VIII.

La primera semana de vacaciones pasó rápida para Lily debido a todo lo que tenía que estudiar. Además, le había costado horrores debido a todo el escándalo que había en la casa debido a la cantidad de invitados que había.

-¿Lily?

Teddy se asomó por detrás de la puerta. Lily estaba en el escritorio contemplando el álbum de fotografías de Scorpius y ella. Lo cerró con rapidez.

-¿Qué pasa? – preguntó la chica. Teddy entró y cerró la puerta. Se dirigió hacia Lily.
-Menudos pelos llevas.
-Se llama el moño estudiantil. En más de un ocasión lo llevaré este curso.
-¿Sí? ¿Y qué estudiabas?
-Encantamientos.
-Ya, claro. – Teddy cogió el álbum de fotografías a pesar de que Lily intentó cogerlo. Lo abrió y pasó las páginas observando las fotos. – Más que Encantamientos, estudiabas los encantos de Scorpius. – Lily se puso colorada. - ¿Por qué no ha venido estas vacaciones?
-Le pedí a Albus que no lo invitara. Por eso se va a su casa esta semana.
-Supongo que a sus padres no le hará mucha gracia.
-En realidad les da igual. Mientras su relación no pase más allá de la amistad… - Lily se imaginó a Scorpius y Albus saliendo juntos e hizo una mueca. – Bueno, ya me entiendes. Sus padres permiten la amistad con los Potter, pero ni hablar de una relación más seria.
-Qué tontería. Me comentó que está impartiendo clase en Hogwarts.
-Sí, desgraciadamente así es.
-¿Ha podido resistirse o ya se ha lanzado hacia ti desesperado?

Lily lo miró por el rabillo del ojo. Teddy sonrió.

-Intento quitarle hierro al asunto, Lils.
-Preferiría que no me lo nombraras. Pretendo olvidarme de ese idiota cueste lo que cueste.
-¿Y qué vas a hacer para conseguir eso? – le preguntó.
-No sé, pero no es el único chico del mundo.
-Contra el corazón no se puede luchar, Lily.

Lily lo miró. Sabía que la cabeza le iba a doler de un momento a otro. Mary diciéndole que se fijara en otro chico y Lysander que no podría conseguirlo.

-Tengo que terminar mi maleta. Esta semana voy a casa de Luna.
-¿Y eso?
-Me ha invitado Lysander.
-Entiendo… ¿Solo a ti?
-No, me dijo que también estarían sus primas y le pedí a Hugo que me acompañara.
-Ten cuidado, anda. He observado en más de una ocasión cómo Lysander te come con la mirada.
-Teddy, estoy segura de que Victorie te estará buscando. No puede vivir un minuto sin ti.
-Qué se le va a hacer.

Lily negó con la cabeza sonriendo mientras Teddy salía de la habitación. Cogió el álbum y lo colocó en su lugar, debajo de la cama. Al día siguiente, Lily ya se encontraba en casa de Lysander. Luna la saludó con entusiasmo y los dos hermanos les presentaron a sus primas.

-Esta es tu habitación – le indicó Lysander abriendo la puerta. – Espero que estés cómoda.
-Seguro que sí. Gracias.
-Oye, ¿te apetece venir a una fiesta que van a celebrar en la plaza el miércoles? Están montando un montón de cosas.
-Claro.
-¿Qué ocurre, Lils? ¿Estás aquí o en babia?
-Perdona.
-¿Puedo preguntarte algo? – Lily asintió con la cabeza. - ¿Qué ocurre entre Malfoy y tú?

Lily lo miró confundida y preguntándose quién podría haberle contado a Lysander lo suyo con Scorpius.

-¿A qué te refieres? – le preguntó.
-Bueno, el día que apareció parecías nerviosa. Luego, cuando os vi juntos en Hogsmeade, parecía como si fuerais amigos de toda la vida. Y, finalmente, hace dos semanas te vi saliendo de su despacho hecha un dragón. ¿Te gusta o…?
-¡Qué me va a gustar! Pero si es un profesor, Lysander.
-Bueno, siempre fue un gran amigo de tu hermano y pasaba temporadas en tu casa. Solo tiene dos años más que nosotros. Tampoco sería tan raro.
-Va a ser el padrino de Albus en su boda, y por eso a veces puedes vernos juntos, porque tenemos que organizar juntos los preparativos. Si el otro día me viste hecha una furia es porque, a pesar de conocernos, tenemos puntos de vista muy diferentes y tampoco somos tan amigos como crees.
-Ya decía yo. No sé cómo pude ser tan idiota de pensar que te estabas viendo a escondidas con él y que os gustabais.

Lily se aclaró la garganta y tragó saliva.

-Todo lo contrario.
-Me dejé llevar por los rumores. Como en quinto todos decían que estabais juntos…
-No te creas todos los rumores que se inventa la gente, Lysander. La gente es muy cotilla y enseguida inventan de todo.
-Tienes razón.

Lysander se acercó a ella y le acarició la mejilla con el dorso de la mano. Lily se maldijo por darle falsas esperanzas. El chico, sin poder remediarlo, la besó con lentitud. Rodeó su cintura con los brazos y la atrajo más hacia sí. Lily permanecía quieta, sin mover los brazos y sin saber qué hacer. No besaba mal, pero ella estaba acostumbrada a la pasión desenfrenada de Scorpius, a sus batallas de besos descontrolados. Al cabo de unos segundos, el chico la soltó y la miró a los ojos con una sonrisa.

-Lily, yo… Creo que no hace falta que te explique que me gustas. Sé que te pasa algo, todos tenemos nuestros secretos, y desde hace mucho tiempo te noto triste y decaída. Pero me gustaría ser la persona que pudiera volver a sacarte una sonrisa te pasara lo que pasara.

Lily le devolvió la mirada y sonrió levemente para cumplir su deseo.

-Exacto, así es como me gustaría verte a mi lado. Sé que es un poco precipitado, aunque para mí no lo es tanto, pero… me gustaría estar contigo. ¿Quieres salir conmigo?

Lily se mordió pensativa el labio. Por un lado pensaba en los consejos de Mary, por otro en las confesiones de Teddy y, finalmente, en Scorpius. Le gustaría que apareciera en aquel momento por la puerta para decirle que la quería y para llevársela con él lejos. Pero sabía que eso no ocurriría y que ella tampoco sabía a ciencia cierta si algún día podría perdonarlo por lo que le hizo.

-No sé si creo en el amor, Lysander. Un día te prometen todo y al siguiente te dejan tirado como si no hubiera pasado nada y…
-Deja que cure tus heridas, Lils. Deja que te demuestre que puedo quererte y hacerte feliz como te mereces.

Lily lo miró una última vez. Asintió con la cabeza y el chico la abrazó y le dio un beso en la frente. La chica miró el cielo estrellado por la ventana mientras Lysander le acariciaba el pelo complacido. Se preguntó qué estaría haciendo Scorpius en ese momento y deseó estar con él.