XV.

-¡Lysander! – le llamó Lily por el pasillo, pero el chico no se detuvo ni respondió a su llamado. – Lysander, por favor, escúchame – le dijo alcanzándolo por fin.
-Ahora mismo preferiría no hacerlo, Lily. ¡Ese tío me hierve la sangre! Siempre está mirándote como si le pertenecieras. Si fuera un alumno lo entendería, ¡pero es un profesor! Debería informar a McGonagall.

Lily lo cogió del brazo parándolo. El chico la miró con el ceño fruncido.

-No lo hagas, Lysander. Scorpius y yo estuvimos juntos hace un tiempo.

El chico la miró estupefacto. Luego resopló y rechinó los dientes.

-Deberías habérmelo dicho cuando te lo pregunté.
-Lo sé, perdóname.
-Entonces… ¿Él es el chico del que sigues enamorada, no? – le preguntó enfadado. Lily asintió con la cabeza mientras se mordía nerviosa el labio. - ¿Y cómo puedes hacerlo cuando te dejó tirada?
-Me explicó hace unos días lo que realmente ocurrió. Él no tuvo la culpa.
-Ya…

Lysander se rascó la nuca. Lily no sabía qué decir.

-Supongo entonces que mientras lo veas no podrás enamorarte de mí.
-Es difícil para mí. Compréndeme.
-Quizá lo mejor es que nos vayamos los dos lejos.

Lily miró con el ceño fruncido al chico.

-Lysander… Creo que esta relación es una farsa, la verdad. Yo no te quiero como te mereces y no creo que pueda hacerlo nunca. Yo siempre querré a Scorpius, y tú no te mereces esto. Te mereces a una chica que te corresponda, y desde luego esa no voy a ser yo.

El Ravenclaw la miró con un semblante inexpresivo.

-Entiendo. Espero entonces que Scorpius aprenda a quererte como te mereces y que tú no te arrepientas de perdonarle.

Lysander dio media vuelta y se alejó mientras Lily lo observaba sintiéndose la persona más culpable del mundo. Mary la alcanzó y la llamó.

-Scorpius está en la enfermería. McGonagall se lo llevó en cuanto lo vio y no le dejó irse sin antes pasar por allí.
-¿Está solo?
-Eso creo.

Lily asintió con la cabeza y se despidió de Mary. Fue hasta la enfermería y, justo cuando iba a entrar, vio a Scorpius sentado en un taburete mientras la nueva enfermera le curaba las heridas de la cara. La chica permaneció quieta y atenta.

-¿Cómo te has hecho esto? – le preguntó la chica.
-Un chico se abalanzó sobre mí.
-¿Y eso por qué? No me digas que os habéis peleado por una chica.
-Algo así.
-Bueno, esto ya está.
-Gracias.

Scorpius se levantó del taburete y cogió su maletín. Lily se percató de que la chica se lo comía con los ojos.

-¿Y por cuál de todas las profesoras os habéis peleado?
-¿Profesora? – preguntó Scorpius soltando una carcajada. – No se trataba de una profesora.
-Vaya, entonces esa chica debe ser muy afortunada – dijo la enfermera con un tono celoso. - ¿Estás seguro de que se merece tanto cuidado?

Lily rechinó los dientes y se fue antes de perder los nervios por seguir escuchando a aquella chica. La verdad es que era guapísima, y encima de la edad de Scorpius. Aquella noche, la pelirroja no pudo conciliar el sueño con facilidad y se levantó más temprano que de costumbre. En el desayuno, se dio cuenta de que Lysander no la había mirado ni sonreído. Resopló y dejo su tazón de cereales sin probar. Mary le sacaba conversación con el fin de entretenerla y llamar su atención. Le dijo que podían coger sus biquinis e ir al baño de los prefectos a darse un baño ahora que empezaba a hacer calor. Lily asintió con la cabeza y le dijo que la esperara en el vestíbulo, que iba a coger los trajes de baño. Camino a la sala común, una puerta se abrió y Lily fue agarrada del brazo, arrastrándola hasta el interior del despacho. Había estado tan perdida en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que caminaba por el pasillo en el que se encontraba el despacho de Scorpius.

-Pelirroja…

El chico intentó besarla pero Lily retiró la cabeza hacia atrás. Scorpius la miró extrañado por su actitud.

-¿Qué pasa? – le preguntó mientras Lily se zafaba de sus brazos.
-Lo sabes perfectamente – contestó.
-No esperarías que me quedara quieto, ¿verdad?
-Se supone que tú eres mayor que él y, sobretodo, que eres profesor. No deberías haberle devuelto el golpe, deberías haberlo parado.
-¿Haberlo parado? No pienso quedarme quieto si me golpea, Lily. Además, no puedo evitarlo cuando habla de ti como si fueras su posesión.
-Vaya, pues él dice lo mismo de ti.

Scorpius resopló y se sentó en el sofá, apoyando los codos en las rodillas. La miró con la molestia notable en sus ojos.

-¿Qué esperabas? Lily, lo único que nos mantiene separados es que sigas con ese chico. ¿No ibas a hablar con él?
-¿Lo único? Yo diría que la enfermera nueva no te quita el ojo de encima.
-¿De qué hablas? Bryanna es solo una amiga.

Lily lo miró con los ojos entrecerrados.

-Vaya, ya veo que la tuteas. – dijo la chica, cruzándose de brazos.
-Pero, ¿qué pasa ahora con ella?
-Pasa que he visto cómo te mira. Esa idiota está intentando echarte el lazo.
-Lily… - El chico se levantó del sofá e intentó estrecharla entre sus brazos, pero la chica se opuso. - ¿Por qué te pones así por algo sin importancia?
-Es guapa y tiene tu edad. Además parece inteligente y buena persona, independientemente de su aspecto de…

Lily decidió que era mejor callarse antes de que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse. Scorpius sonrió y negó con la cabeza.

-Anda, ven aquí…
-Te he dicho que no, Scorpius. Mejor ve y dile a tu Bryanna que te cure las heridas.

Lily salió del despacho dando un portazo.