Siento mucho el retraso, espero que me sepáis perdonar y disfrutéis del capítulo.
Muchos besos
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El teléfono cayó de las manos de Derek, cerró los ojos y se froto el ceño, le costó más de cinco minutos recordar que debía hacer, un tiempo después consiguió arrancar el coche y, por fin, salir del garaje.
El cielo había roto a llorar, casi de la misma forma que él, ¿llorarían por lo mismo?
Era un autómata, ni siquiera sabía el nombre de la calle por la que estaba conduciendo, no tenía idea de que pedal pisaba, ni siquiera se acordaba de su nombre. Semáforo rojo. Paró, suspiro, Stiles había despertado, eso era algo bueno ¿verdad? Era lo que él quería que ocurriese por encima de todas las cosas. Semáforo verde. El conductor tras él pegó un bocinazo, Derek reacción y siguió su camino. Pero ahora que había despertado las cosas eran distintas, una parte de él, tal vez la más egoísta, quería con todas sus fuerzas que Stiles siguiese en coma, así podría seguir a su lado sin preguntas, sin cuestionar nada.
¿Sería verdad que las personas son capaces de oír cuando están en coma? Reprimió el impulso de golpearse la cabeza contra el volante.
No pensaba decirle nada a Stiles, allí acababa su actuación como no-novio preocupado, si fuese por él ni siquiera le iría a ver. O eso quería pensar pero lo cierto era que algo se lo impedía, y ese "algo" no era otra cosa que el mismo, por mucho que intentase negarlo cada fibra de su ser, tanto humano como lobo, quería ver a ese adolescente hiperactivo capaz de sacarle de sus casillas incluso sin estar presente.
La última curva casi acabó en desastre, gracias a dios el par del otro conductor no acababa de despertar de un coma, aun así el coche de Derek se llevó un arañazo para recordarle a su dueño que siempre hay que estar atento a la carretera.
Aparcó y salió del coche, cerró la puerta y tuvo la duda de haberse dejado las llaves dentro, gracias a dios las llevaba en la mano, acarició el arañazo y masculló una maldición, pensó en abrir el coche de nuevo para coger el móvil, su tío podría tener que llamarle o… Se dio cuenta de lo que estaba haciendo, no podía seguir allí parado bajo la lluvia inventando excusas para no entrar al hospital.
Se acercó a la puerta y con un pie dentro volvió a pararse en seco, ¿Qué le diría a Stiles? ¿Qué le habrían contado? ¿Sabría ya que él había estado a su lado todo el tiempo? ¿Podría ocultarlo? ¿Quería ocultarlo? ¿Por qué era todo tan difícil?
-Derek- Scott le agarró y le hizo entrar.
Estaba bloqueando la puerta de entrada, una mujer pasó empujando una silla de ruedas, la señora le echó una mirada asesina que hizo que se le erizara el pelo de la nuca.
-¿Qué tal está?- Murmuró Derek.
-Le están haciendo unas pruebas.-Scott hizo una pequeña pausa.- Le he visto antes, cuando ha despertado, está bien.
-Bien entonces, supongo.
-¿Sabes?- Ambos se dirigían a las sillas que habían sido el segundo hogar de todos ellos en los últimos días.-Preguntó por ti.
-¿Qué?
-Sí, preguntó "¿Dónde está Derek?"
Derek no supo que responder, Scott tampoco dijo nada más, llegaron a las sillas y saludaron a las chicas, a Melissa y al sheriff.
Derek no se sentó, no paraba de dar vueltas de un lado al otro del pasillo, cinco minutos después llegó Isaac, se sentó al lado de Scott y comenzaron a habar, en realidad todos estaban hablando menos el sheriff y Derek.
Los relojes parecían haberse parado, el tiempo había decidido estancarse y la cabeza de Derek seguía hecha un total y absoluto lío, peor que el de unos auriculares cuando los dejas en el bolsillo de la chaqueta.
Empezaron a escucharse truenos, la tormenta estaba encima de Beacon Hills y no parecía tener la intención de marcharse.
Allison se excusó y se marchó, Lydia la siguió al par de minutos, diez minutos más tarde Isaac y Scott salieron a tomar algo a una cafetería, Melissa tuvo que irse a seguir con su turno, Derek se sentó a dos asientos del sheriff.
-Maldita sea ¿Qué pruebas le están haciendo?-Murmuró el Sheriff.- Deben llevar por lo menos tres horas.
-En realidad no ha llegado a hora y media- Contestó Derek.
-Ya, pues no lo parece.
-Lo sé.-Murmuró para sí mismo.
-Oye Derek.- El sheriff se giró hacia él, Derek le devolvió la mirada.- Lo primero que hizo Stiles fue preguntar por ti.-No respondió.- Más te vale contarle que has estado aquí todo el tiempo.- Apartó la mirada negándose a oír ningún tipo de excusa por parte del lobo.
Diez minutos más pasaron hasta que Scott e Isaac volvieron a entrar, un cuarto de hora más tarde un médico dobló la esquina con Stiles en una silla de ruedas, Derek y el sheriff saltaron de la silla, Scott tuvo que reprimir las ganas de tirarse sobre su amigo.
Stiles estaba hablando con el médico, el cual parecía ciertamente frustrado, Isaac habría pagado por saber que le estaba diciendo el chico.
-¡Hey!- Saludo cuando vio a los que le esperaban.- ¿Qué hacéis todos aquí? ¿Es qué ha pasado algo?-Sonrió.
-Todo está bien, tendrá que estar en reposo unos días pero ya puede dejar el hos.-Stiles se levantó de la silla.- ¡Stiles! ¡Tienes que reposar!-No hizo caso alguno.- Da igual.- Masculló.- Le voy a dar el alta, puede irse a casa en cuanto quiera.
Su padre corrió a abrazarle en cuanto el médico volvió a desaparecer tras la esquina, Stiles estuvo al borde de la muerte, otra vez, en este caso por asfixia.
-Papá…Me… Me ahogas.- Consiguió decir, su padre le soltó y sonrió por primera vez en todo ese tiempo.
El siguiente en intentar asesinar a Stiles fue Scott, tras él Isaac le dio un abrazo sin intento de homicidio.
-Hemos estado muy preocupados todos, Lydia y Allison han tenido que irse, pero venían a verte todos los días, como Isaac, yo, -Paró, justo cuando parecía que iba a decir mil cosas más de carrerilla, antes de decidirse a continuar- y él.- La mirada que le mando Derek hizo que Scott desease poder tragarse sus palabras.
-Gracias por venir a verme chicos, por lo visto he estado un buen tiempo durmiendo.
-Como todo un campeón.
-La bella durmiente.- Escuchó Stiles a sus espaldas, Allison y Lydia acababan de entrar.
-¡Hey!
Las dos le dieron un abrazo, se podían ver los ojos llorosos en casi todos los presentes, pero en Lydia quedaban extremadamente preciosos.
-¿Has llorado?- Le preguntó Stiles.
-No que va.- Sonrío ella.- ¡Pues claro idiota! Eres mi amigo, y casi mueres.
Stiles tragó saliva, era la primera persona que le decía eso, él lo sabía, pero oírlo era especialmente devastador "casi mueres", se esforzó para que la sonrisa no se borrase de su cara, sabiendo que caminando con lobos esas palabras pronto podrían convertirse para cualquiera de ellos en un "En este último adiós…"
Lydia volvió a abrazarle antes de volver a apartarse al lado de Allison.
Miles de momentos emotivos más tarde el grupo decidió que era hora de dejar el hospital.
-¿Papá puedes ir encendiendo el coche? Ahora voy.
-Esté bien.- Todos salieron hacia el parking.
Todos menos Derek a quien Stiles se lo impidió, le bloqueó el paso con su presencia, y no dudo en mirarle directamente a los ojos para comenzar a hablar.
-¿No vas a decirme lo mucho que sientes que haya estado al borde de la muerte?
-Lo que siento es no haber sido yo quien lo ha hecho.
-No jodas Derek.- Se lamentó por lo bajo, sabiendo que, aun así, Derek le había escuchado perfectamente.- He estado hablando con el médico a mi cargo.
-Sí, lo sé, creo que está escribiendo una nota de suicidio.
-Me ha dicho que alguien estaba todo el rato conmigo.
Derek miró hacía el suelo, un trueno silenció todo lo demás en el hospital, un par de niños empezaron a llorar.
-Eras tú.
-No.
-Sí.
-No.
-Mira Derek, se que eres Mr. Silencio, sin sentimientos, lo capto, pero puedo seguir toda el día así, toda la semana si hace falta. Los dos sabemos que eras tú.- Stiles hizo una pausa buscando de nuevo la mirada de Derek, cuando la encontró continuó.- ¿Qué hacías aquí? ¿Por qué estabas conmigo?
-Si algo te atacó podría volver a aparecer para acabar lo que empezó y…
-Derek.- Le cortó.- Tuve un accidente, nada.- Abrió los ojos como platos y empezó a gesticular de esa forma que tanto le caracterizaba y que tan de los nervios ponía a todo el mundo.- ¡Nada!, me atacó, y lo sabes.
-Sí.
-¿Entonces?
-No sé.
-¿No lo sabes?- Stiles frunció el ceño, Derek volvió a apartar la mirada.
-¡No!- Gritó, los niños pararon de llorar, se escucharon los ladridos de perros callejeros desde el exterior, un medico se cuestionó si acercarse a ellos o correr a su casa.- ¡No lo sé!- Apretó los puños y encaró a Stiles.- ¡Vete!- Derek hablaba enserio, sus colmillos empezaban a sobresalir, su respiración era agitada, estaba perdiendo el control, necesitaba tranquilizarse y Stiles no iba a ayudar.- ¡Por dios vete!
-¿O?- No se movió de su sitio.
-¡Lárgate! ¡Ve con tu padre! ¡Con Scott y Lydia!- Derek estaba intentando no gritar, Stiles no hizo el mínimo amago de pensar irse.- ¡No sé porque tengo la necesidad de estar contigo y cuidarte!- Sus ojos estaban cambiando.- ¡Y no sé porque pero mataría a cualquiera que te tocase un pelo! Y…- Su voz volvió a un tono más suave, sin embargo sus ojos seguían brillando, resoplaba como un perro apunto de atacar.- Haría cualquier cosa para verte sonreír con esa cara de imbécil que pones cuando haces una estúpida broma.- Consiguió disminuir su respiración.- No sé porque tuve que quedarme a tu lado desde el primer día hasta el último.
-Creo que yo si lo sé.- Respondió Stiles con los ojos cristalinos.-Y estoy seguro de que tú también.
-Sí- Contestó acercándose a Stiles.
-¿Podrás vivir con ello?
-Hasta que tú me mates.- Sus labios casi rozaban los de él, sus ojos habían dejado de brillar, la respiración de Stiles se escuchaba más fuerte que nunca, Derek agudizó el oído tan solo un poco y pudo oír los latidos de su corazón, un poco más rápidos de lo normal, un poco más profundos de lo usual.
Cuando por fin se besaron Derek juraría que toco el cielo, ahora comprendía porque todos los hombres lobo buscan a su par y porque cuando lo encuentran no quieren dejarle marchar por nada del mundo.
-Creo… Que me tengo que ir.- Las palabras de Stiles eran desganadas y suaves, tenía la cabeza en otras cosas, y no era precisamente con "esa" cabeza, con la que estaba empezando a pensar.
-No.- Le respondió Derek, quería arrancarle la ropa allí mismo y besar todo su cuerpo, acariciar cada poro de Stiles, quitarle la piel para poder besarle el alma, hacer que se derritiese de placer entre sus brazos como jamás había hecho con nadie y después obligarle a repetir todo una y otra vez.-No tienes que irte.
-Y... Yo…-Derek volvió a buscar sus labios que le fueron negados por una nueva presencia.- ¡Papá!- Se separó bruscamente de Derek.
-El coche lleva un buen rato encendido y, no quería molestar.- Carraspeó.- Puedes volver con Derek si… Si quieres y no le importa y -Suspiro.- Vale, creo que me voy.- Señalo la puerta con la mano.- Sí, hasta luego Stiles.- En ningún momento había dejado a su hijo decir nada, de todas formas Stiles no sabría que haber dicho.-Derek.-Se despidió agitando la mano.
El sheriff se fue, a Derek y Stiles les costó un par de minutos asimilar lo que había pasado.
-¿Ha… Ha visto lo que?- Murmuro Stiles.
-Creo que sí.
-¡Va a matarme!
-¿Por?
-¡¿Por?! ¡Por besarme con Derek Hale!
-¡¿Qué?!
-¡Además eres mucho mayor que yo!
-¡No te pases!- Derek aspiró profundamente-¡Y que tiene de malo que sea "Derek Hale"!- Se alejó más de Stiles frunciendo el ceño con cara de incredulidad.
-¡Adónde vas!
-¡A mi casa!- Contestó ya desde la puerta del hospital, sin duda alguna esta vez no iba a bloquear el paso de nadie, sin esperar un segundo más atravesó la puerta.
-¿Qué?- Stiles corrió hacia él, las zancadas del hombre lobo doblaban las suyas.- ¡Me tienes que llevar a casa!
-Qué te lleve uno de tus amigos.- Dejó de chillar Derek.
-¡¿Ves a alguien por aquí?!- Stiles acababa de salir por la puerta.
-¡Está bien te llevare!-No había nadie que no estuviese mirándolos.
Derek abrió el coche a distancia, Stiles intentaba protegerse de la lluvia con el brazo, lo cual era sumamente inefectivo, llovía a cantaros y las calles se iluminaban con relámpagos en la distancia.
-Está cayendo una buena.-Derek no respondió.-Mira, lo siento, me he puesto un poco histérico.
-Sí.-Llegaron al coche, Derek abrió la puerta del conductor, Stiles dio la vuelta y se subió en el asiento del copiloto.
-¿Y ya está?- Cerró la puerta.
-¿Qué más quieres Stiles?- La puerta de Derek se cerró con un ruido muchísimo más sonoro.
-¡Qué te disculpes tú también!
-¡¿Por qué iba yo a disculparme?!- El poco miedo que le tenía Stiles estaba empezando a sacarle de quicio, cualquier otro humano estaría a sus pies rogando que no le matase y sin embargo allí estaba ese chico destrozando su muro sin ni siquiera proponérselo.
-¡Porque es lo que debes hacer!
Derek salió del aparcamiento con mucha más facilidad de la que había entrado, era extraño que la presencia de Stiles le pusiera mucho menos nervioso que su ausencia, debía ser a la única persona a la que le pasaba eso.
-Lo siento.- Murmuro Derek cuando pararon en el semáforo en rojo a la salida del hospital.
-No te he oído.- Se giró hacía él.
-No voy a repetirlo.- Stiles no insistió más, sonrió y volvió a mirar al frente.
La tormenta parecía haber bajado de intensidad, el semáforo se puso en verde, el coche arrancó y continuó su camino rogando por no volver a ser el daño colateral de aquella relación.
-Entonces…- Derek rodó sus ojos hacia arriba cuando escuchó a Stiles comenzar a hablar.- ¿Ahora estamos juntos?
Derek estuvo a punto de tomar una curva sin girar y Stiles tomo eso como una respuesta, una perfectamente afirmativa.
