¿Qué tal les va? :D Lo sé, quieren matarme por dejar abandonado esto por tanto tiempo.

Pero bueno, a ver que tal estoy después de tanto tiempo sin escribirlo. En verdad el estilo narrativo que adopté en esta historia es bastante complicado.


Luego de unos cuantos minutos de tortura psicológica, ejem, quiero decir, de amena conversación, logré convencerlo de ir a ver a Shawn, y vaya que es cabeza dura, hasta correr por la cancha con los ojos vendados para meter un gol de chilena sería más fácil de conseguir.

-Si no te apresuras encontrará a un chico más apuesto que tu. – le digo colocando mis manos a ambos lados de mi cadera, ya no puede arrepentirse.

-Julia… ¿es necesario que use esto? – me pregunta mirando su vestimenta con un gesto de duda.

-¡Claro que lo es! – afirmo segura. – Si vas a declararte, lo menos que puedes hacer es vestirte bien.

-Pero esto… es demasiado… - alza una ceja mientras toma la corbata con la mano derecha. ¡Por favor, Dios dame paciencia! Ya estaba comenzando a poner excusas, suspiro cansada, sólo me queda por optar al plan B.

-¿No confías en mi? – le reprocho más con lástima que con enfado, con ambas manos sujeto mi falda, mi boca muestra un puchero y mis ojos se entristecen. – Yo elegí esa ropa para ti. Porque así puedes parecer un príncipe. ¿No quieres ser un príncipe? – comienzo tartamudear entre pequeños sollozos.

-N-no… No es eso… - se altera al verme. Puede que suene mal pero, mi hermano es muy fácil de manipular.

-¿Entonces? – digo al borde de las lágrimas.

-No llores, de verdad que no está mal, me encanta como haz combinado todo. – me alaga tratando de tranquilizarme, aunque él está más alterado que mi personaje. Definitivamente cuando crezca seré actriz. – Sólo… - se calla dudoso. – Sólo estoy algo nervioso…

-Déjale los nervios a la "Novia" – le digo de manera muy seria, aunque suena divertido. – Ahora, en marcha. O tu princesa de verdad se irá con otro.

Sin dejarlo contestar, le tomo la mano para jalarlo hasta la puerta de principal, no le daré tiempo para que dude, de una vez por todas esto debe tener su final feliz.

o—o-o—o

-Ok, estoy aquí, en mi fuerte, mi lugar seguro… donde nadie puede alcanzarme, es grandioso~ - trato de convencerme a mí mismo.

Luego de que Shawn me persiguiera por toda la casa, tratando de hipnotizarme con sus malignos ojos hipnotizadores, terminé aquí. Sería realmente grandioso, si mi fuerte no fuera en realidad… el baño. ¡La única maldita habitación en toda la casa que tiene seguro!

-Aiden… Sal de ahí. – me dice desde el otro lado de la puerta, usando su natural tono calmado y cariñoso. No caigas en su trampa, quiere controlar tu mente.

-¿Por qué? Aquí es divertido~ Puedo hacer esculturas de papel higiénico y pasta dental~ - su silencio es la mejor respuesta. Se ha quedado perplejo con mi ingenio.

-No digas tonterías, sal de ahí. – su voz suena un tanto insegura. – Y no te atrevas a tocar el papel higiénico…

Antes de poder responder algo aún más ingenioso, escucho el sonido del timbre seguido de los pasos de mi queridísimo hermano dirigiéndose a la puerta para atender a nuestro inesperado visitante.

Luego de unos segundos abro la puerta, es que en verdad no se puede escuchar nada desde el baño a menos que se esté junto a la puerta, lo mismo desde afuera, algo realmente perfecto para esos momentos especiales en los que no quieres que alguien te oiga.

Me asomo por la pequeña abertura, enseguida escucho voces conocidas. Blaze y su hermana habían llegado. ¡BLAZE ESTÁ AQUÍ! Ok, necesito calmarme, sólo hay una razón posible para que hayan venido hasta nuestra humilde morada.

Con sigilo salgo del baño y cual ratón escurridizo llego hasta el arco de medio punto que separa el corredor de la sala de estar. Julia me mira instintivamente y me dirige un gesto para guardar silencio, al tiempo que se escabulle por detrás del sofá hasta llegar a donde yo me encuentro.

Aquí comienza lo bueno.


Se aceptan tomatazos~ -huye-