CAPITULO 6
CALLEJON SIN SALIDA
Draco recorrió el amplio salón hasta donde se encontraba Voldemort, había sido llamado ante su presencia, eso por supuesto era una razón suficiente para preocupar a cualquiera, pero el chico sabía que tenía razones adicionales para preocuparse de forma especial. Se pasó toda la noche repasando mentalmente si en algún momento había sido descuidado. Todo el mundo estaba muy atento a lo que hacían los demás en esos días y de repente una ligera indiscreción podía llegar fácilmente a oídos de quien menos te esperabas y de un momento a otro estabas encarcelado o en el peor de lo casos eras ejecutado. Trató de aparentar la más profunda de las calmas aunque estuviera muy lejos de sentirla.
El Sr. Oscuro permanecía sentado en medio del salón en un sillón de respaldo alto que le hacía parecer sumamente imponente. A su izquierda estaba su incondicional esclavo Fenrir y más al fondo la odiosa de Bellatrix. El chico hizo una ligera inclinación y Lord Voldemort le miró con esa expresión sicótica que le caracterizaba, después con voz sedosa y calculada se dirigió a el:
-Me dicen que te encargas de revisar a los prisioneros del ala norte?
Malfoy sintió un ligero malestar en el estómago pero su voz sonó de lo más normal -Si mi señor, así es -respondió
- Entre ellos, se encuentra Potter, no?
-Si señor- dijo nuevamente
-Le has visto?
Draco trago saliva sintiendo como la opresión se desplazaba de su estómago hasta la garganta, pero contestó sin vacilación – Si señor.
-Qué opinas de su condición?
Cuando Malfoy escucho esa pregunta una idea se le vino a la mente…no estaba tan seguro de poder lograr algo pero valía la pena intentarlo, así que dijo de forma despectiva - Es un despojo humano señor, no es nada.
Voldemort le miró intensamente y el rubio no pudo evitar estremecerse –No muchacho, lo que quiero saber es si ese despojo humano ha reaccionado o dado alguna señal de estar aquí.
-No me he acercado lo suficiente- comenzó a decir cautelosamente - pero siempre que reviso su celda se encuentra en la misma posición y tanto el agua como el alimento se quedan ahí hasta podrirse- Malfoy hizo una breve pausa y añadió como si se tratara de un hecho- no creo que responda nunca más, dudo que sienta algo aún y cuando se le torture.
Voldemort, asintió con la cabeza mientras sus ojos continuaban fijos en el rostro del chico. Malfoy aprovechó esa vacilación, si había alguna oportunidad de lograr algo sería aquella, presionado un poco más y con un tono desprovisto de cualquier sentimiento sugirió - Lo mejor es dejarle encerrado hasta que se pudra y tirar la llave.
El Sr. Oscuro seguía asintiendo con la cabeza como si estuviera evaluando esa posibilidad, Draco aguardó levemente esperanzado. Y porque no? Se dijo, que mejor venganza que dejar a su suerte a Potter muriéndose lentamente en agonía y desgracia, eso era cruel y seguro sería del gusto de Voldemort. Malfoy estaba casi seguro que le ordenarían vigilar que Harry permaneciera encerrado por el resto de sus días y entonces el podría… bueno no sabía realmente si podría hacer algo por el, pero por al menos dejarían de torturarle. Le pareció un minuto eterno, su frente estaba perlada de sudor, pero no quiso enjugársela, no debía dar ninguna señal de nerviosismo.
Finalmente Voldemort habló -Tienes razón ya no sirve de nada- Draco suspiró levemente pero antes de que pudiera cantar victoria el Sr. Oscuro continuó diciendo– Sin embargo, es un hecho que Potter aún vive, no importa todo lo que se le ha hecho, el maldito Potter esta vivo, eso no me complace, quiero que desaparezca de una vez, quiero que agonice ante mis ojos, quiero verlo partir de este mundo y que su cuerpo se queme hasta que no quede nada. Dejarle morir encerrado no sería divertido una ejecución pública será lo más apropiado y por el estado en que se encuentra debe ser pronto….me parece que el próximo fin de semana estaría bien, dile a tu padre que venga a verme quiero que organice todos los detalles.
Draco abrió mucho la boca, debía decir algo inteligente que hiciera cambiar de opinión a Voldemort o por lo menos protestar pero se obligó a no hacerlo, no serviría de nada, aunque no fuera su intensión en lugar de ayudar había acelerado el trágico destino de Potter.
-Ahora retírate tengo cosas que hacer- concluyó Voldemort con un movimiento despectivo de la mano.
El rubio caminó como si estuviera en un sueño, casi cuando estaba en la puerta Voldemort le llamó nuevamente enfatizando;
-Malfoy, esto será un gran evento, así que tomaré como un agravió personal si algo le pasa a Potter en estos cuatro días. No me sirve de nada que muera en prisión sin que nadie le vea.
El chico asintió reverentemente mientras que el alma se le iba al suelo, salió de ahí y atravesó todos los pasillos como un zombi, cuando estuvo lejos de cualquier mirada curiosa se quedó parado sintiéndose el ser más desgraciado del mundo.
Draco le dio vueltas mil veces en su cabeza, devanándose el seso en encontrar una solución pero al final tuvo que reconocer que poco podía hacerse, sacarlo de ahí ni en sueños, no se trataba de llevárselo y ya, si Potter desaparecía misteriosamente bajo su cuidado todos los mortífagos existentes y seres oscuros del mundo mágico les perseguirían sin cuartel. Las posibilidades de huir con éxito eran nulas con alguien en tan malas condiciones como Harry. Además Voldemort se cobraría aquella afrenta y eso significaría condenar a sus padres a un destino peor que la muerte, el no podía permitir eso por más que deseara que el destino de Potter fuera diferente no estaba dispuesto a arriesgarse de esa forma. Se alarmó de tan sólo estar considerando esa posibilidad. Miró desanimado cómo el atardecer se colaba por la ventana, el cielo teñido de tonos rojizos se mezclaba con un color verde profundo, al verlo no pudo evitar pensar en Potter siendo quemado, no hacer nada, también le resultaba insoportable.
Después de atormentarse hasta el cansancio, una idea fue tomando forma en su mente, incluso antes de que el se diera cuenta de forma consciente. Consideró y evaluó la situación sopesando las posibilidades, de repente se dio cuenta que la decisión estaba tomada y aunque se le hizo la alternativa más lógica dada las terribles circunstancias, era la más dura.
Trató de consolarse repitiéndose que no tenía otra salida, aunque a momentos se cuestionaba sí en verdad era cierto o tan sólo se escudaba en lo más conveniente para acallar su conciencia, desechó este último pensamiento.
No podía esperar más a Harry lo transportarían al día siguiente a la Mansión Malfoy donde se llevaría a cabo el macabro espectáculo. Se levantó de la cama de un salto dirigiéndose al estudio de su padre, esperaba encontrar todo lo que necesitaba, después de revolotear por casi una hora entre los libros y cajones, encontró lo que buscaba, ahí estaba el grueso libro de pastas gastadas color púrpura. Ese antiguo libro se lo regaló Severus mucho tiempo atrás. En esa ocasión le había dicho -Magia oscura para días oscuros, tal vez un día lo necesites. Bueno ese día había llegado, suerte que Lucius aún conservaba el gran maletín de sustancias e ingredientes que usaba en sus días de juventud.
Se arremangó los puños de la camisa y se puso a trabajar ahí mismo sobre el gran escritorio de roble. Repitió más de diez veces la preparación, era importante que quedara perfecta, al final sus esfuerzos no fueron inútiles, a las 6 de la mañana sostenía en sus manos un pomito con un líquido de color rosa. Unas cuantas gotas en cualquier alimento o bebida y quién lo tomara se dormiría plácidamente para nunca más despertar. Se sumiría en un sueño sin pesadillas y sin dolor alguno pasaría a formar parte del mundo de los muertos.
Potter no podía desaparecer de Azkaban pero si moría en su celda durante la noche, nadie podría acusarle de ser el responsable directo ni tampoco a su familia. Por supuesto Voldemort se pondría furioso, ya se lo había advertido, pero esperaba poder salir librado de alguna forma. El pertenecía a la elite Mágica, a una estirpe de magos puros, esperaba que eso tuviera peso a su favor. Tal vez lo torturaran o incluso lo cruciaran y lo mandaran a encerrar algún tiempo en Azkaban como ejemplo, pero no le matarían, o eso creía, en cualquier caso el afectado sería únicamente él y después de lo que estaba a punto de hacer realmente no le importaba mucho si le tiraban la maldición asesina.
Draco sostuvo el frasquito frente a sus ojos y pensó que era lamentable no tener otra alternativa.
Ese día en su ronda se tomó deliberadamente más tiempo, tratando de retrasar el momento, pero por más que lo deseara las horas transcurrieron implacables y sin pensarlo llegó la hora. Regresó lentamente a la celda del prisionero 1500 y se enfrentó a lo inevitable.
Esa tarde alimentó en abundancia a Harry, escogiendo para la ocasión un manjar compuesto hasta con pavo relleno, porque no, era su última cena, la cena de los condenados. Potter comió todo lo que el rubio puso en su boca, sin inmutarse.
Casi al final, Draco se quedó silencioso observando largo rato a Harry, alargó su mano y quitó el mechón de cabello que cubría su mejilla, sin pensarlo posó nuevamente su boca sobre la del moreno, no había ningún alimento que pasar pero sus labios se abrieron de la misma forma. Draco saboreó aquel beso robado cómo nunca lo había hecho, absorbiendo el aliento cálido de Harry y palpando su lengua que revoloteaba inconsciente. El rubio apretó sus labios más íntimamente hasta que no lo pudo soportar más, sus ojos se humedecieron sintiendo la amargura que explotaba en su pecho, se retiró tímidamente, la boca de Harry sabía a miel, aquel extraño contraste le hizo sonreír con tristeza.
Las sombras del atardecer empezaban a hacerse cada vez más grandes y Malfoy se decidió finalmente a sacar el pomito. Agradeció que de alguna forma Potter no se diera cuenta de lo que pasaba a su alrededor, esperaba que eso le facilitara las cosas. Estaba seguro que si aquellos ojos le miraban reconociéndole no podría llevar a cabo su tarea. Aun así cuando empezó a acercar el cuenco de agua a sus labios, le pareció ver un brillo en su mirada, como si estos le reprocharan lo que estaba a punto de hacer. Por supuesto eran figuraciones suyas, su conciencia atormentándole.
Se concentró en la boca de Harry evitando a toda costa su mirada. Cuando el cuenco estuvo a sólo un par de milímetros de su boca su mano tembló visiblemente, al grado de que tuvo que tomarla con la otra para no volcarlo. La boca del moreno sintió el borde del recipiente y se abrió instintivamente. Draco inclinó el recipiente pero antes de que el agua tocara los labios de Harry se escuchó una voz muy suave a sus espaldas cuestionado;
-¿Qué haces?
Fue inevitable, pegó un brinco derramando el líquido parte en la túnica de Harry y parte en el piso, el cuenco rodó por el suelo dando vueltas hasta detenerse a los pies de aquella figura alargada tan bien conocida.
Ahí plantado en la puerta estaba Voldemort, se encontraba estático mirándole intensamente con una expresión indescifrable en el rostro mientras su ceja izquierda se levantaba de forma alarmante, el sol había desaparecido finalmente por el horizonte, una densa oscuridad inundó el interior de la mazmorra como si se tratara de un negro presagio.
