III.
Aquella noche dormir no resultó ser nada fácil. Lily había tenido pesadillas y, cuando no, permanecía despierta mirando hacia el techo y recordando momentos que ambos habían protagonizado Scorpius y ella. Aún no se hacía a la idea de que tendría que verlo cada día de aquel último año. No sabía qué cara pondría cuando tuviera que aguantar horas mientras él impartía su clase delante de ella y esta se limitaba a escuchar y tomar apuntes. Cuando los primeros rayos de luz entraron por la ventana, Lily cerró los ojos sintiéndolos doler. Las sábanas de su cama estaban tan desordenadas que indicaban perfectamente todas las vueltas que Lily había dado aquella noche.
Las chicas se encontraban desayunando cuando las lechuzas entraron anunciando la llegada del correo. Una carta le cayó en la cabeza a Mary y esta miró a su lechuza con desaprobación. La chica desplegó el pergamino y leyó atenta al ver que el remitente era Albus.
-¿Ocurre algo malo? – preguntó Lily mientras se llevaba su taza de chocolate caliente a los labios.
-Al contrario. Me ha propuesto una fecha para la boda.
-¿¡Cuál, cuál!? Tu madrina y principal encargada del evento debe saberlo.
-El 30 de marzo, en las vacaciones de Pascua.
-¡¿QUÉ?! Dios mío, ¡tengo que empezar a preparar todo! Solo quedan cinco meses, ¿ahora qué?
-Tranquilízate, Lily, aún queda mucho tiempo. –Mary continuó leyendo.- Vaya, dice algo más que creo que no te va a gustar ni pizca.
-Como Albus se atreva a quitarme mi puesto de organizadora, le…
-No, pero me comunica que su padrino será Scorpius, y que él también desea organizarse de ciertos aspectos de la boda…
Lily rechinó los dientes y golpeó la mesa con las manos.
-Maldito sea ese entrometido mete-en-todo.
-No tenía ni idea de que volvería a Inglaterra.
-Pero, ¿es que aún no te has enterado? No solo ha vuelto a Inglaterra, sino que se encuentra en Hogwarts. Él es el nuevo profesor de Defensa.
Mary se quedó boquiabierta ante semejante nueva. Dejó caer el pergamino sobre la mesa mientras miraba hacia la mesa de los profesores. Sin embargo, él no se encontraba desayunando con sus demás colegas.
-¿Y tú cómo lo sabes? – le preguntó Mary.
-Resulta que ayer me lo encontré de camino a la biblioteca. Tuvo el descaro de buscarme para saludarme e intentar justificar lo que hizo hace dos años.
-¡Venga ya! –Exclamó la morena.- Así que por eso esta noche has murmurado su nombre tantas veces…
Lily se puso roja de pies a cabeza y desvió la mirada.
-Y… ¿estás bien, Lily? – preguntó la chica temerosa. Lily se quedó callada durante unos segundos sin saber qué responder, o más bien sin querer hacerlo.
-Es Scorpius, Mary. Nunca estaré bien sabiendo que está aquí. Su sola presencia me martiriza y me da dolor de cabeza.
Y así fue. A Lily le costó horrores concentrarse y prestar atención en cada clase. Pero lo peor fue cuando tuvo que entrar al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras evitando la mirada del chico. Se sentó con Mary en uno de los pupitres más alejados, y Lysander había aprovechado para sentarse con uno de sus compañeros en el de al lado. De vez en cuando llamaba a Lily o le pinchaba con la pluma para llamar su atención, pero Lily se había armado de paciencia para no darle una colleja y obligarle a parar. Cuando la clase finalizó, Lily recogió rápidamente sus cosas y salió del aula sin siquiera esperar a su amiga. Lysander se colgó la mochila al hombro y fue en su busca, mientras que Mary se detuvo a petición de Scorpius.
-Mary, me alegra mucho verte – le dijo. - ¿Cómo estás?
-Bien. Ya me he enterado de que Albus te ha pedido que seas su padrino.
-Sí, hace una semana me escribió pidiéndomelo.
-No sé si lo sabes, pero Lily es mi madrina.
-Sí, era de suponer y estaba al tanto – dijo.
-¿Cómo os vais a apañar vosotros dos para organizar la ceremonia juntos? – le preguntó desconfiadamente.
-Ya se me ocurrirá algo – respondió el rubio mientras cerraba su maletín.
-¿Cómo es que te han concedido el puesto, Scorpius? – preguntó Mary. – Eres muy joven para ocuparlo, ¿no?
-Yo se lo pedí a McGonagall como un favor personal.
-Scorpius, ¿a qué has venido realmente a Hogwarts?
Scorpius sabía que eso era lo que en verdad interesaba a Mary y que ansiaba conocer la respuesta para estar en guardia.
-No he venido a hacerle daño, si es lo que te preocupa. – respondió.
-El problema es que ya se lo has hecho.
-Mary, sé que puede parecer que no, pero yo sigo…
-Sé que sigues enamorado de ella, lo que sigo sin entender es qué ocurrió para que te fueras de ese modo dejándola así.
-Pero, ¿qué es lo que no entendéis? ¿Habrías preferido que le escribiera todo el tiempo obligándola a no vivir como se merecía? No podía permitir que estuviera atada a algo que en ese momento era muy inestable.
-¿Y ahora? Ahora no estás en Francia, así que, ¿qué pretendes? Porque tampoco es justo que vuelvas con el fin de recuperar algo de lo que tú mismo te deshiciste.
Scorpius miró a Mary comprendiendo que tenía razón por más que le pesara. No venía con el propósito de que Lily siguiera sintiendo lo mismo por él, pero no podía negar que albergaba esperanzas de que todo volviera a ser como antes.
-Sé que no tengo ningún derecho en hacer eso, Mary. Pero ambos sabemos que estas cosas no se pueden controlar, y que si Lily quiere…
-Dudo que quiera. Y si lo hiciera es porque volverías a presionarla para que te concediera una segunda oportunidad.
A Mary no le gustaba decirle las cosas así al chico, al fin y al cabo ellos también eran amigos, pero lo hacía con el único objetivo de proteger a su amiga de otra recaída. Scorpius la miró un poco nervioso y desesperanzado.
-Tú eres su mejor amiga, Mary. ¿Sabes si ella…?
-¿Si te sigue queriendo? – terminó la pregunta ella. – Eso tendrás que preguntárselo a ella. Tengo clase, Scorpius. Espero que no hayas venido para nada malo, de verdad que no.
Mary salió del aula dejando a un Scorpius confundido y preocupado.
-Vamos, Lils. Demos un paseo por los jardines ahora que todavía no hace mucho frío – le dijo Lysander dejando caer el brazo sobre el hombro de la chica y acercándose a ella peligrosamente.
-Lo que deberías hacer – la chica se quitó el brazo de Lysander de encima y lo empujó para alejarlo un poco de ella – es prepararte para el partido de Quidditch de este sábado en vez de seguirme día y noche. ¿O acaso fuiste perrito faldero en otra vida?
Lysander soltó una carcajada ante la resistencia que oponía Lily.
-Prométeme algo. Gane quien gane ese partido, no rechazarás mi invitación de ir a Hogsmeade por la tarde.
-¿Por qué dices eso? – le preguntó.
-No quiero que te enfades conmigo si gano.
Lily puso los ojos en blanco.
-Baja esos humos, Lysander.
-Como quieras, pelirroja.
-Perdonad – dijo Mary alcanzándolos mientras observaba cómo el chico volvía a colocar su brazo sobre el hombro de Lily sin que la chica se diera cuenta por estar perdida en sus pensamientos. – Estaba hablando con un compañero.
-Estábamos comentando el partido del sábado. ¿Tú por quién apuestas, Mary? – preguntó el chico.
-La duda ofende, Lysander – dijo Mary con una ceja alzada.
Scorpius apareció en el vestíbulo con su maletín y observó cómo Lysander y Lily estaban demasiado juntos y el chico descansaba el brazo sobre su hombro. La pelirroja, que había estado ensimismada, miró al chico sin tapujos. Scorpius no sonrió, sino que la miró completamente con un semblante serio e inexpresivo. Lily apretó la mandíbula y desvió la mirada mientras oía sus pasos subiendo las escaleras. Mary había permanecido atenta mientras simulaba estar interesada en la conversación que mantenía con Lysander.
-¿Vamos a clase, Lily? – le preguntó para llamar su atención. La chica asintió con la cabeza. Se despojó de Lysander y las dos amigas se dirigieron hacia las mazmorras.
Por la noche, después de la cena, Lily había decidido encarar aquella situación de una vez por todas. Puede que no pudieran solucionar sus problemas de hacía años, pero no pensaba permitir que en esto se saliera con la suya también. Se dirigió hacia su despacho pero, una vez allí, dudó en hacerlo. Se apoyó en la puerta con los brazos cruzados y tomó aire en un intento de calmarse y tomar una decisión con la mente fría. Sin embargo, no le dio tiempo a hacerlo, ya que la puerta se abrió de repente y Lily tuvo que arreglárselas para no caerse encima de los brazos de Scorpius. Se aclaró la garganta y Scorpius intentó no sonreír al ver lo que acababa de ocurrir.
-¿Qué haces aquí?
-Te estaba buscando. Tenemos que hablar.
-Claro. Pasa.
-¿No te ibas? – le preguntó Lily.
-Sí, pero puede esperar. Adelante.
Lily entró al despacho y lo recorrió rápidamente con la mirada. Un escritorio, papeles a borbotones en la mesa, tres plumas, una estantería con libros y fotografías, un sofá para descansar junto a la pared, y una puerta en el otro extremo de la sala que conduciría a su dormitorio.
-Siéntate. – le dijo indicándole el sofá. Lily se sentó mientras observaba una fotografía de él con sus padres y otra con Albus y Rose en su último año. Luego había muchas más, pero eran de su estancia en Francia. Le resultó doloroso que no tuviera ninguna con ella contando con que se habían hecho decenas y decenas de fotografías el verano en el que estuvieron juntos. Scorpius se sentó a su lado manteniendo un poco la distancia y esperó a que dijera algo.
-Ya me han dicho que quieres encargarte de la boda de Albus y Mary.
-Sí, ya que voy a ser el padrino me…
-Pero, ¿tú quién te has creído? – dijo interrumpiéndole. – Yo soy la que se va a encargar de esa boda que para eso se casan mi hermano y mi mejor amiga.
-Te recuerdo que yo también soy amigo de Albus, y ha sido él el que me ha propuesto la idea. No voy a negarme y a quedarme de brazos cruzados, como comprenderás. Así que lo mejor será que nos pongamos de acuerdo y nos organicemos para…
-¡Ni de coña! ¿Es que no te enteras? No te vas a encargar de nada.
-Deja de mostrarte como una niña orgullosa y deja que…
Lily se levantó del sofá enfadada y dirigiéndole miradas asesinas.
-No te atrevas a faltarme al respeto, Malfoy. – le dijo acusándolo con el dedo. Scorpius apretó la mandíbula al escuchar cómo lo llamaba por su apellido.
-Podemos dejarnos de formalidades, Lily. No hace falta que me llames por mi apellido. Te he besado y tocado muchas veces para que ahora me trates como a un desconocido.
Lily levantó la mano para aporrearle un buen golpe pero Scorpius la cogió a tiempo de la muñeca mientras la chica echaba humo.
-Voy a encargarme de esta boda contigo tanto tú quieras como que no. ¿Entendido? Así que mejor hazte a la idea y déjate de tonterías.
-¡Estás muy equivocado si crees que voy a dejar que te metas en mis asuntos, Malfoy!
-A ti no te preocupa que yo me encargue de la ceremonia, sino de que tengamos que pasar tiempo juntos. ¿Por qué? ¿Acaso sigues queriéndome para estar tan atemorizada?
Lily levantó su otra mano, pero Scorpius también consiguió agarrarla. La tenía cogida por ambas muñecas y se encontraban a poca distancia a causa de ello. Lily lo miraba con rabia mientras que Scorpius lo hacía embobado ante su proximidad. Una proximidad que había echado de menos cada día durante dos años. Tocarla otra vez y rozar su piel era como estar en el cielo. El chico se acercó a ella pero Lily giró la cara para que no la besara. Scorpius la miró y pudo comprobar cómo las lágrimas caían por su rostro. La soltó e intentó acercarse a ella pero ahora con cuidado. La chica dio un paso hacia atrás.
-Lily, perdona. No quería…
-Te lo repito por última vez. No pienso dejar que te metas en esto. No te quiero cerca de mí. ¿Lo has entendido?
Lily se limpió las lágrimas con el dorso de la mano aparentando dureza. Salió del despacho dejando la puerta abierta mientras Scorpius se pasaba la mano por el rostro desesperado.
