II.
Todo el colegio parecía en ebullición. Lily no entendía el porqué de los cuchicheos y las risitas entre la mayoría del sector femenino y las habladurías del masculino.
-Se trata del nuevo profesor de Defensa – explicó Mary mientras se dirigían hacia el aula de Pociones. – Dicen que es atractivo y guapísimo, así que ya puedes imaginarte cómo están las hormonas de todas las chicas del colegio.
-Será divertido verlo, entonces – dijo animada Lily.
Cuando las chicas salieron de las mazmorras, vieron a Lysander bajando las escaleras con un compañero de su casa.
-¿Sabes? Creo que le gustas. – murmuró Mary.
-¿Qué dices?
-Sí, en realidad creo le gustas desde hace bastante tiempo, pero le da corte decírtelo.
-Mary, no alucines.
-Ya verás que en cuanto te vea viene hacia aquí.
Lysander se despidió de su compañero y vio a las chicas. Con una sonrisa se dirigió hacia ellas. Mary miró por el rabillo del ojo satisfecha mientras Lily decidía ignorarla.
-¿Qué tal, chicas? ¿Te contó Lily nuestro plan para el sábado, Mary?
-Mm, no. Creo que no me ha dicho nada – dijo la chica mirando a Lily.
-Se me olvidó. Lysander nos invita a ir a Hogsmeade con él. A un pub, ¿no? – le preguntó al chico.
-Así es – respondió asintiendo con la cabeza.
-Suena bien – dijo Mary. – Em… Tengo que ayudar a Hagrid con una cosa, nos vemos luego, chicos.
-Hasta luego, Mary.
Lily le lanzó a su amiga una mirada asesina mientras la chica salía por la puerta del castillo.
-¿Tienes clase, Lils?
-No, tengo hora libre. Tenía pensado ir a la biblioteca y adelantar algo de trabajo, ya sabes.
-Te acompaño.
Lily no sabía cómo decirle a Lysander que quería estar sola, pero si lo hacía parecería muy arisca y maleducada, así que asintió con la cabeza y ambos se dirigieron hacia la susodicha sala.
-¡Lily!
La chica se detuvo en seco con el ceño fruncido. Lysander la imitó y se giró para ver quién era el que la había llamado.
-Vaya, es el nuevo profesor, ¿no? Aquel chico que ganó el torneo hace dos años.
La chica sentía su corazón latir con fuerza. Le dio la sensación de que le faltaba el aire y de que se le hacía un nudo en el estómago. Scorpius ya la había alcanzado.
-Lily.
Lysander los miró a ambos y le pareció raro que el profesor la llamara por su nombre y no por su apellido, aunque luego recordó que el chico era amigo de su hermano y lo trataban como si fuera uno más de la familia. Lily se giró y se encontró con aquella mirada de color gris que la había desarmado tantas veces. Ya no se acordaba lo que era que los ojos de Scorpius penetraran en los suyos sin reparo alguno. El rubio la miró sin saber qué decir, aunque se hubiera estado preparando mentalmente para aquel encuentro durante días. Lily estaba paralizada, pero le apetecía salir corriendo. Ella tampoco sabía qué decir, pero si no hacía algo en aquel momento se derrumbaría frente a él y eso no lo podía permitir. Lily se aclaró la garganta y relajó los hombros.
-¿Qué… qué haces aquí? – le preguntó.
-Soy el nuevo profesor, Lily. Me habría gustado contártelo personalmente pero todo fue demasiado rápido. Te he estado buscando esta mañana pero ha sido imposible encontrarte.
-¿Cómo está su pierna, profesor? – preguntó Lysander intentando ser educado.
-Mejor ahora que le ha echado un vistazo Poppy.
-Me alegro – dijo Lysander. - ¿Vamos, Lily? – le preguntó.
-¿Te importa si nos vemos luego?
Lily miró con cierto reparo a Lysander y el chico, un poco confuso, asintió con la cabeza. Se alejó por el pasillo mirando de vez en cuando a los dos antes de entrar a la biblioteca.
-¿Cómo tienes el descaro de…?
-Lily, deja que te lo explique antes de que te pongas como una energúmena, por favor.
-Mira, le he dicho eso a Lysander para que se fuera y no tuviera que aguantar esto. Pero yo tampoco pienso aguantarlo, la verdad. Hazme un favor e ignórame mientras estés aquí.
Lily se iba a marchar pero Scorpius la agarró del brazo impidiéndoselo. Lily se soltó apretando la mandíbula y mirándolo con rabia.
-Lily, tranquilízate y deja de comportarte como una cría.
La chica lo miró boquiabierta sin creer que le hubiera hablado así.
-Te aseguro que intenté avisarte.
-¿Y a mí qué me importa? Yo lo que quiero es que no estés aquí, que no seas real y, que si lo eres, desaparezcas.
-Pero, ¿a qué viene tu actitud? ¿No piensas dejarme hablar?
Lily lo miró incrédula.
-Creo que no hace falta que te recuerde lo que pasó hace un año, Scorpius. ¿Te acuerdas de las cartas semanales que me ibas a enviar? ¿De que estábamos juntos? ¿Te acuerdas de que me dejaste tirada como una imbécil en cuanto te fuiste? ¿O se te ha olvidado?
Scorpius miró a Lily sin saber qué decir. La chica lo miraba enfadada.
-Desapareciste como si la tierra te hubiera tragado. ¿Tanto te costaba contactar conmigo? Sé que a Albus le seguías enviando cartas, así que no trates de mentirme poniendo alguna excusa barata. Ni siquiera me diste una explicación, no te despediste… Nada de nada.
-Solo lo hice porque no quería encadenarte a algo tan inestable en aquel momento. Estábamos lejos y no era justo que esperaras una carta cada semana y luego no hicieras nada.
-Lo que no es justo es que no me preguntaras lo que yo quería. ¡Dejé que me convencieras a final del curso porque decías que todo saldría bien! Tendría que haber sido más sensata y mandarte a la mierda a tiempo. En realidad tengo yo toda la culpa.
-No vengo con intención de molestarte, Lily. Supongo que habrás rehecho tu vida, no quiero que pienses que voy a exigirte nada.
-¡Faltaba más!
-Entonces, ¿la has rehecho? Ese chico… ¿estáis juntos?
Lily no podía creer que se atreviera a preguntarle sobre su vida privada, pues no tenía derecho alguno después de todo lo ocurrido.
-Es Lysander Scamander. El hijo de mi madrina.
-¿El hijo de Luna? Uno de los gemelos, ¿no?
Lily asintió con la cabeza callada, pero sabía que Scorpius seguía esperando una respuesta por su parte.
-Es solo un amigo.
Scorpius pareció relajarse un poco.
-¿Y tú? – preguntó Lily. - ¿Estás con alguien que tus padres sí aprueben?
-Lily, sabes que el único que se oponía era mi padre. Y no es que se opusiera, es solo que…
-Es solo que no quería que estuvieras conmigo ni en broma.
-Es cierto que no le hacía mucha gracia, pero no tuvo nada que ver en lo que ocurrió. Yo no habría permitido que Draco se interpusiera entre nosotros.
-Lo hizo cuando te convenció para que te fueras a estudiar a Francia.
-Eso fue decisión mía. Y no, no estoy con nadie.
-¿Me estás diciendo que no has estado con nadie desde que te fuiste? – le preguntó Lily son sarcasmo.
-Así es.
Lily no sabía si creerle o no, pero no tuvo más remedio.
-Lily, sé que… todo lo que pasó… Te traté mal y lo sé. Pero, podríamos intentar ser amigos.
Lily lo miró estupefacta.
-¿Amigos? ¿En serio?
-Sí, por intentarlo no pasa nada, ¿no? – preguntó.
-Entonces a partir de ahora yo te cuento con quién me enrollo y tú me cuentas quién es la chica que te gusta, y yo, si puedo, te ayudo a que te líes con ella. Y nos pasamos todo el día juntos, pero sin tocarnos, ¿no? Como amigos.
Scorpius la miró con ganas de abrazarla.
-Ya sé que no es fácil, pero mejor que estar todo el día tirándonos los trastos a la cabeza…
-Scorpius, tú y yo nunca hemos sido amigos y nunca podremos serlo. Porque cuando te miro y pienso que no estamos juntos, me duele. Así que no me pidas que intente que sea tu amiga porque no puedo. – Lily lo miró con los ojos llorosos. – No puedo.
Lily dio media vuelta y se fue dejando a Scorpius solo y quieto en el pasillo.
