BellaPOV

Al entrar a la clase, todas las miradas se clavaron sobre mí y eso era de esperar, estaba llegando tarde.

–Señorita Swan, espero que la próxima vez llegue a tiempo para mi clase y ahora, por favor, siéntese junto al señor Whitlock. –Habló fríamente el profesor, me miraba como si me hubiese descubierto robando.

Asentí un poco molesta y caminé despreocupadamente hacia mi lugar, saqué el cuaderno junto a un lápiz y luego tiré la mochila en el suelo, cerca de la pata de la mesa. El profesor siguió su charla sobre el tema de hoy y una hoja mal recortada cayó encima de mi cuaderno.

"Señorita Swan, espero que la próxima vez el señor Cullen la deje escapar antes de su sesión de besos…. "

Sonreí, ocultando la risa que provocaba la nota de mi mejor amigo. Lo miré y estaba intentando disimular su risa también, tomé la misma hoja y le respondí.

"Señor Whitlock, lamento informarle que no tengo la mínima intención de que eso pase."

Jasper no respondió más nada, tampoco le escribí más y la clase prosiguió su aburrido rumbo hasta finalizar, cuando todos salieron corriendo. Él y yo salimos un poco más tarde pero no nos alejamos mucho, bromeamos un poco y volvimos a entrar.

El profesor Varner volvió a entrar para dar su aburrida clase de matemáticas, todo el día fue así. Profesores entrando y saliendo de la clase, igual que siempre. La tarde siguió hasta que termino el horario de clases y todos volvimos a nuestras casas. Jacob pasó por mí, luego de que ambos nos despidiéramos de nuestras respectivas parejas.

Al llegar a casa, obviamente que nuestro padre no se encontraba allí y Renée pareció sorprendida cuando le llame la atención, anunciando nuestra llegada.

– ¿Cómo que ya están aquí? ¿Por qué tan temprano? –Preguntó ocultando el teléfono de casa, era obvio que estaba muy entretenida con esa persona.

–Mamá, es la misma hora de siempre y creo que Jacob volvió a irse. Ya sabes, con Leah…–Le informé de lo último porque mi hermano ni siquiera había entrado a casa.

–Así que… ¿la hora de siempre? –Miró su reloj que se encontraba en su muñeca derecha y luego, volvió a mirarme.

–Sí, mamá, no importa. Iré a… iré a mi cuarto, tengo tarea que hacer. –Le avisé ignorando el hecho de que ella se encontraba en otro planeta.

–Espera… ¿Vendrá Edward? –Preguntó, fingiendo estar interesada por ello, antes de volver a meterse en la conversación del teléfono.

–No lo sé pero si viene… sólo déjalo pasar–Respondí, sin ganas, emprendiendo camino hacia mi cuarto. Tal vez ya ni me hubiese escuchado.

Luego de haberme duchado y vestido cómodamente, encendí el equipo de música y comencé a hacer las tareas del instituto. Ya iba terminando cuando comencé a sentir un extraño sabor en la boca, luego de eso, sólo sé que corrí al baño y vomité nuevamente.

No entendía que era lo que me pasaba, no entendía que era lo que andaba mal, no entendía nada. Sólo sabía que no quería que Jacob se preocupara por mí, no me gusta verlo disgustado por mi estado. Las lágrimas habían comenzado a salir y unos brazos se encontraban abrazándome fuertemente, él se encontraba sentado a mi lado.

–Hermosa, ¿qué pasa? ¿Qué es lo que anda mal? –Se notaba la preocupación y la angustia en su voz.

No le respondí, no encontraba fuerzas para hacerlo y lo que atiné a hacer, fue mirarlo a los ojos y seguir llorando, mientras lo abrazaba fuertemente.

–Bella, sólo dime que es lo que pasó y te ayudaré, sabes que estaré para ti–Me rogó mi novio mientras me cargaba hacia mi cama, donde me acostó y él se sentó a mi lado.

Pasados los minutos, logré tranquilizarme pero Edward seguía preocupado y en cuánto iba a responderle, unos gritos llamaron mi atención. Charlie había llegado y ahora, él y Renée estaban discutiendo.

–No es nada, es sólo… estoy harta de esta situación–Le respondí, ocultando la situación a la cual me refería.

Él me observó detenidamente, como si estuviese buscando algo en mi mirada y que no encontraba a simple vista. Susurró un "Está bien" aunque yo sabía bien que no era suficiente para él. Me ayudó a terminar las tareas y hablamos por un rato antes de que tuviese que irse, mi hermano regresó en ese mismo momento y me preguntó si algo había pasado.

–Lo mismo de siempre, papá vino y bueno, ya sabes el resto…

– ¿Volviste a vomitar? –Preguntó directamente, cambiando el tema radicalmente. –No me mientas, Bella. Quiero la verdad. ¿Volviste a vomitar?

–Jacob… no te preocupes, estaré bien–Le prometí, sin responderle realmente su pregunta.

Él asintió, aunque yo sabía que no estaba de acuerdo y solté un suspiro, al verlo hacer una mueca. Charlie pasó por nuestro lado, apenas saludándonos.

–Debería haber prestado más atención, no sé qué haría si le quitara el celular y las tarjetas de crédito. ¡Ni hablar de las salidas raras que tiene! –Se quejó nuestro padre, hablaba consigo mismo y no tenía intenciones en que nadie más le escuchara.

Jacob fue hasta la cocina para la cena, yo simplemente me acosté temprano. Quería terminar este día, no había sido nada lindo. Sólo quería que terminara esto que me estaba pasando… Saber que era.