijo, y antes de que el otro pudiera decir algo, eyaculo copiosamente en toda su cara llenándolo completamente de semen.
-Que suerte que aun traía puestos mis anteojos- dijo débilmente mientras se los quitaba y los dejaba en el suelo.
Ambos se dejaron caer en el sofá respirando agitadamente. Gru quedo tendido sobre el y Vector lo abrazo dulcemente, apoyando la cara contra su amplio pecho.
-Fue la mas extraordinaria de mi vida. Realmente sos un hombre increíble- susurro Vector.
Este no le contesto nada; estiro la mano hacia sus pantalones y tomo el teléfono celular en el bolsillo. Escribió un mensaje de texto, lo envió, y cuando recibió la contestación un instante después, enseño una gran sonrisa torcida.
-No me digas que ya te vas a ir- indago entristecido.
-Lamentablemente debo irme, gatito- respondió el- pero antes, voy a tener que pasarte la cuenta por mis servicios.
-¿Qué?- pregunto Vector extrañado. La noche había sido fantástica, pero ahora, algo definitivamente andaba mal.