BellaPOV
Los gritos de Charlie y Renée. Jacob golpeando la puerta. El olor a comida quemada. Y yo, aquí estaba, encerrada en el baño.
Era jueves y venía vomitando desde el lunes, mi hermano se había preocupado por mi salud desde ese día pero estoy segura que fue por culpa de la comida que había traído nuestro padre para cenar.
– ¡Bella! ¿Estás bien? ¡Sal del baño, por favor! –Escuché gritar a Jacob del otro lado de la puerta, se le notaba preocupado.
No le respondí, no pude y él volvió a repetir sus últimas palabras. Lavé mi rostro y abrí la puerta, apresurándome a salir y esquivando a Jacob. Como ya estaba arreglada, tomé mi mochila y caminé hacia la puerta, decidida a salir de esta casa pero me detuve en la entrada de la cocina.
– ¡Dijiste que la comida estaría lista cuando yo llegara, que habrías pagado al menos una cuenta! ¿Y qué encuentro? ¡Nada, nada de eso! –Era la voz de mi padre reprochándole cosas a mi madre, ya era parte de la rutina.
– ¡No tuve tiempo, Charlie! ¡No soy una máquina! ¡Tú ni siquiera tienes tiempo para tus hijos!
– ¡No tengo tiempo porque trabajo, mujer! Además, ¡tú tampoco pasas tiempo con ellos!
Mi madre iba a replicarle algo pero notó mi presencia y susurró mi nombre débilmente, a lo que mi padre logró verme también. Sus miradas permanecieron en mí por un buen rato, había silencio y un par de minutos después, mi hermano apareció detrás de mí. Mi padre susurró mi nombre pero Jacob le interrumpió.
–Bella ha vuelto a vomitar y ustedes sólo pelean, discuten todo el tiempo. –Les informó, preocupado y enojado a la vez. Luego, me miro intentando sonreír y me avisó que me esperaba afuera.
Mis padres se quedaron en silencio y yo no tardé en caminar hacia la afuera de la casa, antes de salir, pude escuchar el llanto de mi madre y el susurro de mi padre, intentando reconfortarla. Quise detenerme pero Jacob me llevaba de la mano hacia su auto y no podía hacer nada.
Él manejó hasta el instituto, dónde nos separamos para irnos con nuestros propios grupos de amigos. Jacob estaba en un grado mayor, ya casi salía de aquí y podría ir a la universidad, a mí me faltaba un año aún.
Rosalie se estaba devorando a Emmett con sus besos cuando llegué a donde se encontraban pero bueno, no podía quejarme porque con Edward le hacíamos lo mismo. Y hablando de mi novio, él no se encontraba aquí.
–Hey, Alice, ¿has visto a tu hermano?
–Estaba aquí hace un rato, es probable que te haya ido a buscar. –Me respondió antes de volver su atención hacia su rubio novio.
Estaba decidida a ir a buscarlo pero sonó la campana, anunciando que era hora de entrar. Bufé enojada, necesitaba verlo y ya. Me di la vuelta para caminar hacia la entrada pero choqué con alguien un poco más alto que yo.
–Perdón, no vi por donde iba pero tú también debes de tener cuidado. –Murmuré más enojada aún y le di un pequeño empujón.
– ¿Así tratas a tu novio, cariño?
– ¡Edward! –Me colgué de su cuello y él rodeo mi cintura con sus brazos mientras nos besábamos.
Se pudo escuchar a alguien toser e imaginé que sería nuestro grandulón amigo, Emmett. Siempre hacía eso cuando nos encontraba besándonos, para que nos separáramos y si no lo lograba, formaba un plan para ser separados por terceros.
–Hola, hermano–Le saludo mi novio con una media sonrisa y tomó mi mano antes de que los tres comenzáramos a caminar hacia el instituto, entablando una agradable conversación.
Nuestro amigo se quedó a mitad de camino por su salón y Edward me acompañó hasta el mío, dónde compartía clase con Jasper. En la entrada volvimos a besarnos antes de que yo entrara y él se fuera a su salón.
