Hello~ Meh, no tengo ni cara para venir aquí después de tanto tiempo. Realmente estoy arrepentida, en serio. Pero pasaron tantas cosas~ El chiste es que estoy aquí ahora. Y vengo con la ansiada (sí, claro) continuación. Muchas gracias a quienes leyeron y más gracias a los que comentaron.
Legend of Zelda no me pertenece. Los personajes mencionados no correspondientes a la saga, son de mi completa autoría.
Fue una noche. En la cual, Link no podía concebirse en sueños. Las vueltas que daba sobre la cama fácilmente hicieron caer las sábanas. La suave brisa, que se colaba por algún lugar, le hacía temblar cuando, a su paso, enfriaba el sudor que perlaba su cuerpo. Pero no eran pesadillas, ni siquiera el frío. Eran extrañas inquietudes, de aquellas que no se sabe su origen o su causa, y existen. Puesto que se quedan ahí una vez que encuentran donde quedarse. Link no tenía la certeza, aunque sí el presentimiento de que algo estaba por suceder, o bien, sucediendo.
Fue una silueta que alcanzó a ver, tras reflejarse al pasar donde un haz de luna, lo que le hizo pegar un salto y sentarse sobre la cama al instante. Mismo, en que la sombra aprovechó para quedar frente a él. Ambos pares de ojos azules se miraron directamente. Un jadeo rompió el silencio. —Tienes que ayudarme, Héroe –dijo una voz profunda, segundos antes de que Link tuviera que estirar los brazos para evitar el golpe del sujeto contra el piso. Descubriendo en ese momento, que no era una sombra, sino un Twili. Pero había algo que no cuadraba, y eso era la falta, tanto del color blanco, como de los destellos azules en el cuerpo del ser.
Lo que vino después, es algo que ninguno de los dos recuerda. Sin embargo, no es como si fuese muy necesario. Pues a la noche siguiente, habían partido rumbo al Castillo, en busca de la Princesa y algo que le permitiese al Twili salir de las sombras. Durante el viaje, fue donde se permitieron hablar con libertad. Link tenía demasiadas preguntas, y desde su aparición, exigía razones al ser.
Cuando se detuvieron para permitir descanso a Epona, ambos descendieron de ella, tomando distintas y cortas distancias. El Twili se sentó frente a un solitario árbol y murmuró un par de cosas que el hylian fue incapaz de comprender. Este último fue donde la yegua y se dedicó a acariciar la crin del animal.
—No sé lo que tramas, pero es tiempo de decirlo –dijo el rubio–. No pienso llevarte frente a la Princesa sin una razón.
—Lo dice quien me cedió su sótano y me ha acercado al Castillo. –respondió la voz profunda.
Link resopló, viéndose en cierta desventaja.
—Tranquilo, Héroe –agregó el ser—. Sólo pido tu ayuda y la de tu Princesa. Mi Reino está en problemas, y muy pronto lo estará el tuyo también.
El rubio se alejó de Epona bruscamente. —¿Cómo se supone que tome eso? –replicó, agresivo.
—De la misma forma en la que te pido que me mires... ¿No hay algo raro?–. Se levantó del suelo y fue hasta el chico. Ciertamente, Link había notado esos detalles, o bien, la falta de ellos. —¿No preguntarás por qué no soy azul?–. Si el Héroe no hubiera estado tan prendado de la cicatriz que resplandecía vagamente en el pecho del Twili, tan parecida a una que perfectamente conocía, habríase apartado a tiempo para esquivar un rayo que le dio directo en un costado.
De un salto, Link despertó, golpeándose la cabeza en el proceso contra Lia, que hasta ese momento estaba mirándole de cerca. La chica huyó, quejumbrosa, y el rubio se sentó sobre la improvisada cama. Se quejó, mientras acostumbraba sus ojos a la tenue obscuridad.
—Por fin. –oyó decir con sorna al Príncipe, que estaba frente a él, de pie y con el torso descubierto. En pose de brazos cruzados y con una sonrisa socarrona dibujada en los labios. Link bufó, levemente avergonzado al darse cuenta que las ropas del Twili le abrigaban. —Te encontré en las cercanías a las Ruinas –rió divertido, ignorando las quejas del Héroe–. Según Lia, terminaste acabado por el calor.
—¡No fue mi culpa! –le replicó el rubio, molesto–. No te dignabas a aparecer.
—¿Y por eso quisiste suicidarte? –contraatacó, serio–. Menos mal que no te funcionó. –finalizó, en un tono cansado y con un suspiro. Cerró los ojos y dio media vuelta. —Descansa –ordenó, y Link escuchó otro suspiro–. Nos vamos al amanecer, la noche es muy fría. –agregó, y comenzó a caminar, desapareciendo de vista al doblar en una esquina del pasillo donde se encontraban. Habían regresado a las Ruinas, seguramente por no encontrar dónde más pasar la noche.
El Héroe se quedó callado, avergonzado consigo mismo. Tal vez había actuado muy imprudentemente, tomando en cuenta que de por sí ya estaba cansado y que partió sin el Príncipe en pleno atardecer. Soltó un suspiro cansado, se recostó sobre las mantas y se acogió al abrigo de las ropas ajenas. En ese momento fue que recordó su sueño, que en realidad era un recuerdo. De aquella noche donde un noble caprichoso se cruzó en su camino, ordenando su ayuda y compañía.
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Como lo prometido, el Príncipe y el Héroe ya estaban en marcha cuando los primeros haces de luz solar apenas se asomaban. Lia revoloteaba entre ambos, alegando efusiva que la Piedra de la Energía estaba en su máximo potencial, por lo que llegar al siguiente objetivo no sería un problema. Leo, el Twili, le alejaba de sí agitando las manos, cosa que hacía reír al hylian.
—No entiendo porqué se llevan tan mal. –expresó, con una sonrisa. Correspondió el abrazo que la espíritu pedía, acariciando los cabellos de la joven. Lia era la Guardiana de Leo; asunto que le había explicado el Príncipe, era mero protocolo de los nobles en su Reino. Porque, según, sus hermanos también poseían Guardianas.
—No es que nos llevamos mal, es que no la soporto. –quiso rectificar Leo. Le dedicó una cara de hastío a Lia y se cruzó de brazos, deteniéndose de pronto.
Link se detuvo también, a un par de pasos delante. —¿Qué sucede? –preguntó, soltando a la espíritu–. ¿Por qué te detienes? –le miró fijamente, notando cierta molestia en el contrario.
—Nunca preguntas nada. –respondió, molesto.
—¿Sobre qué?
—Sobre todo… prefieres quedarte callado siempre.
—No sé de qué estás hablando, Leo.
—Es porque no preguntas, nada te interesa. –enfadado, bufó y comenzó a caminar a paso veloz, dejando a Link atrás rápidamente.
—¿Eh? ¿Qué...?–. El Héroe le siguió, bastante confundido.
Lia, que se había mantenido al margen, soltó una carcajada y fue tras los chicos. Realmente sería divertido viajar con ellos. Link era un muchacho muy interesante, justo como habían mencionado las Princesas, tanto de la Luz como del Crepúsculo. Extrañaba a esta segunda, definitivamente. La vez que pudo apreciarla por última vez fue en la supuesta coronación de Leo, donde se cometió traición al coronar a otro príncipe. Debido a la conmoción, ella y la Princesa fueron protegidas por el mayor de los Dragmire y su Guardiana. Leo y Krayn habían sido aprehendidos, mientras Jym sollozaba en el suelo. Habían sido tantas las cosas que pasaron en ese momento, que Lia no recuerda con certeza.
De alguna forma, comprende la molestia de su protegido, pues Link merece saber esas cosas. Pero pareciese que no le importan.
Llegó hasta donde el Héroe, que se había detenido detrás del Príncipe. Leonard miraba a un punto fijo sobre la arena. Ella se fijó en la cara de terror de Link, que también miraba en la misma dirección, antes de enfocarse en ello. Cuando se dio cuenta que lo que sobresalía del agujero en el suelo, donde la arena parecía colarse, era un aguijón perteneciente a un Escorpión Gigante, sonrió. Por fin volvían a tener algo de acción.
En sincronía, al momento en que Link estiró la mano hacia ella, ya estaba transformada en una espada. Mientras Leo comenzaba a recitar en su lengua natal, volviendo su aún descolorido azul en un resplandeciente color rojo. La diversión comenzaba.
A true-chan324: ¡Gracias por comentar! lml Apesar de tardar casi dos años en actualizar... Espero aún sigas la historia. Y decirte que no planeo ninguna pareja de momento, si se da la situación pues la habrá. Aunque agradezco la idea, no había planeado poner ninguna, pero ahora lo tendré en mente xD Gracias
A Yue Hiwatari: xD Deberías jugarlos todos, esto se ubica después de Twilight Princess. El Héroe del Crepúsculo es un primor xDD
A yaja tanimoto: ¡Gracias por comentar! Espero sigas la historia. Y no, aún no hay parejas ;) Tmb espero que la continuación te guste lml
Gracias por leer
Se despide
-MsH-
