XII.
-Levanta, bella durmiente.
Rose abrió las cortinas de par en par y Lily se tapó la cara con las manos.
-¡Tendrías que estar en pie desde hace una hora! ¿Se te han pegado las sábanas, o qué?
-Ya voy, ya voy.
Lily se levantó algo desorientada y se puso las zapatillas. Se recogió el cabello en un moño y salió de su habitación seguida por Rose.
-Scorpius ha salido bien temprano, no te preocupes.
-No lo hacía.
La chica bajó a la cocina y pudo comprobar el show que habían montado en su ausencia. Su madre no paraba de cocinar, su padre intentaba hacerse el nudo de la corbata en vano, Teddy y James desayunaban tan tranquilos como de costumbre, Victoire estaba poniendo nerviosa a Mary a juzgar por su rostro, Hugo estaba organizando el jardín junto a los padres de Mary y los suyos.
-Esto es un caos. – dijo Lily. La chica se dirigió hacia su padre y le ayudó a hacerse el nudo.
-Gracias, Lily.
-No hay de qué. A ver, mamá, trae para acá. Vístete mientras yo termino de cocinar.
-Gracias, cariño.
-Vosotros dos – dijo dirigiéndose a Teddy y a James. – Empezad a llevar la comida a las mesas, por favor. Victoire, no pongas más nerviosa a Mary, anda, y ayúdala a vestirse que es más tarde de lo que parece. Rose, ¿puedes ayudar en el jardín?
-Claro.
Así transcurrió una hora. Todos iban de allá para acá nerviosos.
-Id saliendo al jardín para recibir a los invitados. Estarán a punto de llegar.
Todos obedecieron a Lily y la cocina se quedó en silencio absoluto, algo que agradeció.
-Papá, ¿sabes dónde se han metido Albus y Scorpius? – le preguntó.
-No tengo ni idea. Estarán al llegar.
Justo en ese momento los dos entraron por la puerta delantera.
-¿Dónde os habíais metido vosotros dos? Los invitados ya están llegando. Scorpius, sube y ayuda a Albus a prepararse.
Ambos chicos subieron las escaleras. A Lily la tranquilizó que Scorpius estuviera de una pieza. Se preguntó si recordaría algo de la noche anterior. Lily miró por la ventana y observó a Lysander con su familia llegando. Soltó un largo suspiro y Rose entró con un montón de regalos sobre los brazos.
-¿Dónde dejo esto? – le preguntó.
-Sobre la mesa.
-Anda, deja eso y sube a vestirte. Ya termino yo.
Lily subió las escaleras y entró a su cuarto. Se duchó y gracias a su varita pudo hacer milagros con su pelo secándolo y haciendo un peinado bonito. Se puso su vestido de color rosa palo ajustado con unos tirantes muy finitos. Se maquilló rápidamente y metió los pies en los tacones. Se miró en el espejo y se sonrió a sí misma armándose de valor.
Salió del cuarto y llamó a la puerta de Albus. Nadie contestó, así que supuso que ya estaban en el jardín. Bajó las escaleras, salió al jardín y se dirigió al altar, donde ya se encontraban el cura, Albus y Scorpius. Albus le dio un codazo a Scorpius disimuladamente y el rubio se giró. Miró embobado a la chica que se acercaba saludando a algunos invitados. Lysander le sonrió y ella lo imitó. Luego avanzó hasta situarse junto a los chicos.
-A juzgar por la cara de tonto que tiene Scorpius, pareciera que sois vosotros los que os casáis – dijo Albus soltando una carcajada. Lily se sonrojó y miró hacia otro lado, pero Scorpius no apartó su mirada de ella. – Tío, contrólate un poco.
Scorpius se aclaró la garganta y tuvo que concentrarse cuando Mary paseó vestida de novia hasta llegar hasta Albus. El chico la agarró de la mano con una sonrisa de oreja a oreja. Lily no podía creer que aquellos dos fueran a acabar juntos después de todo. La ceremonia comenzó y, en el momento adecuado, Lily y Scorpius le dieron los anillos. El cura los declaró marido y mujer y los dos lo sellaron con un beso. Todos aplaudieron y Lily no pudo evitar dejar caer una lágrima al ver que todo había salido bien y que su hermano y su mejor amiga habían conseguido casarse. Miró a Scorpius, que también sonreía, y este le devolvió la mirada.
Después de la cena, los invitados comenzaron a desaparecerse para continuar con la fiesta en la casa nueva de Mary y Albus. Lily se dirigió a la cocina para empezar a limpiar todo, y Lysander la siguió.
-Lily, deja todo eso para mañana y vamos a continuar la fiesta, anda.
-La verdad es que no voy a ir. Tengo un dolor de cabeza espantoso. Me gustaría retirarme a descansar.
-¿Quieres que me quede? Tengo entendido que la fiesta durará hasta mañana, así que tendríamos la casa para nosotros y nadie nos molestaría.
Lily se aclaró la garganta mientras se secaba las manos en el trapo.
-Lo cierto es que me gustaría un poco de tranquilidad, Lysander, y me temo que conmigo te aburrirías, ya que me voy a quedar dormida en un santiamén.
-Está bien…
Lysander le dio un beso en la mejilla y se desapareció. Mary entró a la cocina.
-¿No vienes, Lily? – le preguntó.
-Estoy muy cansada, Mary, perdona…
-No te preocupes. No puedo hacer otra cosa más que agradecerte todo lo que has hecho por mí. Has conseguido que sea perfecto.
-Me alegro – le dijo ella con una sonrisa.
-¿Nos vemos en Hogwarts?
Lily asintió con la cabeza y se despidió de Mary antes de que saliera de nuevo al patio. La chica se masajeó la nuca y se quitó los tacones. Por fin se habían ido todos. Subió las escaleras y se dirigió hacia su cuarto. Se soltó el pelo y se limpió la cara.
-Todo ha salido bien, ¿no crees? – le dijo Scorpius apoyado en el marco de la puerta. Lily lo miró sobresaltada.
-¿No te vas? – le preguntó.
-Prefería quedarme.
-Pues aquí te vas a aburrir. No queda nadie en la casa.
-Lily, ¿te acuerdas de lo que ocurrió anoche?
Lily se aclaró la garganta.
-Lo cierto es que no.
-No eras tú la que estaba bebida, sino yo.
-Olvídalo.
-No puedo olvidarlo. Necesito saber qué sientes por Scamander.
-No es de tu incumbencia. ¿Cuántas veces tengo que decirte que no tienes ningún derecho a meterte en mi vida? Llegas muy tarde para querer hacerlo. ¡Te largaste!
-¿¡Y te crees que no me arrepiento cada día de haberlo hecho!? Yo mismo he sido quien te ha lanzado a los brazos de él.
-Exacto.
Scorpius se pasó la mano por el rostro desesperado y exhausto. Se acercó a ella pero Lily dio un paso hacia atrás.
-Ni se te ocurra ponerme un dedo encima. Bastante te aprovechaste ayer estando borracho.
-Estaba borracho pero era consciente de todo lo que hacía, y lo volvería a hacer todas las noches.
-¡Cállate! ¡Cállate de una vez! No quiero oír ni una palabra más.
-Pero, ¿qué nos ha pasado, Lily?
-Nos ha pasado que tengo novio, y que tú me dejaste sin siquiera hacerlo de una forma justa o preguntarme mi opinión.
-Tienes novio, sí, pero no estás enamorada de él ni una pizca. ¿Crees que se merece lo que le estás haciendo?
-¿Vas a venir a darme lecciones de vida después de lo que me hiciste? Vete, y al ser posible, a la mierda.
-La dulce Lily – ironizó el chico.
-Si no te gusta como soy ya sabes dónde está la puerta.
-No, esta vez no pienso irme, Lily. Ni tampoco voy a dejar que te vayas corriendo como siempre haces.
-Yo no huyo, simplemente me asquea verte.
-Embustera.
-Ni se te ocurra insultarme, Scorpius. Te juro que como no te vayas o te quites de en medio te…
-¿Me qué?
-Te mato. – Scorpius soltó una carcajada ante su comentario.
-Estás como una cabra, pelirroja.
La chica se dirigió a él y empezó a golpearle allá donde podía con las manos. Scorpius intentó protegerse con los brazos pero fue inútil. Después de unos segundos agarró a Lily de las muñecas para detenerla.
-Lily, tranquilízate.
-No me da la gana.
-¿No te avergüenza comportarte como una niña?
-¿Y a ti comportarte como un imbécil?
Scorpius negó con la cabeza y la miró. Lily intentó zafarse de sus manos pero fue imposible.
-Suéltame o gritaré.
-No hay nadie en la casa.
-Pero los vecinos me escucharán.
-Hazlo, entonces.
Lily comenzó a gritar con todas sus fuerzas. Scorpius le tapó la boca con la mano pero la chica se la mordió.
-¡Lily!
-Atente a las consecuencias.
-Tan fiera como siempre.
Entonces Lily consiguió darle una guantada en la cara. Scorpius miró a Lily como si se hubiera vuelto loca. Acto seguido se lanzó hacia ella y mordió sus labios. Lily intentó oponerse, pero no lo consiguió. Scorpius la sujetaba con mucha fuerza, más que la de costumbre. El chico acarició sus curvas y la agarró por la cintura. Lily dejó de oponerse cuando el rubio la cogió de las manos con suavidad. El rubio se separó de ella y ambos se miraron a los ojos.
