Su primer pensamiento fue ir a buscar información. A dónde? A Google, y después iría a la biblioteca del pueblo. Hoy estaba teniendo una tarde muy rara...
Al llegar a casa no se paró ni a beber agua, rápidamente dejó la guitarra a un lado y metió en su mochila el portátil y las llaves del Jeep. Salió escopeteado de casa cerrando de un portazo, y caminó dirección el Jeep que tenía aparcado en frente del porche.
-Joder joder joder joder un puto lobo en Beacon Hills, ¡venga hombre! Si decían que hacía más de medio siglo que no aparecían lobos por aquí... -era lo que salía de la boca del chico ahora mismo, mientras metía la llave que arrancaría el Jeep, en la obertura para esta.
Cuando ya había metido la llave, hizo un movimiento, el coche hizo un sonido ronco y luego arrancó. Quitó el punto muerto, el freno de mano, pisó el embrague, cambió la marcha y aceleró dirigiéndose hacia la carretera.
Sabía que desde su casa hasta la biblioteca había un buen camino, pues su casa estaba un poco apartada, más bien, en la otra punta del pueblo, que aunque el pueblo era pequeño, había mucha carretera. Era la casa que más cerca del bosque quedaba. Le gustó mucho cuando la vió en el catálogo, aunque le decían que no era bueno vivir ahí, ya que había mucha gente que se acababa mudando porque oían cosas provenientes del bosque, y que, aunque fueran animales, no formaban parte del hábitat de Beacon Hills.
Pero como él es Stiles Stilinski, le resbalaba todo lo que decían, como si estuviera untado en aceite. Así que compró la casa y en esos 5 meses que lleva, no ha oído absolutamente nada, y cada vez se le hacía más evidente el hecho de que estén todos locos aquí.
Cuando ya iba por la carretera, miró a través de la ventana. Bosque. Solo bosque y sombras de arbustos y algún que otro pequeño animal se cruzaban con su mirada. Y otra vez. Esos dos rubíes rojos. Tuvo suerte de que sus reflejos no le fallaron, porque estuvo a punto de estrellarse contra un árbol. Frenó en seco notando como su corazón hacía un solo de batería dentro de su pecho, se pasó las manos por la cara y volvió a mirar por la ventana, seguían ahí, mirándole. Cada vez estaban más cerca. Esos dos puntos rojos se estaban acercando lentamente y a mala suerte de Stiles, uno de los faros del Jeep estaba fundido, y no podía ver muy bien. Se hundió en el asiento notando que esos ojos estaban en frente suyo.
El mismo podía oír el latir de su propio corazón, golpeandole en el pecho de forma dolorosa. Un lobo de grandes dimensiones estaba en frente de su Jeep, mirándole profundamente, analizándole. Stiles dio un bote en el sitio cuando el lobo de pelaje negro como la noche se sube en el capó ágilmente sin apenas hacer ruido, solo balanceando un poco el Jeep.
-O...¡Oye!...¡Baja de ahí que lo vas a abollar! -le costó un infierno que le pudiera salir bien la voz de sus cuerdas vocales. Vió que el lobo no le hacía caso y avanzó hasta poner el hocico en el parabrisas. Le veía olfatear con cautela sin quitarle la mirada de encima.
El lobo puso una pata encima del parabrisas y cuando la apartó dejó un rastro rojo, como el de sus ojos. El muchacho se asustó viendo que el lobo bajaba del capó, aunque un poco más torpe, entonces Stiles salió del Jeep con cuidado y se acercó al can que estaba aún en frente del automóvil.
-Hey...hey lobo...estás...¿estás bien?...-se acerca con la mano por delante para intentar acariciarle y que no se asustara de él.- Tranquilo...no voy...no voy a hacerte daño...ya que podrías arrancarme la mano de un bocado...¿que divertido no?- di que sí, hablando con un lobo, la locura de este pueblo se le está pegando. Cuando estaba a punto de acariciarle la cabeza al can de negro pelaje, este le gruñe, haciendo que el muchacho se asuste y retroceda, tropezando y cayendo de culo al suelo soltando un quejido.
-Bien...¿contento? -mira al lobo soltando una risilla entre nerviosa y miedosa- Ya...ya has conseguido asustarme...otra vez.- nota que el corazón se le saldrá del pecho en una rápida cuenta atrás, y respira agitadamente soltando vaho por culpa del frío de la noche.- Esto...-desvía la mirada rascándose tras el cuello.- ¿Te vas a quedar ahí mirando todo el rato o...o vas a volver a tu madriguera con tu manada? -sabía que no le respondería porque era...¿Imposible? Sí, lo, era, y mucho.
El lobo se acercó lo suficiente para quedar con el hocico tocando la nariz del chico, que no se echó hacia atrás, y éste le empezó a olfatear, primero por el rostro, luego bajó por el cuello haciéndole cosquillas al muchacho que se aguantó la risa para no espantar al can, y después volvió al rostro. Se lo quedó mirando durante unos segundos, luego caminó hacia el Jeep, y se subió por la puerta del piloto que Stiles dejó abierta al salir.
El chico se lo quedó mirando boquiabierto y gesticulando, diciendo monosílabos sin sentido, se levantó y fue a donde había entrado el lobo, se colocó una mano en la cintura y con la otra señalaba al lobo que ahora estaba en el asiento de copiloto, sentado.
-Oye..no...no..nooo...venga no puedes...no...-suspira pensando una mano por su pelo, que estaba más largo que lo normal, tenía que ir a cortarlo.- Venga hombre...digo, lobo. Baja de ahí, no puedo llevarte conmigo...eres...¡eres un lobo!- Como si no lo supiera.
Si no fuera porque es de noche y uno de los faros del coche está roto, juraría que el lobo se estaba riendo de él. Stiles soltó un suspiro y subió al Jeep, sentándose en el asiento.
-Vale, te llevaré conmigo, pero...pero mañana te vuelves al bosque...¿vale? -le mira alzando una ceja y le señala, a lo que el lobo solo resopla y se acomoda en el asiento lamiéndose la pata. Un gesto que nota Stiles.
-¿Te pasa algo en la pata? -acerca la mano para mirar a ver si no estaba herido y cuando le roza la pezuña, el lobo le gruñe, asustando al muchacho haciendo que quite la mano- Vale vale...la tienes herida, cuando lleguemos a casa, te la curo. Y no vas a rechistar. -le hablaba como si le entendiera, pero algo que no sabía Stiles era que, ese lobo, ese can de negro pelaje y ojos rojos como rubies, si que le entendía, y perfectamente.
