XIX.

Pero al día siguiente no se vieron. Pasaron un par de días y ninguno de los dos había buscado al otro. Lily no lo había hecho porque no pensaba buscarlo para que luego sus planes fracasaran al ser pillados o interrumpidos, mientras que Scorpius decidió darle un poco de tiempo para que pensara y se diera cuenta de que sus enfados no tenían ningún motivo ni sentido.

Una mañana, después del desayuno, Lily sintió que todo el cuerpo comenzaba a picarle.

-¿Qué te ocurre? – le preguntó Mary.
-No sé – dijo la chica rascándose el brazo. – Me ha empezado a picar todo el cuerpo.
-A lo mejor te ha sentado mal algo que has comido.
-He desayunado lo mismo que siempre.
-Lily, una chica de Slytherin le echó algo a tu vaso de leche antes de que te sentaras. – le dijo una compañera que se dirigía con ellas a clase de Encantamientos.
-¡No me puedo creer que puedan llegar a este extremo! – exclamó Lily indignada completamente. – Pensaba que estas cosas ya habían acabado hace tiempo.
-¿De quién hablas?
-Del club de fans de Scorpius. Supongo que habrá sido una de ellas tratándose de Slytherin.
-Te están empezando a salir manchas de todos los colores por el cuerpo, Lily – le dijo Mary señalando sus brazos.
-En fin… Decidle a Flitwick lo que ha pasado, por favor.

Lily se dirigió a la enfermería refunfuñando. Esas chicas estaban locas, y sin duda estaban comenzando a investigar por su cuenta y a hacer caso a los rumores de nuevo, porque si no, no podía explicar a qué se debía todo aquello. Lily entró a la enfermería y se dirigió hacia el escritorio. Para colmo tenía que hablar con aquella mujer. Menudo día.

-Perdone. He tenido un pequeño accidente. – dijo la chica. Bryanna alzó la vista y la miró por encima de las gafas con el ceño fruncido.
-Vaya, ¿qué ha pasado? – le preguntó levantándose de su asiento y observando las manchas de sus brazos que comenzaban a extinguirse por su cuello y piernas.
-Algunas chicas pueden ser muy envidiosas – se limitó a contestar Lily con un tono evidente. Bryanna la miró con una sonrisa.
-Ya veo. Ya oí hablar del club de fans de Scorpius.
-No sé por qué lo hacen, la verdad. El profesor Malfoy y yo no estamos juntos desde hace años – dijo Lily sentándose sobre una de las camas. Bryanna rebuscó en su armario y sacó un pequeño frasco.
-Deberías tomar tres gotas cada seis horas. Además, te pediría que te quedases hoy en cama. Puede que te dé un poco de fiebre. Y, Lily, no hace falta que me mientas. Sé perfectamente que estáis juntos.
-¿Te lo ha dicho él? – le preguntó Lily tumbándose en la cama.
-Lo insinuó.
-Entonces, ¿puedo tomarme esto con la seguridad de que no me envenenarás?

Bryanna soltó una carcajada.

-Será un riesgo que deberás tomar – le dijo. – No te voy a engañar, Scorpius me gusta. Pero yo no soy como esas chicas de su club de fans, Lily. Sé cuándo una causa está perdida y el corazón de Scorpius no parece suyo desde que está contigo, por más que me pese. También confieso que a veces pienso que yo podría darle más que tú, pero por la edad y ese tipo de cosas. Sin embargo, cada vez que te ve parece no ser consciente de nada más y se olvida del mundo. Por lo que supongo que es imposible intentar algo que sé que no voy a conseguir.

Lily había escuchado atentamente la explicación de Bryanna. Le había sorprendido, para qué negarlo. Se esperaba que sacara sus uñas y dientes y que la amenazara diciéndole que le iba a quitar a Scorpius, pero había hecho todo lo contario, y eso era lo que más le enfadaba.

-Vaya. Me has sorprendido, no te lo puedo negar – dijo Lily.
-Independientemente de eso, aunque yo no persiga a Scorpius como una chiquilla, no me negaría si fuera él el que me buscara, ¿comprendes?

Lily la miró fijamente. Sabía que Bryanna no decía aquello para incomodarla, sino que estaba siendo sincera con ella para evitar confusiones.

-En ese caso yo no me opondría – dijo Lily, aunque había conseguido asustarla un poco por el posible abandono de Scorpius. Otra vez.
-Entonces, las dos sabemos muy bien en qué lugar estamos. – dijo Bryanna. Lily asintió con la cabeza.
-¿Lily?

Scorpius entró a la enfermería y miró a Lily con el ceño fruncido. La chica se tapó con la sábana hasta por debajo de los ojos. Bryanna se aclaró la garganta y se retiró a su despacho. Scorpius se sentó sobre la cama de Lily e intentó arrebatarle la sábana de las manos, pero Lily se opuso.

-Pero, ¿qué ha pasado? Mary me ha dicho que…
-Será mejor que no me veas así. – murmuró Lily.

Scorpius consiguió retirarle la sábana y observó las manchas que ya habían llegado a su rostro. El chico contuvo una carcajada y Lily lo miró estupefacta.

-No es tema de risa, Scorpius.
-Lo sé, lo sé. Perdona. – dijo el chico intentando ponerse serio. - ¿Quién te ha hecho esto?
-Alguna loca de tu club de fans, para variar. ¡Tienes que controlarlas, Scorpius!
-No puedo, ni siquiera a mí me hacen caso.

Lily se cruzó de brazos y miró a través del cristal que separaba la zona de camas con el despacho de Bryanna. La chica tomaba apuntes sin cesar con el propósito de no mirarlos.

-He estado hablando con Bryanna.
-¿Otra vez con este tema, Lily?
-Muy a mi pesar es una buena persona. Tiene tu edad, es guapa, inteligente…
-Lily.
-Y además – continuó la chica ignorándole -, podría darte mucho más de lo que yo te doy. Quizá deberías replantearte tus opciones. Tú y yo discutimos todo el tiempo y a la más mínima nos gritamos y… Parece que no servimos para estar juntos.

Lily desvió la mirada con tristeza. Scorpius tomó aire y cogió a Lily del mentón para encontrarse con su mirada.

-¿Te acuerdas de la noche en la torre de Astronomía? – le preguntó. Lily rodó los ojos.
-Cómo para no acordarme. Me pinché con la rosa que me diste.
-Aparte de eso, te dije que enamorado de ti como un imbécil, ¿te acuerdas?

Lily lo miró sin decir nada.

-Creo que nada ha cambiado desde entonces, y tú ya lo sabes. ¿Por qué dudas tanto?

Lily se encogió de hombros.

-A lo mejor porque llevamos así mucho tiempo y esto no parece aclararse. Conmigo tienes que verte a escondidas todo el tiempo, siempre hay problemas y discutimos por cualquier tontería.
-Bueno, tienes razón, pero si discutimos es porque tienes un carácter peor que el de mi padre.

Lily entornó los ojos y Scorpius sonrió para quitarle hierro al asunto. Se acercó a ella y la miró a los ojos. Lily sonrió levemente y lo besó en los labios.

-Perdonad, pero… No puedo dejar que hagáis eso – intervino Bryanna. – Puede ser contagioso.

Scorpius se aclaró la garganta y se separó de Lily.

-Vendré después a verte.

Lily asintió con la cabeza y el chico se retiró.