IX.

-Creo que es lo mejor que has podido hacer, Lily – le dijo Mary camino a Defensa Contra Artes Oscuras tras la vuelta de vacaciones.
-Yo creo que no. Es más, creo que ha sido uno de los peores errores que he cometido en toda mi vida, y mira que he cometido muchos. ¿En qué estaba pensando?
-¿En salir adelante?
-Pero yo no le quiero, Mary.
-Aprenderás a hacerlo, date tiempo. Estoy segura de que Lysander te tratará como a una reina, no hay más que verlo.
-Sí, lo raro es que no esté aquí. Se pega a mí como una lapa. Te confieso que a veces me abruma o incomoda. Me sigue cada dos por tres, me agarra de la cintura y me besa unas cinco veces antes de irse.
-Se llama "estar enamorado". Cuando Scorpius hacía esas cosas no te quejabas tanto.
-No es que me queje. Es que… bueno, me gusta tener mi propio espacio y me gustaría contar con algo de intimidad cuando hace esas cosas y no hacerlas delante de todo quisqui.
-¿Eso o que te da miedo que Scorpius os vea? – le preguntó la morena con desconfianza.
-Claro que no. Y no me hables más de ese idiota, ¿quieres?

Las chicas entraron al aula. Afortunadamente, Lysander ya había llegado y se había sentado junto a Thomas en uno de los pupitres más cercanos al escritorio de Scorpius. El chico la saludó con una sonrisa y ella se la devolvió como pudo, sentándose junto a Mary. Una vez terminada la clase, Lysander se levantó con rapidez y se dirigió hacia las chicas.

-Lils, ¿quedamos después de la última clase? Podríamos ir a dar un paseo.
-Claro.
-Genial. Nos vemos luego.

Lysander se fue y Lily miró a Mary inquisitivamente.

-Está bien, tienes razón, es un poco insistente, pero es porque te quiere.
-Lily, ¿podemos hablar? – le preguntó Scorpius acercándose a ellas.
-Nos vemos luego, Lils – Mary se despidió y salió del aula. Lily se cruzó de brazos.
-No tengo todo el día.
-Me dejó con mal sabor de boca nuestra última conversación, pelea, o como quieras llamarlo, y me gustaría que hiciéramos las paces. Tenemos que seguir con los preparativos de la boda y así no llegaremos a ningún lado. ¿Amigos?

Lily lo miró estupefacta. Otra vez con ese cuento.

-Ya te dije que tú y yo nunca hemos sido amigos y que nunca podremos serlo, ¿o es que no te entra en la cabeza? – le preguntó la chica enfadada. Scorpius resopló ruidosamente. – Y, mira, si tanto te molesto, no hables conmigo y punto.

Lily se iba a marchar pero Scorpius la detuvo cogiéndola del brazo. La pelirroja, como era costumbre, se soltó de su mano y se cruzó de brazos.

-Está bien, no te propongo que seamos amigos, pero sí que hagamos una tregua hasta que se celebre la boda para que podamos llevar a cabo toda la organización. ¿Te parece?
-En eso estoy de acuerdo.
-Bien.
-¿Algo más o me puedo ir ya, profesor? – le preguntó Lily con una sonrisa forzada. Scorpius la miró con rabia.
-No querría pedirte esto, pero… Mañana tengo una reunión importante con el profesorado y me preguntaba si podías sacar a Canela para pasear y cuidar de ella mientras estoy ocupado.
-¿Me has visto con cara de niñera perruna o qué?
-Lily, tú eres la única que la conoce en este castillo aparte de mí.
-¿Por qué no la has dejado en tu casa? ¿Tu padre tampoco permite meter mascotas?

Scorpius apretó la mandíbula y cerró las manos con fuerza. Luego echó el aire por la nariz y se pasó la mano por la cara mientras Lily lo miraba desafiante.

-Lily, ya está bien. Deja ese orgullo o ese muro que estás construyendo alrededor de ti porque al final lo lamentarás. ¿Desde cuándo eres tan borde y arisca con los demás?
-Creo que no lo has entendido. No soy borde y arisca con los demás, lo soy contigo.
-Sí, pues cuando te besé no lo eras tanto.

Ahora fue Lily la que apretó la mandíbula y entrecerró los ojos. Se dio media vuelta y dio unos pasos, pero después se detuvo de nuevo.

-Cuidaré a Canela, pero no porque tú me lo pidas, sino porque ella no tiene la culpa de tener un dueño tan imbécil como tú.

La chica salió del aula con la cabeza bien alta mientras Scorpius observaba cómo se largaba tan pancha. Una vez Lily anduvo unos metros, relajó la cara y adoptó un semblante triste.

Al día siguiente…

-Toma, Scorpius me ha pedido que te las dé.

Lily cogió las llaves del despacho de Scorpius mirando hacia todos lados para comprobar que Lysander no estuviera cerca.

-¿Estás segura de que quieres hacer esto, Lily? – le preguntó Mary. – Tú solita te estás metiendo en la boca del lobo.
-Canela no tiene la culpa de nada. Además, le he cogido mucho cariño. Es tan…
-Ya, ya. ¿Qué le digo a Lysander si me pregunta por ti?
-Ni idea. Invéntate alguna excusa, tú eres buena mintiendo.
-Vaya, gracias.
-¡Nos vemos en la cena, Mary!

Lily se dirigió hacia el despacho de Scorpius y abrió la puerta cerciorándose de que no había monos en la costa. Encendió la luz y Canela comenzó a ladrar de alegría. Lily sonrió y comenzó a rascarle la tripa y detrás de las orejas.

-Te echado de menos pequeña.

Lily la cogió en brazos y la perrita comenzó a lamerle por toda la cara en muestra de cariño. La pelirroja rio y se preguntó por qué alguien tan insensible como Scorpius no se había deshecho ya del animal.

La chica estuvo jugando con Canela durante hora y media, hasta que alguien llamó a la puerta.

-Lily, soy yo – dijo Scorpius tras la puerta.

Lily se levantó del suelo y le abrió la puerta. Canela corrió a su encuentro y Scorpius le lanzó la pelota que le había llevado.

-Gracias por el favor, Lily.
-Ya te he dicho que no lo he hecho por ti. Le he cogido cariño y me daba pena que se quedara sola mientras tú no estabas.

Lily cogió a la perrita de nuevo en brazos y sonrió mientras le acariciaba la tripa. Scorpius la observó con ternura. Le agradaba verla sonreír aunque no fuera gracias a él. Lily se percató de que el chico la observaba.

-¿Qué miras? – le preguntó incómoda.
-Me sorprende el cariño que te ha cogido, eso es todo. Parece quererte más a ti que a mí.
-No me extrañaría – murmuró la chica. Scorpius puso los ojos en blanco y rio a pesar de su comentario. – Bueno, ¿y qué tal la reunión?
-Solo hemos estado comentando algunos puntos y hemos dado la bienvenida a la nueva enfermera. Es sobrina de Poppy.
-No la había visto. ¿Cuántos años tiene?
-Los mismos que yo.
-Ah. Bueno, será mejor que me vaya ya.

Lily dejó a Canela en el suelo y salió del despacho. Scorpius la siguió y entornó la puerta a sus espaldas.

-¿Te vendría bien quedar este sábado para empezar a elegir la invitación de la boda y el menú de la cena?
-Pues… No lo sé, pero supongo que sí.
-¿Lily?

La chica se giró y vio a Lysander acercándose a ellos. Scorpius adoptó una posición defensiva y Lily se sintió acorralada.

-Mary me dijo que te habías quedado estudiando en la sala común, ¿qué haces aquí? – preguntó mientras miraba de reojo a Scorpius.
-Teníamos que hablar de un asunto de la boda, pero ya hemos terminado. Estoy muy cansada, nos vemos mañana, ¿vale? Buenas noches, profesor.

Lily se escaqueó rápidamente dejándolos solos. Scorpius la observó alejarse con una sonrisa tonta en los labios mientras Lysander lo miraba dándose cuenta de que sus sospechas eran ciertas.

-Así que le gusta Lily, profesor.
-¿Perdone?
-Lo noto en su mirada cada vez que la mira. No me parece raro, ya que Lily es una chica única. Pero por eso mismo no merece falsas promesas ni personas que no pueden estar con ella totalmente, ¿no cree? Usted es su profesor, y ella su alumna.
-Creo que no entiende nada, señor Scamander.
-¿Qué es lo que tengo que entender?
-Lily sabe cuidarse de sí misma y no necesita de nadie que vaya explicando lo que ella precisa o no.
-Sí, sabe cuidarse de sí misma, pero yo también cuidaré de ella, como su novio que soy. Usted ya perdió su oportunidad, haberla aprovechado cuando tuvo ocasión.

Scorpius se quedó callado al escuchar la declaración de Lysander. ¿Por qué Lily no le había dicho nada?

-No trato de robarle nada, Scamander. Así que relájese y si la quiere tanto como dice, limítese a cuidar de ella.