BellaPOV
Por un momento, se me ocurrió que mi amiga me estuviese haciendo una broma o que se hubiese vuelto loca. Pero comencé a sacar las cuentas y… era posible.
–Bella…
No me había dado cuenta, ella se había acercado a mí porque yo había comenzado a llorar. Nos abrazamos mientras Alice decía unas palabras de consuelo, que yo no lograba comprender.
En su casa cuando toda la familia había ido a visitar a sus primas. En la mía cuando Renée estaba en una de sus extrañas salidas, Charlie trabajando y Jacob en lo de Leah. En el incómodo auto de Edward. No, no podía ser.
—Creo… tengo la duda… supongo que podrías tener razón. —Tartamudeé separándome para poder mirarla a los ojos.
—Bien… Debemos estar seguras de esto. ¿Quieres que llame a la farmacia?
—¿Eh?
—Bella, ya sabes. Farmacia. Prueba. ¿No te suena?
Asentí murmurando un "Llama ahora", a lo que obedeció rápidamente. En cuestión de minutos, ella fue hasta la puerta principal para luego volver con una pequeña bolsa. Sacó una caja de ella y la extendió hacia mí.
—Te espero aquí…
Bufé y caminé hacia el baño, saqué el objeto de la caja y leí sus instrucciones antes de llevarlas a la práctica. La respuesta apareció luego de que esperara los minutos que me indicaban.
Positivo. Positivo. Positivo. Positivo.
Estás embarazada, Swan. Embarazada.
Escuché la voz de mi amiga a mi lado pero no podía distinguir las palabras. Estaba embarazada de Edward. A los 16. Embarazada de mi novio de secundaria. De mi novio de 17 años. Embarazada.
—¡ISABELLA! —Logré distinguir su grito antes de sentir como la palma de su mano dejaba su marca en mi mejilla.
Rápidamente me di cuenta de que había estado llorando, de que Alice ya había empezado a preocuparse y que esa había sido su última opción. Susurré una disculpa antes de limpiar mis lágrimas.
Ambas salimos del baño, directo hacia mi habitación, y nos sentamos en mi cama, quedándonos en silencio por unos minutos.
—¿Qué harás?
—Yo… no lo sé, Al. Van a matarme, ¿entiendes?
Ella negó y se acercó para abrazarme, yo simplemente volví a llorar. Alice tampoco sabía que decirme pero hacía un esfuerzo por animarme o algo por el estilo. Estuvo conmigo hasta que la noche cayó y mi hermano apareció.
—¡Hey, enana! ¿Te quedas otra vez? —Inquirió mi hermano al pasar por mi puerta y notar que no estaba sola.
—No puedo… De hecho, ya me iba—Le informó Alice mirándolo antes de mirarme a mí— ¿Nos vemos el lunes?
Asentí sin responderle con palabras y ella tomó sus cosas antes de retirarse de la casa. Jacob volvió luego de un rato y se sentó a mi lado.
—¿Qué pasa, campanita?
Sonreí al escuchar el apodo que me había dado cuanto yo tenía 4 años, éramos unos pequeños demonios.
—Nada, absolutamente nada. ¿Mamá está abajo?
—Hablando por teléfono… es extraño ya.
—Por lo menos tiene algo con qué divertirse, Jake, ahora vete que quiero dormir—Me levanté de la cama antes de que él lo hiciera y comencé a empujarlo hasta haberlo sacado de mi dormitorio.
Esa noche dormí muy poco, entre las náuseas y la noticia. No fue el mejor fin de semana que alguien pudiera pedir. Cuando desperté, lo hice con nuevos gritos por parte de mis padres.
Mi hermano apareció en mi habitación para ordenarme que me arreglara porque iba a sacarme de aquí. Obedecí lo más rápido que pude y tal como había dicho, me llevó a una pequeña cafetería. Nuestra favorita.
—Me gustaría que, por lo menos una vez, dejaran de despertarnos así…
—Algún día… algún día, sí, pronto…
—Define pronto, hermano—Le desafié sabiendo que ese 'pronto' estaba más lejos de lo que podríamos desear.
Él terminó antes su café, siempre lo hacía pero, en cambio, yo me tardaba más tiempo con mi batido. Alegando que debía hacer algunas cosas, se retiró luego de dejarme el dinero suficiente para pagar lo que habíamos tomado.
Cuando finalmente terminé mi batido, le dejé el dinero a la cajera y me retiré del lugar, comenzando a caminar sin rumbo. Debía tomar una decisión respecto a mi situación, no podía ignorarlo más, estaba embarazada de Edward.
¿Iba a decírselo? ¿A él? ¿A mi hermano? ¿A mis padres? ¿Qué debía hacer? ¿Y mi educación? ¿Mi futuro?
De todo eso… únicamente sé que mi futuro, a partir de ahora, es el bebé. Mi bebé.
Sonreí llevando una mano a mi plano vientre. Él no era lo 'malo', lo 'malo' era que yo le estaba arruinando el futuro a mi novio por mis descuidos.
