XVI.
Lily miró hacia la mesa de profesores y se percató de que Scorpius y Bryanna conservaban animadamente. Y eso la preocupaba por un motivo que lo justificaba. Scorpius siempre había sido un Don Juan, y eso nadie podía negarlo. Solía afirmar que en la naturaleza de un hombre estaba la necesidad de fijarse y adular a las chicas. Eso lo podía aceptar, pero que hablara de una forma tan cómoda con ella, como si le interesara ella más que su propio físico… Y lo peor es que Bryanna no parecía ser una mala mujer.
La pelirroja dejó caer con estrépito el bol de cereales sobre la mesa y se levantó para salir del Gran Comedor. Mary la siguió con torpeza.
-¿Qué pasa por esa cabeza? – le preguntó.
-Scorpius no para de tontear con la enfermera nueva, y me está sacando de quicio.
-De verdad, Lily, desde que vino Scorpius no paráis de discutir día sí y día también.
-Bueno… Scorpius tiene un gran carácter, ya lo conoces.
Mary miró a Lily con una ceja alzada.
-Quizá ese sea el problema, que conmigo discute todo el tiempo y que con otras no para de sonreír.
-Pero si no estáis juntos.
Lily miró a Mary de reojo. La chica puso los ojos como platos.
-Así que habéis vuelto. – dijo la morena. Lily asintió con la cabeza.
-Aunque bueno, para lo que hemos vuelto…
-Pero, ¿cuándo? – le preguntó la amiga con el ceño fruncido.
-En tu noche de bodas – le contestó Lily tras aclararse la garganta. Mary la miró boquiabierta.
-Por lo que veo tú también aprovechaste esa noche – dijo Mary. Lily se puso colorada.
-Por eso cortaste con Lysander. ¡Deberías habérmelo contado!
-Ahora es un profesor. Si la gente se llegara a enterar…
Justo en ese momento, Scorpius salió del Gran Comedor mirando hacia su alrededor hasta que se encontró con la mirada de Lily. El chico hizo ademán de acercarse, pero Lily dio media vuelta y se alejó. Mary miró a Scorpius intentando excusarla, pero el chico negó con la cabeza y volvió a entrar al comedor.
Lily decidió estudiar aquella tarde sola. Necesitaba tiempo para estudiar y concentrarse ahora que los exámenes serían dentro de dos semanas. Scorpius se asomó por la entrada y la vio sentada en su mesa de siempre. Se acercó sigilosamente y se colocó detrás de ella observando lo que hacía. La chica no había escrito más de medio pergamino, y sostenía la pluma en la mano totalmente perdida en sus pensamientos. Scorpius comprobó que nadie los veía y la besó en el cuello. Lily pegó un brinco y miró preocupada a su alrededor.
-¿Qué haces? – le preguntó, ajustándose la trenza.
-Besarte. Lo haría por todo tu cuerpo pero supongo que también tú me soltarías una guantada. – dijo poniendo los ojos en blanco. Lily ignoró su comentario. Scorpius apoyó su cabeza en el hombro de la chica y siguió sobándole el cuello.
-Para, nos pueden ver.
-Me da igual que nos vean, Lily.
El chico enganchó sus labios y los besó frenéticamente. Lily oyó unos pasos y lo separó de ella con rapidez.
-¿Qué pasa? – preguntó el chico confundido.
-Alguien viene.
Y así fue. De pronto Bryanna apareció haciéndose ver después de salir de detrás de una estantería de libros. A Lily se le borró la sonrisa de la cara en cuanto la vio. Scorpius pudo notar lo tiesa que la chica se había puesto y se preparó para lo que le esperaba.
-Scorpius, estás aquí. Te estaba buscando por todas partes. – le dijo la chica. Luego miró a Lily y sospechó que había interrumpido algo, ya que no era normal que se encontraban solos a esas horas de la noche en la biblioteca. - ¿Interrumpo algo? – preguntó mirando a Lily. La pelirroja le mantuvo la mirada firmemente.
-La señorita Potter me pidió ayuda para un ejercicio que no entendía. – contestó Scorpius.
-Tendrá que esperar. McGonagall quiero vernos a todos. Ya sabes, reuniones de siempre.
Scorpius asintió con la cabeza y miró una última vez a Lily. Esta le devolvió una mirada fría acompañada de un semblante completamente serio. Negó con la cabeza y volvió la vista a su pergamino. Scorpius abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar. Salió de la biblioteca junto a Bryanna.
-Así que esa es la chica – dijo Bryanna. – De la que me hablaste. Es guapa, pero, ¿no es un poco joven para ti?
-Estuvimos juntos cuando estudié en Hogwarts, hace tan solo dos años. No es tan joven como parece.
-No es por meterme, pero si se enteran de que estás con una alumna…
-Te agradecería que no se lo comentaras a nadie, en tal caso.
-Descuida. Yo no he visto nada.
