CAPITULO 7
EJECUCION
El Sr. Tenebroso estaba complacido con su "iniciativa", dijo que era un ejemplo a seguir para todos los mortífagos. Eso se necesitaba de la nueva generación de magos oscuros, gente inteligente con sentido común. Por supuesto, Draco aceptó aquellos cumplidos con una felicidad fingida que estaba muy lejos de sentir. Ante los ojos de Voldemort el se había comportado como un fiel seguidor haciendo lo necesario para cumplir con sus deseos manteniendo vivo a Potter para el espectáculo que estaba a punto de acontecer.
La rueda del destino seguía girando y Malfoy era incapaz detenerla. Ahora el trágico fin de Harry era inevitable. Sería extremadamente raro que muriera en ese momento. Tal vez si hubiera dejado que Potter se debilitara su cuerpo sería menos consciente del dolor, incluso podría haber muerto antes, pero ahora estaba más fortalecido y alerta, sabía que sufriría. Sólo lo había preparado para una muerte cruel y dolorosa. Nuevamente sus acciones por mejor intencionadas que fueran derivaron en un desastre.
Los días siguientes estuvieron plagados de un torbellino de acontecimientos. De un momento a otro Draco se había vuelto popular y el Sr. Tenebroso ordenó que ayudara a su padre en la organización del evento. Por supuesto el chico se avocó obedientemente a la tarea preparando todo con el mayor cuidado. El "espectáculo" estaría acompañado de un gran banquete y para la ocasión fueron elegidos un sin número de platillos y bebidas de la mejor calidad, todo tenía un toque de exquisita elegancia, tal como debía ser, en eso el gusto de Draco era impecable.
En el patio se colocaron grandes carpas de gasa transparente que simulaban pantallas multicolores, un ciento de sillas doradas fueron alineadas alrededor de una plataforma de cuarzo que despedía brillos oro y plata. Por supuesto en la parte central de la plataforma sobresalía un gran obelisco cuya función era obvia. Todo era demasiado artístico para el fin al que se le tenía destinado, un contraste macabro que agrado a Lord Voldemort.
Draco se encontraba extremadamente atareado entre la coordinación del evento y el cuidado de Potter, pero aun así se dio el tiempo necesario para organizar su propia partida. Sabía que no podía permanecer en aquel lugar después de ese día, pero su viaje no debía levantar ninguna suspicacia. Afortunadamente su padre también parecía ansioso porque se alejara de ese lugar. Últimamente Lucius tomaba grandes cantidades de alcohol Draco presentía que finalmente se estaba dando cuenta que todo aquello era un gran error y por supuesto ahogaba su desilusión en la bebida.
Lucius apoyó la determinación de Draco de irse lejos a "conocer el mundo". Cómo nunca lo hizo antes, su padre se movilizó para que su "viaje" no fuera visto como una deserción o como un insulto hacia el Sr. Oscuro. Lo bueno es que aún gozaba de cierto prestigio y presionó a varios antiguos colegas para que intercedieran a su favor, rápidamente se corrió la voz de que Draco había sido asignado a una misión especial y que desaparecería por un tiempo. Todo el mundo asumió que era algún tipo de recompensa por su reciente papel, por supuesto Voldemort estaba demasiado ocupado en otros asuntos para darle mayor importancia al asunto.
El gran día del evento llegó y Draco se encontraba listo, sin embargo había sucumbido a la tentación de programar su viaje exactamente el mismo día en que Harry sería ejecutado. No es que le emocionara mucho ser testigo de semejante espectáculo ni tampoco se trataba de algún tipo de curiosidad malsana, simplemente era algo que tenía que hacer, tenía que asegurarse.
Observó a través de la ventana como el patio de la Mansión se llenaba poco a poco de toda clase de magos y seres raros, sólo asistirían las familias más pudientes, sería un evento exclusivo. En un par de horas, para bien o para mal, todo habría terminado.
En la habitación permanecían silenciosos tanto Lucius como Narcisa, los tres se miraban sin saber exactamente que decir, era un último brindis para despedirle. Narcisa le sonrió diciendo;
-Ya has empacado todo lo que necesitas?, llevas suficientes calcetines limpios.
Draco también sonrió, a quién diablos le interesaba en esos momentos si llevaba o no calcetines, pero madre al fin preocupándose siempre por su bienestar. El rubio respondió en tono afable, de verdad que extrañaría aquello:
- Si, no te preocupes llevó todo lo necesario.
Lucius estaba concentrado en el tragó que sostenía en la mano, era un momento cargado de tensión y afortunadamente un oportuno golpe en la puerta lo interrumpió. Al otro lado se escuchó una voz que decía:
-Perdón Señor que los moleste pero me han avisado que está a punto de llegar Lord Voldemort, le necesitan.
-Gracias Morton, iremos en un momento- contestó Malfoy padre
Todos se levantaron al mismo tiempo y Lucius se adelantó para abrir la puerta del estudio, sin embargo antes de salir se detuvo volviéndose hacia Draco y de una forma totalmente sorpresiva su padre le echó los brazos al cuello mientras le susurraba al oído -No vuelvas nunca por aquí.
Malfoy sintió un nudo en la garganta y con gran trabajo contestó –No lo haré, te lo prometo.
-o-
Fue brutal tal y cómo lo esperaba. Lo sacaron del sótano a empujones. La mirada de Potter tenía una expresión de terror salvaje y su cuerpo instintivamente se resistía a ser llevado, al final tuvieron que tomarle de ambos brazos y arrastrarle por el camino de piedra hasta la plataforma. Por supuesto los espectadores reían y se regocijaban con todo aquello.
Cuando lo amarraron al gran obelisco sus ojos desorbitados miraron alternativamente de un lado a otro suplicantes. Su boca se abrió mucho emitiendo sonidos guturales, pero no pudo articular ninguna palabra descifrable. Nadie pareció notar nada fuera de lo común.
Draco permaneció silencioso observando, su expresión seria no develaba ningún sentimiento, tan solo parecía una estatua de mármol exquisitamente tallada ahí plantada inmóvil y serena.
Voldemort levantó los brazos para hacer silencio y después comenzó a dar un gran discurso que Malfoy realmente no escucho, el seguía atento a aquella figura que se encontraba parada en medio de la plataforma. Miraba con detenimiento su cara, casi hipnotizado. Se revolvió inquieto, le hubiera gustado que Voldemort se callara de una vez y terminara con todo eso. En un momento los sonidos guturales que hacía Harry se elevaron de nivel y Draco frunció el ceño en actitud preocupada. Bellatrix fastidiada por el molesto sonido le lanzó un hechizo haciéndolo callar. Draco seguía observando.
Después de algunos minutos que se le hicieron interminables, Bellatrix, Voldemort y el Ministro rodearon a Harry con sus varitas dirigidas a la base del poste que ahora se encontraba atestado de leños.
Los tres a la vez dijeron – incendio- y los aplausos y hurras explotaron por todos lados como si se tratara del año nuevo. La madera empezó a arder lentamente pero el fuego se expandió rápido lamiendo la orilla de la túnica deshilachada de Harry. El calor debería de ser en esos momentos insoportable y la expresión de dolor en el rostro de Potter lo corroboraba. Nunca había visto aquella cara contorsionarse de esa forma, las lágrimas corrieron por sus mejillas y la boca se abrió mucho tratando de gritar pero ningún sonido salió de sus labios. El fuego ya había alcanzado sus piernas y su cuerpo se prendió como si se tratara de una mecha, en un minuto el rostro blanco de bellas facciones desapareció detrás de las llamas que le abrazaban. Todo había terminado. No necesitaba quedarse más tiempo.
En pocos minutos su cuerpo estaría hecho cenizas y estas se esparcirían por el viento llevándolas muy lejos de ahí.
Draco echo un último vistazo al patio, todos reían y celebraban a lo grande. A lo lejos dos pares de ojos le dedicaban una última mirada triste, Narcisa y Lucius dirigían su atención al lado contrario de donde se encontraba el grotesco espectáculo. El rubio les hizo una ligera inclinación de cabeza y se marchó. Desanduvo el sendero de piedra camino a la Mansión, subió lentamente la escalera de caracol mientras continuaba escuchando la algarabía proveniente del patio.
Al entrar, dispuesta sobre la cama de su habitación, había un sin número de cosas, desde el maletín de pociones hasta una pila de ropa que incluía los benditos calcetines. Por la ventana podía ser aún testigo del cuerpo carbonizado que seguía quemándose. Del armario tomó dos camisas sin saber aún cual llevar. Frente al espejo decidió que la azul resaltaba más el color de sus ojos. Dobló el resto de la ropa y estuvo listo.
Nuevamente echó un vistazo al jardín y se sorprendió al aceptar que al ver aquel cuerpo calcinarse no sentía nada… debería estar escandalizado… pero no, no lo estaba, no tenía ningún sentimiento de vergüenza o arrepentimiento.. no lo sintió cuando hizo la pócima, tampoco cuando encandilo al imbécil de Goyle para que le acompañara al sótano prometiéndole diversión sin fin con Potter, ni mucho menos cuando Goyle había bebido la pócima multijugos transformándose en Harry Potter. El había sido el verdugo y su mano la ejecutora.
Un simple conjuro amarra lenguas y los ojos desorbitados de Goyle-Potter le veían con pánico mientras se alejaba dejándole ahí encadenado para que lo asesinaran de la forma más dolorosa. Sabía que nadie le extrañaría, el único que podría notar su ausencia estaba muerto.
Su atención se centró en la esquina de la habitación y entonces si le asaltó una punzada de angustia, el verdadero Harry permanecía apretujado en la esquina contra el tapiz como si aún estuviera en la mazmorra, sabía que si lo dejaba ahí, no se movería.
Aquello estaba predestinado a suceder, no le cabía la menor duda. Después de la desesperación insoportable que le inundó, una calma inusual tomó su lugar, aquella que surge cuando te enfrentas a lo inevitable, fue cuando esa idea surgió en su mente. Resultaba irónico que fuera precisamente Voldemort quien cooperara para salvar la vida a Harry. Draco sonrió, si ese día no lo hubiera descubierto, Harry estaría muerto, si, definitivamente era el destino que seguía jugando con ellos, ¿Adónde más los llevaría?
Hizo un encantamiento de extensión indetectable y todas las cosas que había en la cama entraron en la mochila.
No volvería a aquel lugar y probablemente nunca más volvería a ver a sus padres, partiría sin un rumbo fijo y se llevaría consigo al enemigo número uno de Voldemort, al indeseable número uno del mundo mágico, lo que estaba a punto de hacer era la peor de las traiciones que se podían cometer… tan sólo pensar en eso debería ponerlo casi paranoico, pero no lo estaba. Se encontraba extraordinariamente tranquilo y consciente de lo que haría.
Se acercó a Harry y este se apretujo más contra la pared, Draco acaricio su cabeza y dijo en un susurro -Shhhh, no te va a pasar nada- después lo agarró del brazo y ambos desaparecieron de la habitación…
En el patio, Voldemort miraba con fascinación lo que asumía era el cuerpo de su peor enemigo calcinarse, nunca había sido tan condenadamente feliz….
