CAPITULO 2

PRISIONEROS

Ojalá hubiera muerto peleando con honor en el campo de batalla, al menos eso sería algo digno, pero el destino parecía determinado a jugar con él, en lugar de eso tuvo que soportar ser testigo de la caída de sus amigos y conocidos más allegados, uno a uno fueron desapareciendo bajo la maldad sin límites de Voldemort. Después tuvo que soportar numerosas torturas y vejaciones, hasta quedar como un saco de huesos y piel al que algún día se le había denominado Harry Potter, el salvador del mundo mágico. La muerte en ese momento sería una condenada bendición, pero no lo dejaron morir, los magimédicos, estaban presentes todos el tiempo para arreglarlo y ponerlo listo para el siguiente round.

¿Cómo demonios había llegado a eso? Deseo con todo el corazón que Dumbledore estuviera ahí para que le explicara con detalle de donde había sacado la idea que él sería la persona que acabaría con Voldemort. En su interior Harry siempre sospechó de esas predicciones, algo le decía que no todo encajaba en aquella fabula, ¿Qué acaso no se dieron cuenta que era la persona con menos talentos de todos los magos conocidos?, pero todo el mundo le decía que era el indicado y fue más fácil seguirles la corriente, hizo todo lo que le pidieron y más, se preparó como le dijeron pero al final no tuvo ninguna importancia, lo único que había logrado era propiciar el más trágico de los desenlaces.

Tal vez debió decir algo, tenía que haber retado a Dumbledore a despertar de su ilusión, pero no lo hizo. Si tan sólo pudiera regresar el tiempo cambiaría todo, completamente todo. Ahora era inútil lamentarse.

Lo único que lo mantenía firme en aquellos terribles días era Ron. No quería, ni podía defraudar a la última persona en la tierra que lo quería y confiaba en el pese a todo lo sucedido. Su pobre amigo estaba más maltrecho que nunca y no podía hacer nada para evitarlo, sólo podía estar ahí para brindarle su apoyo y consuelo.

Mientras razonaba sobre todo eso, Harry miraba ausente la pared de piedra de la mazmorra, se había recostado en el duro suelo de piedra, prefería permanecer echado ahí como un ovillo sin moverse, eso en ocasiones le ayudaba a conciliar algo parecido al sueño. Un quejido a sus espaldas le sacó de sus cavilaciones, un minuto después la voz de Ron le llamaba.

- Harry, hey Harry, estas despierto?- dijo en un susurro Ron.

Claro que estaba despierto pensó el chico, acaso alguien podría dormir en aquel horrible lugar.

-Si Ron, ¿estás bien?, necesitas algo?

-No, tan sólo quiero platicar un poco.

Harry se incorporó trabajosamente, todo el cuerpo le dolía, había olvidado cómo era vivir sin dolor, pero al menos eso era algo que le indicaba dolorosamente que se encontraba vivo. Ron permanecía acostado de espaldas en el piso y no se movió, no tenía fuerzas para hacerlo, sólo giro la cabeza.

- Qué crees que harán con nosotros? – preguntó

Harry se quedó un momento callado ¿acaso importaba?, pero no dijo nada tan sólo levanto los hombros respondiendo – No lo se Ron, es difícil adivinarlo.

- Tú crees…. que nos maten?

Potter no quería expresar sus más profundos deseos, en realidad a estas alturas, lo que menos le importaba era eso, se sorprendió que Ron estuviera preocupado por morir, así que evadió la pregunta contestando;

- No lo creo Ron, me parece que aún no han termina con nosotros.

-¿Sabes? Eso es bueno, porque tenemos que darles tiempo.

-¿De que hablas?

-De los demás Harry, tú crees que te dejarían aquí, cuando se enteren que estas preso y que te torturan, no tardaran en agruparse y venir por nosotros, solo tenemos que darles tiempo, tenemos que resistir.

Harry con una expresión atónita miró a Ron, fijo la vista en su rostro para tratar de distinguir en la penumbra si su amigo le estaba haciendo una broma pesada o de plano había perdido la razón. Pero no, después de comprobarlo se dio cuenta que lo decía muy enserio. Por un momento estuvo tentado a sacarlo de su error, a recordarle como habían sido las cosas. Acaso no habían sido testigos de la masacre. Todos los líderes fueron cayendo aplastados por un torrente de maldiciones y conjuros. Sin dirección, los combatientes se habían dispersado como fichas de dominó por el bosque tratando de escapar, los que no fueron capturados, huyeron pero no por mucho tiempo. Si algunos se salvaron estarían escondidos tratando de sobrevivir, en cualquier caso, dudaba mucho que alguien se acordara de él y si lo hacían sólo sería para maldecirlo por haber fallado cuando más se le necesitaba.

Si, definitivamente le hubiera gustado recordarle a Ron todo eso, pero para que quitarle la esperanza, no lo hizo, así que con voz cansada tan sólo respondió.- Vamos Ron descansa un poco, no pienses en eso ahora, si se da, ya lo veremos.

Ron frunció el ceño y Harry sabía que significaba eso, siempre ponía esa expresión cuando se preparaba a ser el más necio e intransigente de los seres vivientes, el chico le dio la espalda tratando de evadirlo pero el pelirrojo determinado a continuar con aquella cantaleta, le reto diciendo -Harry, mírame Tu sabes que no te dejaran morir aquí, verdad? Eres muy importante para todos, eres el único que puede enfren..

Aquello fue la gota que derramó el vaso, Harry sintió como su interior se sublevaba ante aquella mentira que lo tenía harto y frustrado, así que sin quererlo interrumpió a Ron con una voz cargada de sarcasmo y dolor – Sí, ya se Ron, soy el condenado elegido que va a salvar al mundo y seguro que seré el próximo Mesías también.

-Por qué lo dices de esa forma Harry, que diablos te pasa?

Impaciente, el chico ya no se pudo contenerse más - Que no me viste? Acaso tienes amnesia? Enfrente a Voldemort y perdí, no pude vencerlo y todos fueron testigos ¡Crees que alguien en su sano juicio arriesgaría su vida para salvarme! ¿Para qué?

-Pero no era el momento Harry… no se trata de una competencia y no hay un tiempo determinado para que le des su merecido a Voldemort… es de esas cosas que pasan cuando deben de pasar y no antes…. Dumbledore dijo que…

-Ya se lo que dijo Dumbledore… pero no por eso es verdad..

-Dumbledore nunca se equivoca…

-Claro…. por supuesto... pero ahora está muerto… acaso también se equivocó en ese pequeño detalle?..

-Aun así todos los que te aman no dejarán que…

-Quienes Ron? Tu mamá? Hermione? Los gemelos?

Los ojos de Ron se llenaron de lágrimas, pero Harry continuó con su inexorable discurso, no podía parar, parecía que expresar toda aquella amargura contenida de forma tan cruel le proporcionaba algún tipo de consuelo….

-No hay nadie, murieron. Nadie va a venir a rescatarnos NADIE, métetelo en esa cabeza pedazo de pelirrojo.

-Pero tú eres..

-Ya basta Ron, mírame y dime lo que vez, acaso vez al salvador del mundo frente a tus ojos, a un héroe, a un dios de los poderes mágicos… por todos los diablos DESPIERTA, vamos a morir aquí encerrados y lo único que quiero saber es cuando…

Harry estaba agitado y tembloroso pero al mirar a su amigo se calló en seco y reprimió sus emociones, la mirada de reproche y decepción que le dedicó en ese momento Ron fue suficiente para eso. Ron con muchos esfuerzos se sentó y le tomó del cuello de la túnica deshilachada jalándolo hacia el mientras decía:

-Tienes razón Harry, ahora lo veo claramente… no eres nada de eso, tan solo eres un maldito cobarde. Después le soltó y se dejó caer.

Potter se sintió completamente avergonzado, no era justo que el actuara como un idiota con Ron. Así que en son de disculpa posó su mano en su cabeza acariciando lentamente sus cabellos.

-Lo lamento- dijo- parece que no puedo pensar claramente en estos días.

Ron le miró condescendientemente diciendo -Escúchame Harry, sé que te sientes culpable por todo lo sucedido, pero era algo inevitable, en todas las batallas hay muertes y no por eso significa que debemos dejar de pelearlas... yo se que no crees que eres el elegido… pero tal vez para combatir a Voldemort se requiera de eso, confío en ti me oyes… aunque tú no tengas fe en ti… y nunca me ha importado lo que digan los demás, incluso Dumbledore…

Harry se recostó junto Ron apoyando su frente en la suya, aquella confianza ciega le conmovía enormemente, pero lo mejor de todo era sentir el cariño sincero de su amigo, ambos permanecieron juntos tratando de mantener el calor como lo hacían muchas noches, nunca en la vida se había sentido tan unido a otro ser humano.

En la noche enfebrecido Ron deliraba, llamando a su mamá. Harry sintió el cuerpo titiritando del pelirrojo y se despertó, inmediatamente colocó la cabeza de Ron sobre sus piernas y con su túnica deshilachada formó compresas para refrescar la frente y el cuerpo de Ron mientras este gemía ligeramente de dolor y se abrazaba a él.

Harry acunó el cuerpo de su amigo hasta muy entrada la madrugada, después sus ojos azules le miraron reconociéndole.

- Sabes?- le dijo- no es tan malo- un último suspiro escapó de sus labios y se quedó con la mirada fija en el techo. Harry abrazó muy fuerte a Ron llorando desconsoladamente y murmurándole al oído –No me dejes por favor… no me dejes. Permaneció de esa forma hasta que un incipiente rayo de luz penetró por la minúscula ventana que daba al exterior. Después depositó su cabeza delicadamente sobre su túnica y se retiró a la esquina de la celda abrazándose y meciéndose mientras entonaba una cancioncilla….