When you feel my heat, look into my eyes

It's where my demons hide; it's where my demons hide…

-Demons- Imagine Dragons


-Déjame en paz…- susurró Dipper. Tenía la frente empapada de sudor.

No quería seguir escuchándolo, no quería, pero aquella voz no se iba de su cabeza.

"¿Dejarte? Vamos, sabes que eso no es posible. Soy parte de ti"

-Cállate… solo quieres volverme loco- respondió el chico, aunque la voz se le atragantaba en la garganta.

Estaba en el baño de la cabaña, con las manos apoyadas sobre el lavabo y la cabeza gacha. En la misma postura que hacía diez minutos. No se había movido, y no podía más. Cerró los ojos; cuando volvió a abrirlos levantó la cabeza para mirar al espejo. El rostro que le devolvió la mirada solo tenía un ojo, con una pupila vertical.

"¿Cuánto crees que podrás seguir así, Dipper Pines?" ronroneó su reflejo, pronunciando su nombre lentamente.

-Sal de mi cabeza- gimió Dipper. Estaba aterrado. Las lágrimas amenazaban con bañar sus ojos, aunque el chico que había en el espejo parecía lejos de querer llorar. Él sonreía enseñando todos los dientes, como disfrutando de su miedo.

"Soy un demonio de los sueños, yo domino la mente, ¿De verdad pensabais que iba a ser tan fácil eliminarme? Tarde o temprano volveré, y me encargaré de que esa pequeña estrella fugaz pague por lo que me ha hecho…"

-¡No te atrevas a tocar a mi hermana!- gritó Dipper fuera de sí, golpeando el cristal con los puños y haciendo que el espejo estallase en pequeños fragmentos.

Sus manos se llenaron de sangre, pero no llegó a sentir ningún dolor. El chico se dejó caer hacia el suelo, con lágrimas en los ojos y sudor bañándole el rostro. Se estaba volviendo loco ¿qué era esa voz en su cabeza? ¿Por qué estaba convirtiendo cada segundo de su vida en una pesadilla? Se llevó las manos a la cara, desesperado, y se tiñó las mejillas de rojo, pero tampoco se dio cuenta de eso. Fue entonces cuando rompió a llorar.

-¡Dipper!- exclamó una voz en la puerta del baño.

El sonido de pasos fue seguido de la calidez de un abrazo, y el chico notó el suave perfume de su hermana envolviéndole. Entonces se sintió mejor; no bien, pero sí lo suficientemente mejor como para darse cuenta de que estaba sangrando.

-No te muevas, Dipper- dijo ella sacando unas vendas del mueble del baño y cubriendo los cortes de sus manos con ellas. Su voz tenía un extraño efecto tranquilizador-. Ya está, ya ha pasado todo…

-Mabel- sollozó él. Se secó las lágrimas con la manga de la camiseta antes de poder seguir, porque entre los hipidos apenas se distinguían sus palabras-, algo… no lo sé, hay algo mal en mi cabeza… por favor, no me dejes.

-Nunca te dejaré, Dipper- prometió ella abrazándole con más fuerza.

Él se entregó a su abrazo, dejando que su hermana alejara el miedo y enterrando la cara en su pelo castaño. Solo ella era capaz de calmarle cuando no podía más, solo ella podía alejar a aquella versión de sí mismo que ni siquiera reconocía. Por muy confuso que estuviera, si ella estaba a su lado sentía que seguía siendo realmente él mismo, y eso era todo lo que necesitaba.

Aunque no podía ver el rostro de su hermana, ella también tenía lágrimas en los ojos. Mabel se secó las mejillas con la manga de su suéter y levantó la mirada hacia la pared opuesta del baño, donde sus sombras abrazadas se recortaban contra la luz parpadeante de la bombilla. Durante una décima de segundo, apenas lo que duraba un parpadeo, la sombra de su hermano fue sustituida por una forma triangular, antes de volver a ser él de nuevo. La chica apretó con más fuerza a Dipper entre sus brazos.

"No me lo quitarás de nuevo, Bill…"

...

¿Fin?


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Hasta aquí Dunkelheit, si no me da por escribir alguna locura que continúe esta historia.

Muchas gracias por leer, espero sinceramente que lo hayáis disfrutado porque yo desde luego sí.

(Y si habéis llorado, mucho mejor)

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