Hola a todos, es algo sorprendente que suba un Domingo pero tengo demasiado trabajo para esta semana, así que adelantare un día mi actualización para poder concentrarme en hacer mi trabajo esta semana.

en este capitulo habrá menciones de sangre, muerte y batallas intensas.

como siempre Hetalia no me pertenece, Emil = Islandia, si no lo mencione antes perdón.

disfruten su lectura


Los minutos pasaban lento, parecería que esperaron toda una eternidad para recibir el ataque; el ambiente estaba tenso, y tan silencioso, no se podía oír absolutamente nada ni siquiera el zumbar de los mosquitos.

De pronto se oyeron unos pasos, sordos que parecería que fuera una hoja que cae, Liechtenstein se puso en pie y les recordó a sus acompañantes lo que debían hacer.

Del bosque empezaron a salir unos hombres, o mujeres no se sabía con seguridad, cubiertos de un traje negro, que al parecer no brindaba ninguna protección, pero eso era compensado con las armas que traían, armas demasiado poderosas que si cualquier persona las hubiera visto hubiera jurado que provenían del espacio, ellos eran conocidos como los soldados, personas, que en algún momento se hubieran rehusado a cualquier tipo de violencia, ahora eran capaces de todo para satisfacer al "Jefe supremo".

Los soldados se distribuyeron en grupos para atacar las tres zonas: Este, Norte y Sur. El oeste era un destino impensable para ellos.

El ataque dio inicio.

Alfred estaba sorprendido los ruidos de batalla y el ambiente pesado, mezclado con el olor a sangre que se sentía en el ambiente. Alfred estaba algo triste, al parecer el no tendría una noche de acción, pero de pronto Mei se puso en alerta y alzó su arma. La razón era que a la distancia se veían pequeñas personitas acercándose lentamente, iban armados con objetos como cuchillos, navajas o cualquier cosa que causara eran los saqueadores, los cuales llevaban un pequeño uniforme rojo, su principal misión era robar el cuerpo de Yao, para poder borrar el terror que eso causaba a los generales, y la otra menos importante era dañar la mini computadora del refugio para que en Viena los asesinaran sin piedad.

Enfrentarlos no implicaría ningún problema, pero había un pequeño impedimento: todos eran niños, que no pasaban de los 9 años, y entre ellos había cierto rubio que Alfred tuvo el error de reconocer.

‒ ¿Sealand? ‒

La pequeña micro nación alzó la mirada, la tenía perdida, y tenía varios moretones en la cara

‒ ¿quién eres tú? ‒

Sin esperar respuesta, Peter y los demás empezaron a atacar, Mei no dudaba en acabarlos pero Alfred el cual hacía todo lo posible para no tocarlos ni lastimarlos se exponía al peligro. Peter estuvo a punto de clavar su navaja en el hombro de Alfred pero Mei lo evitó.

‒ ¡ALFRED REACCIONA!‒ Mei lo miró con lastima ‒ tal vez sean niños, tal vez sea el pequeño Sealand pero ahora su mente y alma le pertenecen al "Jefe supremo", no puedes hacer nada, si él te llegara a tocar te convertirás en uno de ellos ‒

Con esa reprimenda, y estrujándose el corazón, con la mayor impotencia del mundo Alfred hizo caso y atacó sin piedad a los saqueadores, aunque no los mataba como Mei pero si los lastimaba lo suficiente para incapacitarlos.


El ataque en la muralla norte se torno muy sanguinaria, con Iván y Natalia como un equipo lograron derrotar a la mayoría de los soldados; Francis a pesar del nerviosismo lo hizo bien, aunque se asustó al ver lo sanguinario y sádico que se había vuelto Mathew junto con Kumajiro; Mathew y Natalia estaban cubiertos de sangre pero a pesar de que tenían sonrisas en su rostro su mirada denotaba tristeza, pena, impotencia y arrepentimiento. Rusia mostraba su típica sonrisa infantil mientras derrotaba a todos sus oponentes, Natalia le gusto volver a verla, pero en cuanto Iván se enterará de lo serio de la situación su sonrisa se apagaría, al menos eso pensaba ella.


En la muralla sur, Gilbert y Yong soo acababan con sus enemigos a diestra y siniestra, como si lo hubieran hecho desde siempre. Arthur y Austria atacaban con mucha inseguridad, pero se enteraron de que no les habían dicho toda la verdad.

‒ ¡ESTAMOS MATANDO NIÑOS! ‒

Austria con horror vio cuando Gilbert le disparó a un soldado, que apuntaba su arma contra Roderich, al caer se cayó la protección de la cabeza y salió una linda cabellera, de una niña de 12 años. Los más grandes no debían tener más de 14 años.

‒ no dejes que te conmuevan‒ fue la respuesta de Gilbert

‒ bloody hell, pero ¿qué estamos haciendo?‒

‒ Sí no se dan cuenta ellos jamás han sido niños, han sido criados para ser usados como carnada en batalla, para asesinar y morir en el campo de batalla… les haces un favor…‒

‒ además no es nada diferente a como tratabas a Veneziano cuando era niño, ¿no es verdad señorito?‒

Para Roderich descubrir eso era una falta a su moral. Era cierto que había tratado mal a Italia cuando era niño, pero eso era diferente, Italia era o es una nación, no era un simple niño, era un territorio que en ese entonces él tenía derecho de tratar como a él le diera la gana pero ahora, se arrepintió de todo. Lo primero que haría cuando se acabe esta pesadilla sería disculparse con Italia.


En el lado este, la batalla duró poco, los soldados fueron eliminados en cuestión de minutos por Lily y sus hijas las cuales, a diferencia de sus padres, eran excelentes combatientes, Ludwig estaba anonadado, sus tácticas militares reflejadas en dos muchachas de 15 años. España estaba algo desconcertado, él también había descubierto la verdad sobre el enemigo, pero no tuvo más remedio, ¿qué se supone que debió haber hecho?

‒ Xiang, prepara los cañones para que los soldados se retiren‒

No hubo respuesta, hasta que la radio volvió a sonar.

‒ Lily-san, Xiang dice que no es necesario los soldados se están empezando a retirar‒

‒ ¿habló contigo? ‒ preguntó Rossy

‒ no, lo escribió con una tiza en el piso‒

‒ Ya decía yo…‒


Kikou estaba confundido; Xiang siempre había sido callado pero usar una tiza para comunicarse eso ya era el colmo, y mucho más que haya durado 25 años... un momento que era lo ¿qué le había dicho Yong soo?, aniki lo encerró en un armario y él vio… eso era. Kikou observó como su hermano cargaba un cañón con una especie de tubo morado, como un fuego artificial.

‒ ¿para qué es esto, Xiang-kun? ‒

Xiang regresó a ver, lo que Kikou señalaba era un botón que no debía ser activado a menos de que fuera absolutamente necesario; no encontró su tiza, y ahora cómo le decía a Japón lo que debía hacer.

‒ es un botón muy bonito, de seguro es algo importante‒ Kikou estaba en la computadora viendo un botón rojo que en chino mandarín decía mísiles. ‒ ¿qué pasa si lo presiono? ‒

Xiang pensó en un principio que Kikou no iba en serio, después noto que si era enserio, y ese botón destruiría todo el castillo si era accionado, no había tiza, y todos los intentos para llamar su atención eran en vano. No había otra salida, ninguna más a excepción de…

‒ ¡NO LO HAGAS O NOS HARÁS VOLAR! ‒ gritó con todas sus fuerzas, tanto era el esfuerzo que Xiang se quedó sin aliento, y cayó al suelo.

Kikou con una sonrisa se apartó del botón, y se puso frente a frente con su hermano, ya era hora de que él siguiera adelante.

‒ sé que lo extrañas, pero no crees que fuiste demasiado lejos permaneciendo en silencio‒

‒…solo quería cumplir con lo último que me dijo…‒

‒ ¿te encerró en un armario y te pidió que guardaras silencio? ‒

‒… sí…‒

‒ Entonces porque no te encerraste en un armario por 25 años‒

‒ Lo intente, pero Feliciano, lo impidió me dijo que eso era ridículo, pero que si no quería hablar no estaba obligado hacerlo, así que decidí no hacerlo‒

Eso hizo sonreír a Kikou, ya con un Hong Kong normal debía ponerse al corriente.

‒ dime ¿qué hacías? ‒

‒ cargaba una véngala para iluminar el campo de batalla para que los generales puedan salir de su escondite, y aparte que la batalla puede ser mucho más fácil‒

‒ ¿necesitas ayuda? ‒

‒ sí, podrías accionar la palanca roja que está en esa pared‒

Kikou vio una pared al otro extremo con una palanca roja, la accionó, el cañón que cargaba Xiang sufrió una especie de metamorfosis porque se dividió en cuatro más pequeños, Hong Kong sonrió a Japón y acciono el botón de disparó que estaba justo al lado del de misiles en la computadora. Los cañones empezaron a tomar posiciones y después de unos segundos los cañones se dispararon, dejando al cielo de un color morado.

‒ esto durara 45 minutos más o menos, ruega que esto no dure más que los tubos. ‒ dijo Xiang regresando a ver por el telescopio que tenían.


Alfred vio que Peter se retiraba con los sobrevivientes de los saqueadores, Mei apartó los pequeños cuerpos a un lado del camino, donde los lobos y otros animales los devorarían cuando la batalla se haya acabado. Luego regresó se apoyó en un árbol y guardo su arma, y empezaba a relajarse, ya estaban a salvo.

‒ ahora solo debemos esperar‒

‒ ¿no habrá más acción? ‒

‒ No, no habrá más ataques… al menos no en esta zona…‒ una voz se oyó desde los árboles.

De los árboles, por donde habían salido los saqueadores aparecieron tres naciones, Vietnam, la cual había hablado, Finlandia e Islandia. Al ver a Alfred no dudaron en sorprenderse, alegrarse y extrañarse.

‒ ¿América?... ¿de verdad eres tú? ‒ dijo Finlandia incrédulo.

‒ ¿Finlandia? ¿De dónde…?‒

‒ ¿cuando regresaron? ¿Cómo regresaron? ¿Por qué desaparecieron?

‒ Emil, tranquilo yo les explicó…‒ Taiwán explicó toda la historia a sus compañeros, los cuales pusieron cara de indignación al oírlo.

‒ no me sorprende del héroe fracasado…‒ dijo Vietnam molesta

América, aunque no lo demostrará, sentía lo que él creía que era admiración y respeto hacia Vietnam, pero ver a su antigua combatiente débil, cansada, se sorprendió a tal grado que deseaba disculparse por todo su sufrimiento.

Vietnam se apoyó en un árbol cerca de Taiwán y se desmayó, Alfred salió corriendo al cogerla para que no se lastimara, la cubrió con su chaqueta, estaba muy preocupado.

‒ Viet, ¿estás bien? ‒

‒ no ha comido, ni dormido en 5 días, y si a eso le sumas pelear contra el ejercito de noruega y los soldados es muy agotador‒ dijo Islandia desplomándose el también.

Finlandia aún de pie mantenía la vista fija en el cielo, pero su audición iba al campo de batalla.

‒ Los generales… ya están aquí…‒


Los generales eran completamente distintos a los dos grupos de invasores anteriores, para empezar NO TIENEN MIEDO, ni tampoco sienten.

Su uniforme es de color blanco, el "Jefe supremo" les había indicado que serían premiados dependiendo de cuanta sangre tenía su uniforme. El uniforme era una especie de cota de malla medieval, pero sin nada metálico, además de llevar mascaras que cubren la mayor parte de su rostro, al igual que una capucha que les cubre la cabeza; también llevaban armas como espadas, arcos y flechas, hachas, etc. su mayor deseo es la muerte, y la buscan con tanta desesperación que solo pensar que China está enterrado en el lado oeste les causa el peor sentimiento, la desesperación, se encuentran en un limbo entre la vida y la muerte, y desean salir del limbo a toda costa.

Del lado norte aparecieron dos generales, uno de ellos era una mujer con busto demasiado grande, llevaba un tridente, el otro, que era hombre llevaba una lanza.

La mujer atacó a Natalia con toda las ganas del mundo, Natalia no dudo en defenderse, los ataques se hicieron cada vez más rápidos y mucho más certeros, pero Mathew no podría ayudarla aunque hubiera querido el otro general no dejaba de atacarlo. Francis e Iván no sabían que hacer pero al ver que si no actuaban sus compañeros morirían no dudaron en entrar en combate.

Antes de que llegara la ayuda, Natalia resbalo y cayó la oportunidad perfecta para su enemiga de acabar con ella pero Iván se interpuso y desvió el ataque, la generala se dio cuenta por primera vez de la presencia de esos dos, al principio dudo, pero luego se observó una sonrisa, una aura oscura empezó a rodearla, causando que Rusia empezara con su kolkolkol….

Mientras Francia no era una muy buena ayuda cometía tantas torpezas que Mathew se llegó a preguntar de qué lado estaba, el general no pareció importarle pero en algún momento dejó de atacar y empezó a sonreír y como si fuera un juego, "sigamos al cobarde de Francia", el general empezó a seguirlo y atacarlo sin piedad, Mathew subió al lomo de Kumajiro para alcanzarlos y evitar que su papa muera.

Rusia disfrutaba de lo lindo hasta que tanto él como Bielorrusia perdieron sus armas y estaban acorralados, Iván empezó a sentir que Natalia temblaba si era de miedo o frustración no lo sabía, su hermanita se veía indefensa, no podía permitir que algo le pasara a su pequeña Natalia, aunque tal vez se arrepentiría después, no le importaba se puso en medio de la general y su hermana; la mujer los amenazó con su tridente lista para atravesarlos como dos pinchos de pescado pero de pronto se paró en seco, no podía atacar.

Francia y Canadá habían sido bastante listos para zafarse del general pero cuando estaban listos para la segunda ronda de ataques el general dejó de atacar, regresaba a ver a su compañera, y a sus contrincantes, tampoco podía seguir atacando.


Gilbert y Yong soo rieron al ver que tres generales salían de la planicie, dos hombres y una mujer, la cual por extraño que parezca llevaba una sartén como arma, mientras los otros dos llevaban una espada y un hacha respectivamente. La mujer vio a sus oponentes y no esperó ni un segundo para atacar a Prusia, los otros dos se repartieron, el del hacha atacó a Corea, y el otro atacó a Inglaterra, lo más sorprendente es que el general de la espada dudo antes de atacarlo, al parecer ninguno de los enemigos se habían percatado de la presencia de Austria.

Los ataques fueron intensos y mordaces al mismo tiempo, Corea estaba en aprietos el hacha le había golpeado en uno de sus brazos, la sangre emanaba a grandes borbotones lo que hizo que el general soltara una carcajada de gusto.

Austria salió de su estado de auto compasión y fue a defenderlo, el general se percató de su presencia y por un segundo dudo en atacar; Inglaterra necesitaba algo de apoyo y se junto a Austria, ambos hicieron de escudo a Corea, pero a pesar de los intensos segundos de preparación mental para recibir el ataque los generales no atacaron, regresaban a ver a su compañera y luego se alejaron.

Yong soo estaba sin palabras, acaso veía lo que creía ver. Los generales intentaban detener a su compañera de matar a Prusia, antes de que lo lograran Gilbert había recibido una patada tan fuerte que lo envío al lado de Corea, Austria se puso al frente de él para protegerlo de la mujer que atacaba como una loca desquiciada, pero antes de que la sartén tocara su cabeza, ella se detuvo, y los otros dos empezaban a alejarse.


Dos generales salieron del bosque hacia el claro, uno de ellos llevaba una ballesta, mientras que el otro tenía una espada en mano.

El general que tenía la ballesta le hizo una seña a Liechtenstein de que se acercará, sin dudarlo dos veces ella se dirigió al centro del claro de bosque, lo mismo el general, estaban distanciados por apenas 3 metros, se miraban fijamente hasta que ambos al mismo tiempo desenfundaron sus armas y empezaron a atacarse; ambos peleaban de manera excepcional como si en la batalla únicamente estaban los dos.

El otro general espero hasta que su compañero se dirigiera a otro lado del claro para empezar a atacar a los demás; las niñas a pesar de superar en número a ese sujeto apenas le hacían rasguños, tan lastimadas salían que Antonio no dudo en atacarlo para rescatarlas, el general no le dio importancia a ese patético intento y lo mando lejos, Ludwig hizo otra cosa intentó sostenerlo para evitar que siguiera atacando a las niñas, pero con mucha más rabia, el general lo mando lejos estampándolo en un árbol al otro lado del claro.

Las flechas que parecían infinitas rozaban la piel de Lily, pero las balas impactaban en su enemigo y el no se inmutaba, no sentía nada, a pesar de que la sangre salía el jamás paró. De pronto las niñas se vieron huyendo al centro del claro junto con Antonio y Ludwig, Lily estaba retrocediendo hasta que se topó con ellos en el centro, los dos generales empezaron a rodearlos eliminando las posibilidades, ambos se acercaron pero Ludwig ya cansado los tomó por los brazos a ambos antes de que atinaran el golpe y los envío a una copa de árbol, donde cayeron y se estamparon en unas rocas que estaban en la base del mismo.

La máscara que cubría sus rostros se hizo añicos, cuando se levantaron los pedazos fueron liberados de su rostro.

‒ ¡Rosana, Lucía regresen al castillo! ‒

‒ Pero…‒ Lucy no quería dejar sola a su madre.

‒ no olvides tu objetivo, debes matarlo mutti‒ Rosana le dijo eso y tomó a su hermana y se fue.

Ludwig y Antonio se congelaron al ver que las mascaras rebelaban a Veneziano y Romano, con rostros cubiertos de sangre, con marcas de heridas anteriores; nunca los habían visto así. Las miradas inexpresivas de ambos dieron testimonio de que ya no eran las personas que conocían.

Sin pensarlo dos veces, Veneziano atacó al grupo y detrás iba Romano, sería cuerpo a cuerpo, ya no tenía flechas. Liechtenstein aún tenía una bala, la iba a disparar en dirección al corazón, pero la bala falló, las lágrimas que salían de sus ojos no la dejaban ver. Alemania se interpuso entre Veneziano y Liechtenstein y recibió varios de los ataques, pero logró bloquear otros, de pronto Ludwig había caído sin saber cómo, Feliciano tenía un cuchillo en la boca, mientras sujetaba a Ludwig del cuello para que no escapara, estaba listo para clavarlo en un punto vital pero por algún motivo no podía hacerlo.

Antonio cubrió a Liechtenstein de todos los ataques de Lovino, el cual había perdido su espada, Antonio tenía lágrimas bajándole por las mejillas pero no permitiría que Romano lastimara a Liechtenstein, al igual que Ludwig Romano había logrado hacer una llave a Antonio con un cuchillo en la mano sería fácil cortarle el cuello pero por algún motivo no podía hacer lo que deseaba, lo que debía. ¿Por qué?


bueno y así acaba este capítulo, espero que les haya gustado; como siempre espero sus comentarios y/o críticas y/o sugerencias.

nos vemos en dos semanas.