Hola con todas/todos. Mil disculpas por no haber subido los siguientes capitulos pero cuestiones de la vida real no permitieron conectarme hasta hoy, asi que para compensarlos subire 2 capis, espero que sea de su agrado. Los agradecimientos a SEJMET por permitirme compartir su historia.
CAPITULO 5
ENEMIGO MIO
Draco decidió que el no podía hacer absolutamente nada por ayudarlo, así que era mejor retirarse y dejar que todo continuara su curso, el destino de Potter estaba sellado. Se lo repitió una y mil veces y aun así, todos los días después de su condenada tarea regresaba sobre sus pasos hasta encontrarse frente a la celda del prisionero 1500. Continuamente se molestaba por eso y algunos días lograba reunir la voluntad suficiente para dar la media vuelta, pero con el tiempo esas ocasiones se hicieron menos frecuentes y terminó por dejar de autocensurarse, simplemente entraba a la mazmorra y ya.
Al inicio se quedaba un par de minutos, pero sus visitas se hicieron cada vez más largas, los 15 minutos se convirtieron en media hora y la media hora en una hora hasta que optó por quedarse hasta el atardecer. Permanecía en silencio sentado en la semioscuridad imaginando como sería estar atrapado ahí para siempre, poco a poco fue entablando "conversaciones" contándole a su "oreja viviente" cualquier cosa que se le venía a la mente. Draco no entendía porque se empeñaba en ese absurdo, una planta le hubiera hecho más caso que Potter, pero no podía evitarlo. Cuando entraba en conflicto con sus creencias, se tranquilizaba repitiéndose que era un fiel servidor y que el mantener en buen estado al peor enemigo de Lord Voldemort cumplía con sus propósitos, por lo menos hasta que se decidiera que hacer con él.
Un día, Draco había entrado como tromba en la celda de Harry, algo le estaba realmente molestando y necesitaba "contárselo" a alguien.
-Mira Potter- le dijo- el asunto es que todavía no entiendo como fuiste tan ingenuo como para creerte el asunto del "elegido". Te lo digo que no me cabe en la cabeza, no eres tonto, entonces cómo te tragaste ese cuento- el rubio hizo unapausa caminando agitado por la mazmorra, después continuó – Si, si ya se lo que me vas a decir, qué Dumbledore te encandiló, pero de todas formas, esa es la segunda cosa que no entiendo ¿Cómo a un genio como Dumbledore, se le paso un detalle tan grande como ese? ¿Acaso estaba senil o qué?
Una nueva pausa y Draco se sentó junto a Harry, después casi en un murmullo susurró – La verdad es que no creo que Dumbledore estuviera senil, ni que tú seas tan idiota… pero entonces porqué estas aquí… qué salió mal? Sabes nada ha resultado como esperaba…nada
Draco miró a su inmóvil interlocutor y por primera vez se dio cuenta que Harry debería estar famélico, le observó con detenimiento y le pareció casi un fantasma de tan transparente que estaba. Se dio un golpe con la palma de la mano en la frente, si que era imbécil, el ahí parloteando como demente mientras Potter seguramente estaba muriéndose de hambre y sed.
Tomó el cuenco del piso y tiro el agua putrefacta que había en el.
– No te culpo yo tampoco me tomaría ni me comería esta porquería- dijo, después llenándolo con agua fresca, rodeo el cuerpo de Harry y se acercó por un costado, muy lento poso el recipiente en sus labios humedeciéndolos, inmediatamente la boca de Harry se abrió sorbiendo con desesperación el agua y aunque la mayor parte termino en el piso, por lo menos alguna cumplió con su objetivo.
Draco le miró impresionado diciendo –¡Tienes sed!
Tal vez la mente de Potter había encontrado la manera de evadirse de todo aquello, pero su cuerpo que sentía y sufría no podía salir de ahí y definitivamente aquel cuerpo estaba luchando por vivir.
Draco nuevamente se encontraba en un conflicto, aun así después de tan sólo una tarde de vacilación tomó una decisión, era probablemente una crueldad de su parte alargar el sufrimiento de Potter, pero por lo menos no moriría de hambre y sed. No se merecía ese tipo de muerte.
Al otro día se presentó en la celda con una mochila llena de un sin número de cosas.
Se tomó el asunto de alimentarlo con calma. Primero intentó con un panque, partió un pedacito muy pequeño y lo acercó a los labios de Harry, pero estos se tensaron negándose a abrirse y Draco no quiso usar la fuerza. Después escogió un poco de caldo, al igual que con el agua, Harry sorbió con avidez el líquido. El rubio se sintió parcialmente complacido, pero aquel cuerpo necesitaba desesperadamente algo de alimento sólido y no duraría mucho con líquidos.
A la tarde siguiente trató de motivarlo con diversos olores, trajo frutillas, manzanas, mangos, peras e incluso un poco de jamón cocido, pero Harry permanecía con la boca cerrada y no hubo poder humano que le hiciera abrirla. Decepcionado terminó dándole agua y nuevamente caldo. Desafortunadamente los días subsecuentes no fueron más exitosos, Draco frustrado por sus inútiles intentos le grito en una ocasión desde la puerta cuando salía.
-Bueno Potter por mi puedes morirte de hambre.
Pero no importaba lo que dijera y lo estúpido que se sintiera después por haberse enojado con alguien que ni siquiera sabía que se encontraba ahí, siempre volvía. Quería creer que aquello ayudaba a Harry, aunque era evidente que su cuerpo no estaba mejorando, se daba perfecta cuenta que su salud estaba deteriorándose rápidamente.
Una tarde Draco se llevó un susto enorme, pensó que estaba viendo el cadáver de Harry, sus ojos se encontraban cerrados y su respiración era tan débil que tuvo que aproximarse para comprobar que su corazón aún latía. Cuando puso la manosobre su pecho para palparlo, sus ojos se abrieron y Draco los observo de cerca, ahí continuaba la misma mirada perdida, pero ahora una sombra la oscurecía. Aquel cuerpo no soportaría más tiempo.
Caminó por la celda irritado, tenía que hacer algo, pero ¿qué? Desesperado corrió hacia la mochila y rebusco entre las viandas, se decidió por un pedazo de tocineta e hizo lo único que se le ocurrió, le dio un gran mordisco masticándolo, después posó sus labios sobre los de Harry y abriéndolos con su lengua paso el alimento triturado. Esperaba algún tipo de resistencia pero los suaves labios de Harry cedieron inmediatamente al contacto con los suyos y automáticamente su boca paladeó aquello tragándolo. Draco repitió la operación varias veces, pero no demasiadas, no fuera a empacharse después de un ayuno tan prolongado.
Cuando terminó se quedó sentado en el piso de la celda con la cabeza oculta entre las manos, sus pensamientos eran un torbellino y tenía una mezcla de sentimientos encontrados. Lo que acababa de hacer no tenía nada que ver con cumplir con su trabajo, pero ahora que lo pensaba bien, nunca se trató de eso, todo este tiempo se había estado engañando.
Se preguntó ¿Porqué lo hacía? No pudo contestar.
Ese día al salir, echó un último vistazo a la figura que permanecía en el piso y negó con la cabeza completamente confundido… ahí estaba su enemigo más odiado, al que más despreciaba… y sin embargo estaba seguro que le acababa de salvar la vida… Draco susurró
- Hasta mañana, enemigo, enemigo mío.
