Hola a todos continuando con esta historia...en esta historia habrá algo de desnudos, y gritos con palabras algo rudas, también menciones de armas, y cadáveres.
me acabo de percatar que en el anterior capitulo mí nota de siempre esta en medio de la conversación así que lo editare. perdón por las molestias. También me olvide de mencionar que sobre la explicación de Cuba: sobre la toxina, los receptores y parte de la conversación es verdad, no existe dicha toxina eso lo invente yo, pero el resto es verídico, una de las ventajas de estudiar Biología. Otra cosa que me olvide de agregar es el agradecimiento a un buen amigo, Daniel, el cual me ayudo con el Alemán.
Hetalia no me pertenece
disfruten su lectura...
Gilbert repartió a los recién llegados en las habitaciones disponibles, así que las naciones durmieron en grupos España y Francia durmieron junto con Canadá; Inglaterra, América y Rusia fueron el segundo grupo, los cuales durmieron en la habitación de Bielorrusia, la cual durmió con Liechtenstein; Austria, Alemania, Suiza y Prusia, tercer grupo, durmieron en una sola habitación; Japón, cuarto grupo, durmió en la habitación de Corea y Hong Kong, Taiwán durmió junto con Liechtenstein y Bielorrusia, quinto grupo. Las nuevas Italia tenían su propio cuarto, justo al lado del de Liechtenstein, al igual que Bélgica y Cuba los cuales tenían su propio cuarto; Cuba había estado encerrado en un pequeño laboratorio en el sótano de la casa realizando un inventario de los insumos médicos, cuando se enteró que Alfred había vuelto su sonrisa se apagó mencionando "fue bueno mientras duró". Quedaban aún varias habitaciones pero esas eran usadas como bodegas de armas, comida y eran las habitaciones de otras naciones como eran Islandia, Finlandia y Vietnam, los cuales no estaban porque habían salido en una misión encargada por Liechtenstein.
Las habitaciones no eran la gran cosa, tenían una cama cómoda y un pequeño armario para la ropa y demás objetos personales de cada uno. La mayoría tenía apenas tres cambios de ropa para cada estación, tres pares de zapatos, y ropa de baño. los baños eran divididos uno para hombres y el otro para mujeres, por lo general para ahorrar agua y electricidad se bañaban de a dos, o en grupos, esto era debido a que la pequeña planta eléctrica del castillo apenas brindaba la suficiente energía para lo importante, después de una batalla por lo general era común la falta de energía eléctrica por los destrozos hacía los cables, y el extremo uso que se le daba, solo el pequeño hospital que era una de las habitaciones más grandes de todo el castillo, tenía su propio generador eléctrico para las emergencias.
Todos tenían dificultad para dormir, debían estar alerta siempre, siempre había ataques. Aunque últimamente no los habían recibido, el último fue hace dos meses todo un record, esta ausencia de ataques hizo que Liechtenstein enviara a Finlandia, Islandia y Vietnam a contactar sus espías para saber que estaba planeando el Jefe supremo. Hace faltan varias semanas para completar esta misión porque es muy difícil llegar, ya no había tren, avión o autos, y si los había eran vigilados por soldados noruegos, había pequeños tranvías clandestinos pero solo iban desde lo que era Berlín hasta lo que antes era Tallin en Estonia. Los espías que eran Lituania y Polonia dejaban mensajes en varias partes cercanas a Oslo con toda la información posible que podría cambiar la balanza a favor de la resistencia.
‒ Francis… ¿Francis estas despierto? ‒ preguntó España en susurro para no despertar a Mathew.
‒…mmm… ¿qué pasa Antonio? ¿Quieres que Hermano mayor te ayude a dormir? ‒ dijo Francia con mirada pervertida,
‒ ¿qué estás diciendo hermanito? ‒
‒ eres muy cruel, ¿qué quieres? ‒
‒ ¿crees que Lovi y Feli estén bien, es decir con vida? ‒
‒ De seguro ellos están bien, tal vez están buscando donde comprar pasta…‒ aunque fue una broma Francia no estaba sonriendo.
‒ es enserio, si fuera lo que tú dices entonces ¿dónde están? Liechtenstein lo habría mencionado‒
‒ tal vez están buscando la mejor forma para derrocar a ese dictador‒
Antonio se tranquilizó al escuchar eso pero aún tenía ese vacío en el estómago que le indicaba que eso no era cierto y que algo malo pasó o pasaría. Antes de que ambos se volvieran a dormir, un grito desgarrador se oyó a la distancia, venía de la habitación de Bel, Mathew se levantó de golpe y salió corriendo. Prusia también se levantó y accionó una alarma que recorrió toda la casa. Suiza al escuchar eso se dirigió a la habitación de Liechtenstein pero al entrar vio que su hermana se ponía una bata en su cuerpo, que estaba recién levantado de la cama, totalmente desnudo.
‒ Lily… ¿desde cuándo duermes desnuda? ‒ Vash se había dado la vuelta, pero a Lily no le dio ninguna vergüenza.
‒ Desde que me case‒ dijo saliendo de la habitación‒ Bruder… tal vez antes te permitía entrar a mi habitación sin tocar, porque me asegurabas que era por un peligro que se aproximaba, pero ahora no vuelvas a hacer eso ¿entendido?‒ Vash no respondió, y Lily no espero respuesta y salió de la habitación.
Lily llegó a la fuente, las naciones estaban a un lado de la habitación de Bel como si todo estuviera normal. Antonio miraba horrorizado como Gilbert y Mathew agarraban a Bel por los dos brazos evitando que se lastimara o lastimara a los demás, Carlos llegó con una jeringuilla con un líquido algo espeso, gracias a Mathew lo inyectó en el brazo derecho de Bélgica.
‒ JAJAJA… SUS DÍAS ESTAN CONTADOS, BASTARDAS, ITALIA SERÁ BORRADA, Y MI SEÑOR PODRÁ ACABARLOS... ‒ diciendo eso Bel se desmayó, Gilbert y Mathew la colocaron en su cama, y salieron de la habitación.
El silencio era absoluto, los recién llegados no sabían que había pasado y más que nada notaron que los demás se pusieron en una posición como si fueran a recibir órdenes. Las muchachas que estaban al lado de su madre la regresaron a ver, esperando.
‒ *suspiro* Fue lindo mientras duró‒ eso causo que casi todas las naciones sonrieran ‒ ¡Xiang prepara las municiones¡ ¡Mei que los civiles evacuen! ¡Carlos tu equipo médico esté listo! ¡Mathew, Natalia defenderán la muralla norte! ¡Gilbert, Yong soo, defenderán la muralla sur! ¡Yo defenderé el este!‒
Todos asintieron y empezaron a prepararse, se ponían sus viejos trajes de guerra, mientras Xiang traía las armas de cada uno; Mei salió de la casa y sonó otra alarma mucho más fuerte, mucho más de las que se escuchaban en la segunda guerra mundial.
‒ oi, ¿y nosotros qué?‒ preguntó Alfred algo irritado porque lo habían ignorado.
Liechtenstein regresó a verlos, como si apenas notaba su presencia ‒ no quiero cuidar estorbos en batalla‒
‒ ¡¿estorbos?! ‒ Alfred estaba de verdad indignado.
‒ Liechtenstein, se te olvido la muralla oeste, ¿quién la va a defender? ‒ preguntó Vash como queriendo dar un punto.
‒ Yao, el protege la muralla oeste, los generales no se atreven a ir allí‒ dijo Liechtenstein mientras entraba a su habitación a vestirse.
‒ Pero mutti vas a necesitar ayuda‒ dijo Lucy algo preocupada‒ tío Emil, tío Santa, y tía Viet no están, el equipo esta desequilibrado‒
‒ odio admitirlo, pero Lucy tiene razón sola no vas a poder contra él‒ dijo Rossy apegándose a la puerta.
Liechtenstein salió con su traje militar, odiaba admitir que tenían razón, bueno ya que ellos estaban ahí podría sacarles provecho, así no habría tantos heridos.
‒ ¡Alfred! ‒
‒ ¿qué? ‒
‒ vas a ir con Mei, a resguardar a los civiles‒
‒ Pero…‒
‒ es eso o te quedas encerrado en el calabozo, elige‒
Alfred no dijo nada, solo se limito a irse a ver donde estaba Mei. Xiang que estaba cerca le dio un arma para su uso, curiosamente era muy parecida a la que solía usar. Arthur no creía que el gran USA se limitara a seguir ordenes y no darlas, tal vez la mirada autoritaria de Liechtenstein hacía que uno pensara dos veces antes de atreverse a contradecir a esa mujer, que parecía que había ido al infierno y regresado.
‒ ¡Sr. Roderich! ‒ a pesar de ser la que mandaba Lily aún tenía respeto por esta nación‒ ¡usted y Arthur irán junto con Gilbert!‒
Xiang que se había unido les dio un arma a cada uno,una pistola y espadas, Lucy les indicó como llegar a donde se habían ido. Ambos regresando a ver salieron algo dudosos y preocupados de lo que se enfrentarían.
‒ ¡Iván y Francis irán en el grupo de Mathew!‒
Al recibir las indicaciones, y las armas Lucy los llamó por unos segundos.
‒ Una sugerencia, no se acerquen mucho a tío Matt, suele emocionarse y pierde el control, al igual de Kumajiro‒
Eso a Francis no le pareció nada gracioso, e imposible de creer, su mon petit no había sido violento, jamás, a menos de que sea por un partido de Hockey pero esa era su naturaleza Canadiense. Pero para Iván eso era un deleite que disfrutaría de verdad.
‒ ¡Bruder!, tú te quedaras junto con Carlos a ayudarlo en el hospital‒
‒ Pero…‒
‒ sé que lo harás bien‒ dijo Lily sonriendo, pero enseguida se puso seria ‒ Sr. Ludwig y Antonio vendrán conmigo‒
‒ Este… Lily-san… yo…‒
‒ No Kikou, no me olvide de ti, tu vas a ir junto con Xiang a la azotea a dirigir los cañones y misiles‒
Eso no habría sido ningún problema si Hong Kong fuera el mismo de siempre, pero las historias decían que él no había hablado en 25 años, antes era silencioso pero hablaba para lo necesario, ahora no había ningún tipo de respuesta. Xiang empezó a protestar alzando sus brazos y con una mirada muy molesta.
‒ Xiang… Xiang… ¡XIANG! ‒ Con ese gritó él se detuvo‒ ya es hora… tu y Kikou lo harán bien de eso estoy completamente segura‒
Diciendo eso Lily y su grupo, el cual incluía las nuevas Italia, salían hacia su posición. Xiang se quedó viendo a Rossy la cual se despidió con la mano, y luego miró a su hermano mayor, con una señal lo llevó a una de las torres donde había cañones, ballestas, mísiles, y otro tipo de armas para defender el castillo. Todo era automático, para evitar la pérdida de vidas, había puntos de arquería en todas las murallas del castillo y todo era controlado por una pequeña computadora en la torre. Xiang agarró una pequeña tiza y le escribió algo en el piso.
‒" tú te encargaras de los misiles" ‒
‒ te refieres a esos‒
Xiang solo asintió.
‒"deberás activarlos cuando Lily dé la orden"‒ escribió señalando una radio y un pequeño telescopio en la parte norte de la torre.
‒ Hai‒
Alfred alcanzó a Mei, la cual dirigía a los civiles fuera del castillo a un refugio subterráneo que funcionaba automáticamente, cerca de la tumba de China. Este refugio era muy seguro, si algo salía mal nadie podría entrar pero tampoco nadie podría salir, había un pequeño túnel que llegaba hasta Viena pero su puerta se habría solo cuando hayan pasado varios días sin que ninguna de las naciones activara la compuerta principal para salir.
‒ ¿para qué es ese teclado? ‒ Alfred preguntó al ver que su compañera colocaba unos números cuando todas las personas habían entrado.
‒ este teclado es una minicomputadora, lo que hacemos es colocar un código que hace que la máquina sepa que estamos en medio de una batalla, si en dos días no se introduce el código de salida, se abrirá la compuerta de escape que dirige a todos a Viena‒
‒ wow, y que pasa allá ¿hay otro castillo…?‒
‒ no… significara que ahora ellos están por su cuenta y que es posible que nosotros ya no existamos‒
La respuesta no era del agrado de Alfred pero al ver el maravilloso uso de la tecnología le fascino, cuanto tardaron en desarrollarlo, quien lo había sugerido, sí lograban volver a su época de seguro lo propondría en alguna de las juntas.
Mathew y Natalia llegaron a un pequeño valle, donde más lejos se desplegaba un pequeño lago. Los enemigos solían llegar atravesando el lago en pequeñas embarcaciones. Antes de empezar ambos debían dar pequeñas indicaciones a sus nuevos compañeros.
‒ mon petit… no estarás hablando en serio…‒ Francis se había horrorizado con las indicaciones.
‒ ¿Francis, acaso te acobardas? como te dije, debes matarlos no importa si te parecen inocentes o indefensos o vengan a rendirse, no debe quedar nada vivo, ni siquiera las moscas que se comen sus cuerpos…‒
‒ Matt te has vuelto sanguinario, pero él tiene razón ellos los matarían en un descuido o en cualquier oportunidad que tengan, no se atrevan a darles esa oportunidad‒ concluyó Natalia
Ambos pusieron unas sonrisas demasiado macabras, Iván se puso algo nervioso al reconocer la sonrisa con la cual su hermanita solía seguirlo a todas partes. Francis empezó a temblar, viendo como el oso blanco miraba y olfateaba a todas las direcciones.
Gilbert llegó muy ansioso a su posición, su paisaje era de una gran planicie donde en el fondo se elevaba una hermosa montaña, el enemigo por lo general rodeaba la montaña y se escondía en la planicie hasta que sea propicio atacar. Yong soo en cambio solo se empezó a tensionar, y empezó a mover sus Kunais de una manera muy extraña.
‒ ¿estás bien? ‒ preguntó Arthur
‒ Sí, solo que me da la impresión de que Aniki me dice lo que no debo hacer antes de la batalla, como solía hacerlo, y eso, como siempre, me molestaba mucho‒
‒ Bueno, suele pasar, yo recuerdo haber escuchado la voz de West durante el primer año de su ausencia diciendo lo que debía y no hacer‒ Gilbert estaba algo feliz, pero retomando su misión su expresión volvió a cambiar ‒ bien ahora debo decirles algo: no dejen, por ningún motivo, que se acerquen al castillo, si eso llegara a suceder significaría nuestra rendición‒
‒ ¿y no sería mejor llegar a un acuerdo? ‒ preguntó Austria que no esta a muy feliz con la idea de una batalla.
Tanto Yong soo como Gilbert miraron a Austria con enfado y resignación.
‒ Dios sabe que lo intentamos, es por eso que antes muerto antes de ver cómo nos captura ese sujeto, pero eso tú no lo entenderías señorito‒
‒ Recuerden no dejen a nadie con vida‒
Yong soo y Gilbert miraron al horizonte esperando el momento en que el enemigo atacará y eso puso muy nervioso a sus dos acompañantes.
Carlos llevó a Vash al interior del castillo donde varios Doctores, estaban alistando camillas, agujas, medicinas, vendas, y cualquier otro material médico que Vash podría imaginar, pero no se detuvieron ahí, se dirigieron a otra habitación, en donde había un pequeño laboratorio donde varios animales como conejos, y hámster estaban en jaulas. De un pequeño gabinete, Carlos sacó unas cuantas sustancias químicas y varios utensilios, luego sacó un cuaderno de apuntes y lo abrió en una página que ya estaba demasiado desgastada.
‒ Vash, chico vas a tener que ponerte esa bata y ayudarme a preparar esta solución‒
‒ creí que ayudaríamos a los médicos‒
‒ créeme, que los ayudaremos lo suficiente si la preparamos en grandes cantidades, gracias a esta solución tu hermana ha sobrevivido a lo que hubiera sido una muerte segura‒
Vash estaba atónito, ahora que él lo mencionaba, cuando vio a Lily desnuda notó varias cicatrices en su cuerpo, había algunas que atravesaban todo su estomago, otras que tenían un agujero de entrada en su pecho y que seguramente tenía un agujero de salida en su espalda.
‒ ¿qué debo hacer? ‒
‒ debes seguir está fórmula al pie de la letra, en las cantidades exactas, si te equivocas significara que matarás a uno de los nuestros‒
Eso hizo que Vash se sintiera más nervioso, él tenía experiencia en la medicina durante la guerra había ayudado a desarrollar varias técnicas para mejorar no solo el estado del paciente sino también el servicio de los médicos pero ahora no estaba del todo seguro.
Ludwig y Antonio siguieron a Lily y a las dos niñas aún claro en el bosque, donde se veían varios retazos de batallas pasadas, había armas oxidadas, cuerpos en descomposición, no era un paisaje muy bonito mucho menos para dos muchachitas de 15 años pero al parecer ellas estaban acostumbradas a ver ese tipo de cosas, ya que no demostraron ningún tipo de asco o pena con lo que se encontraba a su alrededor.
Ambos hombres aún no entendían por qué eran llamadas Italia, ambos conocían a las dos mitades de esa nación, la del norte, la que lloraba por todo, y cuando tenía un problema y no quería luchar alzaba una bandera blanca como método de defensa; y la del sur que no hacía nada y se rehusaba a comer algo que no tuviera tomate y queso, y que jamás diría palabras dulces o lindas. Ninguna de esas dos personas, de esas dos mitades estaba presente y eso les dejaba un tremendo vacío.
‒ Sí la cosa se pone fea ustedes dos deben regresar al castillo sin mirar atrás, ¿entendieron?‒ Lily se dirigió a sus hijas pero ese comentario sacó de sus pensamientos a Antonio y Ludwig.
‒ sí‒ respondieron ambas pero no del todo muy convencidas.
‒ Y ahora, Sr. Ludwig y Sr. Antonio, no dejen pasar a ninguno de este claro, preferiblemente matenlos, no tomamos prisioneros; si la cosa se pone fea se irán al castillo junto con las niñas‒
‒ Pero Liechtenstein no sabemos si atacaran hoy‒
‒ *suspiro* viste a Bel hace rato… ella siempre reacciona así cuando el "Jefe supremo" da la orden para atacar…‒
‒ es cierto… mama Bel es la única infectada que está con nosotros‒
‒ ¿infectada? ‒
‒ Lucy… no debes decir cosas que no vienen al caso‒
‒ ¿a qué se refieren con infectada? ‒ Ludwig estaba algo confundido para no decir demasiado
‒ Ya lo descubrirán, dentro de poco‒ concluyó Lily y se sentó en una roca a esperar.
espero que les haya gustado, y como siempre espero sus comentarios, sugerencias, críticas.
nos vemos en dos semanas... :)
