Hola! Lamento haber tardado tanto en actualizar. Se supone que tenía que haber terminado de publicarlo ayer 3 de noviembre, pero la verdad no tenía contemplado que saldría con mis padres, por lo que me quedé sin compu y sin Internet hasta apenas ayer que volví.

Bueno, de todas maneras ya estoy aquí con mi quinta entrega de esta historia.

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ACLARACIONES: Aparición de Shinoda. Para quienes no han leído el manga de Junjou Romantica, Shinoda es un agente de bienes raíces con el que Hiroki mantuvo una relación antes de que apareciera Nowaki. En lo personal se me hizo bastante acosador, pero bueno.

Además de eso, las partes de esta entrega ocurren en tiempos completamente diferentes, ya lo verán.

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Bien, no los aburro más con mi perorata ¡A leer se ha dicho!

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Disclaymer: Los personajes de Junjou Romantica ni la tradición de Día de Muertos me pertenecen.

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VIII

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Miyagi y Shinobu ya habían terminado de comer y ahora iban por las callecitas empedradas, mientras la gente iba y venía. El mayor le había propuesto ir a la casa de Risako y el menor aceptó.

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–Te va a gustar su casa, es…

–¡Shh! –le dijo el ánima en un susurro– No digas nada o van a pensar que estás loco

–¿Ah?

–Nadie ha notado mi presencia, al parecer solo tú puedes verme

–Entiendo

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Iban en un silencio para nada incómodo, hasta que llegaron a la casa de la castaña. Miyagi tocó un par de veces y luego de un adelante entraron. Ella se encontraba dándoles la espalda, haciendo la santa señal con un pequeño sahumerio frente a un monumental altar de tres niveles, soportados por columnas de estilo barroco estípite (30) todos decorados en satín blanco con caprichosos pliegues que semejaban nubes: en el primero se encontraba la fotografía de Shinobu, reflejada en un espejo (31), en torno a la cual se repartían veladoras, cirios (32), varias piezas de pan de muerto (33), calaveras de azúcar y chocolate, dulces, varias pilas de frutas, algunos lloroncitos (34), canastillas con flores, entre otras cosas, incluso el bonito disfraz de conejo con zanahoria incluida. En el segundo nivel se encontraba una imagen de la Virgen María, algunos cirios, así como varios motivos de angelitos, estrellas doradas y plateadas, pegados sobre la tela. Un crucifijo, estaba situado en el nivel más alto; dos grandes tiras de tela de organza blanca, también decorada con angelitos y estrellas, se bifurcaban hacia los lados hasta abajo, sin tocar el piso.

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–¿No crees que exageraste? –espetó el menor con cara de aburrimiento

–¡Vamos, Shinobu! Eres mi herma…

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Apenas volteó a ver para divisar a quien le hablaba, se puso pálida y sin más se desmayó. Unos minutos y un salpicón de agua más tarde la mujer se recuperaba de la impresión.

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–¿C-cómo…?

–La verdad no tengo idea, pero ya estoy aquí –el menor se anticipó a la pregunta

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Mientras tanto, un toque de la puerta ponía alerta a la pareja que descansaba bajo sábanas después de amarse intensamente. El mayor se vistió y salió a abrir.

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–¡Kamijou!

–Shinoda-san –musitó con desagrado

–¡Vaya! Es más grande que la del año pasado –dijo refiriéndose a la ofrenda, mientras entraba como Juan en su casa (35) – ¿A qué se debe, nee?

–No te importa –gruñó

–Veo que sigues de luto –el hombre tomaba la fotografía de Nowaki– ¿Por qué no lo dejas de una vez?

–No empieces con eso –Hiroki ya sabía de lo que iba aquello y por eso debía darse prisa y sacarlo de su casa

–Nee, Kamijou-kun –Shinoda se le acercaba peligrosamente, acorralándolo contra una pared– Ya han pasado ocho meses… debes dejarlo ir

–¡Aléjate de mí! –puso ambas manos sobre el pecho del hombre para empujarlo

–¡Vamos, hombre! –él le tomó las manos y las besó– Él ya no está aquí, no hay nada que te impida rehacer tu vida –se acercó a sus labios, dejando escasos milímetros de espacio– enamorarte de nuevo…

–¡Calla! –el castaño le pegó una bofetada- Ya te lo he dicho y no me cansaré de decirlo ¡Lo amo, y ni tú ni nadie cambiará eso!

–No te veo muy convencido –Shinoda introducía su mano bajo la camisa del castaño, poniéndolo sumamente nervioso- Y no te culpo… en estos ocho meses no has tenido a nadie que te brinde calor

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Iba a ponerle otra bofetada, pero Shinoda fue más rápido y le sujetó las muñecas con una mano mientras con la otra masajeaba su entrepierna. Intentó forcejear, pero él le ganaba en fuerza.

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–¡Quítale tus sucias manos de encima o yo mismo te enviaré al Mundo de los Muertos!

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"¡No! No puede ser… él no debería… ¡yo mismo lo maté!"

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En la choza de Xóchitl sucedía algo distinto.

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–¡Misaki!

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Akihiko se levantó de la silla en la que estaba y se aproximó al muchachito. Apenas lo palpó un poco, los brazaletes empezaron a arder y eventualmente el dolor vino de nuevo.

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–¡Aléjese de mí! –soltó el muchacho antes de salir corriendo

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Corría tanto como podía, pues aunque se tratase de un ánima los brazaletes le daban ciertas limitaciones. Esta vez decidió no ir al río y optó por sumergirse entre árboles y malezas. Cuando ya no pudo más, se dejó caer sobre la tierra húmeda y de nuevo rompió a llorar.

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"¿Qué fue eso?" se preguntaba el novelista, quien salió corriendo tras él "Apenas lo toqué y se encendieron así… pero por lo visto no es la primera vez que le pasa" también él había notado las cicatrices "Puede ser que de alguna manera estén ligados con el hechizo del que Xóchitl-sama habló… pero ¿de qué forma? ¿Con qué propósito?... Misaki…"

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Xóchitl le narraba a Nana todo lo que le reveló a Akihiko.

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–¿Ha pensado en llamar a Sumi-sama? –espetó Nana

–Lamentablemente él murió unos meses después de mi visita de hace seis años –respondió Xóchitl– Y cuatro días después de que hallé el cuerpo de Takahashi-kun, quise consultar con su hijo, Keiichi-kun, pero temo que desapareció

–Ya veo…

–Disculpe, Nana-san, pero hay algo que me gustaría saber

–¿Sí?

–¿Cómo es posible que ustedes los muertos puedan ser vistos este año?

–Oh… la verdad desconozco si el resto de ellos pueden ser vistos, pero al menos Hiro-chan nos ha visto a Nowaki y a mí desde que Misaki-kun está con nosotros

–Interesante

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–¿Por qué? ¿Por qué reaccionaron así? –se preguntaba cierto muchacho, quien recuperaba el aliento luego de varios minutos– Normalmente lo hacen cuando he pasado demasiado tiempo con las personas, pero con él… no fueron ni tres segundos… ¿será que él es esa persona de la que Sumi-sama hablaba?

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IX.-

Invierno. Una epidemia se propagaba por todo el pueblo, abatiendo a casi la mitad de la población. Entre tantos enfermos se encontraba Misaki Takahashi, quien era atendido por su hermano y su cuñada. El pequeño se encontraba dormido –aparentemente– mientras los dos adultos estaban sentados a un lado de su cama.

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–¿Me dirás qué fue lo que pasó? –inquirió ella con tono dulce

–¿Ah?

–Has estado algo ausente desde que salió Kusama-san de aquí ¿pasa algo con Misaki?

–Algo así… –suspiró con pesar– Dijo que se encontró la cura

–¡Eso es motivo de alegría! ¡Al fin Misaki-kun podrá sanarse!

–Pero hay un problema –musitó el hombre sin cambiar su tono cansado, haciendo que se le borrara la expresión jovial a su mujer– Misaki se encuentra en fase terminal… dice que es poco probable que funcione

–¿Cuánto tiempo? –a ella se le quebraba la voz

–Máximo tres años

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El tiempo pasaba y aunque el estado del pequeño Takahashi ya no era tan crítico como en varias ocasiones, tampoco mejoraba aun cuando el médico aprobó que se empleara el tratamiento. Sólo era cuestión de tiempo para esperar el beso de la muerte, pero Takahiro, Manami y Nowaki Kusama hacían lo posible por postergar esa fecha. Sin embargo los esfuerzos no hacían gran diferencia y eso de cierta manera mermaba su fuerza de voluntad, incluida la del menor.

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–Nii-san –un día murmuró el castañito, cuyo aspecto demacrado asustaría a más de uno, postrado en su cama– basta

–¿Qué?

–Basta… debes dejarme ir y continuar con tu vida al lado de nee-san

–No digas esas cosas –los ojos de Takahiro se empañaban– sé que ha sido difícil para todos, pero tú vas a estar bien, saldrás de esta. Te prometo que te compondrás, seguirás estudiando, te graduarás y conocerás a…

–No, nii-san… ya lo sé… ya sé que no viviré mucho tiempo. Por eso te pido que te detengas… yo… tú has hecho tanto por mí, incluso sacrificaste todo lo que pudiste haber sido y tenido para procurar mi bienestar… lo menos que puedo hacer por ti es cuidarte desde donde quiera que vaya a ir

–Misaki… por favor no te despidas… ¡no aún!

–Lo siento, nii-san…

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Unos días más tarde el inclemente frío se volvió aún más feroz, tanto que ya ni la gente salía de sus casas de noche. Y eso era perfecto para cierto muchachito, que salía a hurtadillas de su casa, amparado por la luz de la luna, para ya nunca volver.

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–Lo siento, nii-san, pero ya no quiero causarte más molestias… ni a ti ni a nadie

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Deambuló entre bosques y malezas alrededor de cinco días, hasta que perdió la conciencia. Cuando abrió los ojos se encontraba dentro de una choza hecha de adobe (36), cuyas paredes estaban retacadas de máscaras, manojos de hierbas, utensilios y otras cosas. Se incorporó sobre lo que parecía ser una cama de madera cubierta con un petate, y sus ojos pronto se encontraron con los oscuros ónices de un hombre de edad avanzada, ataviado con una túnica negra con detalles en colores metálicos, que portaba varios collares hechos de gran variedad de materiales como semillas, conchas, piedras, plumas de aves, etc., así como un bastón y sobre su hombro izquierdo lo que parecía ser una iguana.

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–Vaya, pensé que jamás despertarías –espetó este con tono jovial

–Etto… ¿Quién es usted? ¿Dónde estoy?

–Bueno, yo soy un chamán y estás en mi casa… –respondió tranquilamente– Te encontré hace dos días que iba por plantas medicinales

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Algunas tacitas de té de canela y una charla más tarde, el chamán se encontraba confeccionando brazaletes con semillas de café, cacao y maíz.

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–…debo advertirte que este trabajo seguirá funcionando aun cuando hayas muerto ¿Estás seguro de esto, muchacho? –le preguntó, y él asintió– Está bien, tú ganas

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Después le hizo una limpia con un manojo de hierbas aromáticas (37) al mismo tiempo que recitaba algo incomprensible para el niño. Posteriormente le entregó los brazaletes y una pequeña bolsita de tela donde venía guardado un botón de flor de cempasúchil. Cuando todas las piezas fueron colocadas, estas adquirieron una tonalidad amarillo-rojiza que al instante le escoció la piel al menor, pero en menos de un segundo se apagó.

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–Listo, ya todo el pueblo te ha olvidado –musitó el chamán– Por cierto, ya te lo había advertido pero te lo vuelvo a decir: tus brazaletes y el botón de cempasúchil brillarán inmediatamente de que conozcas a la persona que te amará y que amarás también. Sin embargo no podrás acercarte a ella o él porque sucederá lo mismo que con los demás.

–Lo sé… pero es lo menos que puedo hacer por nii-san –luego de eso sacó un billete y se lo entregó. Finalmente se inclinó en una reverencia y salió de ahí no sin antes despedirse– Gracias por todo, Sumi-sama

–Ay, muchacho… sólo tú sabes lo que haces –suspiró con pesar una vez que vio al chico alejarse

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CONTINUARÁ…

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Notas de la autora:

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30.- Las columnas de estilo barroco estípite son pilastras (o columnas, valga la redundancia) en forma de pirámide truncada, con la base menor hacia abajo.

31.- Lo de la fotografía ya lo mencioné en la segunda entrega.

32.- Olvidé mencionarlo junto con las velas y veladoras en episodios pasados, pero los tres significan luz, fe y esperanza. Son un símbolo de amor eterno y la Iglesia lo enseña como la presencia de Cristo.

33.- Los hay de diferentes estilos y formas. El más popular es redondo, cubierto de azúcar blanca o roja, con tiras que simulan huesitos. También están aquellos con formas de esqueletos o animales. En la tercera entrega ya expliqué que es el equivalente al tamal.

34.- Los lloroncitos son figurillas de cerámica que representan a los deudos sufrientes y su origen es prehispánico.

El primer nivel de la ofrenda representa el mundo terrenal, el segundo el cielo y el tercero la cúspide celestial. Toda esta ofrenda alude a la que se monta en un lugar llamado Huaquechula, en el estado de Puebla (México).

35.- Como Juan en su casa se refiere a circular por la casa de un amigo con demasiada confianza.

36.- El adobe es una pieza para construcción hecha de una masa de barro (arcilla y arena) mezclada con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol; con ellos se construyen paredes y muros de variadas edificaciones.

37.- Tienen muchas aplicaciones y se realizan con materiales variados. Pero para esta parte y finalidades del fic, aquí Sumi-sama sacude las hierbas dándole unos golpecitos leves a Misaki.

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Bueno, pues con esto me despido. Ya estaré subiendo pasado mañana el capítulo final, y de nuevo me disculpo por la tardanza.