XI.

Las vacaciones de pascua llegaron y, con ello la fecha de la boda se aproximaba. Mary no se había estresado en lo que llevaban de curso, pero ahora sí que la estaba pasando canutas con los nervios a flor de pie.

Lily bajó a la cocina la noche previa a la ceremonia. Se dirigió hacia el frigorífico a por un vaso de leche fría. Se sentó a la mesa y dio sorbos largos debido a su sed. La puerta que daba al patio se abrió y Lily pegó un brinco del susto. Scorpius entró con la corbata desajustada.

-Genial – murmuró la chica mientras se dirigía al fregadero y enjuagaba el vaso con agua.
-Lily – dijo el chico como si se sorprendiera de verla en su propia casa.
-Ya me iba.
-No, no, no…

Scorpius la cogió de las manos y la atrajo hacia sí. Lily pudo notar el olor a alcohol que desprendía su boca.

-¿Estás borracho? ¿De dónde vienes? – le preguntó.
-¿Cómo fue la despedida de soltera de Mary el otro día? La de Albus estuvo bien, pero la verdad es que me faltabas tú, pelirroja… Albus ha decidido estrenar el tanga en la noche de bodas, pero si quieres tú y yo podemos estrenar el mío esta noche…

Lily comprobó entonces que sí estaba borracho.

-Mañana es la boda y a ti se te ocurre emborracharte la noche anterior. Espero que estés en condiciones de ejercer tu puesto como padrino.
-Tranquila, pelirroja, no es la primera vez que hago esto. Se me pasará pronto.
-Más te vale.

Lily se iba a marchar, pero Scorpius la detuvo una vez más agarrándola por la cintura.

-No sabes cuánto te echo de menos, Lily… Tocarte, abrazarte… Besarte.
-Scorpius, para.
-Y que estés con ese Scamander está volviéndome loco. ¿Qué has visto en él? Sabes que nunca va a quererte como yo…
-Si quieres te ayudo a subir a tu habitación, pero paso de seguir aquí hablando de nuevo de esto.
-Está bien, está bien…

Lily colocó el brazo del chico sobre sus hombros y lo ayudó a subir las escaleras. Scorpius comenzó a reír silenciosamente como si aquello le resultara divertido. Lily puso los ojos en blanco y abrió la puerta del dormitorio de Scorpius. A todo esto, ¿por qué él tenía uno entero para él? Tener una casa tan grande no era una buena idea en aquel momento. Lily dejó caer a Scorpius sobre la cama mientras se partía de risa.

-Lo que hace el alcohol. – murmuró Lily quitándole los zapatos.
-Lo que haces tú.

Lily no podía creer que le echara la culpa de emborracharse. Ella sí que debería haberse emborrachado, que no le sobraban motivos para hacerlo. Las risas de Scorpius se apagaron y en vez de ello comenzó a sollozar en silencio. Lily lo miró paralizada y se dio cuenta de que Scorpius lloraba aunque intentara evitarlo.

-¿Scorpius?
-Que estés con él me está matando por dentro, Lily…

Scorpius la cogió de la mano y la obligó a sentarse sobre la cama. Se incorporó y le acarició las mejillas con ambas manos. Todo estaba oscuro pero aun así podían verse con claridad.

-¿De verdad nunca volverás a ser mía? – le preguntó. - ¿Se te ha olvidado todo lo que hice en séptimo para demostrarte que te quería? La noche del baile en la torre de Astronomía, todas las veces que te propuse matrimonio y tú me rechazaste, cuando te salvé en la segunda prueba, todas mis notas, la pieza de piano…
-Cállate. – le dijo ella bajando la mirada. Entonces la chica notó el roce de sus labios sobre los suyos. Al principio la besó son suavidad, pero después comenzó a atacar sus labios desenfrenadamente. Lily no podía creer que las lágrimas que estaban empapando su rostro fueran las de él y no las de ella.
-Déjame besarte una última vez… - murmuró mientras lo hacía.

Miles de imágenes se le pasaron por la cabeza mientras Scorpius la besaba. Todos y cada uno de sus momentos vividos junto a él.

-Te quiero, Lily. Siempre.
-Es mejor que duermas, lo necesitas. Mañana el día será largo y tienes que estar de una pieza.

Lily le quitó la corbata y lo tapó con una manta mientras Scorpius cerraba los ojos. La chica salió de la habitación y cerró la puerta arreglándose el pelo. Teddy la vio desde la puerta de su habitación y Lily se percató de ello.

-No es lo que parece.
-Tranquila, no tienes por qué darme explicaciones. Ya he oído a mi primo partirse de risa mientras subía las escaleras.
-Ha venido borracho, así que le he ayudado a subir.
-Muy amable por tu parte.
-Buenas noches.

Lily entró a su cuarto y cerró la puerta silenciosamente. Se tiró sobre su cama y abrazó su almohada. Fue entonces cuando rompió a llorar.